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San Isidro venció a Lanús y empató la final de La Liga Argentina
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4 horas agoon
San Isidro venció a Lanús por 90-72 en el Antonio Manno, empató 1-1 la final de La Liga Argentina y viajará a Buenos Aires fortalecido tras una sólida actuación colectiva.
San Isidro venció a Lanús por 90 a 72 en el segundo partido de la final de La Liga Argentina y dejó la serie igualada 1-1. Después del golpe sufrido en el primer juego, cuando el Granate se había impuesto por la mínima en San Francisco, el equipo de Sebastián Porta mostró una respuesta contundente, recuperó intensidad, encontró fluidez ofensiva y volvió a hacerse fuerte en el estadio Antonio Manno.
El triunfo tuvo un valor doble para los Halcones Rojos. Por un lado, evitó que Lanús se llevara los dos partidos como visitante y regresara al Antonio Rotili con una ventaja enorme. Por otro, le permitió a San Isidro recuperar confianza, reencontrarse con su identidad y viajar a Buenos Aires con la serie abierta.
La victoria fue clara desde el desarrollo y desde los números. San Isidro terminó con 90 puntos, 103 de valoración colectiva, 67% en dobles, 35 rebotes, 19 asistencias y cinco jugadores en doble dígito. Lanús, en cambio, quedó en 72 puntos, con 58 de valoración, apenas 7 asistencias y una noche muy incómoda en varios pasajes del juego.
San Isidro necesitaba una reacción y la encontró desde el inicio
El segundo juego tenía un peso emocional enorme. San Isidro había perdido el primero por 63-62 en una definición agónica y sabía que no podía volver a fallar en casa. La presión estaba del lado del Santo, pero el equipo la transformó en energía.
Desde el arranque, San Isidro salió decidido a cambiar la historia. A diferencia del primer partido, donde el bajo goleo había favorecido el plan defensivo de Lanús, esta vez el local pudo correr mejor la cancha, atacar con más decisión y encontrar mayor variedad en ofensiva.
El primer cuarto ya marcó una tendencia. San Isidro se quedó con el parcial 23-17, mostrando mayor claridad para resolver, mejores lecturas en ataque y una defensa más activa para limitar al Granate. Esa ventaja inicial no fue definitiva, pero sí le permitió al equipo de Porta jugar con otra confianza.
La defensa fue el punto de partida, pero el ataque fluyó mucho más
Una de las grandes diferencias respecto al primer partido estuvo en la fluidez ofensiva. San Isidro no solo defendió bien: también jugó mejor adelante. Movió la pelota, encontró cortes, atacó el aro, castigó desde la media distancia y tuvo aportes desde la rotación.
Después del encuentro, Manuel Lambrisca, una de las grandes figuras de la noche, explicó la clave: “Teníamos que sostener el nivel defensivo y en ataque seguir jugando como lo hicimos a lo largo de la temporada. El primer partido de la serie se dio de bajo goleo, hoy creo que fluimos mucho más y ahí estuvo la clave”.
Esa frase resume el partido. San Isidro no cambió su esencia defensiva, pero sí logró agregarle volumen ofensivo. El equipo no quedó atrapado en el ritmo de Lanús, sino que impuso su propia dinámica. Cada vez que pudo correr, lo hizo. Cada vez que tuvo que jugar cinco contra cinco, encontró mejores decisiones que en el Juego 1.
Un segundo cuarto clave para sostener el dominio
En el segundo parcial, San Isidro mantuvo el control. Lanús intentó reaccionar, pero no encontró continuidad. El Granate tuvo problemas para construir ofensivas limpias y dependió de apariciones individuales para no quedar demasiado lejos.
El local llegó a construir una diferencia de 15 puntos, una señal clara de dominio. Sin embargo, Lanús mostró una reacción importante sobre el cierre del primer tiempo. Con un parcial de 12-5 en los últimos dos minutos y medio, logró achicar la distancia y cerrar la primera mitad abajo 44-36.
Ese tramo fue importante porque evitó que San Isidro se fuera al descanso con una ventaja todavía más cómoda. Pero también dejó una sensación: el Santo había sido superior durante casi toda la primera mitad y Lanús necesitaba mejorar mucho para cambiar el rumbo.
El tercer cuarto quebró definitivamente el partido
El momento decisivo llegó después del entretiempo. San Isidro salió al tercer cuarto con una energía altísima, volvió a elevar su intensidad defensiva y prácticamente quebró el juego.
El parcial fue demoledor. A falta de 24 segundos para el cierre del tercer período, el marcador mostraba 67-46 para San Isidro. Luego, un doble de J. Diotto terminó de sellar el 69-47 con el que el local entró al último cuarto.
Ese tramo explicó la noche. San Isidro defendió con agresividad, corrió cuando pudo y tuvo una eficacia altísima cerca del aro. Lanús, en cambio, bajó su ritmo, perdió claridad y no logró sostener la intensidad que lo había mantenido competitivo en el primer juego.
El tercer cuarto no solo amplió la diferencia: cambió definitivamente el clima del partido. San Isidro empezó a jugar con soltura, el Antonio Manno empujó con fuerza y Lanús quedó obligado a una remontada muy difícil.
Lambrisca, una actuación completa para liderar al Santo
Manuel Lambrisca fue una de las figuras más importantes de San Isidro. Terminó con 18 puntos, 8 rebotes, 3 asistencias, 2 recuperos, 1 tapa y 27 de valoración, la cifra más alta del partido. Además, tuvo una planilla muy eficiente: 6/11 en dobles y 6/9 en libres.
Su impacto fue integral. No solo anotó, también cargó el rebote, generó juego, defendió y sostuvo la energía del equipo en momentos importantes. En un partido de final, ese tipo de producción completa vale muchísimo.
Lambrisca también destacó el aporte colectivo: “Fue algo que nos caracterizó durante el año: ser un equipo largo, no depender de un jugador, sino de la rotación. Después del partido del otro día, ganar así nos da mucha confianza y nos pone bien para lo que viene”.
Buchaillot volvió a ser determinante
Otro de los grandes nombres de la noche fue Nahuel Buchaillot. El perimetral de San Isidro terminó con 19 puntos, 4 asistencias, 4 recuperos, 2 rebotes y 20 de valoración. Fue clave por su agresividad, su capacidad para atacar el aro y su lectura para encontrar compañeros.
Buchaillot mostró una eficacia muy alta: 6/8 en dobles, 1/2 en triples y 4/6 en libres. Su presencia ofensiva fue fundamental para que San Isidro no dependiera de una sola vía de gol. Cada vez que el equipo necesitó una resolución, apareció con decisión.
Además, su tarea defensiva fue muy importante. Sus 4 recuperos reflejan la actividad de manos y la intensidad con la que San Isidro buscó incomodar a Lanús desde la primera línea.
Eydallin le dio un enorme impulso desde la rotación
San Isidro también encontró un aporte determinante desde el banco con Julián Eydallin, quien completó una actuación de altísimo impacto: 15 puntos, 3 rebotes, 4 asistencias, 1 recupero y 18 de valoración en 23 minutos.
Su eficacia fue excelente: 2/2 en dobles, 3/5 en triples y 2/2 en libres. En un partido donde San Isidro necesitaba respuestas de la rotación, Eydallin apareció con puntos, criterio y confianza.
Ese dato es central para entender la victoria. San Isidro ganó porque tuvo profundidad. Lambrisca y Buchaillot fueron figuras, pero Eydallin, Saglietti, Hooper, Mare y Diotto también aportaron en distintos momentos.
Saglietti, Hooper y Mare completaron una ofensiva repartida
Marcos Saglietti volvió a ser una pieza importante. Sumó 10 puntos, 3 rebotes, 4 asistencias, 2 recuperos y 11 de valoración, con una planilla perfecta en dobles y un buen 2/4 en triples. Su experiencia apareció en la administración de momentos y en la toma de decisiones.
🎩 Se luce el dueño de casa
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C. Hooper aportó 9 puntos, 6 rebotes, 1 tapa y 10 de valoración, mientras que Lautaro Mare sumó 6 puntos, 5 rebotes y 8 de valoración desde la rotación. J. Diotto, por su parte, colaboró con 4 puntos, 4 rebotes, 1 recupero y 1 tapa.
La gran virtud de San Isidro fue esa: no dependió exclusivamente de una figura. El equipo tuvo cinco jugadores con 9 o más puntos y varios aportes distribuidos. Esa construcción colectiva fue una de las explicaciones más claras del 90-72.
