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Lanús campeón de La Liga Argentina: venció a San Isidro, volvió a la Liga Nacional tras 10 años y Junior Merchant fue el MVP
Lanús venció a San Isidro, cerró la final 3-1, volvió a la Liga Nacional tras 10 años y Junior Merchant fue el gran MVP de la serie.
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2 horas agoon
Lanús se consagró campeón de La Liga Argentina 2025/26 tras derrotar a San Isidro por 67-52 en el cuarto juego de la final, cerrar la serie 3-1 y sellar su regreso a la Liga Nacional después de una década. Junior Merchant fue elegido MVP de las Finales.
Lanús campeón de La Liga Argentina. El Granate escribió una de las páginas más importantes de su historia reciente al derrotar a San Isidro de San Francisco por 67 a 52 en el cuarto juego de la final, cerrar la serie 3-1 y concretar el regreso a La Liga Nacional de Básquetbol después de diez años de ausencia.
La noche en el Microestadio Antonio Rotili tuvo todos los condimentos de una final: nervios, tensión, defensas durísimas, un estadio colmado, momentos de incertidumbre y un último cuarto cargado de emoción. Lanús no tuvo el inicio soñado, sufrió durante buena parte del primer tiempo, pero encontró respuestas en los momentos decisivos y terminó coronando una temporada inolvidable.
El equipo dirigido por Juan Manuel Anglese volvió a demostrar una de sus grandes virtudes: competir bajo presión. Cuando el partido se volvió áspero, cuando el tiro no entraba y cuando San Isidro amenazaba con estirar la serie, el Granate sostuvo su estructura defensiva, encontró puntos clave en Lucio Reinaudi, se apoyó en el carácter de Joaquín Nóblega, en la entrega de Martín Franchino y en la jerarquía de un plantel largo, maduro y preparado para una noche histórica.
Además, la consagración tuvo un nombre propio en la serie: Edgar “Junior” Merchant, elegido MVP de las Finales. El alero de 23 años fue determinante durante todo el cruce por el ascenso, con actuaciones decisivas en el primer y tercer juego, y terminó como uno de los grandes artífices del regreso de Lanús a la elite del básquet argentino.
Lanús volvió a la Liga Nacional después de 10 años
El título de Lanús no representa únicamente una vuelta olímpica. Es el final de un camino largo, cargado de reconstrucción deportiva, identidad colectiva y conexión con su gente. El Granate dejó atrás una década fuera de la máxima categoría y concretó el objetivo más esperado: volver a La Liga Nacional, competencia de la que se había despedido en 2016.
Ese dato le da una dimensión mucho mayor al campeonato. No fue solo una final ganada. Fue el regreso a un lugar de pertenencia para una institución con historia, público, estructura y ambición. Lanús volvió a instalarse en el primer plano del básquet argentino y lo hizo con una campaña que combinó talento, carácter, defensa, oficio y una enorme fortaleza emocional.
En el Antonio Rotili, con miles de hinchas acompañando, el equipo encontró el contexto perfecto para cerrar la historia. El estadio fue una caldera y empujó en los momentos más complejos, especialmente cuando San Isidro dominó algunos tramos del juego y obligó al local a jugar contra sus propios nervios.
El partido: Lanús sufrió, reaccionó y terminó celebrando
El cuarto juego no fue cómodo para Lanús. A diferencia del tercer partido, donde el Granate había aplastado a San Isidro por 88-61 con una actuación descomunal de Junior Merchant, esta vez el desarrollo fue mucho más trabado.
San Isidro empezó mejor. El equipo de Sebastián Porta salió con otra postura respecto al juego anterior, más compacto atrás, más agresivo en la pintura y con mayor claridad para atacar los primeros minutos. Lanús, en cambio, entró cargado de ansiedad. El peso de estar a una victoria del título se sintió en sus primeras posesiones.
El Granate tuvo muchas dificultades para anotar en el primer cuarto. Apenas convirtió 2 de sus primeros 16 lanzamientos de campo y tardó seis minutos en volver a sumar después del triple inicial de Lucio Reinaudi. San Isidro aprovechó ese tramo con C. Hooper lastimando cerca del aro y Manuel Lambrisca tomando responsabilidades ofensivas.
