El desahogo de Tomás Molina tras fallar el penal que marcó su semana más dura
Tomás Molina falló penal decisivo en la final de la Copa Argentina ante Independiente Rivadavia y vivió días de angustia. En La Paternal, el delantero se quebró al agradecer el apoyo del público y de sus seres queridos.
Campeón hay uno solo, pero detrás de cada título hay historias que conmueven. Una de ellas es la de Tomás Molina, protagonista involuntario de la final de la Copa Argentina que Argentinos Juniors perdió ante Independiente Rivadavia. El atacante erró el penal decisivo —dos veces atajado por Gonzalo Marinelli— y días después rompió el silencio con declaraciones cargadas de emoción y autocrítica.
El jugador, ovacionado por los hinchas en La Paternal en el triunfo frente a Belgrano, se tomó unos minutos para agradecer el cariño recibido tras vivir uno de los momentos más difíciles de su carrera.
“Quiero agradecer a toda la gente que hoy me hizo sentir muy importante y querido, y también a mis compañeros, a los que trabajan en el club, a mi familia y amigos. La verdad que la pasé mal y tuve una semana durísima, pero gracias a ellos pude salir adelante. A veces estas cosas te llevan a pensar en lo peor”, expresó visiblemente emocionado el delantero.
El propio Cristian Malaspina, presidente del club, le entregó una plaqueta antes del partido, gesto que generó aplausos y una ovación cerrada.
“Fue un momento muy fuerte. No sabía si era el mejor día para recibir algo así, pero el apoyo fue increíble”, comentó Molina.
Volviendo a la noche fatídica en Córdoba, el atacante recordó:
“Cuando terminó el partido me sentí muy mal conmigo mismo, sentí que en algún punto les había fallado a todos. Fue duro porque el equipo venía haciendo un gran año y llegar a la final era un premio al esfuerzo de todos. Pero esas cosas pasan y cuesta levantarse. Hoy pude tener ganas de jugar; cuando terminó el partido, lo último que quería era volver a entrar a una cancha”.
El delantero reconoció que la desilusión fue doble por su historia personal: “En mi carrera la pasé duro, por eso quería salir campeón con este club que tanto me dio. Ya viví momentos difíciles, pensé que no me iba a levantar y pude hacerlo. Hoy busco una revancha con el club y conmigo mismo”.
En el cierre, Tomás Molina dedicó palabras a su entorno: “Mi familia es todo. Mi viejo, mi vieja, mis hermanos. Siempre me apoyaron y estuvieron cuando más los necesité. Sin ellos no estaría jugando”.
Conmovido, Molina logró transformar el dolor del penal en una lección de resiliencia que tocó a toda la familia del Bicho.