Deportes
Adriana Ruano: “Si se te pone una pared enfrente, puedes buscar otro camino”
Adriana Ruano soñaba con ser gimnasta Olímpica, pero 20 días antes de luchar por un puesto en Londres 2012 le diagnosticaron una grave lesión de columna. La deportista guatemalteca estará en los Juegos de Tokio 2020 como tiradora
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5 años agoon
Veinte días antes del Mundial de Gimnasia Artística de Tokio 2011, donde debía buscar la clasificación para Londres 2012, a Adriana Ruano le diagnosticaron una grave lesión de columna.
Ruano llevaba soñando con los Juegos Olímpicos desde que siendo niña había conocido a Luisa Fernanda Portocarrero, gimnasta guatemalteca que compitió en Barcelona 1992. Pero el médico fue muy claro:
“Nos dijo que si iba a la competición tenía casi un cincuenta por ciento de posibilidades de regresar en silla de ruedas”, asegura en una entrevista con Tokio 2020.
La Federación de Gimnasia de Guatemala debía comprar los billetes al día siguiente, así que Ruano, su familia y sus entrenadores tenían que tomar una decisión cuanto antes. Con 16 años, la primera reacción de Ruano fue desafiar las posibilidades. “Yo les dije a mis padres que yo iba, que no me importaba si regresaba en silla de ruedas”, recuerda.
Finalmente entró en razón, pero su sueño no acabó ahí. Porque Adriano Ruano tiene una filosofía de vida: “Si se te pone una pared enfrente, puedes buscar otro camino”, explica.
Diez años más tarde, Ruano viajará a Tokio y será Olímpica. No en gimnasia, como soñó por primera vez, sino para competir en tiro, en la modalidad de foso Olímpico.
Un adiós repentino a la gimnasia
¿Cómo empezó en la gimnasia?
Me inicié a los tres años y medio con gimnasia y ballet, y lo iba intercalando durante la semana. Pero en la clausura del ballet, mi profesora habló con mis papás y les dijo, ‘Creo que es mejor que se dedique a la gimnasia, porque aquí al baile solo viene a hacer acrobacias’. Y así es como me inicié.
¿Cómo es la vida de una niña gimnasta? Porque es más precoz que en otros deportes
Es una vida un poco sacrificada porque uno deja de ser un niño ‘normal’. Te pierdes cumpleaños, primeras comuniones, fiestas… Pero mi familia siempre me inculcó que el estudio debía ir de la mano del deporte. Yo entrenaba de 7 a 10 de la mañana; luego iba al colegio; y del colegio salía media hora antes para ir al entrenamiento de la tarde. Y así de lunes a viernes. Por las noches hacía las tareas y los sábados tenía un tutor para ponerme al día. Era una vida muy, muy rutinaria.
Y cuando podía recoger el premio a ese sacrificio, justo antes del Mundial de Tokio 2011 para competir por un puesto en los Juegos de Londres 2012, todo se acabó. ¿Qué pasó?
Fue una lesión que venía de cuatro años antes, causada por muchos saltos y mucho impacto. Yo solía mantener un umbral de dolor muy alto y realmente nunca llegué a sentir dolor como tal. Fue más bien como un espasmo muscular, pero mis entrenadores insistieron en hacerme exámenes y resultó que la columna estaba dañada.
¿Cómo fue ese momento?
Los médicos nos juntaron a mis padres, a mi entrenador y a mí, y nos dijeron, ‘Miren, Adriana tiene esta lesión. Va a tener que llevar un corsé durante tres meses. No puede correr, no puede saltar, no puede hacer ningún tipo de ejercicio’. Mi entrenador le dijo que en 20 días teníamos una Copa del Mundo clasificatoria para los Juegos Olímpicos y preguntó qué posibilidad había de ir haciendo menos impacto. Pero el médico fue claro. Nos dijo que si yo iba, tenía casi un cincuenta por ciento de posibilidades de regresar en silla de ruedas y quedar cuadripléjica.
¿La decisión de renunciar fue inmediata o tuvieron que convencerla?
Al día siguiente compraban los boletos a Tokio, así que ese día teníamos que tomar la decisión. Yo les dije a mis padres que yo iba, que no me importaba si regresaba en silla de ruedas… Uno a los 16 años es un poco terco. Recuerdo que fue la primera vez que vi llorar a mi papá. Él era médico y me dijo, ‘Hija, yo he visto tus sacrificios, todo lo que has dejado por ese sacrificio, pero también soy médico, reconozco los riesgos, y con todo el dolor del alma tengo que decirte que no vas’. Hoy respeto y agradezco esa decisión.
El tiro Olímpico como terapia
¿Cómo se pasa de la gimnasia al tiro Olímpico?
Es divertido. El médico que estuvo tratando mi columna es socio del club de tiro donde practico. Al final fue un año de recuperación en el que tuve que llevar el corsé, sin hacer ningún tipo de deporte. Perdí totalmente mi forma deportiva porque no hacía mis 7 horas de ejercicio diario y con la ansiedad empecé a comer. Así que hablamos con el médico para ver qué otras opciones de deporte había, y realmente ningún deporte era opción. Ajedrez, tiro con arco… Deportes que no impactaran mi columna. Y él me habló sobre el tiro con armas de caza.
Y tengo entendido que hubo otra conexión.