La visita llegó a ponerse 12-3 a falta de 1:35 para el cierre del primer cuarto, pero Lanús logró reducir daños. Sin jugar bien y sin fluidez, el equipo de Anglese terminó el primer parcial apenas abajo 12-9. Ese cierre fue clave: el Granate había jugado incómodo, pero seguía plenamente en partido.
San Isidro golpeó primero y obligó a Lanús a responder
El segundo cuarto comenzó con la misma tendencia. San Isidro sostuvo su buen momento y llegó a escaparse 18-12 cuando quedaban 7:45 en el reloj. En ese tramo, el Santo parecía tener el partido en el escenario que más le convenía: bajo goleo, ataques estacionados, mucha fricción y Lanús obligado a convivir con la presión de su gente.
Pero allí apareció una de las grandes marcas del campeón: la reacción. Lanús salió del asedio con un parcial demoledor de 14-0. La defensa empezó a robar en primera línea, llegaron los contraataques y aparecieron los triples. El Granate convirtió 4 de 10 desde el perímetro en el segundo cuarto y cambió por completo el clima del partido.
Robert Whitfield fue fundamental en ese pasaje. El extranjero aportó puntos que el equipo necesitaba con urgencia y ayudó a revertir el marcador. Lanús pasó al frente 26-18 a falta de 5:11 y el Rotili volvió a encenderse.
Sin embargo, San Isidro no se quebró. Con paciencia, el equipo cordobés volvió a encontrar respuestas. El regreso de Jerónimo Suñé le dio oxígeno ofensivo y el Santo metió un parcial de 14-3 para irse al descanso largo arriba 32-29. La final seguía abierta.
Un tercer cuarto de máxima tensión
El tercer cuarto fue una batalla emocional. Ninguno de los dos equipos pudo imponer un dominio claro. Las defensas marcaron el ritmo, los ataques fueron forzados y cada posesión empezó a tener valor de campeonato.
San Isidro llegó a estar arriba 44-39 a falta de 4:15, con Lambrisca como una de sus principales referencias. El Santo parecía encontrar una pequeña ventaja en un partido de bajo goleo, pero Lanús volvió a cerrar mejor el parcial.
El Granate ajustó atrás, ganó contactos, cargó el rebote y empezó a recuperar confianza. Sin brillar, logró cambiar el cierre del cuarto y terminó arriba 45-44, una ventaja mínima pero emocionalmente enorme.
Ese cierre marcó un quiebre psicológico. Lanús había atravesado el momento de mayor incomodidad, había resistido el empuje de San Isidro y entraba al último cuarto con ventaja. Todavía faltaban diez minutos, pero el campeón empezaba a oler la gloria.
Lucio Reinaudi apareció cuando la pelota más pesaba
El último cuarto fue el momento decisivo de la noche. Allí emergió Lucio Reinaudi, quien tomó responsabilidades cuando el partido pedía carácter y decisión. El base anotó 8 puntos en el período final, justamente cuando la pelota pesaba más que nunca.
Lanús tomó una ventaja de 52-46 a los cinco minutos del último cuarto. San Isidro empezó a mostrar signos de cansancio y perdió claridad ofensiva. Cada posesión del Santo se volvió cuesta arriba, mientras que el Granate encontró una energía diferente, empujado por su defensa y por el clima de su gente.
Poco después, Lanús estiró la diferencia a 58-48 con 4:20 por jugar. Ese fue el punto de quiebre definitivo. San Isidro ya no pudo volver al partido. El Granate sostuvo la ventaja con personalidad, defendió cada ataque como una final en sí misma y caminó los últimos minutos hacia una celebración inolvidable.
El 67-52 final desató la fiesta. Abrazos, lágrimas, cantos y una vuelta olímpica esperada durante una década. Lanús volvió a La Liga Nacional.
Junior Merchant, MVP de las Finales
La coronación de Lanús también tuvo un premio individual de enorme valor: Junior Merchant fue elegido MVP de las Finales. El alero de 23 años fue el jugador más determinante de la serie ante San Isidro y dejó actuaciones que quedarán en la memoria de esta campaña.
