Procar 4000 Clase B: Piter Andreoli logró un triunfo muy sentido en Toay
Piter Andreoli se quedó con una emotiva victoria en la final del Procar 4000 Clase B en Toay, La Pampa, en una carrera intensa, con maniobras, pace car y un cierre cargado de emoción. El piloto de Villa Tesei ganó el GP Álvarez Neumáticos por delante de Santiago Pasquale y Lucas González, en un fin de semana que también lo tuvo a Pasquale como gran referente en los ensayos y en las series.
El Procar 4000 Clase B vivió una final cargada de emoción en el autódromo de Toay, La Pampa, donde Piter Andreoli se llevó una victoria muy especial en el GP Álvarez Neumáticos. En una competencia exigente, con lucha cerrada en la punta, neutralización por pace car y un desenlace vibrante, el piloto de Villa Tesei se impuso por delante de Santiago Pasquale y Lucas González, firmando uno de los triunfos más significativos del fin de semana.
La carrera final de la Clase B comenzó en horario y con la totalidad de los inscriptos en pista, en un contexto marcado por un cielo amenazante y un gran marco de público en el trazado pampeano. Desde la largada, la pelea fue intensa. En los primeros metros, Lucas González comenzó a dominar las acciones, escoltado por Andreoli, Laiglecia y Alcoba, mientras el pelotón avanzaba en una fila compacta y con varias escaramuzas en la zona media.
Durante ese primer tramo, González mostró oficio para sostener la punta, pero detrás suyo la lucha por el segundo lugar fue constante. Andreoli, Alcoba, Laiglecia y Pasquale se fueron alternando en la condición de escoltas, en una carrera que ya desde el inicio mostraba un ritmo alto y muchas variantes en los puestos de adelante. Esa presión permanente anticipaba un desenlace abierto y una definición donde cualquier detalle podía modificar la historia.
Uno de los momentos más delicados de la final se produjo en el fragor del pelotón. En una disputa más atrás, Bava sufrió un despiste e ingresó a la pista descontrolado, situación que derivó en un fuerte impacto de Villalba. Afortunadamente, ambos pilotos salieron ilesos del golpe, pero el incidente obligó al ingreso del Pace Car, que neutralizó la carrera y agrupó nuevamente a todos los protagonistas. Esa intervención fue determinante porque eliminó las diferencias y reabrió por completo la lucha por el triunfo.
En el relanzamiento apareció uno de los movimientos decisivos de la competencia. Piter Andreoli fue a fondo en su duelo con Lucas González, peleó “a hierro corto” y logró saltar a la punta. A partir de allí construyó una ventaja apreciable sobre el resto, mientras González comenzaba a defenderse del avance de Santiago Pasquale, que ya marchaba tercero y buscaba meterse en la pelea por los primeros puestos. Más atrás, Alcoba, Laiglecia, Belhart y Baigorria seguían luchando por avanzar en una final que no daba respiro.
Con el liderazgo en su poder, Andreoli mostró firmeza para administrar la diferencia y sostener el ritmo hasta la bandera a cuadros. Así, se quedó con la victoria en el GP Álvarez Neumáticos, en un triunfo que tuvo un valor muy especial para toda la categoría. La información oficial destacó que fue una victoria muy sentida, ya que en la semana previa el piloto de Villa Tesei había sufrido la pérdida de su padre, motivo por el cual el festejo final estuvo cargado de emoción. De hecho, los equipos de la divisional se asomaron al paredón para saludar al ganador en su paso por la recta, en una imagen que reflejó la dimensión humana del momento.
Detrás del vencedor terminó Santiago Pasquale, resultado que le permitió sumar puntos importantes para mantener el liderazgo del campeonato. El tercer lugar quedó para Lucas González, que luego de liderar durante buena parte de la competencia cerró una actuación valiosa para el Valencia Racing. El podio, entonces, dejó una combinación de emoción, constancia y puntos fuertes para la pelea grande del certamen.
Más allá del resultado final, la victoria de Andreoli también se entiende mejor al mirar el desarrollo global del fin de semana en Toay. La Clase B tuvo un sábado muy movido, en el que primero se disputaron los entrenamientos oficiales. Allí, el más rápido de la general fue Santiago Pasquale, piloto de Baradero, que al mando de su Chevrolet marcó 1m29s275/1000. Lo escoltaron Carli Bava a 274 milésimas y Sergio Alcoba a 597 milésimas, sobre un total de 21 pilotos que giraron oficialmente. Ese rendimiento convirtió a Pasquale en una de las grandes referencias previas de la divisional.
Más tarde llegaron las series, también con fuerte protagonismo de los hombres que luego pelearían adelante en la final. En la primera batería, Santiago Florio dominó de punta a punta. A pesar de la neutralización con pace car, el piloto de Carmen de Areco fue contundente y se llevó el parcial. El parte oficial lo menciona además como escoltado por Santiago Florio y Lucas González, aunque allí puede advertirse una inconsistencia en la redacción original; lo central es que Florio fue el vencedor del primer parcial y González quedó entre los protagonistas destacados.
La segunda serie quedó en manos de Joaquín Pasquale, quien dominó sin sobresaltos y logró sacar diferencia para arribar a la meta como ganador. Lo siguieron Fernando Laiglecia, de excelente trabajo, y Sergio Alcoba, completando un destacado “tridente de Chivo”. Además, la serie de “Coty” Pasquale fue más veloz que la de Florio, por lo que obtuvo el derecho a largar desde la posición de privilegio en la final del domingo, compartiendo la primera fila con Florio en un duelo que prometía mucho.
Ese contexto previo realza todavía más lo realizado por Andreoli en la final. Porque no llegaba como el gran dominador del sábado, sino como uno de los pilotos que debía construir su carrera en medio de un escenario muy competitivo. Y lo hizo con autoridad. Supo mantenerse cerca cuando González comandaba las acciones, aprovechó el relanzamiento tras el pace car, ejecutó el sobrepaso clave y después administró con solidez la diferencia para cerrar una actuación impecable en el momento justo.
La carrera de Toay dejó además la sensación de que la Clase B del Procar 4000 atraviesa un muy buen momento. Hubo parque completo en pista, lucha cerrada por la punta, alternativas cambiantes, neutralización, tensión en los relanzamientos y una historia de alto impacto emocional con Andreoli como vencedor. El trazado pampeano volvió a ofrecer un escenario ideal para el espectáculo, y la categoría respondió con una final intensa y atractiva para el público.
Para Piter Andreoli, este triunfo puede representar mucho más que una simple victoria de fecha. En términos deportivos, le permite afirmarse frente a rivales fuertes como Pasquale, González, Laiglecia y Alcoba. En lo personal, en cambio, el valor es todavía mayor por el contexto que lo rodeó durante la semana previa. Por eso la definición oficial lo presenta como un triunfo muy sentido, una expresión que resume con precisión la carga emotiva del domingo en Toay.
La próxima competencia del Procar 4000 Clase B será en el autódromo Roberto Mouras de La Plata, el 31 de mayo, donde el campeonato buscará darle continuidad a un arranque de temporada que ya entregó momentos fuertes y protagonistas de peso. Después de lo mostrado en La Pampa, Andreoli llega fortalecido, Pasquale sigue firme en la cima del torneo y la Clase B promete seguir siendo una de las divisionales más entretenidas del fin de semana.



