(EFE) — Un gol de Harry Kane sirvió para que el Tottenham superase sin sobresaltos la tercera ronda de la FA Cup al derrotar al Portsmouth, de la League One (Tercera división inglesa) por 1-0.
Los del italiano Antonio Conte se impusieron al clásico Pompey con una gran actuación del español Bryan Gil, titular por tercer encuentro consecutivo con los Spurs y mejor jugador del partido.
El futbolista criado en Barbate, aunque se quedó sin marcar ni asistir, fue el más activo del encuentro, consciente de que tiene que aprovechar todas las oportunidades que le brinde Conte para seguir siendo importante en el equipo.
Participativo por su banda y tocando más el balón que sus acompañantes en ataque, el surcoreano Heung-min Son y el propio Kane, el español fue testigo de lujo del golazo que sentenció la eliminatoria.
Kane lanzó una pared en la frontal y sacó un latigazo al palo contrario del portero del Portsmouth. Un golazo que derribó la incertidumbre del Tottenham, que no estaba haciendo hasta ese momento un gran partido y cuya mejor ocasión antes del tanto de Kane fue un cabezazo al palo del brasileño Emerson Royal.
El Tottenham superó el trámite ante el equipo de Tercera y espera rival ya en la cuarta ronda. Kane, además, suma cuatro goles en los últimos cuatro partidos, demostrando que lo ocurrido en el Mundial, con su penalti decisivo fallado ante Francia, ha quedado en el pasado.
Martín Landaluce en Miami Open firmó la victoria más impactante de su carrera al remontarle a Sebastian Korda y meterse en los cuartos de final del Masters 1000 de Florida. El joven español, surgido de la qualy, atraviesa una semana consagratoria y ahora buscará las semifinales frente a Jiri Lehecka.
Martín Landaluce en Miami Open: el triunfo que puede cambiarlo todo
Martín Landaluce en Miami Open dejó de ser una promesa para transformarse en una realidad que ya golpea fuerte en el circuito ATP. El español de 20 años protagonizó una de las grandes historias del torneo al vencer en una batalla inolvidable a Sebastian Korda por 2-6, 7-6(6) y 6-4, después de salvar una bola de partido y completar una remontada que lo depositó en los cuartos de final del Miami Open 2026.
La dimensión del triunfo crece todavía más por el contexto. Korda venía de eliminar a Carlos Alcaraz, jugaba en casa y aparecía como un rival de enorme exigencia para un tenista que había comenzado el torneo desde la fase previa. Sin embargo, Landaluce mostró temple, agresividad y una convicción impropia de su edad para dar vuelta un partido que parecía escaparse.
El madrileño no solo alcanzó por primera vez los cuartos de final de un ATP Masters 1000, sino que además se convirtió en el primer jugador nacido en 2006 o años posteriores en conseguirlo. Un dato que refleja con claridad la magnitud de su actuación en Miami, donde está firmando una semana que ya puede considerarse histórica para su joven carrera.
Cómo fue la remontada de Landaluce ante Sebastian Korda
El partido arrancó muy cuesta arriba para el español. Korda impuso condiciones desde el inicio y se llevó el primer set por 6-2, aprovechando sus mejores sensaciones y su potencia para marcar diferencias. Pero cuando el encuentro parecía inclinarse definitivamente a favor del estadounidense, apareció la versión más competitiva de Landaluce.
En el segundo parcial llegó el punto de quiebre emocional del encuentro. En el tie-break, con Korda a un punto de la victoria, el español resistió la presión, salvó el match point y cambió por completo la dinámica del duelo. A partir de ahí, el partido pasó a jugarse también en el terreno mental, y allí el joven madrileño mostró una madurez impactante.
Ya en el tercer set, con el calor de Miami castigando y con Korda incluso pidiendo asistencia médica, Landaluce mantuvo la calma, siguió apostando a su plan de juego y terminó cerrando el triunfo por 6-4. Fue una victoria trabajada desde la resiliencia, desde la capacidad de resistir y también desde la decisión de no conformarse solo con competir.
Después del encuentro, el propio español explicó ese momento de máxima tensión: “Tuve un momento complicado con el 5-4, sacando para cerrar el partido. Creo que no hice nada incorrecto: él jugó muy bien y, con un nivel tan alto, en cuanto bajas un poco o el rival hace algo mejor, el partido se complica”.