Lanús no pudo repetir el plan del primer partido
Lanús había ganado el primer juego llevando el partido a un terreno de bajo goleo, defensa dura y final cerrado. En el segundo encuentro, no pudo imponer ese mismo libreto.
El Granate anotó 72 puntos, pero nunca logró tener control emocional del partido. Su producción ofensiva fue irregular, especialmente por la baja cantidad de asistencias: apenas 7 en todo el encuentro. San Isidro, en cambio, terminó con 19 pases gol, una diferencia enorme en la circulación y en la calidad de los tiros generados.
Lucio Reinaudi reconoció la superioridad del local: “Dominaron el partido, nosotros bajamos la marcha y no nos podemos permitir eso en un partido así. No nos pudimos reponer y ahora hay que ser Lanús más que nunca”.
Franchino y Merchant fueron los más regulares en Lanús
En Lanús, los principales aportes llegaron por Martín Franchino y Edgar Merchant. Franchino terminó con 12 puntos, 9 rebotes, 2 asistencias, 1 recupero, 1 tapa y 17 de valoración, siendo el jugador más completo del Granate.
Merchant también sumó 12 puntos, con una gran eficacia en dobles: 5/6. Además, aportó 5 rebotes y 12 de valoración. Sin embargo, esta vez no pudo tener el mismo impacto decisivo que en el primer juego, cuando había convertido el doble de la victoria.
Roquez Johnson fue otro de los jugadores que llegó al doble dígito, con 11 puntos y 4 rebotes, aunque sufrió desde la línea con 7/14 en libres. Mike Henry aportó 9 puntos y 4 rebotes, pero no logró pesar como en otros partidos de playoffs.
Los libres, un problema para Lanús
Uno de los datos que marcó la noche de Lanús fue la baja efectividad desde la línea. El Granate lanzó 19/36 en libres, apenas un 52%. En una final, dejar tantos puntos en la línea suele tener un costo alto.
San Isidro tampoco tuvo una noche perfecta en ese rubro, con 19/28, pero su 67% fue más sólido y, sobre todo, estuvo acompañado por una gran efectividad en dobles. El Santo convirtió 25/37 en lanzamientos de dos puntos, un notable 67%, cifra que explica su fluidez ofensiva y su capacidad para atacar con claridad.
Lanús, en cambio, terminó con 16/37 en dobles, un 43%. Esa diferencia de eficacia cerca del aro fue determinante.
La ausencia de Jerónimo Suñé volvió a sentirse, pero San Isidro respondió
San Isidro volvió a jugar sin Jerónimo Suñé, ausente por la lesión en su tobillo. Se trata de una baja importante porque es uno de los tiradores del equipo y una pieza que abre la cancha. Sin embargo, el Santo logró compensar esa ausencia con mayor producción colectiva.
Lambrisca fue claro al respecto: “Lo necesitamos. Es un jugador clave para nosotros, es nuestro tirador. Lo extrañamos mucho y ojalá se pueda recuperar pronto para tenerlo con nosotros”.
La respuesta del equipo habla de su profundidad. Sin Suñé, San Isidro encontró triples en Eydallin, Saglietti, Buchaillot y Mare, y terminó con 7/20 desde el perímetro, el mismo registro que Lanús. La diferencia no estuvo tanto en el triple, sino en la calidad de las decisiones y en la eficacia cerca del aro.
El banco de San Isidro cambió la energía
El aporte de la segunda unidad fue otro punto clave. San Isidro tuvo producción desde el banco con Eydallin, Mare, Diotto y Boye. Entre ellos sumaron puntos, rebotes, energía defensiva y minutos de calidad para sostener la intensidad.
El dato de la rotación es importante porque Lanús venía de mostrarse como un equipo largo durante toda la postemporada. Esta vez, San Isidro respondió en ese mismo terreno y fue más profundo. La frase de Lambrisca sobre “ser un equipo largo” no fue casual: el Santo ganó desde la amplitud de recursos.
San Isidro igualó la serie y cambió el clima de la final
Con el triunfo, la final quedó 1-1. Lanús había conseguido el primer golpe al ganar 63-62 como visitante, pero San Isidro reaccionó con una producción completamente distinta y recuperó el equilibrio de la serie.
El próximo partido se jugará el lunes en el Antonio Rotili de Lanús, desde las 20.30 horas. Allí comenzará una nueva etapa de la final: el Granate buscará hacerse fuerte en casa, mientras que San Isidro intentará trasladar la confianza de este segundo juego a Buenos Aires.
Reinaudi también lo dejó claro desde el lado visitante: “Vinimos a ganar dos partidos, ganamos uno. Esta noche no se dio. Ahora vamos a casa, hay que estar enfocados en el próximo juego, tenemos mucho para corregir y eso está bueno porque tenemos margen de mejora”.
La clave del partido
La clave estuvo en el tercer cuarto. San Isidro llegó al descanso arriba 44-36 y, lejos de bajar la intensidad, salió a jugar uno de sus mejores pasajes de la serie. Con defensa, ritmo y eficacia, estiró la diferencia hasta el 69-47 antes del último cuarto.
También fue determinante la diferencia en la construcción ofensiva. San Isidro terminó con 19 asistencias, contra apenas 7 de Lanús. Esa distancia reflejó la mayor fluidez del local, que encontró mejores tiros y repartió responsabilidades.
Otro punto clave fue la eficacia en dobles: 67% para San Isidro contra 43% para Lanús. En una final donde cada posesión pesa, convertir cerca del aro con semejante precisión marcó una diferencia enorme.
Cómo queda la final de La Liga Argentina
| Juego | Resultado | Sede | Serie |
|---|---|---|---|
| Juego 1 | San Isidro 62 – Lanús 63 | Antonio Manno | Lanús 1-0 |
| Juego 2 | San Isidro 90 – Lanús 72 | Antonio Manno | 1-1 |
| Juego 3 | Lunes, 20.30 | Antonio Rotili | Serie empatada |
Síntesis del partido
San Isidro derrotó a Lanús por 90 a 72 en el segundo partido de la final de La Liga Argentina e igualó la serie 1-1. El equipo de Sebastián Porta mostró una gran reacción tras la caída agónica del primer juego, dominó desde el inicio, quebró el partido en el tercer cuarto y cerró una victoria contundente ante un Antonio Manno colmado. Manuel Lambrisca fue la gran figura con 18 puntos, 8 rebotes y 27 de valoración, acompañado por Nahuel Buchaillot, autor de 19 puntos, y Julián Eydallin, clave desde la rotación con 15 unidades. En Lanús, los más destacados fueron Martín Franchino y Edgar Merchant, ambos con 12 puntos.
Cuadro estadístico del partido
Estadísticas generales
| Equipo | Puntos | Dobles | Triples | Libres | Rebotes | Asistencias | Recuperos | Pérdidas | Tapas | Faltas | Valoración |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| San Isidro | 90 | 25/37, 67% | 7/20, 35% | 19/28, 67% | 35 | 19 | 6 | 10 | 2 | 27 | 103 |
| Lanús | 72 | 16/37, 43% | 7/20, 35% | 19/36, 52% | 34 | 7 | 6 | 9 | 2 | 25 | 58 |
Principales figuras
| Jugador | Equipo | Puntos | Rebotes | Asistencias | Recuperos | Tapas | Valoración | +/- |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Manuel Lambrisca | San Isidro | 18 | 8 | 3 | 2 | 1 | 27 | +14 |
| Nahuel Buchaillot | San Isidro | 19 | 2 | 4 | 1 | 0 | 20 | +13 |
| Julián Eydallin | San Isidro | 15 | 3 | 4 | 0 | 0 | 18 | +5 |
| Marcos Saglietti | San Isidro | 10 | 3 | 4 | 1 | 0 | 11 | +17 |
| C. Hooper | San Isidro | 9 | 6 | 1 | 0 | 0 | 10 | +10 |
| Lautaro Mare | San Isidro | 6 | 5 | 1 | 1 | 0 | 8 | +11 |
| Martín Franchino | Lanús | 12 | 9 | 2 | 1 | 1 | 17 | -12 |
| Edgar Merchant | Lanús | 12 | 5 | 0 | 0 | 0 | 12 | -20 |
| Roquez Johnson | Lanús | 11 | 4 | 0 | 1 | 1 | 10 | -10 |
| Mike Henry | Lanús | 9 | 4 | 0 | 2 | 0 | 4 | -11 |
| Alan Sacchi | Lanús | 8 | 3 | 1 | 0 | 0 | 7 | +2 |
Porcentajes destacados
| Rubro | San Isidro | Lanús |
|---|---|---|
| Efectividad en dobles | 67% | 43% |
| Efectividad en triples | 35% | 35% |
| Efectividad en libres | 67% | 52% |
| Rebotes totales | 35 | 34 |
| Asistencias | 19 | 7 |
| Pérdidas | 10 | 9 |
| Valoración colectiva | 103 | 58 |
Datos clave del partido
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Resultado final | San Isidro 90 – Lanús 72 |
| Serie | Empatada 1-1 |
| Instancia | Final de La Liga Argentina |
| Sede | Estadio Antonio Manno, San Francisco |
| Figura | Manuel Lambrisca |
| Mayor quiebre | Tercer cuarto: San Isidro cerró 69-47 |
| Clave ofensiva | 67% en dobles para San Isidro |
| Clave colectiva | 19 asistencias del Santo contra 7 de Lanús |
| Próximo partido | Lunes, 20.30, en el Antonio Rotili |
| Objetivo | Final por el ascenso a La Liga Nacional |
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Gimnasia reaccionó en La Plata, venció a Lanús y forzó un cuarto juego en semifinales
Ferro ganó en casa, derrotó 74-70 a Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia y descontó en la serie semifinal de La Liga Nacional. El Verdolaga quedó 1-2 y mantiene viva la ilusión.