El mejor amigo de mi hermano es Rodrigo Zachrisson, que practica el tiro con armas de caza en la modalidad de skeet, y cuando supo le dijo a mi hermano que fuera un día a probar. Y así lo hicimos. En diciembre de 2012 fuimos con él y me prestó su escopeta. Fue la primera vez que disparé y dio la casualidad que el primer plato lo logré romper. El resto ya no rompí nada, pero ahí fue cuando decidí que le iba a dar una oportunidad a este deporte.
¿Fue algo instantáneo entonces?
Si soy sincera, al principio no me gustó porque es totalmente distinto a la gimnasia, pero con el tiempo me fui apasionando. El tiro es un deporte de mucho trabajo mental. Lleva mucha introspección, concentración. En un inicio me dolió mucho dejar la gimnasia, y cuando yo veía el plato trataba de pensar que ese plato era mi pérdida, mi problema, y me daba cuenta de que cuando pensaba eso rompía el plato. Así que traté de agarrar el tiro como una terapia psicológica. Suena extraño, pero sí. Y luego poco a poco con las competencias me empecé a apasionar por el deporte.
¿Le ayudaron el año sus años en la gimnasia?
Desde un inicio fui disciplinada. Siempre tuve esa competitividad, esa autoexigencia, la capacidad de concentración. Muchos cuando empiezan tienen que aprender temas de visualización, de respiración… Yo eso ya lo traía de la gimnasia, y creo que me ayudó a ir subiendo mi nivel un poco más rápido de lo normal.
Voluntaria en los Juegos de Río 2016
¿Cuándo fue consciente de que a través del tiro también podía llegar a unos Juegos?
Al principio no sabía que este deporte era Olímpico. Me di cuenta con la clasificación de Hebert y Enrique Brol para Río 2016.
De hecho usted estaría allí como voluntaria en Río 2106, precisamente en el campo de tiro. ¿Cómo fue la experiencia?
Estar allí, tener la oportunidad de presenciar la inauguración… Me marcó. Fue como decir, ‘Esto es lo que quiero. Este es mi camino y mi meta’. Yo lo miraba como un objetivo para [París 2024], no [Tokio 2020]. Ese fue el momento que me marcó y donde se volvió a sembrar esa semilla.
Y en 2018 logró por fin la clasificación con una plata en el Campeonato de las Américas. ¿Cómo fue ese momento?
Más o menos un mes antes visualizaba cómo sería el momento, pero veía ese sueño un poco lejos y no se lo quise decir a nadie para no sentir vergüenza si no lo lograba. Logré entrar como sexta en la final y recuerdo que mi entrenador me dijo, ‘Mira, ya hemos cumplido nuestro objetivo principal, que era la cuota para los Panamericanos, así que entra, sonríe y disfruta’. Y eso hice, disfrutar.
Tokio, 10 años después y como Olímpica
¿Qué significó para usted?
Fue como encontrar una luz en el camino. Desde que me lesioné hasta ese momento, mi vida había sido muy monótona, muy en automático. Sentía que no tenía un rumbo, y así fue cuando dije, ‘Dios me quitó de ese camino para ponerme aquí’. Son las sorpresas y regalos que uno nunca entiende de la vida. Es algo bonito, que me deja mucho aprendizaje. Y bueno, la casualidad de que mi Copa del Mundo iba a ser en Tokio y ahora los Juegos Olímpicos son en Tokio.
Cuando llegue Tokio 2020, habrá tenido que esperar casi tres años para vivir ese momento. ¿Cómo ha sido esa espera?
Han sido dos años y medio de altibajos, tanto emocionalmente como de resultados. Al principio sentí que los ojos estaban de repente puestos en mí, empecé a crearme mucha presión, y mis resultados de 2019 empezaron a ir para abajo. En 2020 vino la pandemia y ahí vi que era el momento para reforzar toda la parte psicológica. Fueron tres o cuatro meses que estuvimos trabajando por videollamada con mi entrenador, mi psicólogo, los nutricionistas, los médicos… Y cuando regresamos vi que todo ese trabajo había tenido sus frutos, porque logré regresar mucho mejor de lo que me había ido.
¿Cómo afronta ese momento que ha esperado tanto?
Primero, es algo que yo anhelaba desde muy pequeña. Me siento muy bien, preparada, muy fuerte mentalmente, debido a que estos dos años han sido muy duros, pero de mucho aprendizaje. Me ha ayudado a madurar como persona y como atleta. Me siento muy bien, bastante tranquila, con mi mente puesta en el objetivo.
¿Qué lecciones ha sacado?
La resiliencia. Tratar de ser un ejemplo en cuanto a que si te caes, te puedes volver a levantar. Y que si se te pone una pared enfrente, puedes buscar otro camino. Y si no es por ese camino, pues buscar otro. Pero siempre va a haber una forma de cumplir los sueños. Quizá no como uno los tenía en mente. Mi sueño siempre fue ir como gimnasta a unos Juegos Olímpicos, pero ahora estoy como tiradora. Verme en unos Juegos Olímpicos va a suponer lograr el sueño de una familia y demostrar que todo ese trabajo ha dado fruto.