La semana soñada del español: de la qualy a los cuartos
Lo de Landaluce en Miami no fue una simple sorpresa aislada. Su campaña tiene una lógica competitiva que explica por qué su explosión genera tanto impacto. Llegó al torneo como N°151 del ranking ATP, debió superar la fase previa para entrar al cuadro principal y, ya en el main draw, empezó a derribar barreras una tras otra.
Primero consiguió un triunfo de enorme valor ante Luciano Darderi, luego superó a Karen Khachanov y finalmente tumbó a Sebastian Korda. Es decir: encadenó victorias frente a rivales de primer nivel en un torneo en el que cada partido exige al máximo. Antes de aterrizar en Florida, su balance ante jugadores ubicados entre los mejores 50 del mundo era de 0-4. Hoy, en cambio, ya puede hablarse de un salto de calidad palpable.
Frente a Khachanov, por ejemplo, ya había demostrado que estaba listo para competir sin complejos. Lo derrotó por 6-3 y 7-6(2) para meterse por primera vez en octavos de final de un Masters 1000, confirmando que su tenis estaba preparado para medirse con la élite.
El propio Landaluce lo definió de una manera muy clara: “La clave del torneo para mí ha sido confiar en mí mismo, creer que en algún momento doy ese salto de nivel que necesito”.
Quién es Martín Landaluce: historia, formación y perfil del nuevo nombre del tenis español
Para entender la dimensión de este presente también hay que mirar su recorrido. Martín Landaluce nació en Madrid el 8 de enero de 2006, mide alrededor de 1,91/1,93 metros, es diestro y desde hace tiempo aparece señalado como una de las grandes promesas del tenis español. Fue campeón del US Open Junior 2022, llegó a ser N°2 del mundo en juveniles y también alcanzó las semifinales de Wimbledon Junior.
Su crecimiento estuvo acompañado por una estructura sólida. Se entrena en la Rafa Nadal Academy by Movistar, con Óscar Burrieza como entrenador, y forma parte de una camada que ilusiona al tenis español con un recambio generacional de alto nivel. Además, proviene de una familia vinculada al deporte, otro detalle que ayuda a explicar su naturalidad para competir en escenarios importantes.
No es la primera vez que Miami aparece como un escenario especial en su carrera. En 2024, recibió una invitación al cuadro principal y allí consiguió su primer triunfo ATP al derrotar a Jaume Munar, transformándose en el primer juvenil categoría 2006 en ganar un partido en un evento Masters 1000. Desde entonces, la ciudad de Florida parece marcar hitos en su evolución profesional.
Las declaraciones de Landaluce tras vencer a Korda
Más allá del resultado, las palabras del español ayudan a explicar por qué esta semana puede ser un punto de inflexión. Landaluce insistió en varias ocasiones en una idea: la importancia de confiar, sostener hábitos y competir sin especular.
Tras el triunfo ante Korda, señaló: “Esta victoria lo significa todo para mí. Estoy jugando a muy buen nivel esta semana. Sabía que tenía que hacerlo, porque hay jugadores increíbles en este torneo desde la fase previa. Los partidos son muy exigentes en cada ronda”.
También remarcó su mentalidad en los momentos clave: “Hoy lo he dado todo. Desde el inicio he intentado ser muy agresivo, he ido a por el partido en momentos importantes. He salvado una pelota de partido, así que esto es una locura para mí”.
Y dejó una frase muy potente sobre el torneo que está firmando: “Esta semana se está dando todo y espero que siga así”.
En otro tramo, profundizó sobre el modo en que intenta sostener su crecimiento: “Para hacerlo bien cada semana y mantener un nivel regular, tienes que repetir lo mismo. Tengo hábitos muy tranquilos que me ayudan en el día a día a hacer las cosas con normalidad”.
El apoyo de Nadal y Alcaraz en un momento clave
Otro de los aspectos más interesantes de esta historia es el entorno que acompaña el crecimiento de Landaluce. El propio jugador contó que mantiene contacto con Carlos Alcaraz y Rafael Nadal, dos nombres gigantes del tenis español que siguen de cerca su evolución.
“Con Carlitos y con Rafa hablo de vez en cuando. Con Rafa hablé en Lleida; tuvimos una conversación que me ayudó bastante. A Carlos lo he visto algunos días. Son dos personas muy agradables, siempre dispuestas a apoyar y a hacer que el tenis español siga creciendo”, contó el madrileño.