Ferro ganó en casa y sigue con vida en las semifinales
Ferro ganó en casa y consiguió el triunfo que necesitaba para seguir con vida en las semifinales de La Liga Nacional. El equipo de Caballito venció por 74-70 a Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia, descontó en la serie y dejó la llave 2-1 a favor del Mens Sana, pero con la ilusión renovada para buscar un cuarto partido que pueda llevar todo a un quinto juego.
El Verdolaga llegaba obligado a ganar. Después de perder los dos primeros encuentros en el Socios Fundadores, por 81-77 y 79-74, el equipo de Federico Fernández necesitaba responder ante su gente. Y lo hizo en un partido duro, intenso, cambiante y con momentos de mucha presión, donde debió soportar una reacción muy fuerte de Gimnasia en el tercer cuarto.
La figura del encuentro fue Jano Martínez, autor de 17 puntos, 7 rebotes, 3 asistencias y 22 de valoración. También fueron importantes Lucas Bettiga, Ramiro Gallegos, Alejandro Diez y Kevin Hernández, todos con aportes claves para sostener a Ferro en una noche límite.
Un triunfo que cambia el ánimo de la serie
El 74-70 tiene un valor enorme para Ferro. No solo porque evitó la eliminación, sino porque le devolvió confianza a un equipo que había competido muy bien en Comodoro pero que no había podido cerrar los partidos. En el segundo punto, por ejemplo, Ferro llegó a igualar el juego en el último minuto, pero Gimnasia resolvió mejor y se quedó con el triunfo por 79-74.
Esta vez, la historia fue distinta. Ferro sufrió, perdió claridad durante un tramo importante del complemento, pero logró cerrar mejor. Esa fue la gran diferencia: cuando el partido se puso caliente, el Verdolaga tuvo defensas agresivas, ataques largos y mayor efectividad en el tramo final.
Gimnasia, que había llegado con la posibilidad de cerrar la serie, no pudo completar la remontada. El equipo de Comodoro tuvo un gran tercer cuarto, igualó el marcador y llegó con chances hasta el cierre, pero Ferro encontró mejores respuestas en las últimas posesiones.
Primer tiempo: Ferro aprovechó su momento y sacó ventaja
El comienzo fue intenso, como toda la serie. Ferro y Gimnasia no se sacaron grandes diferencias durante los primeros diez minutos. El partido arrancó con mucho contacto, defensas activas y ataques trabajados. Ninguno logró imponer una superioridad clara en el primer cuarto.
El quiebre inicial llegó en el segundo período. Allí, Ferro aprovechó mejor la rotación rival, encontró puntos importantes y empezó a construir una ventaja que le permitió irse al descanso largo con una diferencia sólida. El Verdolaga llegó al vestuario arriba 45-35, una renta de diez puntos que parecía darle margen para manejar el segundo tiempo.
Ese tramo fue fundamental. Ferro no tuvo una noche brillante en términos ofensivos, pero sí encontró soluciones en varias manos. Jano Martínez lideró el juego, Ramiro Gallegos aportó desde el perímetro, Alejandro Diez fue importante en la pintura y Lucas Bettiga sumó presencia en ambos costados.
Gimnasia reaccionó con un tercer cuarto demoledor
El partido cambió después del descanso. Gimnasia salió mejor al complemento, con mayor precisión en tiros y pases, y logró igualar el marcador. La visita encontró fluidez, castigó desde el perímetro y aprovechó las dudas de Ferro.
El dato del parcial es contundente: Gimnasia metió un 11-25 en el tercer cuarto y transformó por completo el desarrollo del partido. El equipo de Pablo Favarel, que se había ido diez puntos abajo al descanso, volvió al juego con una reacción fuerte y dejó claro por qué llegaba 2-0 arriba en la serie.
En ese tramo aparecieron Emiliano Toretta, Franco Grun, Martiniano Dato, Marcos Chacón y Anyelo Cisneros. Gimnasia tuvo mejores decisiones ofensivas, movió mejor la pelota y logró poner en problemas a Ferro.
Para el Verdolaga fue el momento más difícil de la noche. El equipo local sintió el golpe, perdió ritmo y quedó obligado a reconstruirse desde la defensa.
El cierre: Ferro defendió fuerte y resolvió mejor
Después del golpe del tercer cuarto, Ferro necesitaba reaccionar emocionalmente. Y lo hizo desde su identidad: defensa agresiva, posesiones largas, ataques verticales y concentración en las últimas jugadas.
El último cuarto fue de máxima tensión. Gimnasia llegaba con envión y con la posibilidad de encaminar la clasificación a la Final. Ferro, en cambio, jugaba con la obligación de ganar para no quedar eliminado. En ese contexto, el Verdolaga fue más efectivo sobre el final y terminó quedándose con una victoria ajustada por 74-70.
La clave estuvo en no quebrarse. Ferro venía de perder partidos cerrados en Comodoro y esta vez logró sostener el control en los momentos decisivos. No fue un triunfo cómodo, pero sí uno de mucho carácter.
Jano Martínez, la figura que necesitaba Ferro
Jano Martínez fue el jugador más importante de Ferro. Terminó con 17 puntos, 7 rebotes, 3 asistencias y 22 de valoración, la cifra más alta del equipo. Además, lanzó 3/6 en triples, un dato decisivo en un partido donde cada conversión exterior pesó muchísimo.
Su partido fue completo. No solo anotó, también ayudó en el rebote, ordenó al equipo por momentos y sostuvo ofensivamente a Ferro cuando el juego se volvió más trabado. En una semifinal, con el equipo obligado a ganar, su liderazgo fue determinante.
Martínez ya había sido importante en la campaña del Verdolaga, especialmente en partidos de alto voltaje. Esta vez volvió a aparecer en el momento exacto: cuando Ferro necesitaba una figura que marcara el camino.
Gallegos, Diez y Bettiga: los socios del triunfo
Ferro no ganó únicamente por Jano Martínez. Hubo varios aportes importantes que explican la victoria.
Ramiro Gallegos sumó 10 puntos, 2 rebotes, 2 asistencias y 9 de valoración. Fue eficiente: convirtió 1/1 en dobles, 2/4 en triples y 2/3 en libres. Su aporte desde la banca fue clave para darle aire al ataque verdolaga.
Alejandro Diez también fue fundamental. El interno aportó 10 puntos, 4 rebotes y 10 de valoración, con una planilla muy sólida: 4/5 en dobles y 2/2 en libres. En un partido físico, su experiencia y eficacia cerca del aro fueron muy importantes.
Lucas Bettiga completó otra actuación de peso con 11 puntos, 5 rebotes, 5 recuperos y 10 de valoración. Aunque no tuvo gran efectividad de tres puntos, su despliegue defensivo y su actividad fueron determinantes para sostener al equipo.
Kevin Hernández, energía desde la rotación
Otro nombre importante fue Kevin Hernández, quien terminó con 9 puntos, 3 rebotes, 2 asistencias y 10 de valoración. Su producción llegó en 17 minutos y fue muy eficiente: 3/5 en dobles y 3/3 en libres.
Hernández le dio a Ferro presencia interior, capacidad para cargar hacia el aro y energía defensiva. En una noche donde el equipo necesitaba sostener la intensidad durante los 40 minutos, su aporte desde la rotación fue valioso.
El Verdolaga no tuvo una figura excluyente de 25 o 30 puntos, pero sí un reparto ofensivo que le permitió competir. Esa fue una de las claves: varios jugadores aportaron en distintos momentos.