Merchant promedió 15,2 puntos por partido en la final y fue el máximo anotador de Lanús en tres de los cuatro juegos. Su impacto fue decisivo en los momentos más importantes de la serie.
En el Juego 1, fue el autor de la canasta ganadora en San Francisco, en un cierre dramático que le permitió a Lanús robar el factor cancha con un triunfo por 63-62. En el Juego 3, firmó su mejor actuación de la temporada: 30 puntos, con 26 en la primera mitad, para que el Granate aplastara a San Isidro 88-61 y quedara match point.
En el cuarto partido, San Isidro ajustó sobre él, lo defendió con mayor atención y le redujo el volumen anotador. Aun así, Merchant aportó 6 puntos, 8 rebotes, 1 asistencia, 3 recuperos y 11 de valoración, siendo importante desde otros aspectos del juego.
Su serie fue completa. Anotó, defendió, reboteó, decidió partidos y aceptó el rol que la final le pidió en cada noche. Por eso, su elección como MVP fue una síntesis justa de su influencia en el campeonato.
El valor de un equipo que no dependió de una sola figura
Aunque Merchant fue el MVP, Lanús fue campeón por su fortaleza colectiva. El equipo de Anglese no dependió de una sola mano. En el partido decisivo, los máximos anotadores fueron Lucio Reinaudi y Martín Franchino, ambos con 13 puntos, acompañados por Joaquín Nóblega, Robert Whitfield y Mike Henry, todos con aportes determinantes.
Franchino jugó los 40 minutos y completó una planilla de enorme valor: 13 puntos, 10 rebotes, 3 recuperos, 2 tapas y 12 de valoración. Fue una presencia constante, un jugador de intangibles, de esos que sostienen al equipo incluso cuando no todo pasa por el goleo.
Nóblega también jugó los 40 minutos y terminó con 11 puntos, 6 rebotes, 3 asistencias y 5 recuperos, además de ser el jugador más valorado de Lanús con 19 de valoración. Su trabajo defensivo y su energía fueron fundamentales para quebrar la resistencia de San Isidro.
Reinaudi aportó 13 puntos y 7 rebotes, además de sus 8 puntos en el último cuarto. Whitfield sumó 11 puntos y 3 asistencias, con tiros importantes en el segundo cuarto. Henry completó otra tarea sólida con 11 puntos, 3 asistencias, 2 recuperos y 1 tapa.
Lanús fue campeón porque tuvo respuestas desde todos los sectores. Esa fue su identidad durante los playoffs y también la clave de la final.
San Isidro compitió, pero se quedó sin resto en el cierre
San Isidro fue un rival durísimo. El equipo de San Francisco llegó a su segunda final consecutiva y volvió a demostrar que es una de las estructuras más competitivas de La Liga Argentina. En esta serie, logró igualar 1-1 con una enorme victoria en el segundo juego y en el cuarto partido complicó seriamente a Lanús durante tres cuartos.
En el juego decisivo, C. Hooper fue el máximo anotador del Santo con 17 puntos, además de 3 rebotes, 3 asistencias, 1 recupero y 20 de valoración. Fue el jugador más productivo de la visita y una referencia constante en la pintura.
Manuel Lambrisca también tuvo un gran aporte con 14 puntos, 6 rebotes, 1 asistencia y 17 de valoración. Luciano Ortiz sumó 10 puntos y 7 rebotes, mientras que Nahuel Buchaillot colaboró con 8 rebotes y 4 asistencias, aunque tuvo una noche muy difícil en el tiro.
El problema de San Isidro estuvo en la falta de gol del último cuarto y en la baja efectividad desde el perímetro. El equipo cordobés terminó con apenas 4/17 en triples, un 23%, y no encontró respuestas suficientes cuando Lanús aceleró en el tramo final.