Además, Nadal también valoró públicamente su actuación en Miami y marcó que el joven “ha dado un paso adelante”, destacando sus golpes y señalando que aún tiene margen para mejorar detalles que pueden marcar la diferencia en su evolución.
Una victoria dedicada a su abuela
Entre tantas estadísticas y marcas históricas, también hubo un costado profundamente humano. Landaluce dedicó su victoria a su abuela recientemente fallecida, un gesto que añadió una carga emocional especial a una de las noches más importantes de su carrera.
Ese detalle explica, en parte, por qué el triunfo ante Korda se sintió distinto. No fue solo una gran remontada o un paso más en un Masters 1000: fue también una descarga emocional y una muestra de carácter en un contexto personal sensible.
Contra quién juega ahora Landaluce en Miami
El próximo desafío de Martín Landaluce será nada menos que Jiri Lehecka, quien avanzó a cuartos de final tras derrotar a Taylor Fritz por 6-4, 6-7(4) y 6-2. El checo llega en un gran momento y se presenta como una prueba durísima para el español en la pelea por un lugar en semifinales.
Lehecka, además, venía de subir posiciones en el ranking y de reafirmar sus aspiraciones en torneos grandes. Será un choque de alto voltaje entre dos jugadores jóvenes, agresivos y con hambre de protagonismo. Para Landaluce, ya no se trata solamente de disfrutar la semana: ahora la oportunidad es concreta y enorme. Está a un partido de meterse entre los cuatro mejores de un Masters 1000.
El ranking y lo que se juega el español
La actuación en Miami ya le garantiza a Landaluce el mejor ranking de su carrera. Durante el torneo, su escalada lo acercó con fuerza al Top 100, e incluso en el ranking en vivo llegó a situarse en torno al No. 103, quedando a un paso de romper esa barrera simbólica tan importante en el circuito.
Más allá del número exacto, el gran dato es que dejó de ser un nombre de proyección para transformarse en un jugador que ya puede competir y ganar en este nivel. Y eso cambia todo: la mirada del circuito, la confianza personal y las expectativas hacia el futuro inmediato.
Landaluce y el valor de esta irrupción en el tenis español
La semana de Landaluce también deja una señal fuerte para el tenis español. En tiempos en los que la figura de Alcaraz domina la escena y el legado de Nadal sigue muy presente, la irrupción de un nuevo talento en un Masters 1000 refuerza la idea de continuidad y renovación.
Lo logrado en Miami no asegura nada por sí solo, pero sí ofrece una certeza: Landaluce tiene armas, personalidad y valentía para estar en este escenario. Y eso, a los 20 años, ya es muchísimo. Sobre todo porque no llegó por una serie de partidos accesibles, sino después de ganarle a rivales con jerarquía y experiencia en la élite.
Dante Pagani campeón Banana Bowl ya es una frase que empieza a tomar cada vez más fuerza en el tenis juvenil internacional. El argentino se consagró en Brasil en uno de los torneos más importantes del circuito junior, ratificó su enorme proyección y dejó en claro cuál es su próximo gran sueño: ganar un Grand Slam.
Dante Pagani dio un golpe de autoridad en el circuito juvenil y dejó una señal contundente para el tenis argentino. El joven oriundo de San Lorenzo, una de las mayores promesas nacionales, se consagró campeón del Banana Bowl en Brasil, un torneo de categoría J500 de la ITF, considerado uno de los más prestigiosos del calendario junior a nivel mundial.
La conquista no fue una más. En la final disputada en Criciúma, el argentino derrotó al puertorriqueño Yannik Álvarez por 3-6, 6-4 y 6-3, en una definición exigente y de alto nivel, para quedarse con un título que históricamente ha servido como plataforma para futuras figuras del circuito profesional. Con este logro, Dante Pagani campeón Banana Bowl deja de ser apenas una noticia del día y empieza a consolidarse como una marca de proyección para el tenis nacional.
El valor del trofeo se potencia todavía más si se observa el peso específico del certamen. El Banana Bowl es uno de los campeonatos con mayor tradición del tenis junior sudamericano y mundial. Su categoría J500 lo ubica en el segundo escalón más importante del circuito juvenil, solo por detrás de los torneos de Grand Slam. A lo largo de los años, este campeonato reunió a nombres que más tarde dieron el salto al primer nivel, y por eso el título obtenido por Pagani no solo representa una alegría inmediata, sino también una confirmación de que su evolución sigue el camino correcto.