Gimnasia compitió hasta el final
Gimnasia estuvo cerca de cerrar la serie. El equipo de Comodoro tuvo un tercer cuarto muy fuerte, logró igualar el partido y llegó al cierre con chances. Sin embargo, esta vez no pudo repetir la eficacia de los dos primeros juegos.
El máximo anotador del Mens Sana fue Emiliano Toretta, con 15 puntos, 3 rebotes, 2 asistencias, 4 recuperos y 16 de valoración. Su eficacia desde el perímetro fue muy alta: 3/4 en triples.
También se destacó Anyelo Cisneros, quien completó una gran tarea integral con 10 puntos, 14 rebotes, 2 asistencias, 3 recuperos, 1 tapa y 22 de valoración, la mejor marca del partido junto con Jano Martínez.
Marcos Chacón, Martiniano Dato y Franco Grun aportaron 11, 10 y 11 puntos respectivamente, pero Gimnasia no logró cerrar el partido con la misma firmeza que había mostrado en Comodoro.
La diferencia estuvo en la línea y en el cierre
Uno de los números más importantes del partido estuvo en los tiros libres. Ferro convirtió 19/26, con un 73%, mientras que Gimnasia apenas lanzó 14/27, con 51%. Esa diferencia fue decisiva en un partido que se resolvió por cuatro puntos.
Gimnasia tuvo mejores porcentajes en triples: 12/28, con 42%, contra 9/30, 30% de Ferro. Sin embargo, el Verdolaga compensó con mayor eficacia desde la línea, mejores momentos defensivos en el cierre y una mayor capacidad para convertir cuando el partido estaba más apretado.
También fue importante el rubro de recuperos. Ferro terminó con 12 recuperos, contra 16 de Gimnasia, pero logró transformar sus mejores defensas del cierre en posesiones más controladas.
El rebote fue de Gimnasia, pero Ferro encontró otra vía
Gimnasia ganó la batalla aérea con claridad: 37 rebotes totales contra 30. Anyelo Cisneros fue dominante en ese rubro, con 14 rebotes, 12 de ellos defensivos. El Mens Sana también tuvo a Carabalí, Cosolito y Toretta sumando en los tableros.
Aun así, Ferro logró ganar. ¿Por qué? Porque compensó esa diferencia con mejores tiros libres, un cierre más sólido y una actuación colectiva más ordenada en los momentos decisivos. El Verdolaga no dominó todos los rubros, pero ganó los que más pesaron en el desenlace.
En playoffs, muchas veces no alcanza con ganar la estadística general: hay que ganar las posesiones calientes. Y Ferro lo hizo.
Cómo quedó la serie
Con este resultado, Gimnasia sigue arriba 2-1, pero Ferro descontó y forzó un cuarto partido. El próximo duelo será nuevamente en cancha de Ferro. Allí, el Mens Sana buscará cerrar la serie y meterse en las Finales, mientras que el Verdolaga intentará ganar otra vez para llevar la definición a un quinto juego.
La serie quedó más abierta. Gimnasia todavía tiene ventaja, pero Ferro recuperó confianza y demostró que puede competir desde la defensa, la intensidad y el carácter.
Las claves del triunfo de Ferro
1. Jano Martínez como figura
El base terminó con 17 puntos, 7 rebotes, 3 asistencias y 22 de valoración. Fue el líder ofensivo y emocional del equipo.
2. Mejor cierre
Gimnasia reaccionó fuerte en el tercer cuarto, pero Ferro no se quebró y resolvió mejor en los minutos finales.
3. Eficacia desde la línea
Ferro convirtió 19 libres contra 14 de Gimnasia. En un partido de cuatro puntos, esa diferencia fue determinante.
4. Aportes repartidos
Martínez, Bettiga, Gallegos, Diez y Hernández fueron claves. El Verdolaga necesitaba respuestas colectivas y las encontró.
5. Defensa agresiva
Después del parcial adverso de Gimnasia, Ferro volvió al partido desde la defensa y los ataques largos.
6. Localía fuerte
Caballito volvió a ser un factor. Ferro necesitaba ganar en casa y respondió para seguir vivo.
Síntesis del partido
Ferro Carril Oeste venció 74-70 a Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia y descontó en la serie semifinal de La Liga Nacional. El Verdolaga quedó 1-2, evitó la eliminación y tendrá una nueva oportunidad de igualar la llave.
El equipo de Caballito construyó una ventaja importante en el primer tiempo y se fue al descanso 45-35. Gimnasia reaccionó con fuerza en el complemento, igualó el partido con un tercer cuarto de 25 puntos, pero Ferro cerró mejor y se quedó con un triunfo clave.
Jano Martínez fue la figura con 17 puntos y 7 rebotes. En Gimnasia, Emiliano Toretta aportó 15 puntos y Anyelo Cisneros completó una gran tarea con 10 puntos y 14 rebotes. El próximo partido será decisivo: Gimnasia buscará cerrar la serie y Ferro intentará forzar un quinto juego.
Cuadro estadístico del partido
Resultado final
| Equipo | Puntos |
|---|---|
| Ferro Carril Oeste | 74 |
| Gimnasia de Comodoro Rivadavia | 70 |
Parciales del partido
| Cuarto | Ferro | Gimnasia CR |
|---|---|---|
| 1° cuarto | 18 | 19 |
| 2° cuarto | 27 | 16 |
| 3° cuarto | 11 | 25 |
| 4° cuarto | 18 | 10 |
| Final | 74 | 70 |
Principales números individuales
| Jugador | Equipo | Puntos | Rebotes | Asistencias | Valoración |
|---|---|---|---|---|---|
| Jano Martínez | Ferro | 17 | 7 | 3 | 22 |
| Lucas Bettiga | Ferro | 11 | 5 | 0 | 10 |
| Ramiro Gallegos | Ferro | 10 | 2 | 2 | 9 |
| Alejandro Diez | Ferro | 10 | 4 | 0 | 10 |
| Kevin Hernández | Ferro | 9 | 3 | 2 | 10 |
| José Defelippo | Ferro | 7 | 5 | 1 | 1 |
| Emiliano Toretta | Gimnasia CR | 15 | 3 | 2 | 16 |
| Marcos Chacón | Gimnasia CR | 11 | 3 | 0 | 8 |
| Franco Grun | Gimnasia CR | 11 | 2 | 2 | 7 |
| Anyelo Cisneros | Gimnasia CR | 10 | 14 | 2 | 22 |
| Martiniano Dato | Gimnasia CR | 10 | 1 | 2 | 7 |
| Bryan Carabalí | Gimnasia CR | 5 | 5 | 1 | 9 |
Estadísticas generales
| Rubro | Ferro | Gimnasia CR |
|---|---|---|
| Puntos | 74 | 70 |
| Dobles | 14/30, 46% | 10/22, 45% |
| Triples | 9/30, 30% | 12/28, 42% |
| Libres | 19/26, 73% | 14/27, 51% |
| Rebotes defensivos | 24 | 33 |
| Rebotes ofensivos | 6 | 4 |
| Rebotes totales | 30 | 37 |
| Asistencias | 11 | 13 |
| Recuperos | 12 | 16 |
| Pérdidas | 9 | 9 |
| Tapas | 1 | 3 |
| Faltas | 22 | 23 |
| Valoración total | 66 | 72 |
Cómo está la serie
| Juego | Resultado | Estado |
|---|---|---|
| Juego 1 | Gimnasia 81-77 Ferro | Gimnasia 1-0 |
| Juego 2 | Gimnasia 79-74 Ferro | Gimnasia 2-0 |
| Juego 3 | Ferro 74-70 Gimnasia | Gimnasia 2-1 |
| Juego 4 | En cancha de Ferro | Gimnasia puede clasificar / Ferro puede igualar |
| Serie semifinal | Al mejor de cinco | Gimnasia lidera 2-1 |
Basket
Lanús venció a San Isidro y pegó primero en la final de La Liga Argentina
Lanús ganó un partidazo agónico ante San Isidro por 63-62 y quedó 1-0 arriba en la final por el ascenso.
Published
2 días agoon
mayo 28, 2026
Lanús venció a San Isidro por 63-62 en San Francisco, pegó primero en la final de La Liga Argentina y se robó el factor cancha con un cierre dramático definido por Edgar Merchant.
Lanús venció a San Isidro por 63 a 62 como visitante en el estadio Antonio Manno de San Francisco y dio un golpe enorme en el primer partido de la final de La Liga Argentina. En una noche cargada de tensión, defensas duras, rachas cambiantes y un cierre de película, el Granate se quedó con el punto inicial de la serie por el ascenso y logró robarse el factor cancha.
