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Hamad Medjedovic sigue escribiendo la mejor historia del ATP 500 de Barcelona 2026. El serbio de 22 años, surgido desde la qualy, venció a Nuno Borges y se metió entre los cuatro mejores del torneo, donde ya había dado el golpe al eliminar a Alex de Miñaur. Con pasado de campeón en las Next Gen ATP Finals y el respaldo que recibió de Novak Djokovic en sus primeros años, el balcánico atraviesa una semana que puede marcar un antes y un después en su carrera.
Hamad Medjedovic se convirtió en una de las grandes historias del ATP 500 de Barcelona 2026. El tenista serbio, actual Nº88 del ranking al inicio del torneo, derrotó al portugués Nuno Borges por 7-6(6) y 6-2 para avanzar a las semifinales del tradicional certamen catalán, una actuación que lo confirma como la gran revelación de la semana en el Barcelona Open Banc Sabadell. La victoria no solo lo dejó entre los cuatro mejores del cuadro, sino que además consolidó una racha impecable desde la clasificación.
El recorrido de Medjedovic en Barcelona empezó mucho antes del cuadro principal. El serbio llegó desde la qualy y fue construyendo una campaña cada vez más impactante. En su estreno en el main draw venció al argentino Marco Trungelliti por 7-5 y 6-4, luego dio uno de los grandes batacazos del torneo al eliminar al australiano Alex de Miñaur, tercer preclasificado y entonces Nº7 del mundo, por 6-3 y 6-4, y finalmente confirmó su momento con el triunfo ante Borges en cuartos de final. En total, acumuló cinco victorias consecutivas contando la clasificación.
El golpe más fuerte de su semana había llegado en octavos. Allí, Medjedovic superó a De Miñaur con autoridad y consiguió uno de los mejores triunfos de su carrera. Según los datos del ATP, fue apenas la segunda victoria de su trayectoria ante un Top 10, una señal contundente del salto competitivo que está dando el jugador nacido en Novi Pazar. Antes ya había derrotado a Daniil Medvedev, entonces Top 10, en Marsella 2025.
A sus 22 años, Medjedovic ya era un nombre seguido de cerca dentro del circuito por varios motivos. Uno de ellos es que fue campeón de las Next Gen ATP Finals 2023, un torneo que suele anticipar a futuras figuras del tour. En 2025 también había mostrado señales de crecimiento al alcanzar la final de Marsella, mientras que en 2024 llegó a otra definición ATP en Belgrado. Barcelona aparece así como la continuación lógica de un proceso de maduración que ahora encontró un escenario ideal sobre polvo de ladrillo.
La magnitud de esta campaña también se entiende por el contexto. Medjedovic llegó al torneo fuera del Top 80 y con un inicio de temporada sin grandes impactos, pero en Barcelona encadenó victorias de enorme valor y se aseguró una fuerte subida en el ranking. El informe oficial del ATP previo a su duelo con Borges lo ubicaba como Nº88 del mundo, con su mejor ranking histórico en el puesto 57, alcanzado en 2025. Esta actuación lo vuelve a poner cerca de esa zona y le devuelve protagonismo en la gira europea de arcilla.
Otro de los elementos que vuelve especialmente atractiva su historia es el vínculo con Novak Djokovic. De acuerdo con declaraciones de su padre, Edo Medjedovic, el ex número uno del mundo lo ayudó en distintos planos durante sus primeros pasos como profesional: desde el respaldo económico hasta el acompañamiento mental y tenístico. La relación entre ambos fue mucho más allá de la admiración a distancia, ya que compartieron entrenamientos y Djokovic lo acompañó en momentos clave de desarrollo. Ese respaldo, que durante años fue visto como una apuesta a futuro, hoy empieza a traducirse en resultados visibles en torneos de primer nivel.
La historia, además, gana fuerza porque Medjedovic no está avanzando por circunstancias aisladas o por retiros ajenos: lo está haciendo con un tenis convincente. En Barcelona mostró firmeza desde el fondo, potencia para dañar con la derecha, buena respuesta en momentos de presión y una madurez competitiva superior a la que muchas veces había exhibido en temporadas anteriores. Contra Borges resolvió un primer set muy ajustado en el tie-break y luego dominó el segundo parcial con claridad, ratificando que su nivel en esta semana está muy por encima del ranking con el que aterrizó en el torneo.
Ahora, el siguiente desafío será todavía más exigente. Medjedovic enfrentará en semifinales al ruso Andrey Rublev, quinto cabeza de serie, que avanzó a esa instancia tras derrotar a Tomas Machac por 6-4 y 6-3. El partido fue programado para el sábado 18 de abril en la pista Rafa Nadal, en la jornada de semifinales del Barcelona Open. Rublev llega sin ceder sets en sus primeros compromisos del torneo, por lo que el cruce pondrá frente a frente a uno de los favoritos del cuadro con la gran sorpresa de la semana.
El duelo ante Rublev puede marcar un punto de inflexión en la carrera del serbio. Medjedovic ya sabe lo que es quedarse a las puertas de un título ATP, porque fue finalista tanto en Belgrado 2024 como en Marsella 2025, pero todavía persigue su primera gran consagración en el circuito. Instalarse en la final de un ATP 500 como Barcelona significaría mucho más que sumar puntos: sería una confirmación de jerarquía, una validación en uno de los torneos más importantes de la gira previa a Madrid y Roma, y una manera ideal de consolidarse en el lote de jugadores jóvenes que quieren irrumpir definitivamente en la élite.
Más allá de lo que ocurra en semifinales, la semana de Medjedovic ya es una de las mejores de su carrera. Llegó desde la clasificación, bajó a un Top 10, sumó otra victoria de peso ante Borges y se metió entre los cuatro mejores del ATP 500 de Barcelona. En un torneo que suele funcionar como termómetro para medir a los especialistas en arcilla antes de los grandes eventos de la gira europea, el serbio dio un paso enorme. Y lo hizo con una historia detrás que potencia todavía más su irrupción: la del talento que fue respaldado por Djokovic y que ahora empieza a responder en la cancha con resultados grandes.
Si logra sostener este nivel, Medjedovic dejará de ser solo una promesa interesante para transformarse en una amenaza concreta dentro del circuito ATP. Barcelona 2026 ya le dio visibilidad, confianza y una semifinal de alto impacto. Ahora le toca ir por más.


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