Estadísticas del partido: Lanús 67 – San Isidro 52
Estadísticas generales
| Equipo | Puntos | Dobles | Triples | Libres | Rebotes | Asistencias | Recuperos | Pérdidas | Tapas | Faltas | Valoración |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Lanús | 67 | 11/31, 35% | 11/32, 34% | 12/15, 80% | 37 | 10 | 11 | 8 | 1 | 17 | 71 |
| San Isidro | 52 | 14/30, 46% | 4/17, 23% | 12/18, 66% | 30 | 13 | 6 | 17 | 3 | 17 | 50 |
Principales figuras
| Jugador | Equipo | Puntos | Rebotes | Asistencias | Recuperos | Tapas | Valoración | +/- |
| Joaquín Nóblega | Lanús | 11 | 6 | 3 | 5 | 0 | 19 | +15 |
| Martín Franchino | Lanús | 13 | 10 | 0 | 3 | 2 | 12 | +15 |
| Lucio Reinaudi | Lanús | 13 | 7 | 0 | 0 | 0 | 10 | +6 |
| Robert Whitfield | Lanús | 11 | 1 | 3 | 0 | 1 | 8 | +25 |
| Mike Henry | Lanús | 11 | 1 | 3 | 2 | 1 | 8 | +11 |
| Junior Merchant | Lanús | 6 | 8 | 1 | 3 | 0 | 11 | +4 |
| C. Hooper | San Isidro | 17 | 3 | 3 | 1 | 0 | 20 | -15 |
| Manuel Lambrisca | San Isidro | 14 | 6 | 1 | 3 | 0 | 17 | -16 |
| Luciano Ortiz | San Isidro | 10 | 7 | 2 | 1 | 0 | 13 | -5 |
| Nahuel Buchaillot | San Isidro | 3 | 8 | 4 | 5 | 1 | 3 | -7 |
| Jerónimo Suñé | San Isidro | 6 | 0 | 3 | 0 | 0 | 8 | -2 |
Datos clave del cuarto juego
| Dato | Detalle |
| Resultado final | Lanús 67 – San Isidro 52 |
| Serie final | Lanús ganó 3-1 |
| Campeón | Lanús |
| Ascenso | Lanús volvió a La Liga Nacional |
| MVP de las Finales | Junior Merchant |
| Sede | Microestadio Antonio Rotili |
| Diferencia final | +15 para Lanús |
| Máximo anotador de Lanús | Lucio Reinaudi y Martín Franchino, 13 puntos |
| Máximo anotador del partido | C. Hooper, 17 puntos |
| Clave estadística | San Isidro perdió 17 pelotas |
| Dato emocional | Lanús regresó a la elite tras 10 años |
Cómo fue la serie final entre Lanús y San Isidro
La final tuvo cuatro capítulos muy diferentes y mostró la capacidad de Lanús para ganar de distintas maneras. Primero, con un cierre dramático. Después, soportando una derrota dura. Luego, con una paliza ofensiva. Y finalmente, con una victoria defensiva y emocional.
| Juego | Resultado | Sede | Serie |
| Juego 1 | San Isidro 62 – Lanús 63 | San Francisco | Lanús 1-0 |
| Juego 2 | San Isidro 90 – Lanús 72 | San Francisco | Serie 1-1 |
| Juego 3 | Lanús 88 – San Isidro 61 | Antonio Rotili | Lanús 2-1 |
| Juego 4 | Lanús 67 – San Isidro 52 | Antonio Rotili | Lanús campeón 3-1 |
El primer juego fue decisivo para la historia. Lanús ganó por un punto como visitante y se robó el factor cancha. San Isidro reaccionó con fuerza en el segundo, pero el Granate volvió al Rotili con la serie empatada y aprovechó al máximo su localía. Ganó el tercero con autoridad y cerró el cuarto con una defensa de campeón.
El camino de Lanús hasta el título
Lanús llegó a la final después de una campaña de playoffs muy sólida. En cuartos de final, eliminó a Villa San Martín con una barrida 3-0, mostrando intensidad defensiva, rotación larga y una identidad clara.
En semifinales, superó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 3-1 en una serie durísima. Ganó los dos primeros partidos en el Antonio Rotili, sufrió una derrota en La Plata, pero reaccionó en el cuarto juego como visitante para cerrar la llave y avanzar a la final.