El equipo dirigido por Juan Manuel Anglese volvió a mostrar una de sus grandes virtudes de estos playoffs: saber competir en partidos incómodos. No fue una noche de alto vuelo ofensivo, tampoco un encuentro de grandes diferencias en el marcador, pero sí una batalla de concentración, carácter y temple. Lanús sobrevivió a los mejores pasajes de San Isidro, reaccionó cuando llegó a estar diez puntos abajo y resolvió el partido con un doble decisivo de Edgar Merchant a falta de 15 segundos.
San Isidro tuvo la última pelota para ganarlo. Primero lo intentó Manu Lambrisca y luego Luciano Ortiz, pero la bola no quiso entrar. Así, el Granate celebró un triunfo enorme por 63-62, se adelantó 1-0 en la final y dejó toda la presión del lado del Santo, que ahora deberá responder en el segundo juego, nuevamente en el Antonio Manno.
Lanús pegó primero y se robó el factor cancha
La victoria tiene un peso enorme por el contexto. Lanús llegaba a la final después de una serie muy exigente ante Gimnasia y Esgrima La Plata, donde había mostrado carácter para cerrar la semifinal como visitante. San Isidro, por su parte, venía de barrer a La Unión de Colón y de alcanzar por segundo año consecutivo la definición por el ascenso.
En ese escenario, el primer punto era clave. Para San Isidro significaba la posibilidad de comenzar la serie fuerte ante su gente. Para Lanús, la chance de romper la localía y trasladar la presión al rival. Y eso fue exactamente lo que consiguió el Granate.
El resultado final fue ajustadísimo, pero no casual. Lanús llevó el partido al terreno que más le convenía: bajo goleo, posesiones largas, desgaste físico y final cerrado. El propio Edgar Merchant, figura del encuentro, lo explicó después del partido: “Nosotros sabemos que si estamos en un score de 60 o 70 puntos, va a ser muy difícil que no estemos en partido para llegar a un final cerrado”.
San Isidro arrancó mejor desde el perímetro
El comienzo fue favorable para San Isidro. El equipo de Sebastián Porta entró más fino desde el tiro exterior y encontró soluciones rápidas con Lautaro Mare y Marcos Saglietti. El Santo tuvo un arranque con alta efectividad desde tres puntos, logró abrir la cancha y tomó el control del marcador.
Ese primer tramo mostró a un San Isidro más fluido, con mejor circulación y mayor confianza ofensiva. Lanús, en cambio, tardó en encontrar ritmo. Le costó correr, no tuvo comodidad en sus primeros lanzamientos y debió trabajar mucho para no quedar demasiado lejos.
La máxima diferencia llegó ya en el segundo cuarto, cuando el local se escapó 30-20. En ese momento, el partido parecía acomodarse para San Isidro, que tenía el control emocional del juego y un Antonio Manno encendido. Sin embargo, Lanús volvió a hacer lo que viene haciendo durante toda la postemporada: resistir, ajustar y responder.
La reacción granate: un parcial de 11-0 que cambió el partido
Cuando San Isidro parecía empezar a imponer condiciones, Lanús metió un parcial de 11-0 que cambió por completo el desarrollo. Ese pasaje fue una de las claves de la noche. El Granate ajustó defensivamente, cortó la fluidez del local y empezó a encontrar puntos desde distintas manos.
No fue una reacción basada en un solo jugador. Lanús se sostuvo desde el funcionamiento colectivo, desde la defensa y desde la capacidad para castigar errores. En una final, ese tipo de rachas tiene un valor enorme porque no solo achica diferencias: también modifica sensaciones.
San Isidro pasó de dominar el marcador a sentir que el partido volvía a estar abierto. Lanús, en cambio, recuperó confianza y demostró que podía competir en un contexto adverso, fuera de casa y ante un rival que venía con mucho impulso.
El complemento fue una verdadera batalla defensiva
El segundo tiempo cambió el tono del partido. Las defensas empezaron a imponerse con claridad. Los espacios se redujeron, las ofensivas se volvieron más trabajadas y cada posesión empezó a tener un peso enorme.
San Isidro ya no tuvo las mismas libertades del comienzo. Lanús cerró mejor los caminos hacia el aro, presionó mejor la primera línea y obligó al local a resolver con lanzamientos más incómodos. Del otro lado, el Granate tampoco encontró un ataque fluido, pero logró mantenerse siempre dentro del partido.
El tercer cuarto fue especialmente friccionado. En ese tramo, Luciano Ortiz llegó a la cuarta falta personal, un condicionante importante para San Isidro. Además, el Santo afrontó el juego sin Jerónimo Suñé, ausente por un esguince de tobillo, una baja sensible en la rotación del equipo cordobés.
Aun con esas dificultades, San Isidro logró construir una ventaja interesante sobre el cierre del tercer período. Con 1:36 por jugar en el cuarto, el local se escapó 51-43 y parecía dar un paso importante hacia el primer punto. Pero Lanús volvió a responder en el momento justo.
El triple de Franchino que dejó vivo a Lanús
Cuando el tercer cuarto parecía cerrar con una ventaja fuerte para San Isidro, apareció Martín Franchino. A nueve segundos del final del período, el jugador granate clavó un triple fundamental para achicar la distancia a 51-48.
Ese lanzamiento tuvo un valor enorme. San Isidro tuvo la última posesión del cuarto, pero no logró capitalizarla. Entonces, en lugar de entrar al último período con una diferencia cercana a los ocho o diez puntos, el Santo llegó apenas tres arriba. Lanús seguía vivo.
Franchino fue uno de los nombres importantes del Granate. Terminó con 12 puntos, con una planilla muy valiosa desde el perímetro: 3/5 en triples, además de 4 rebotes, 3 recuperos y 15 de valoración. Su aporte no solo estuvo en los números, sino también en el momento en el que aparecieron sus puntos.
Un último cuarto de máxima tensión
El último cuarto fue una final dentro de la final. Ninguno de los dos equipos pudo escaparse. Cada ataque se jugó con nervios, cada rebote fue disputado al límite y cada error pesó muchísimo.
A falta de dos minutos, Lanús pasó al frente con un triple de Lucio Reinaudi para el 59-56. Fue otro golpe psicológico fuerte, porque el Granate lograba tomar la delantera en el tramo más caliente de la noche.
San Isidro reaccionó rápido. Luciano Ortiz convirtió un doble con falta tras una gran acción colectiva y empató el partido en 59. La respuesta del Santo fue de carácter, con el equipo buscando no dejar escapar una noche que tenía casi controlada.
Después llegó uno de los momentos más vibrantes del cierre: Nahuel Buchaillot metió un bombazo a 48 segundos del final para poner a San Isidro arriba 62-61. El Antonio Manno explotó. El local volvía a tener la ventaja y parecía quedar a una defensa de quedarse con el primer punto.
Pero la noche todavía tenía un giro más.
Merchant apareció en el momento más caliente
Lanús manejó la anteúltima posesión del partido con paciencia y encontró a Edgar Merchant, quien convirtió el doble del 63-62 a falta de 15 segundos. Fue la jugada decisiva de la noche y el cierre perfecto para una actuación enorme del interno granate.
Merchant fue el jugador más determinante de Lanús. Terminó con 13 puntos, 8 rebotes, 2 tapas y 20 de valoración, la más alta del partido. También fue el dueño del tiro más importante: el doble que le dio la victoria al Granate.
Después del encuentro, Merchant explicó su impacto en el cierre: “Tenemos un equipo muy largo, todos con una gran capacidad anotadora. Hoy me tocó a mí, sobre todo en el final, pero lo que nos da siempre es la defensa”. Esa frase resume mucho del presente de Lanús: un equipo con varias manos, pero con una identidad defensiva muy marcada.
San Isidro tuvo la última, pero no pudo cerrarlo
Después del doble de Merchant, San Isidro tuvo una última oportunidad. La jugada final quedó en manos de Manu Lambrisca y luego de Luciano Ortiz, pero ninguno pudo convertir. La pelota no entró y Lanús desató el festejo visitante.
Para el Santo, la derrota fue durísima porque el partido estuvo al alcance. Tuvo ventajas importantes, llegó arriba al cierre del tercer cuarto, volvió a tomar la delantera con el triple de Buchaillot y dispuso de la última pelota. Pero no pudo cerrarlo.
Luciano Ortiz lo resumió con crudeza después del partido: “La verdad que duele, pero esto recién empieza. Tenemos que poner la cabeza en lo que viene lo más rápido posible”. También remarcó que San Isidro hizo un buen trabajo defensivo, pero que no logró resolver el cierre: “La idea era dejarlos en 60 puntos, creo que lo hicimos bien atrás. No lo supimos cerrar”.