La consagración también tuvo un efecto directo en el ranking. Gracias a los puntos sumados en Brasil, el juvenil argentino escaló 12 posiciones y se metió entre los 15 mejores del mundo en el ranking ITF Sub-18, un paso decisivo en una temporada que ya lo encuentra creciendo a ritmo sostenido y afianzándose entre los nombres más importantes de su generación.
Pero si algo distingue a Pagani en este momento es su cabeza. Más allá del impacto que genera un título de esta magnitud, el propio jugador dejó claro que su mirada va mucho más allá del resultado puntual. Tras la coronación, remarcó que lo más importante es “evolucionar día a día” y entendió al ranking solo como una consecuencia del trabajo. Esa declaración muestra un nivel de madurez poco habitual para un jugador de apenas 17 años, que entiende que el desarrollo integral pesa más que la foto del momento.
El título además tiene un fuerte valor simbólico para el tenis argentino. Pagani se convirtió en el primer argentino en ganar el cuadro masculino del Banana Bowl desde que lo lograra Thiago Tirante en 2019, un dato que potencia todavía más su consagración. Ganar un torneo de esta relevancia no garantiza nada definitivo, pero sí funciona como un mensaje: el jugador está en una línea de crecimiento real y con un potencial concreto para seguir avanzando.
Un camino de campeón con carácter y reacción
El recorrido de Dante Pagani hacia el título en Brasil no fue sencillo, y eso hace todavía más valiosa su coronación. En su debut tuvo que luchar al límite ante el venezolano Ignacio de Armas, en un partido en el que incluso salvó un match point, una situación que muchas veces marca el carácter competitivo de un jugador durante un torneo. Desde allí, el argentino fue creciendo ronda a ronda.
Después de ese estreno dramático, encadenó triunfos frente al paraguayo Álvaro Ariel Frutos Alonso, al estadounidense Jack Secord, al peruano Nicolás Baena y finalmente al puertorriqueño Yannik Álvarez en la final. Es decir, no solo se consagró, sino que lo hizo atravesando distintos estilos, distintas exigencias y mostrando capacidad de adaptación.
Ese recorrido es otro de los puntos fuertes de la semana de Pagani: no fue un título cómodo ni un campeonato definido por un sorteo favorable, sino una conquista construida desde la resistencia, la reacción y la jerarquía en los momentos clave.
La historia de Dante Pagani y el perfil de una promesa seria
Nacido en 2008, Dante Pagani aparece desde hace tiempo como una de las principales apuestas del tenis argentino en la rama masculina. Con 1,85 metros de estatura, su perfil dentro de la cancha está definido por una propuesta ofensiva. Su derecha es su principal arma, mientras que el revés a dos manos le da sostén y solidez en el intercambio. Es un jugador que busca mandar, avanzar y tomar la iniciativa, una identidad que encaja con el tenis moderno y que puede darle herramientas valiosas en el salto al profesionalismo.
En cuanto a sus referentes, el propio Pagani ha mencionado en otras oportunidades a Juan Martín del Potro y Roger Federer, dos nombres que ayudan a entender parte de su inspiración tenística. No es un dato menor: ambos representan estilos agresivos, protagonismo desde el fondo y capacidad para resolver puntos desde la iniciativa.
Su ascenso, además, no empezó ayer. En noviembre pasado consiguió su primer título profesional al conquistar el M15 de Olavarría, una muestra concreta de que su crecimiento no se limita al circuito junior. Esa combinación entre experiencia juvenil de alto nivel y primeras señales en el profesionalismo es uno de los aspectos más interesantes de su evolución actual.
El entrenador de Dante Pagani y el equipo que lo potencia
Otro punto clave para entender el presente del argentino es el entorno que lo acompaña. Dante Pagani trabaja bajo la órbita de Kevin Konfederak, un entrenador de fuerte reconocimiento, con experiencia como ex coach de Francisco Cerúndolo y actual entrenador de Cameron Norrie. Ese respaldo técnico le da al juvenil un marco de formación de altísimo nivel, fundamental para sostener una progresión seria en una etapa decisiva de su carrera.