Ese recorrido fue clave para entender al campeón. Lanús atravesó momentos de tensión, partidos cerrados, golpes anímicos y escenarios adversos. En todos encontró respuestas. Por eso, cuando llegó la final ante San Isidro, el equipo ya tenía una estructura emocional preparada para competir por el ascenso.
Análisis del título: por qué Lanús fue campeón
Lanús fue campeón porque construyó una identidad clara. Su base estuvo en la defensa, pero no fue un equipo limitado a defender. También tuvo variantes ofensivas, jugadores capaces de resolver en distintos contextos y una rotación con roles bien definidos.
El equipo de Anglese supo adaptarse. En el primer juego de la final, ganó un partido de bajo goleo. En el tercero, dominó con una explosión ofensiva. En el cuarto, cerró desde la defensa y la templanza. Esa capacidad de cambiar registros es una virtud de los equipos campeones.
También fue clave el equilibrio entre extranjeros y nacionales. Merchant fue la figura de la serie, Henry y Whitfield aportaron en momentos importantes, pero Franchino, Nóblega y Reinaudi fueron igual de determinantes. No hubo un solo camino al título: Lanús tuvo muchos.
El otro factor fue la localía. El Rotili se convirtió en una fortaleza emocional. La conexión entre el equipo y la hinchada fue una marca de la campaña. En la noche de la consagración, ese vínculo explotó en una celebración que quedará en la historia del club.
Junior Merchant y una consagración que puede marcar su carrera
El MVP de Junior Merchant también tiene proyección. Con apenas 23 años, llegó a Lanús después de perder la categoría con Zárate Basket, bajó un escalón competitivo y encontró en el Granate el escenario ideal para relanzar su camino.
⭐️ ¡Junior Merchant fue elegido el MVP de las #FinalesLaLigaArgentina!
— La Liga Argentina (@LigaARGbasquet) June 4, 2026
📈 Sus números:
➡️ 15,2 puntos
➡️ 5,8 rebotes
➡️1,2 recuperos
➡️17,5 valoración pic.twitter.com/IXjsm6in0p
Su final fue una demostración de carácter. No solo por los puntos, sino por la capacidad de aparecer en momentos decisivos. Hizo la canasta ganadora del Juego 1, destruyó el Juego 3 con 30 puntos y aceptó otro rol en el partido decisivo, cuando la defensa de San Isidro lo obligó a jugar más sin pelota y a aportar desde el rebote y la defensa.
Merchant terminó como MVP porque entendió la serie. Fue protagonista cuando Lanús lo necesitó como anotador y fue parte del funcionamiento cuando el equipo necesitó otras cosas. Esa madurez competitiva lo convierte en uno de los grandes nombres propios de esta final.
Qué significa el ascenso para Lanús
El ascenso coloca a Lanús nuevamente en el mapa mayor del básquet argentino. Volver a La Liga Nacional implica otro nivel de competencia, exigencia deportiva, presupuesto, planificación y visibilidad.
El desafío ahora será sostener el proyecto. El Granate deberá tomar decisiones importantes de cara a la próxima temporada: continuidad de piezas clave, armado del plantel, adaptación a la máxima categoría y fortalecimiento institucional para competir contra los mejores equipos del país.
Pero el primer paso ya está dado. Lanús ganó en la cancha el derecho de volver. Y lo hizo con un título que legitima todo el proceso.
Cierre periodístico: una noche para la historia granate
Lanús campeón de La Liga Argentina. La frase resume una noche, pero también una década de espera. El Granate volvió a la Liga Nacional con una final intensa, con una serie trabajada y con un equipo que supo sufrir, adaptarse y golpear en los momentos exactos.
El 67-52 ante San Isidro no fue el partido más brillante del campeón en ataque, pero sí fue una muestra de madurez. Lanús ganó cuando los nervios pesaban, cuando el rival lo incomodó y cuando el contexto podía jugarle en contra. Ganó porque defendió, porque encontró líderes en el cierre y porque tuvo un grupo preparado para abrazar la presión.
Junior Merchant fue el MVP, pero el título fue de todos: de Reinaudi, Franchino, Nóblega, Henry, Whitfield, Anglese, el plantel completo y una hinchada que convirtió al Rotili en una fiesta. Lanús volvió a la elite. Y lo hizo como campeón.