La defensa volvió a ser el sello de Lanús
El triunfo de Lanús no se explica solamente por el doble final de Merchant. La gran clave estuvo en la defensa. El Granate dejó a San Isidro en 62 puntos, obligó al local a jugar incómodo durante buena parte del complemento y logró que el partido se mantuviera en el margen que más le convenía.
San Isidro tuvo buenos porcentajes en dobles, con 17/31, y también logró competir desde el perímetro con 7/22 en triples, pero perdió 18 pelotas, un número muy alto para una final tan cerrada. Lanús, en cambio, tuvo 10 pérdidas, un dato que terminó siendo fundamental en un partido definido por apenas un punto.
Además, el Granate consiguió 15 recuperos, contra 7 de San Isidro. Esa diferencia habla de la presión defensiva, la actividad de manos y la capacidad para ensuciar posesiones rivales. En un duelo de bajo goleo, esos detalles valen oro.
San Isidro ganó el rebote, pero Lanús fue más eficiente en los detalles
Uno de los datos más llamativos del partido es que San Isidro ganó la lucha aérea. El Santo terminó con 37 rebotes, contra 31 de Lanús. Manu Lambrisca y Lautaro Mare capturaron 9 rebotes cada uno, mientras que Nahuel Buchaillot sumó 6.
Sin embargo, esa ventaja en los tableros no alcanzó. Lanús compensó con mejor control de pérdidas, más recuperos, mayor cantidad de tapas y mejores decisiones en el final. El Granate no dominó todos los rubros, pero sí fue más preciso en los detalles decisivos.
En una final, muchas veces la diferencia no está en el volumen estadístico general, sino en las últimas tres posesiones. Y ahí Lanús fue más efectivo: defendió, eligió bien y encontró el tiro ganador.
Las figuras de Lanús
Edgar Merchant fue el MVP del partido. Sus 13 puntos, 8 rebotes, 2 tapas y 20 de valoración lo convirtieron en el jugador más productivo de la noche. Además, anotó el doble que definió el encuentro.
Martín Franchino también fue decisivo, con 12 puntos, 4 rebotes, 3 recuperos y un triple clave sobre el cierre del tercer cuarto. Su 3/5 desde el perímetro fue vital para sostener a Lanús cuando San Isidro amenazaba con escaparse.
Lucio Reinaudi aportó 12 puntos, 4 rebotes, 4 asistencias y también clavó un triple enorme en el último cuarto para poner al Granate al frente. Aunque no tuvo una noche brillante en porcentajes, volvió a ser importante por su conducción y por su personalidad.
Robert Whitfield sumó 10 puntos, 3 rebotes y 3 asistencias, mientras que Mike Henry aportó 9 puntos en una noche menos explosiva que otras, pero igualmente útil dentro del esquema de Anglese.
Las figuras de San Isidro
En San Isidro, el goleo estuvo repartido. C. Hooper fue el máximo anotador del equipo con 12 puntos, además de 4 rebotes, 3 tapas y 17 de valoración. Su presencia interior fue importante, aunque no alcanzó para inclinar el partido.
Lautaro Mare sumó 11 puntos y 9 rebotes, con 3/7 en triples. Fue uno de los protagonistas del buen arranque del Santo desde el perímetro.
Nahuel Buchaillot terminó con 10 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias, además del triple que puso a San Isidro arriba a 48 segundos del final. Marcos Saglietti también anotó 10 puntos, con una gran efectividad desde tres: 2/3.
Luciano Ortiz aportó 10 puntos y fue uno de los jugadores que asumió responsabilidades en el cierre. Sin embargo, terminó condicionado por faltas y no pudo convertir en la última ofensiva.
Qué significa este triunfo para Lanús
El triunfo cambia el mapa de la final. Lanús no solo ganó el primer partido: ganó como visitante, en una cancha difícil y ante un rival que venía con una enorme confianza. Eso significa que el Granate se robó el factor cancha y ahora puede mirar la serie desde una posición favorable.
El equipo de Anglese ya había demostrado carácter en las semifinales, cuando cerró la serie ante Gimnasia como visitante tras remontar una desventaja de 17 puntos en el cuarto juego. Ahora volvió a confirmar que sabe jugar bajo presión.
Lanús tiene una identidad clara: defensa, paciencia, rotación larga y confianza para llegar con vida a los cierres. Merchant lo dijo con claridad: el objetivo era mantener a San Isidro en un score bajo. Lo logró, y por eso ganó.
Qué debe corregir San Isidro
San Isidro no jugó un mal partido. De hecho, hizo mucho de lo que buscaba: bajó el goleo de Lanús, ganó la batalla del rebote, encontró pasajes de buena efectividad desde el perímetro y tuvo el último tiro para ganar.
Pero deberá corregir tres aspectos puntuales. El primero, las pérdidas: 18 balones perdidos son demasiados en una final. El segundo, la gestión de los cierres: San Isidro tuvo ventaja en momentos claves, pero no pudo sostenerla. El tercero, la capacidad para castigar cuando logra abrir diferencias. Llegó a estar 30-20 y luego 51-43, pero en ambos casos Lanús respondió.
El equipo de Porta sabe que la serie recién empieza, pero también que el segundo juego pasó a tener un valor enorme. Perder nuevamente en casa lo dejaría en una situación muy complicada.
Cómo queda la serie final
Con este resultado, Lanús se adelanta 1-0 en la final de La Liga Argentina. El segundo punto se jugará nuevamente en el estadio Antonio Manno de San Francisco, el viernes desde las 20.30, con transmisión de Básquet Pass.
Para San Isidro será una oportunidad inmediata de recuperación. Para Lanús, una chance enorme de volver a golpear fuera de casa y regresar al Antonio Rotili con una ventaja ideal.
La final empezó como se esperaba: física, intensa, pareja y definida por detalles. Y en el primer capítulo, el detalle decisivo lo tuvo Lanús.
Síntesis del partido
Lanús derrotó a San Isidro por 63 a 62 como visitante en el primer juego de la final de La Liga Argentina y se adelantó 1-0 en la serie por el ascenso. El Granate llegó a estar diez puntos abajo, reaccionó con un parcial de 11-0, sobrevivió a un cierre dramático y ganó con un doble de Edgar Merchant a falta de 15 segundos. Merchant fue la figura con 13 puntos, 8 rebotes y 20 de valoración. En San Isidro se destacó C. Hooper, con 12 puntos, 4 rebotes, 3 tapas y 17 de valoración.
Cuadro estadístico del partido
Estadísticas generales
| Equipo | Puntos | Dobles | Triples | Libres | Rebotes | Asistencias | Recuperos | Pérdidas | Tapas | Faltas | Valoración |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| San Isidro | 62 | 17/31, 54% | 7/22, 31% | 7/11, 63% | 37 | 15 | 7 | 18 | 5 | 16 | 72 |
| Lanús | 63 | 16/38, 42% | 8/24, 33% | 7/12, 58% | 31 | 14 | 15 | 10 | 3 | 16 | 68 |
Principales figuras
| Jugador | Equipo | Puntos | Rebotes | Asistencias | Recuperos | Tapas | Valoración | +/- |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Edgar Merchant | Lanús | 13 | 8 | 0 | 2 | 2 | 20 | +10 |
| Martín Franchino | Lanús | 12 | 4 | 1 | 4 | 1 | 15 | +2 |
| Lucio Reinaudi | Lanús | 12 | 4 | 4 | 1 | 0 | 5 | -3 |
| Robert Whitfield | Lanús | 10 | 3 | 3 | 1 | 0 | 8 | +3 |
| Mike Henry | Lanús | 9 | 3 | 1 | 1 | 0 | 6 | -3 |
| C. Hooper | San Isidro | 12 | 4 | 1 | 1 | 3 | 17 | 0 |
| Lautaro Mare | San Isidro | 11 | 9 | 1 | 0 | 0 | 11 | -5 |
| Nahuel Buchaillot | San Isidro | 10 | 6 | 5 | 3 | 0 | 12 | -4 |
| Marcos Saglietti | San Isidro | 10 | 2 | 1 | 0 | 0 | 9 | +12 |
| Luciano Ortiz | San Isidro | 10 | 2 | 3 | 1 | 0 | 9 | +4 |
| Manu Lambrisca | San Isidro | 7 | 9 | 1 | 1 | 2 | 9 | -9 |
Porcentajes destacados
| Rubro | San Isidro | Lanús |
|---|---|---|
| Efectividad en dobles | 54% | 42% |
| Efectividad en triples | 31% | 33% |
| Efectividad en libres | 63% | 58% |
| Rebotes totales | 37 | 31 |
| Pérdidas | 18 | 10 |
| Recuperos | 7 | 15 |
| Valoración colectiva | 72 | 68 |
Datos clave del partido
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Resultado final | San Isidro 62 – Lanús 63 |
| Serie | Lanús gana 1-0 |
| Instancia | Final de La Liga Argentina |
| Sede | Estadio Antonio Manno, San Francisco |
| Jugada decisiva | Doble de Edgar Merchant a falta de 15 segundos |
| Máxima diferencia destacada | San Isidro llegó a estar 30-20 |
| Parcial clave | Lanús respondió con un 11-0 en el segundo cuarto |
| Próximo partido | Viernes, 20.30, nuevamente en San Francisco |
| Transmisión | Básquet Pass |
Basket
Quimsa quedó match point después de otra noche fuerte en Santiago
Published
4 días agoon
mayo 26, 2026
Quimsa se hizo fuerte en casa, derrotó 91-78 a Boca Juniors en Santiago del Estero y quedó a un solo triunfo de meterse en las Finales de La Liga Nacional.