A ese trabajo se suma el acompañamiento permanente de su padre, Leo, y de la academia TennisMax, piezas centrales en su desarrollo. El equipo que rodea a Pagani parece combinar experiencia, cercanía y estructura, tres factores que suelen ser determinantes cuando un jugador joven empieza a dar pasos más firmes en el circuito internacional.
Además, durante parte del año entrena en Barcelona, en el Tennis Empowerment Center (TEC), uno de los centros de formación más reconocidos. Ese roce con otros jugadores, otras metodologías y un ambiente de alta exigencia también potencia su evolución. Para cualquier juvenil sudamericano, poder integrarse a un ecosistema de ese nivel representa una ventaja competitiva importante.
Un título que ilusiona al tenis argentino
En los últimos años, el tenis argentino ha mostrado una interesante renovación generacional y Pagani asoma como uno de los nombres a seguir con mayor atención. Que se haya quedado con un torneo como el Banana Bowl, donde también brillaron figuras que luego se consolidaron en el profesionalismo, fortalece esa ilusión. Entre las últimas ediciones del certamen aparecen nombres como Sebastián Báez, Joao Fonseca, Shang Juncheng y Nishesh Basavareddy, una lista que da dimensión del escenario en el que acaba de triunfar el argentino.
En este contexto, el título no debe leerse solo como una gran semana, sino como parte de un proceso de consolidación. Dante Pagani campeón Banana Bowl es una noticia fuerte por sí sola, pero también porque llega en un momento ideal de su temporada y porque confirma que su techo todavía está muy lejos.
El gran objetivo: ahora quiere ganar un Grand Slam
Lejos de conformarse, Pagani ya dejó en claro cuál es su próxima gran meta. Después de alternar torneos junior y profesionales en el arranque de la temporada, aseguró que quiere enfocarse en la segunda mitad del año con una misión concreta: ganar un Grand Slam junior. La ambición no sorprende. Después de conquistar un J500 y meterse entre los mejores del mundo en su categoría, el salto lógico es ir por los escenarios más grandes.
Esa combinación entre ambición y equilibrio es, quizás, lo más prometedor de su perfil. Tiene resultados, tiene entorno, tiene estructura, tiene tenis y también parece tener algo que no siempre aparece tan temprano: claridad para entender que el camino recién empieza.
Con el Banana Bowl ya en sus vitrinas, Dante Pagani sigue escribiendo una historia que entusiasma al tenis argentino. Y si sostiene esta evolución, el sueño de verlo competir por los títulos más grandes del circuito junior —y luego del profesional— dejará de ser una ilusión para transformarse en una posibilidad concreta.
El Pincha de Caseros decidió cerrar el ciclo de Juan Manuel Sara luego de un comienzo alarmante en la Primera Nacional 2026: último en la tabla, eliminado de la Copa Argentina y con una preocupante sequía ofensiva.
Juan Manuel Sara Estudiantes dejó de ser una realidad en Caseros. Tras la dura derrota ante Deportivo Madryn y un arranque de temporada 2026 sin puntos, sin goles y con seis caídas consecutivas, Estudiantes de Buenos Aires confirmó el final del ciclo del entrenador, que había llevado al equipo a semifinales del Reducido en 2025 pero no pudo sostener ese rendimiento en el inicio del nuevo campeonato.
Juan Manuel Sara dejó de ser el técnico de Estudiantes de Buenos Aires
Se terminó el ciclo de Juan Manuel Sara al frente de Estudiantes de Buenos Aires. La institución de Caseros comunicó oficialmente que el entrenador dejó su cargo luego de la derrota por 3-0 frente a Deportivo Madryn, en un contexto deportivo que se había vuelto insostenible por los resultados y por el pobre arranque del equipo en la temporada 2026. Según la información aportada, el Pincha no sumó puntos en el comienzo del año, quedó último en la Primera Nacional, no convirtió goles en el torneo y además fue eliminado de la Copa Argentina.
La salida de Sara marca el final de un proceso que había generado ilusión meses atrás. El DT, de 49 años, había asumido a mediados de junio tras la salida de Andrés Montenegro y, con prácticamente la misma base del plantel, logró llevar a Estudiantes hasta las semifinales del Torneo Reducido por el ascenso a la Liga Profesional. Ese recorrido, que terminó con eliminación ante Estudiantes de Río Cuarto por ventaja deportiva tras un global 1-1, había fortalecido su imagen. Sin embargo, el fútbol argentino suele vivir del presente, y el presente del Matador fue demasiado duro.
