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Rocío Comba y Eder Souza se conocieron gracias al atletismo en 2008, estuvieron 12 años sin hablarse y se reencontraron en 2021. En Santa Fe 2026 volvieron a compartir una pista internacional, pero esta vez desde las tribunas y con su hijo en brazos.
La argentina Rocío Comba y el brasileño Eder Souza se conocieron durante un Sudamericano en Lima 2008, estuvieron 12 años sin hablarse y volvieron a encontrarse en 2021. En Santa Fe 2026 regresaron juntos a una pista internacional, pero esta vez desde las tribunas y con su hijo en brazos.
El atletismo les dio competencias internacionales, viajes, objetivos y años dentro del alto rendimiento. Pero a Rocío Comba y Eder Antonio Souza también les regaló algo que terminó trascendiendo cualquier resultado: una familia.
La argentina y el brasileño volvieron a encontrarse alrededor de una pista durante los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, aunque esta vez la imagen fue completamente diferente a la de sus años como atletas.
Ya no estaban defendiendo los colores de Argentina y Brasil. Desde las tribunas del CARD Pedro Candioti, siguieron las competencias con su pequeño hijo en brazos.
“Estamos muy agradecidos a todo lo que el atletismo nos dio, la posibilidad de hacer una carrera deportiva, crecer, tener objetivos, ir a Juegos Olímpicos y también tener un gran amor, una familia”, resumió Comba.
Dos carreras que se cruzaron en Lima 2008
Rocío Comba, nacida en Río Tercero, Córdoba, construyó una de las trayectorias destacadas del lanzamiento de disco argentino. Integró durante 21 años la Selección Nacional y participó en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, Londres 2012 y Río 2016.
Souza, por su parte, desarrolló su carrera representando a Brasil en los 110 metros con vallas y estuvo ligado durante 18 años al atletismo de alto rendimiento.
Sus caminos terminaron cruzándose en 2008.
Después de que Comba regresara de los Juegos Olímpicos de Beijing, ambos coincidieron en el Campeonato Sudamericano Sub 23 disputado en Lima.
Ya se reconocían de diferentes competencias, pero fue allí donde comenzaron a hablar.
“Nos conocíamos un poco de cara. Ahí hablamos y nos mantuvimos en contacto hasta mediados de 2009. Teníamos Skype, ¿se acuerdan? Eran nuestras redes sociales”, recordó la argentina.
Doce años sin hablarse y un reencuentro inesperado
Después de aquella etapa, sus caminos se separaron.
Pasaron 12 años sin mantener contacto, aunque el atletismo continuó colocándolos en los mismos escenarios.
“Nos encontrábamos en la pista, cada uno con su torneo y su objetivo, pero nos pasábamos por al lado y ni hola nos decíamos”, contó Comba.
Todo volvió a cambiar en 2021.
Las redes sociales hicieron lo que alguna vez había hecho una pista de atletismo: volver a conectarlos.
“Nos volvimos a encontrar y empezamos a buscar pasar tiempo juntos. Y hoy estamos con esta familia”, explicó.
Años después de competir representando a países diferentes, Santa Fe 2026 los encontró compartiendo la misma tribuna.
De atletas a espectadores en Santa Fe 2026
La experiencia también despertó recuerdos de sus etapas competitivas.
Durante sus carreras, Comba y Souza podían encontrarse simultáneamente en sectores completamente diferentes del estadio. Ella preparada para lanzar el disco y él concentrado en las vallas.
“Yo estaba en el disco, pero mirando las vallas”, recordó Rocío.
Ahora observan desde afuera a una nueva generación.
Para Souza, incluso algunos detalles del CARD provocaron una inmediata conexión con aquellos años.
“El olor de la goma de la pista nos recuerda los buenos tiempos, cuando entrenábamos y competíamos. Pasa una película por la mente porque son muchos años dedicados al deporte”, expresó.
Comba también destacó el ambiente generado por los espectadores durante las competencias y, especialmente, el reconocimiento hacia deportistas de diferentes países.
“Escuchábamos gritos y palmas para competidores incluso cuando no había un argentino. El público del atletismo es hermoso”, señaló.
¿Velocista como papá o lanzador como mamá?
Santa Fe 2026 dejó además una pregunta inevitable para una familia profundamente atravesada por el atletismo.
Si algún día su hijo decide seguir el mismo camino, ¿será velocista como su padre o lanzador como su madre?
Souza ya tiene una primera impresión.
“La fuerza que tiene, yo creo que es lanzador”, arriesgó.
“Como la mamá”, respondió Rocío.
La incógnita podrá esperar.
Lo concreto es que una historia iniciada en una pista de Lima en 2008, interrumpida durante doce años y recuperada en 2021 escribió ahora otro capítulo en los Juegos Suramericanos.
El atletismo los hizo conocerse, el tiempo los separó y el mismo deporte terminó encontrándolos nuevamente. Esta vez no en extremos diferentes de una pista, sino juntos en una tribuna de Santa Fe 2026 y con su hijo en brazos.


Tacuary