Quimsa quedó match point en las semifinales de La Liga Nacional tras vencer a Boca Juniors por 91-78 en el Estadio Ciudad de Santiago del Estero. La Fusión volvió a responder ante su gente, sostuvo una diferencia importante desde el primer tiempo y dejó la serie 2-0 a su favor, a una sola victoria de clasificarse a las Finales.
El equipo de Lucas Victoriano volvió a mostrar personalidad, eficacia ofensiva y capacidad para manejar los momentos del partido. Después de haber ganado el primer juego por 88-76, Quimsa repitió autoridad en casa y volvió a bajar a un Boca que llegó a semifinales con chapa de candidato, tras eliminar a Oberá y sostener una temporada de alto nivel competitivo.
El gran nombre de la noche fue otra vez Brandon Robinson, autor de 22 puntos, 4 rebotes, 4 asistencias y 25 de valoración. También fueron determinantes Jerome Meyinsse, con 17 puntos, y Tyren Johnson, con 13 puntos y 8 rebotes. En Boca, el máximo anotador fue Michael Smith, con 13 unidades, seguido por Santiago Scala, con 12.
Un arranque contundente para marcar el tono del partido
Quimsa salió decidido a imponer condiciones desde el salto inicial. El local encontró rápidamente puntos con Jerome Meyinsse y Brandon Robinson, dos de sus principales vías ofensivas, para establecer un parcial de 10-3 en apenas dos minutos. Esa primera ráfaga fue una señal clara: la Fusión quería jugar con ritmo, atacar cerca del aro y obligar a Boca a correr desde atrás.
Boca tuvo una reacción rápida con Sebastián Vega y Francisco Cáffaro, y luego encontró triples de Michael Smith para mantenerse en partido. Sin embargo, Quimsa no perdió el control. El ingreso de Federico Ruesga le dio energía, rebote y puntos importantes al equipo santiagueño, que cerró el primer cuarto arriba 27-20.
Ese primer parcial fue clave porque obligó al Xeneize a jugar condicionado. Boca pudo anotar, tuvo respuestas individuales y castigó desde el perímetro, pero no logró frenar la fluidez ofensiva de Quimsa.
El segundo cuarto amplió la brecha y empezó a inclinar la noche
En el segundo período, Boca perdió precisión y Quimsa lo castigó. La Fusión encontró respuestas con la dupla extranjera Tyren Johnson-Samajae Freeman, dos jugadores que le aportaron intensidad, físico y profundidad a la rotación.
Boca tuvo un tramo positivo con Cáffaro y Vega, pero no pudo sostener continuidad. Cada vez que el equipo de Nicolás Casalánguida intentó achicar, Quimsa encontró una respuesta. En ese contexto aparecieron dos triples decisivos: uno de Diego Figueredo y otro de Brandon Robinson, que le permitieron al local irse al descanso largo arriba 52-38.
La ventaja de 14 puntos al entretiempo marcó una diferencia importante. No solo por el número, sino por la sensación del juego: Quimsa estaba más cómodo, encontraba puntos en distintos sectores de la cancha y lograba que Boca jugara muchas posesiones bajo presión.
El tercer cuarto confirmó el dominio de Quimsa
Después del descanso, Quimsa no aflojó. El equipo santiagueño volvió a encontrar el poste bajo de Meyinsse y el tiro exterior de Robinson, dos recursos que lastimaron de manera constante a la defensa de Boca.
Con esas herramientas, la Fusión llegó a sacar una renta de 19 puntos, una distancia que le permitió administrar el trámite con mayor tranquilidad. Boca respondió con anotaciones de Santiago Scala y Wayne Langston, pero no pudo construir una remontada sostenida. En el cierre del tercer cuarto, Diego Collomb apareció con un triple importante para dejar el marcador 72-58 rumbo al último período.
Ese cierre fue otro golpe anímico para Boca. El Xeneize había intentado reaccionar, pero Quimsa volvió a encontrar una conversión clave antes del descanso corto.
El último cuarto: Quimsa controló y no dejó crecer a Boca
En el cuarto final, Boca intentó una última reacción. Lucas Faggiano castigó a distancia y el Xeneize buscó ponerse en partido con lanzamientos exteriores, pero Quimsa volvió a mostrar serenidad.
La respuesta llegó con una volcada de Samajae Freeman y un triple de Leonardo Lema, dos acciones que apagaron el intento de reacción visitante. A partir de ahí, la Fusión manejó el reloj, eligió mejor sus tiros y cerró el partido sin sobresaltos para sellar el 91-78.
El cierre fue una muestra de madurez. Quimsa no necesitó una ráfaga final descomunal: le alcanzó con sostener su estructura, defender lo necesario y convertir en los momentos justos.
Brandon Robinson, otra vez el líder ofensivo de Quimsa
Brandon Robinson volvió a ser el jugador más determinante de Quimsa. Después de haber anotado 27 puntos en el primer partido de la serie, esta vez sumó 22 puntos, 4 rebotes, 4 asistencias y 25 de valoración.
Su planilla fue muy eficiente: 2/4 en dobles, 4/6 en triples y 6/9 en libres. Esa combinación de amenaza exterior, capacidad para generar juego y presencia en la línea lo convirtió nuevamente en el principal problema para Boca.
Robinson fue importante desde el arranque y también en los momentos en los que Boca amagó con volver al partido. Su producción sostuvo el volumen ofensivo del equipo y le permitió a Quimsa mantener el control emocional de la noche.
Meyinsse y Johnson, el peso interior que marcó diferencias
Quimsa también ganó por su presencia interior. Jerome Meyinsse tuvo una noche de enorme eficacia: terminó con 17 puntos, 5 rebotes, 2 recuperos y 18 de valoración. Su porcentaje en dobles fue sobresaliente: 8/9, con un 88% de efectividad.
Meyinsse fue decisivo en el tercer cuarto, cuando Quimsa empezó a tomar una distancia más clara. Cada vez que recibió cerca del aro, generó puntos de alto porcentaje o condicionó la defensa de Boca.
También fue muy importante Tyren Johnson, quien sumó 13 puntos, 8 rebotes y 16 de valoración. Johnson aportó físico, rebote defensivo y presencia cerca del aro, además de buenos porcentajes en dobles: 5/7.
Entre Robinson, Meyinsse y Johnson combinaron 52 puntos, una cifra que explica buena parte de la superioridad ofensiva de Quimsa.
Figueredo, conducción y nueve asistencias
Diego Figueredo no fue el máximo anotador, pero su partido fue clave para ordenar a Quimsa. El base terminó con 8 puntos, 3 rebotes, 9 asistencias y 10 de valoración. Su capacidad para distribuir el juego permitió que la Fusión encontrara tiros limpios y activara a sus principales anotadores.
Quimsa terminó con 19 asistencias, una cifra que muestra el buen funcionamiento colectivo del ataque. El equipo no dependió únicamente de acciones individuales: movió la pelota, aprovechó ventajas y castigó cada vez que Boca llegó tarde a las rotaciones.
Figueredo también convirtió un triple importante en el segundo cuarto, cuando Quimsa empezó a despegarse en el marcador antes del entretiempo.
Lema, Ruesga y Freeman: aportes que sostuvieron la estructura
Además de sus principales figuras, Quimsa tuvo aportes muy valiosos desde distintos lugares. Leonardo Lema sumó 7 puntos, 6 rebotes, 2 asistencias y 11 de valoración. Su triple en el último cuarto fue una de las acciones que frenó definitivamente el intento de reacción de Boca.