Un arranque 2026 que fue demasiado golpe para sostener
La caída ante Deportivo Madryn terminó siendo el punto final de una secuencia muy negativa. Estudiantes de Buenos Aires perdió 3-0 en el estadio Abel Sastre por la sexta fecha de la Primera Nacional y acumuló su sexta derrota consecutiva en el campeonato. El equipo volvió a mostrar algunos pasajes de intención ofensiva, generó oportunidades claras, pero otra vez pagó caro su falta de eficacia y sus problemas defensivos, especialmente en las pelotas paradas.
En ese encuentro, el equipo de Caseros tuvo algunas aproximaciones en el inicio a través de Darío Rostagno, Tobías Salas y Jorge Correa, pero el local golpeó con contundencia. Yvo Calleros abrió el marcador tras una jugada de balón detenido, Nicolás Servetto amplió también por esa vía y en el complemento Julián Cosi sentenció la historia con un gran remate cruzado. Aun con el 0-3, Estudiantes intentó reaccionar y generó situaciones muy claras, aunque volvió a fallar en la definición. El dato resume buena parte del ciclo: llegadas hubo, pero el gol nunca apareció.
Ese partido dejó además otra preocupación para el cuerpo técnico saliente: la lesión de Tomás Squié, que debió abandonar el campo en camilla. Pero el problema principal ya era estructural. El equipo no encontraba respuestas futbolísticas ni anímicas, y la sensación de desgaste era cada vez más evidente.
El dato más duro: cero puntos y cero goles
Si hubo una estadística que terminó de empujar la salida de Juan Manuel Sara fue la brutalidad de los números. De acuerdo con la información compartida, Estudiantes era el único club que todavía no había sumado puntos en la presente campaña considerando todas las categorías del fútbol argentino. Además, cargaba con un total de diez goles en contra, ocho de ellos en la Primera Nacional, y seguía sin convertir en 2026.
La ausencia de gol fue, sin dudas, uno de los grandes males del equipo. En la derrota 2-0 frente a Defensores de Belgrano, el Pincha volvió a tener pasajes de dominio territorial, pero sin claridad ni peso en los metros finales. Antes, ante Almirante Brown, había caído 1-0 en Caseros en otro encuentro donde la historia se repitió: dominio parcial de la pelota, algunas chances y una alarmante falta de contundencia. Incluso en las voces del propio plantel aparecía esa preocupación. Tanto Federico Sena como Tomás Squié habían reconocido públicamente que el equipo estaba en deuda con el gol y que necesitaba “dar más” para salir del fondo.
De la ilusión del Reducido a un presente sin respuestas
La salida de Juan Manuel Sara duele más en Caseros porque el cierre de 2025 había sido prometedor. Con un plantel muy similar, el entrenador había logrado revitalizar al equipo y meterlo en instancias decisivas por el ascenso. Esa campaña había alimentado la expectativa de que Estudiantes de Buenos Aires volviera a ser protagonista en 2026. El mercado de pases, de hecho, acompañó esa idea, con numerosas incorporaciones y una renovación importante del plantel.
Llegaron futbolistas como Alejandro Melo, Federico Sena, Facundo Ardiles, Fernando Duré, Nicolás Campisi, Ian Vera, Rodrigo Fumo, Facundo Castelli, Joel Lucero, Martín Albarracín, Juan Manuel Sánchez De León, Andrés Berizovsky y Ezequiel Almirón, entre otros. En paralelo, el club realizó amistosos que habían dejado señales interesantes, con triunfos ante Deportivo Merlo y buenos pasajes frente a Comunicaciones. Incluso desde adentro se hablaba de un equipo que quería ser protagonista, presionar alto y pelear arriba.
Pero una cosa fue la preparación y otra muy distinta la competencia oficial. La eliminación temprana en Copa Argentina ante Independiente Rivadavia ya había sido un golpe. Luego llegaron las derrotas frente a Racing de Córdoba, Mitre de Santiago del Estero, Almirante Brown, Defensores de Belgrano y Deportivo Madryn. El equipo nunca logró ensamblarse, sufrió en defensa, no encontró variantes en ataque y terminó hundido en una crisis de confianza.