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Automovilismo
Colapinto en Japón: una clasificación sufrida y un Alpine que no encontró respuestas en Suzuka
Published
1 día agoon
marzo 28, 2026
Colapinto en Japón dejó un fin de semana cargado de contrastes para el piloto argentino y para Alpine. Después del impulso anímico que había significado China y de una previa marcada por la ilusión, el paso por Suzuka expuso otra vez las debilidades del A526 en curvas rápidas: Franco sufrió en las tres prácticas, apenas superó la Q1 y terminó 15º en la clasificación, muy lejos de la pelea grande y con más dudas que certezas de cara a la carrera.
Colapinto en Japón: de la expectativa de la previa a una clasificación cuesta arriba
La llegada de Franco Colapinto al Gran Premio de Japón estaba envuelta en una mezcla de entusiasmo y prudencia. Después de sumar su primer punto con Alpine en China, el argentino aterrizó en Suzuka con confianza renovada, aunque consciente de que el desafío sería completamente distinto. No solo porque se trataba de un circuito desconocido para él, sino también porque el trazado japonés, uno de los más exigentes del calendario, amenazaba con sacar a la luz las debilidades del Alpine en sectores de alta velocidad. Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
En la previa, el propio Colapinto había anticipado que Suzuka sería una prueba muy diferente a Shanghái. Venía de remarcar que el auto había dado un paso, que Alpine estaba más cerca de sus rivales y que el objetivo era pelear por puntos con mayor constancia. También había explicado que el equipo todavía necesitaba entender sus debilidades y detectar en qué áreas debía seguir trabajando. Esa lectura previa terminó siendo muy acertada, porque el fin de semana en Japón mostró que el A526 todavía está lejos de sentirse cómodo en pistas rápidas y técnicas.
La ilusión existía. Colapinto había confesado su emoción por correr por primera vez en Suzuka, una pista soñada por muchos pilotos, y también había advertido que Alpine podía sufrir más que en China por la naturaleza del circuito. Esa advertencia se transformó en realidad desde el arranque del viernes: el auto mostró problemas de subviraje, falta de carga en la parte delantera y una dificultad evidente para encontrar equilibrio en los sectores veloces. Lo que en la previa eran dudas razonables, en la pista se convirtieron en limitaciones concretas.
Una previa con optimismo, pero también con señales de alarma
Antes de salir a pista, había varios elementos para sostener una expectativa positiva. Alpine llegaba con actualizaciones para Suzuka, centradas principalmente en el alerón trasero, el endplate del ala y el flujo aerodinámico, con la intención de ganar carga y mejorar el comportamiento del auto en sectores rápidos. A eso se sumaba el discurso optimista del equipo tras China, donde Pierre Gasly y Franco Colapinto habían logrado meter los dos autos en zona de puntos. Sin embargo, Steve Nielsen había sido claro: más allá del buen resultado, Alpine no había aprovechado por completo la oportunidad y no había garantías de repetir ese rendimiento en Japón.
Colapinto, por su parte, había remarcado que Japón sería “realmente diferente”, un trazado de mucha energía, con curvas veloces y exigencias muy distintas a las de China. También había señalado que nadie sabía con certeza dónde estaría parado cada equipo. Esa frase terminó siendo importante para entender el fin de semana: Alpine no logró trasladar el envión de Shanghái a Suzuka, y el argentino volvió a padecer uno de los problemas que ya se habían visto en Australia, especialmente en las zonas rápidas.
Incluso en una entrevista con ESPN, Franco había hecho una predicción casi exacta de lo que vendría. Dijo que en China, por tratarse de curvas más lentas, el auto había tenido menos problemas, y que en Japón podían estar más complicados. No fue una percepción exagerada: el paso por las prácticas confirmó que el A526 perdía mucho en el tren delantero, que no encontraba estabilidad y que sufre cuando debe encarar curvas largas y cambios rápidos de dirección, justamente el corazón técnico de Suzuka.
La primera práctica: problemas de entrada, recuperación parcial y una señal inquietante
El primer ensayo libre ya mostró que el fin de semana no sería sencillo. Colapinto comenzó con neumáticos duros, mientras Gasly giró con medios, y rápidamente apareció un inconveniente en su Alpine que lo obligó a volver a boxes y hasta bajarse del auto durante unos minutos. Los mecánicos trabajaron sobre el A526, mientras Franco realizaba movimientos en el hombro derecho, una escena que llamó la atención. Luego volvió a pista, pero enseguida empezó a reportar por radio subviraje y problemas en la parte delantera.
A pesar de todo, la sesión tuvo una pequeña recuperación en el final. Cuando montó neumáticos blandos y salió a buscar una vuelta rápida, se encontró con tránsito y con una ventana poco cómoda, aunque igual logró mejorar y cerrar la tanda con un tiempo de 1m33s361. Eso lo dejó 16º, a 383 milésimas de Gasly, que había sido 15º. En términos de posiciones, la diferencia no parecía dramática, pero el cuadro general no era bueno: los dos Alpine estaban lejos de la punta y también detrás de varios rivales directos en la pelea de la zona media.
La práctica inicial dejó dos conclusiones fuertes. La primera, que Colapinto fue de menos a más y evitó un arranque todavía peor. La segunda, mucho más preocupante, fue que el problema delantero seguía allí, pese a los cambios que Alpine había preparado para el fin de semana. Esa pérdida de carga ya había aparecido en Australia y reapareció con crudeza en Suzuka.