Federico Ruesga aportó 6 puntos, 6 rebotes y 14 de valoración, con un ingreso importante en el primer cuarto. Su energía ayudó a sostener la primera ventaja del local.
Samajae Freeman, por su parte, terminó con 6 puntos y 4 rebotes, pero su volcada en el último período tuvo un valor emocional fuerte: llegó cuando Boca intentaba ponerse en juego y le devolvió energía al equipo santiagueño.
Boca tuvo respuestas, pero no pudo sostenerlas
Boca compitió, tuvo ráfagas y encontró momentos de gol, pero nunca logró quebrar el dominio de Quimsa. El equipo de Nicolás Casalánguida terminó con 78 puntos, buenos porcentajes en dobles y libres, pero sufrió mucho desde el perímetro: 11/37 en triples, apenas 29%.
El máximo anotador fue Michael Smith, con 13 puntos, además de 3 rebotes y 4 asistencias. Santiago Scala aportó 12 puntos, con 2/4 en triples y 4/4 en libres. También llegaron a doble dígito Sebastián Vega, Wayne Langston, Alejandro Barreiro y Francisco Cáffaro, todos con 10 o más puntos.
El problema fue que Boca no encontró continuidad defensiva. Permitió 91 puntos, perdió la batalla del rebote 39-27 y fue superado claramente en valoración colectiva: 107 a 75. Esa diferencia refleja mejor que cualquier otro número el dominio global de Quimsa.
El rebote fue otro territorio de Quimsa
Uno de los datos más fuertes del partido fue la diferencia en los tableros. Quimsa capturó 39 rebotes totales, contra 27 de Boca. La Fusión tomó 28 defensivos y 11 ofensivos, mientras que el Xeneize terminó con 19 defensivos y 8 ofensivos.
Ese margen le permitió a Quimsa controlar posesiones, limitar segundas oportunidades de Boca y sostener ataques largos cuando necesitaba bajar el ritmo. En playoffs, dominar el rebote no solo significa recuperar la pelota: también significa manejar el pulso emocional del partido.
Johnson, Lema, Ruesga, Meyinsse y Robinson aportaron en ese rubro, confirmando que el triunfo fue colectivo y no únicamente ofensivo.
La eficacia de Quimsa fue determinante
Quimsa ganó porque fue más eficaz. Terminó con 25/39 en dobles, un notable 64%, además de 8/25 en triples, 32%, y 17/25 en libres, 68%. Boca, por su parte, tuvo 14/26 en dobles, 53%, 11/37 en triples, 29%, y 17/22 en libres, 77%.
La diferencia principal estuvo en los tiros de dos puntos. Quimsa encontró muchas conversiones de alto porcentaje, especialmente con Meyinsse y Johnson, mientras que Boca dependió demasiado del tiro exterior para volver al partido.
También hubo una diferencia importante en asistencias: 19 de Quimsa contra 18 de Boca, pero con mejores porcentajes para el local. Es decir, ambos equipos movieron la pelota, pero Quimsa eligió y ejecutó mejor.
Quimsa, a un triunfo de la Final
Con esta victoria, Quimsa quedó 2-0 arriba en la serie semifinal. La Fusión ganó los dos primeros partidos en Santiago del Estero: primero 88-76 y luego 91-78. Ahora tendrá la primera posibilidad de cerrar la llave y meterse en las Finales de La Liga Nacional.
El equipo de Victoriano llega con una ventaja enorme. No solo por el resultado global, sino por la manera en la que ganó los dos partidos: controlando el ritmo, defendiendo con seriedad, encontrando puntos en varias manos y mostrando madurez cuando Boca intentó reaccionar.
Boca, en cambio, quedó contra las cuerdas. El Xeneize deberá ganar el próximo partido para evitar la eliminación y extender la serie. Tiene plantel, jerarquía y experiencia, pero necesitará mejorar defensivamente y encontrar mayor regularidad ofensiva.
Las claves del triunfo de Quimsa
1. Robinson volvió a ser determinante
El extranjero terminó con 22 puntos, 4 rebotes, 4 asistencias y 25 de valoración. Fue la principal vía ofensiva de la Fusión.
2. Meyinsse dominó cerca del aro
El interno anotó 17 puntos con 8/9 en dobles. Su eficacia fue clave para castigar la pintura de Boca.
3. Johnson aportó físico y rebote
Sumó 13 puntos y 8 rebotes, con fuerte presencia interior y buenos porcentajes.
4. Quimsa ganó el rebote
La Fusión capturó 39 rebotes contra 27 de Boca. Ese dominio le permitió controlar posesiones importantes.
5. Mejor valoración colectiva
Quimsa terminó con 107 de valoración, contra 75 de Boca. La diferencia reflejó la superioridad global del local.
6. Cierre con serenidad
Cuando Boca intentó acercarse, Quimsa respondió con Freeman, Lema y Robinson para apagar cualquier reacción.
Síntesis del partido
Quimsa venció a Boca Juniors por 91-78, volvió a hacerse fuerte en Santiago del Estero y quedó match point en las semifinales de La Liga Nacional. La Fusión dominó desde el inicio, cerró el primer cuarto 27-20, se fue al descanso arriba 52-38 y administró la diferencia en el complemento.
Brandon Robinson fue la figura con 22 puntos, acompañado por Jerome Meyinsse, autor de 17, y Tyren Johnson, con 13 puntos y 8 rebotes. Diego Figueredo condujo con 9 asistencias, mientras que Lema, Ruesga y Freeman dieron aportes importantes en distintos momentos.
Boca tuvo a Michael Smith como máximo anotador con 13 puntos y a Santiago Scala con 12, pero no pudo sostener una reacción prolongada. Quimsa ganó 91-78, puso la serie 2-0 y quedó a un triunfo de jugar la Final.
Cuadro estadístico del partido
Resultado final
| Equipo | Puntos |
|---|---|
| Quimsa | 91 |
| Boca Juniors | 78 |
Parciales del partido
| Cuarto | Quimsa | Boca |
|---|---|---|
| 1° cuarto | 27 | 20 |
| 2° cuarto | 25 | 18 |
| 3° cuarto | 20 | 20 |
| 4° cuarto | 19 | 20 |
| Final | 91 | 78 |
Principales números individuales
| Jugador | Equipo | Puntos | Rebotes | Asistencias | Valoración |
|---|---|---|---|---|---|
| Brandon Robinson | Quimsa | 22 | 4 | 4 | 25 |
| Jerome Meyinsse | Quimsa | 17 | 5 | 0 | 18 |
| Tyren Johnson | Quimsa | 13 | 8 | 0 | 16 |
| Diego Figueredo | Quimsa | 8 | 3 | 9 | 10 |
| Leonardo Lema | Quimsa | 7 | 6 | 2 | 11 |
| Mauro Solanas | Quimsa | 7 | 0 | 2 | 3 |
| Federico Ruesga | Quimsa | 6 | 6 | 1 | 14 |
| Samajae Freeman | Quimsa | 6 | 4 | 0 | 6 |
| Michael Smith | Boca | 13 | 3 | 4 | 12 |
| Santiago Scala | Boca | 12 | 2 | 3 | 14 |
| Sebastián Vega | Boca | 11 | 1 | 2 | 5 |
| Wayne Langston | Boca | 10 | 2 | 0 | 13 |
| Alejandro Barreiro | Boca | 10 | 9 | 1 | 12 |
| Francisco Cáffaro | Boca | 10 | 6 | 2 | 14 |
Estadísticas generales
| Rubro | Quimsa | Boca |
|---|---|---|
| Puntos | 91 | 78 |
| Dobles | 25/39, 64% | 14/26, 53% |
| Triples | 8/25, 32% | 11/37, 29% |
| Libres | 17/25, 68% | 17/22, 77% |
| Rebotes defensivos | 28 | 19 |
| Rebotes ofensivos | 11 | 8 |
| Rebotes totales | 39 | 27 |
| Asistencias | 19 | 18 |
| Recuperos | 5 | — |
| Pérdidas | 9 | — |
| Tapas | 2 | 1 |
| Faltas | 23 | — |
| Valoración total | 107 | 75 |
Cómo está la serie
| Serie semifinal | Estado |
|---|---|
| Quimsa vs Boca | Quimsa gana 2-0 |
| Juego 1 | Quimsa 88-76 Boca |
| Juego 2 | Quimsa 91-78 Boca |
| Próximo partido | Boca obligado a ganar |
| Situación | Quimsa quedó match point |
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