Los números del ciclo de Juan Manuel Sara
Más allá del muy mal inicio de 2026, el balance total del ciclo de Juan Manuel Sara en Estudiantes de Buenos Aires deja cifras que ayudan a entender la decisión, pero también a contextualizarla. En total dirigió 25 partidos entre Primera Nacional y Copa Argentina. Según el informe, consiguió nueve victorias, tres empates y siete derrotas, con una efectividad del 40%. Lo llamativo es que seis de esas derrotas llegaron este año, lo que desniveló por completo su gestión.
Es decir, el problema no fue solamente la tabla, sino la tendencia. El equipo venía en caída libre, sin reacción y sin poder cortar la racha. En el fútbol argentino, cuando se combinan una larga serie negativa, falta de gol, último puesto y eliminación copera, el margen de un entrenador se reduce al mínimo.
Por qué la dirigencia tomó la decisión
La salida de Juan Manuel Sara puede leerse desde tres ejes claros. El primero, naturalmente, es el de los resultados. Seis derrotas seguidas, sin puntos y sin goles, son números difíciles de defender en cualquier proyecto. El segundo tiene que ver con la imagen del equipo: Estudiantes no solo perdía, sino que además mostraba una preocupante fragilidad emocional cada vez que recibía un golpe. El tercero pasa por la necesidad de reacción inmediata de una dirigencia que sabe que el torneo es largo, pero también que no puede dejar pasar más tiempo si quiere evitar que la crisis se agrave.
En ese sentido, el club deberá moverse rápido para encontrar un reemplazante capaz de recuperar confianza, ordenar la estructura táctica y, sobre todo, devolverle gol a un equipo que todavía no pudo festejar en este 2026. La salida de Sara parece buscar precisamente eso: producir un golpe de efecto antes de que el campeonato se escape demasiado temprano.
El contexto también explica parte de la crisis
Aunque los resultados mandan, también es cierto que el arranque de temporada estuvo atravesado por situaciones complejas. El plantel fue ampliamente renovado, hubo poco tiempo de preparación antes de la competencia y algunos partidos dejaron circunstancias particulares, como la suspensión por problemas de iluminación ante Mitre, que luego terminó en derrota, o la expulsión de Enzo Acosta frente a Almirante Brown, en un momento sensible del encuentro.
Además, algunas piezas no lograron asentarse y el equipo sufrió movimientos en el plantel, como la nueva salida a préstamo de Facundo Castelli, un delantero que, en principio, era del gusto del entrenador. Son elementos que ayudan a entender que el contexto no fue ideal, pero que no alcanzan para justificar un arranque tan negativo.
Qué deja Sara y qué necesita ahora Estudiantes
El paso de Juan Manuel Sara por Estudiantes de Buenos Aires deja una sensación dual. Por un lado, el reconocimiento a un entrenador que tomó el equipo en 2025 y lo llevó a semifinales del Reducido, dejando señales de competitividad. Por el otro, la certeza de que el 2026 fue demasiado malo como para sostener su continuidad. Ambas cosas son ciertas.
Ahora, el gran desafío para el club será reconstruirse rápido. El próximo entrenador deberá trabajar en lo emocional, corregir errores defensivos, encontrar sociedades en mitad de cancha y potenciar a hombres como Darío Rostagno, Jorge Correa, Alejandro Melo, Tobías Salas o Federico Sena, nombres llamados a liderar una recuperación urgente.
La temporada todavía tiene mucho camino, pero en Caseros saben que no hay más margen para seguir esperando. La salida de Juan Manuel Sara es la primera gran decisión de fondo en medio de la tormenta. La siguiente será, seguramente, acertar con el nuevo conductor.
Conclusión
Juan Manuel Sara dejó de ser el técnico de Estudiantes de Buenos Aires después de un inicio de 2026 devastador: seis derrotas, sin goles, último en la tabla y eliminado de la Copa Argentina. La decisión cierra un ciclo que había tenido un costado positivo en 2025, cuando el equipo llegó a semifinales del Reducido, pero que se desplomó por completo en el nuevo campeonato. En Caseros, la urgencia ya no es solo cambiar de entrenador: es volver a competir.
El Pincha de Caseros decidió cerrar el ciclo de Juan Manuel Sara luego de un comienzo alarmante en la Primera Nacional 2026: último en la tabla, eliminado de la Copa Argentina y con una preocupante sequía ofensiva.