La segunda práctica: mejora en el tiempo, pero más lejos en el contexto
Si el primer entrenamiento había sido incómodo, el segundo terminó de confirmar la tendencia negativa. Colapinto mejoró casi un segundo respecto de su registro anterior y marcó 1m32s438 con neumáticos blandos, pero aun así solo le alcanzó para ser 17º. Peor todavía: quedó a 2s305 del tiempo de referencia y volvió a estar muy lejos de la zona competitiva.
El dato más importante es que no se trató solo de una cuestión de adaptación del piloto a un circuito nuevo. El problema era más profundo y estaba en el auto. El argentino volvió a sufrir con la parte frontal y el A526 se mostró endeble en una pista con sectores rápidos. Como si fuera poco, el viernes se cerró con un episodio incómodo fuera del cronómetro: Colapinto debió presentarse ante los comisarios por una maniobra en la curva 15 que molestó a Max Verstappen. Tras reconocer su error, recibió una advertencia.
Más allá de ese tirón de orejas, el balance de la jornada fue muy flojo. Alpine no solo estaba lejos de los equipos grandes, algo esperable, sino también detrás de rivales directos como Haas, Racing Bulls, Audi e incluso con un Williams competitivo en los ensayos. Para un equipo que quería afirmarse en la zona media, el panorama empezaba a complicarse demasiado rápido.
La tercera práctica: el momento más preocupante del fin de semana
El sábado arrancó sin la reacción que Colapinto suele mostrar en fines de semana difíciles. En el tercer entrenamiento, Alpine intentó trabajar con un programa similar entre los dos autos para comparar datos, pero el resultado fue alarmante. En cada intento emparejado, el argentino quedó aproximadamente a ocho décimas de Gasly. Esa brecha sorprendió incluso al propio Franco, que por radio admitió que no entendía la diferencia y que estaba “bastante perdido”.
La sesión volvió a mostrar los mismos vicios: subviraje, falta de confianza, pérdida de tiempo en todos los sectores y un auto que no ofrecía respuestas. Colapinto llegó a irse ancho en la curva de la Cuchara, sin consecuencias, pero la sensación general era de total incomodidad. Finalmente, marcó 1m31s759 y terminó 18º, a 2s397 de la punta y a 772 milésimas de Gasly, que fue 10º.
Ese entrenamiento fue, probablemente, la foto más sincera del problema. La diferencia con su compañero no era marginal, sino contundente, y Alpine seguía sin encontrar la forma de corregir el comportamiento delantero del auto. A esa altura, el gran objetivo ya no era pensar en la Q3 ni en los puntos: el desafío real era pasar el corte de la Q1.
La clasificación: Colapinto exprimió lo que tenía, pero el límite fue claro
Con ese panorama, la clasificación dejó un sabor ambiguo. Por un lado, Colapinto logró cruzar la barrera de la Q1 con lo justo, algo que parecía realmente amenazado después del tercer ensayo. Por el otro, en la Q2 quedó rápidamente expuesto el verdadero potencial del conjunto: mejoró respecto del viernes, fue construyendo sus tiempos en cada salida, pero no tuvo resto para acercarse al lote que peleaba por la Q3.
El resultado final fue un 15º puesto, una ubicación que retrata con bastante fidelidad lo que dio el fin de semana. No hubo margen para más. El propio piloto lo reconoció después de bajarse del auto: dijo que en qualy no estuvieron bien, que la Q1 había sido buena, pero que en Q2 le faltó mucho. También sostuvo que el problema en la parte delantera había mejorado un poco respecto del viernes, aunque seguía estando lejos.
Sus declaraciones posteriores fueron elocuentes. Colapinto se mostró frustrado, pero sin esconder la realidad. Reconoció que el ritmo de carrera podría ser mejor que el de clasificación, que el fin de semana no había sido bueno a una vuelta y que el equipo debía seguir trabajando. La sensación fue clara: el argentino exprimió lo que tenía, pero el auto no le permitió aspirar a algo más grande.
¿Coincidieron las declaraciones previas con lo que pasó en pista?
Sí, y en varios puntos de manera casi exacta.
Cuando Colapinto había dicho antes del fin de semana que Suzuka podía complicar a Alpine más que China, acertó. Cuando remarcó que todavía debían entender las debilidades del auto, también. Cuando explicó que el circuito japonés, con curvas rápidas y mucho cambio de dirección, sería una prueba diferente, el comportamiento del A526 confirmó esa lectura. Incluso su frase sobre ir “de menos a más” quedó solo parcialmente cumplida: hubo una progresión mínima en tiempos y sensaciones, pero nunca un salto real que cambiara la tendencia del fin de semana.
También coincidió la mirada del equipo. Steve Nielsen había evitado ponerse objetivos concretos para Suzuka y había admitido que no sabían realmente dónde estarían. Esa cautela estaba bien fundada. China había dejado una imagen positiva, pero Japón mostró que Alpine todavía depende demasiado del tipo de circuito y que su techo de rendimiento sigue siendo incierto.
En cambio, donde la expectativa no se cumplió fue en el impacto de las actualizaciones. Alpine llevó cambios para intentar mejorar la carga y el flujo aerodinámico, especialmente atrás, pero el comportamiento global del auto siguió siendo frágil. El déficit delantero nunca desapareció y el subviraje condicionó todo el trabajo de Colapinto.
