Nueva Chicago cerró una temporada para el olvido con apenas 37 puntos en 36 partidos, cuatro entrenadores y una preocupante falta de gol. La derrota ante Chacarita sentenció su descenso a la Primera B, donde buscará reconstruirse y regresar a la Primera Nacional en 2027.
El Torito de Mataderos perdió la categoría después de una temporada marcada por la irregularidad, los cambios de entrenadores y una alarmante falta de gol. Sumó apenas 37 puntos en 36 partidos y jugará la Primera B en 2027, con el objetivo de regresar rápidamente a la Primera Nacional.
Nueva Chicago consumó uno de los golpes deportivos más duros de los últimos años. El conjunto de Mataderos perdió 2-0 ante Chacarita Juniors en la última jornada de la Primera Nacional y confirmó su descenso a la Primera B, categoría en la que competirá durante la temporada 2027.
El desenlace fue la consecuencia de una campaña que nunca encontró estabilidad. Cuatro entrenadores, apenas nueve victorias en 36 presentaciones y una producción ofensiva de solamente 25 goles reflejan las dificultades de un equipo que no logró sostenerse en la segunda división del fútbol argentino.
Los números que explican el descenso de Nueva Chicago
La campaña del Verdinegro dejó estadísticas preocupantes. Sobre 108 puntos posibles, Chicago consiguió apenas 37, producto de nueve victorias, diez empates y 17 derrotas.
El equipo convirtió 25 goles y recibió 36, cerrando su participación con una diferencia negativa de once tantos y una efectividad del 34,3%.
Uno de los principales problemas estuvo en el ataque. Chicago promedió apenas 0,69 goles por encuentro, una cifra demasiado baja para un equipo que necesitaba sumar regularmente y escapar de los últimos puestos.
La falta de contundencia ofensiva, sumada a las dificultades para sostener resultados, terminó condicionando una temporada en la que cada punto perdido adquirió mayor importancia.
Mataderos no alcanzó para sostener la categoría
La diferencia entre el rendimiento como local y visitante fue otro factor determinante.
En el estadio República de Mataderos, Nueva Chicago consiguió cinco victorias, nueve empates y cuatro derrotas. Marcó 17 goles, recibió 13 y sumó 24 puntos sobre 54 posibles.
Fuera de casa, el panorama fue mucho más complicado. El Torito ganó solamente cuatro encuentros, empató uno y perdió 13. Convirtió ocho goles y recibió 23, acumulando apenas 13 unidades.
Las 13 derrotas como visitante terminaron siendo una pesada carga para el Verdinegro, que nunca consiguió la regularidad necesaria para abandonar definitivamente la pelea por la permanencia.
Cuatro entrenadores y ninguna solución
La inestabilidad también se reflejó en el banco de suplentes. Durante la temporada 2026, Nueva Chicago tuvo cuatro conductores técnicos: Luis García, Germán Lanaro, Adrián Scifo y Gastón Lotitto.
García comenzó el campeonato al frente del equipo, pero los resultados provocaron su salida. Posteriormente asumió Lanaro, quien tampoco logró revertir la situación.
En medio de las dificultades, Scifo tomó el mando de manera interina hasta que la dirigencia decidió apostar por el regreso de Lotitto.
El entrenador inició su segundo ciclo en Mataderos con la responsabilidad de conseguir los puntos necesarios para mantener al club en la Primera Nacional.
Sin embargo, la reacción nunca terminó de consolidarse. Chicago llegó a la última jornada comprometido con el descenso y la derrota frente a Chacarita terminó de sentenciar su destino.
Cuatro entrenadores pasaron por el club, pero ninguno encontró las respuestas futbolísticas necesarias para evitar la pérdida de categoría.
De pelear por el ascenso a sufrir el descenso
El contraste con las temporadas anteriores resulta especialmente doloroso para los hinchas del Torito.
Chicago había conseguido recuperar protagonismo en la Primera Nacional y llegó a disputar instancias decisivas por el ascenso. Sin embargo, aquella ilusión de regresar a la máxima categoría quedó muy lejos de la realidad que terminó atravesando durante 2026.
La irregularidad, los cambios de conducción y las dificultades para encontrar un funcionamiento colectivo llevaron al equipo de Mataderos desde la pelea por los primeros puestos hasta el descenso a la tercera categoría.
Los clásicos que Nueva Chicago no tendrá en 2027
El descenso también modificará el calendario de enfrentamientos tradicionales del club.
Uno de los grandes ausentes será All Boys, protagonista de uno de los clásicos más importantes del fútbol de ascenso. La histórica rivalidad entre Mataderos y Floresta deberá esperar mientras ambos equipos permanezcan en categorías diferentes.
Algo similar ocurrirá con Almirante Brown, otro adversario tradicional del Verdinegro, y con Chacarita Juniors, precisamente el equipo que terminó de confirmar su descenso.
En cambio, Chicago podría encontrarse en la Primera B con instituciones como Deportivo Laferrere, Sportivo Italiano, Dock Sud, Liniers, Comunicaciones, Argentino de Merlo, Villa Dálmine y Villa San Carlos, entre otras, dependiendo de la conformación definitiva del campeonato.
También aparecen Acassuso y San Miguel, que perdieron la categoría en la Primera Nacional.
El desafío de reconstruir a Nueva Chicago
Con el descenso consumado, la dirigencia tendrá que afrontar decisiones importantes para reorganizar el fútbol profesional.
La elección del cuerpo técnico, la continuidad de los jugadores y la conformación de un plantel competitivo serán cuestiones centrales para encarar la próxima temporada.
La Primera B presenta exigencias particulares, con escenarios difíciles, rivales acostumbrados a la categoría y un campeonato en el que la regularidad resulta fundamental.
Nueva Chicago deberá reconstruirse deportiva e institucionalmente para intentar recuperar su lugar en la Primera Nacional.
Mataderos tendrá que acostumbrarse a una realidad que nadie esperaba cuando comenzó la temporada. El descenso ya es un hecho y ahora empieza otro desafío: transformar la frustración de 2026 en un proyecto capaz de devolver al Torito a la segunda categoría del fútbol argentino.