Un resumen completo de Colapinto en Japón: qué dejó Suzuka
El paso de Franco Colapinto por Japón dejó un mensaje fuerte. Después del alivio de China, Suzuka devolvió a Alpine a una realidad más incómoda. El equipo no logró afirmarse, el auto volvió a sufrir en curvas rápidas y el argentino tuvo que remar durante todo el fin de semana para mantenerse competitivo dentro de un contexto adverso.
La primera práctica mostró problemas mecánicos y de balance. La segunda confirmó que el rendimiento seguía siendo pobre. La tercera encendió la alarma por la brecha con Gasly. Y la clasificación terminó resumiendo todo: Colapinto rescató una Q2 y se ubicó 15º, pero el techo del A526 quedó demasiado claro.
A nivel individual, el argentino mantuvo un discurso honesto y consistente. No escondió su frustración, pero tampoco exageró excusas. De hecho, varias de las cosas que había anticipado antes de salir a pista terminaron reflejándose con precisión en el desarrollo del fin de semana. Eso también habla de una lectura madura del momento que atraviesa Alpine: hay progreso, sí, pero todavía muy condicionado por el tipo de trazado y por limitaciones técnicas que siguen sin resolverse.
Antes del largo parón de cinco semanas, Japón dejó más preguntas que respuestas. Para Colapinto, el gran desafío será cerrar de la mejor manera la carrera y tratar de construir desde allí. Para Alpine, en cambio, Suzuka fue una advertencia clara: China había ilusionado, pero el verdadero trabajo de fondo todavía está lejos de estar terminado.
Tenis
Sabalenka vs Gauff, una final de lujo para cerrar el Miami Open 2026
Published
1 día agoon
marzo 28, 2026
La final Miami Open 2026 tendrá un duelo de máximo nivel entre Aryna Sabalenka y Coco Gauff, dos de las grandes figuras del circuito femenino. La número uno del mundo buscará completar el codiciado Sunshine Double, mientras que la estadounidense intentará conquistar por primera vez el título en casa y romper la paridad de una rivalidad que llega completamente igualada.
El Miami Open 2026 tendrá una definición a la altura de las expectativas. Aryna Sabalenka, actual número uno del mundo y campeona defensora del torneo, se enfrentará a Coco Gauff, una de las grandes estrellas del tenis estadounidense, en una final que promete potencia, intensidad física y tensión emocional de principio a fin. El partido se jugará este sábado 28 de marzo en el Hard Rock Stadium de Miami Gardens, no antes de las 15:00 hora local, luego de la final de dobles masculina.
La previa reúne todos los condimentos posibles. Por un lado, Sabalenka llega lanzada después de ganar Indian Wells y de sostener una racha sobresaliente en este tramo del calendario. Por el otro, Gauff aterriza en la final con el impulso de jugar en su estado, con el respaldo del público local y con una actuación demoledora en semifinales que volvió a confirmar que está lista para pelear los grandes escenarios. Además, el historial entre ambas está 6-6, por lo que la final no solo definirá a la campeona de Miami sino también a quién desnivela una de las rivalidades más fuertes del circuito actual.
Set your alarms, the Miami Open Final is nearly here ⏰@ROLEX | #MiamiOpen pic.twitter.com/6Pa9AbAIqf
— wta (@WTA) March 28, 2026
Aryna Sabalenka va por el Sunshine Double y otro golpe de autoridad
Sabalenka llega a esta final como la gran referencia del cuadro femenino. La bielorrusa, número uno del ranking, viene de conquistar Indian Wells y ahora está a un solo paso de completar el Sunshine Double, el prestigioso logro que distingue a las jugadoras capaces de ganar en la misma temporada los dos grandes WTA 1000 estadounidenses. Según la WTA, además de buscar ese doblete, la número uno también defiende la corona lograda en Miami en 2025, una presión extra que hasta ahora ha sabido manejar con autoridad.
Su recorrido hasta la final fue impecable. En Florida dejó en el camino a Ann Li, Caty McNally, Zheng Qinwen, Hailey Baptiste y Elena Rybakina, sin ceder sets en todo el torneo. En semifinales, superó a Rybakina por 6-4 y 6-3, en otro partido donde impuso su agresividad de base, su peso con el saque y una capacidad constante para tomar la iniciativa en los intercambios. La WTA remarca que no perdió sets en toda la semana y que volvió a instalarse en otra final grande como líder del ranking.
También llega fortalecida desde lo mental. En las declaraciones que compartiste, Sabalenka dejó claro que siente esta rivalidad de una manera especial y anticipó un partido de máxima exigencia: aseguró que frente a Gauff siempre hay “muchos intercambios”, “mucha agresividad” y que será “una batalla”. Esa lectura refleja bien qué espera la número uno: un duelo largo, cambiante y con márgenes muy finos.
Coco Gauff quiere conquistar Miami por primera vez y confirmar su recuperación
Del otro lado aparece una Coco Gauff revitalizada. La estadounidense alcanzó por primera vez la final del Miami Open, un objetivo muy especial por tratarse del torneo más importante de su casa tenística. La WTA destaca que Gauff, nacida en Delray Beach, creció muy cerca de Miami y que esta definición representa una especie de torneo soñado dentro de su calendario.
Su ruta hasta el partido por el título mostró dos caras muy valiosas. Primero, resiliencia: necesitó cuatro victorias en tres sets para eliminar a Elisabetta Cocciaretto, Alycia Parks, Sorana Cirstea y Belinda Bencic. Luego, explosión: en semifinales arrolló a Karolina Muchova por 6-1 y 6-1, en una actuación brillante en la que pasó de sufrir un quiebre en el arranque a encadenar una ráfaga demoledora. Reuters y la WTA coinciden en que ese triunfo la instaló en su primera final en Miami y en su sexta final de WTA 1000, además de asegurarle el regreso al número 3 del ranking una vez terminado el torneo.
Ese crecimiento tiene todavía más valor si se observa el contexto reciente. En los días previos se reportó que Gauff venía lidiando con una molestia en el antebrazo, pero aun así logró construir una campaña sólida y anímica, superando partidos incómodos y elevando de forma notable su nivel cuando más importaba. Todo eso le da a esta final un tinte especial: no llega solamente por talento, sino también por resistencia competitiva.
Historial parejo y antecedentes de final que le dan más picante al duelo
Uno de los grandes ejes de esta definición está en el cara a cara. Sabalenka y Gauff llegan con el historial completamente igualado: seis triunfos por lado antes de este partido. La WTA subraya que será el 13° enfrentamiento entre ambas y el cuarto en una final, lo que explica por qué este choque ya se percibe como uno de los clásicos recientes del circuito femenino.
También hay un detalle importante en los antecedentes decisivos. La información que aportaste remarca que Gauff ganó dos finales muy pesadas ante Sabalenka, como el US Open 2023 y Roland Garros 2025, mientras que Sabalenka se impuso en su cruce más reciente en las WTA Finals. Es decir: la bielorrusa llega con mejores sensaciones inmediatas, pero la estadounidense ya demostró que puede vencerla cuando hay un gran trofeo en juego.
Ese equilibrio convierte a la final en un partido muy abierto. Sabalenka puede sentirse favorita por actualidad, ranking y por la solidez exhibida en Miami. Pero Gauff cuenta con herramientas para incomodarla: velocidad de piernas, capacidad defensiva, devolución agresiva y una mejora visible en sus momentos de presión durante la semana. La misma WTA marca que una de las claves para la estadounidense será romper el saque de Sabalenka, algo que consiguió hacer con enorme frecuencia en su semifinal ante Muchova.
Qué puede definir la final entre Sabalenka y Gauff
Desde lo táctico, la final propone un choque de estilos fascinante. Sabalenka intentará llevar el partido hacia una dinámica de potencia pura: primeros golpes pesados, iniciativa constante, saques que le permitan dominar rápido y presión inmediata sobre la devolución. Si logra imponer esa secuencia, puede empujar a Gauff a jugar incómoda y más atrás de la línea.
Gauff, en cambio, necesita llevar el duelo a un terreno más físico y más largo. Su velocidad lateral y su capacidad de reconstruir puntos pueden ser claves para desarmar la primera ofensiva de la número uno. Además, llega con confianza tras una semifinal donde leyó muy bien los patrones del partido y convirtió con enorme eficacia sus oportunidades de quiebre. Ese equilibrio entre defensa, contragolpe y agresividad selectiva puede ser su principal argumento para desactivar a Sabalenka.
También habrá un componente emocional fuerte. Sabalenka sabe que está ante una oportunidad histórica: ganar Miami, defender el título y completar el Sunshine Double en la misma semana. Gauff, por su parte, quiere levantar por primera vez este trofeo ante su gente y confirmar definitivamente su vuelta a la élite más alta del circuito. En una final así, gestionar la tensión puede pesar tanto como el tenis.
Horario y cómo ver en vivo la final del Miami Open 2026
La final entre Aryna Sabalenka y Coco Gauff se disputará este sábado 28 de marzo en el Hard Rock Stadium. La WTA informó que el partido comenzará no antes de las 15:00 de Miami, mientras que en la información que compartiste figura para Argentina y Uruguay a las 16:00 y con televisación por ESPN 2 y Disney+ Premium.
Una final que puede marcar el pulso del tenis femenino en 2026
Más allá del resultado, esta final tiene peso simbólico para toda la temporada. Sabalenka puede consolidar un inicio de año dominante, ampliar su ventaja como número uno y reafirmarse como la gran jugadora del momento. Gauff, en tanto, tiene la posibilidad de convertir esta semana en un punto de inflexión: ganar en casa, romper la paridad del historial y volver a instalarse como una amenaza directa para los grandes títulos del año.
Por nivel, por contexto, por actualidad y por rivalidad, el Sabalenka vs Gauff tiene todos los ingredientes para transformarse en una de las mejores finales del primer tramo de la temporada. Miami esperaba un cierre grande, y lo tendrá con dos campeonas acostumbradas a pelear por todo.
Futbol
Argentina venció a Mauritania con más dudas que certezas en La Bombonera
Published
1 día agoon
marzo 28, 2026
La Selección Argentina derrotó 2-1 a Mauritania en La Bombonera, en un amistoso de preparación para el Mundial 2026, pero el rendimiento estuvo lejos de convencer. Con goles de Enzo Fernández y Nicolás Paz, el equipo de Lionel Scaloni parecía encaminar una noche tranquila, aunque terminó sufriendo más de la cuenta ante un rival que, en la previa, aparecía varios escalones por debajo. El descuento final de Jordan Lefort expuso las dudas de una Albiceleste que dejó una imagen pálida y preocupante.
Argentina venció a Mauritania, pero dejó una imagen deslucida en La Bombonera
La Selección Argentina consiguió un triunfo por 2-1 ante Mauritania en La Bombonera, en un amistoso internacional correspondiente a su preparación rumbo al Mundial 2026, aunque el desarrollo del partido dejó más interrogantes que certezas. Lo que parecía ser una noche accesible para el conjunto de Lionel Scaloni terminó transformándose en una actuación opaca, especialmente por lo mostrado en el segundo tiempo, cuando el seleccionado africano se animó, creció en el juego y estuvo cerca de llevar la diferencia a una mínima lógica mucho antes del descuento final.
El equipo argentino se impuso gracias a los goles de Enzo Fernández, a los 16 minutos del primer tiempo, y Nicolás Paz, a los 31, mientras que Jordan Lefort descontó ya en tiempo adicionado, para decorar un resultado que dejó un sabor amargo en una selección campeona del mundo que, por nombres, jerarquía y contexto, estaba llamada a mostrar mucho más.
Un gesto de apoyo antes del inicio
Antes de que la pelota comenzara a rodar, hubo un momento emotivo por parte del plantel argentino. Durante las fotos previas, la Selección expresó su respaldo a Juan Foyth y Joaquín Panichelli, ambos afectados por lesiones complejas que los dejarán afuera del Mundial 2026. Los jugadores lucieron una remera con la inscripción “Joaquín #TodosJuntos” y además posaron con un cartel dedicado a Foyth, con su imagen, el mensaje “Juan #TodosJuntos” y el escudo de la AFA.
❗️INSULTOS Y SILBIDOS PARA TAPIA Y JUAN ROMÁN RIQUELME EN LA MISMÍSIMA BOMBONERA
— ✪ Guido AKD (@GuidoNewsAR) March 27, 2026
🤬La voz del estadio pidió aplausos pero se escucharon chiflidos ensordecedores
🔊También sonó el himno 🇦🇷 “Chiqui Tapia botón…”
😀Lindo ambiente en el duelo polenta Argentina 🆚 Mauritania pic.twitter.com/eRECjjaDXN
Ese gesto, cargado de sensibilidad y compañerismo, contrastó luego con un desarrollo futbolístico que fue de mayor a menor para el seleccionado argentino.
Argentina arrancó mejor y encontró rápido la ventaja
Durante los primeros minutos, la Albiceleste intentó imponer condiciones a partir de la movilidad de Nicolás Paz, quien fue uno de los futbolistas más activos del primer tiempo. El mediocampista se mostró siempre como opción de pase, pidió la pelota y ayudó a inclinar la cancha a favor del equipo local.
La primera acción clara se produjo tras una recuperación rápida, cuando Nico Paz tocó para Thiago Almada, éste habilitó a Nico González y el posterior intento de pared terminó con un pase demasiado largo para Julián Álvarez, que no pudo definir. Poco después, a los 14 minutos, un gran pase de Cristian “Cuti” Romero rompió líneas y encontró a Nico González por izquierda. Su centro fue muy peligroso, pero el arquero Mamadou Diop apareció justo para desactivar la situación.
La apertura del marcador llegó a los 16 minutos. La jugada nació en una buena combinación entre Nahuel Molina y Thiago Almada, que liberó al lateral para llegar al fondo. Molina metió un centro atrás preciso y Enzo Fernández, apareciendo por el corazón del área, definió de primera hacia la derecha del arquero para el 1-0.
Ese tanto parecía darle tranquilidad a Argentina, que se acomodaba mejor en el partido y daba la sensación de poder ampliar diferencias con relativa facilidad.
Mauritania avisó y Nico Paz marcó un golazo
Sin embargo, Mauritania también dejó en claro que no iba a limitarse únicamente a resistir. A los 21 minutos, Ibrahima Keita probó desde afuera del área con un derechazo potente que pasó muy cerca del palo derecho defendido por Emiliano Martínez.
Argentina respondió con eficacia y encontró el segundo a los 31 minutos gracias a una gran ejecución de Nicolás Paz. El volante se hizo cargo de un tiro libre y sacó un zurdazo con efecto que esquivó la barrera por dentro, se abrió hacia el palo izquierdo y, tras picar, venció la resistencia de Diop para establecer el 2-0.
Fue una ratificación del gran presente del joven mediocampista, que sigue sumando argumentos para ganarse un lugar cada vez más importante dentro del ciclo de Scaloni. Incluso después de convertir, Paz siguió siendo uno de los puntos altos del equipo argentino.
Antes del descanso, tanto Enzo Fernández como el propio Nicolás Paz tuvieron chances para ampliar la ventaja, pero el arquero africano respondió bien. Del otro lado, justo antes de los 45 minutos, Dibu Martínez tuvo su primera gran intervención de la noche al tapar con mucha categoría un remate de Oumar Ngom, que había girado y definido con potencia dentro del área.
Messi ingresó, pero Argentina perdió el control del partido
Para el segundo tiempo, Lionel Scaloni dispuso los ingresos de Lionel Messi, Rodrigo De Paul y Franco Mastantuono, en reemplazo de Julián Álvarez, Nicolás Paz y Nico González. La expectativa era que la presencia del capitán y de nuevas variantes revitalizara el funcionamiento del equipo, pero eso no ocurrió.
De hecho, tras el descanso, Argentina se fue apagando. Mauritania comenzó a crecer en confianza y a detectar fisuras en una Albiceleste que se mostró lenta, desconectada y sin capacidad para sostener el dominio que había tenido en la primera mitad.
La visita reclamó una falta dentro del área y generó inquietud con una mala salida argentina que obligó a Dibu Martínez a intervenir con rapidez. Luego, Djeidi Gassama armó una contra veloz por izquierda, se acomodó y sacó un remate con rosca que pasó muy cerca del segundo palo.
La primera intervención relevante de Messi llegó a los 9 minutos del complemento. Tras asociarse con Mastantuono y De Paul, recibió la devolución de taco y probó desde afuera del área. Su remate, desviado levemente en un defensor, se fue a centímetros del ángulo izquierdo.
Fue una acción aislada dentro de un tramo donde Argentina no logró fluidez ni profundidad. El ingreso de Giuliano Simeone por Enzo Fernández amplió la rotación dispuesta por Scaloni, claramente enfocado en observar variantes de cara a la lista definitiva para la Copa del Mundo.
Una imagen cada vez más preocupante
A medida que avanzaron los minutos, el conjunto argentino fue perdiendo estructura. Mauritania tomó la iniciativa, empujó y comenzó a generar las chances más claras del segundo tiempo. Primero, Maata Magassa quedó muy bien posicionado para cabecear tras un centro pasado, pero no logró darle dirección a su intento. Después, Aboubakary Koita encaró de izquierda hacia el centro y soltó un remate potente que obligó a una gran respuesta de Dibu Martínez por encima del travesaño.
A los 23 minutos del complemento ingresaron Gabriel Rojas y Agustín Giay por Marcos Acuña y Nahuel Molina, mientras que a los 30 entraron Exequiel Palacios y José “el Flaco” López por Alexis Mac Allister y Thiago Almada, completando así los ocho cambios permitidos.
Con tantas modificaciones, solo Dibu Martínez, Cuti Romero y Marco Senesi completaron los 90 minutos entre los titulares. Pero lejos de mejorar, Argentina siguió mostrando problemas para enlazar pases, construir juego y desequilibrar. Bajo una lluvia persistente, el equipo se volvió previsible, pasivo y sin sorpresa.
Mauritania incluso volvió a reclamar un penal por una acción sobre Senesi y dispuso de otra chance muy clara, cuando Souleymane Anne tomó la pelota, gambeteó con mucha calidad al Cuti Romero y definió de zurda. Otra vez apareció Dibu para evitar el gol.
El descuento de Lefort expuso la floja noche albiceleste
El tanto que venía anunciándose finalmente llegó en el tercer minuto adicionado. Tras un centro casi frontal, Cuti Romero rechazó de cabeza, pero el rebote derivó en una jugada confusa. Khadim Diaw intentó rematar, la pelota salió mordida y, tras una carambola, le quedó a Jordan Lefort, que definió con un derechazo bajo y cruzado para establecer el 2-1 definitivo.
El descuento fue justo con el desarrollo del segundo tiempo y hasta dejó la sensación de que Mauritania mereció acercarse antes en el marcador. Para Argentina, el cierre fue preocupante: sorprendida por un rival considerablemente inferior en los papeles, terminó dejando una imagen deslucida, lejos del nivel que se esperaba de un campeón del mundo.
Scaloni, Di María y una etapa cerrada
En la previa del encuentro, Lionel Scaloni también había dejado declaraciones importantes en conferencia de prensa sobre la situación de Ángel Di María y la posibilidad de un eventual regreso a la Selección Argentina.
El entrenador explicó que mantiene una excelente relación con el exjugador del seleccionado y reveló que han intercambiado mensajes, aunque dejó en claro que no hay chances concretas de una vuelta. Según expresó, el tema parece estar más instalado en el entorno que en el propio futbolista, y remarcó que tanto el cuerpo técnico como Di María tienen claro que se trata de una etapa terminada.
Scaloni también destacó que se lo ve feliz en su presente personal y futbolístico, pero sostuvo que su ciclo en la Selección ya quedó atrás, pese a todo lo que le dio al equipo nacional.
Lo que viene para Argentina
Más allá del resultado, Argentina sabe que deberá corregir bastante si quiere llegar de la mejor manera al Mundial 2026. El funcionamiento ante Mauritania dejó varios puntos flojos: desconexión entre líneas, poca intensidad, falta de circulación en el complemento y una preocupante pérdida de control frente a un rival supuestamente mucho más débil.
El próximo compromiso será el martes frente a Zambia, nuevamente en La Bombonera, en otro ensayo que servirá para ajustar piezas, observar nombres y, sobre todo, recuperar una imagen más cercana a la que pretende Lionel Scaloni en la recta final hacia la Copa del Mundo.
Porque si bien Argentina ganó, la sensación que dejó fue otra: la de un equipo que, por momentos, jugó muy por debajo de su potencial y terminó sufriendo demasiado ante una débil Mauritania.
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