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Gimnasia de Comodoro aplastó a Ferro en la Liga Nacional y jugará su tercera final
Gimnasia de Comodoro goleó 88-54 a Ferro, ganó la serie 3-2 y jugará una nueva final de La Liga Nacional.
Published
1 día agoon
junio 3, 2026
Gimnasia de Comodoro Rivadavia volvió a hacerse fuerte en el Socios Fundadores, derrotó 88-54 a Ferro Carril Oeste en el quinto juego de semifinales y se clasificó a las Finales de La Liga Nacional por tercera vez en su historia.
Gimnasia de Comodoro finalista: una noche perfecta en el Socios Fundadores
Gimnasia de Comodoro finalista de La Liga Nacional. El Mens Sana firmó una actuación contundente, de esas que quedan marcadas en la memoria de una temporada, y derrotó por 88-54 a Ferro Carril Oeste en el quinto y decisivo juego de las semifinales. Con esa victoria, el conjunto patagónico cerró la serie 3-2 y se metió en las Finales de La Liga Nacional.
El equipo dirigido por Pablo Favarel llegó al partido más importante de la serie con una presión enorme. Había ganado los dos primeros juegos en Comodoro, pero Ferro reaccionó en Caballito, igualó la semifinal y obligó a una definición a todo o nada en el Socios Fundadores. En ese contexto, Gimnasia respondió con autoridad, defensa, eficacia colectiva y una diferencia final aplastante de 34 puntos.
La noche tuvo varios protagonistas. Carlos Rivero fue el goleador del local con 15 puntos, acompañado por Anyelo Cisneros, que sumó 14 unidades y 7 rebotes, Marcos Chacón, con 13 puntos, Martiniano Dato, con 12, Emiliano Toretta, con otros 12, y Sebastián Carrasco, con 11 puntos desde la rotación. Del lado de Ferro, el máximo anotador fue Alejandro Diez, con 12 puntos.
Una clasificación con peso histórico para Gimnasia
El triunfo no fue uno más. Gimnasia no solo ganó un quinto juego de semifinales: consiguió el pase a su tercera final en la historia de La Liga Nacional. Ese dato le da una dimensión especial a la noche en Comodoro Rivadavia.
El Mens Sana vuelve a instalarse en la definición grande del básquet argentino, confirmando que su temporada tuvo una evolución competitiva enorme. En una Liga Nacional muy pareja, con series largas, planteles profundos y partidos definidos por detalles, Gimnasia logró sostenerse entre los mejores y llegó al último escalón.
La clasificación también tuvo un valor emocional. El equipo había quedado 2-0 arriba en la serie, luego sufrió dos derrotas consecutivas en el Héctor Etchart y llegó al quinto juego con la obligación de defender su localía. En ese escenario, no dejó dudas: ganó por 88-54 y transformó una serie tensa en una definición categórica.
El partido: Gimnasia golpeó en el segundo cuarto y nunca miró atrás
El desarrollo comenzó parejo. Ferro llegaba con confianza después de haber ganado los juegos 3 y 4, mientras que Gimnasia buscaba recuperar el control de la serie. En el primer cuarto, Anyelo Cisneros fue importante para el local, mientras que Valentín Bettiga sostuvo a la visita. Sin embargo, en el cierre del período apareció Martiniano Dato como bandera para que Gimnasia terminara arriba 21-19.
La diferencia real empezó a construirse en el segundo cuarto. El conjunto patagónico elevó la intensidad defensiva, encontró un triple clave de Sebastián Carrasco para ponerse 27-21 y luego aprovechó el aporte de Carrasco y Emiliano Toretta para empezar a quebrar el partido. Ferro intentó responder con Emiliano Lezcano, pero no pudo sostener su ofensiva.
El dato del descanso fue demoledor: Gimnasia se fue al entretiempo arriba 51-33. En apenas veinte minutos, el Mens Sana había transformado un juego parejo en una ventaja de 18 puntos.
El tercer cuarto confirmó el dominio del Mens Sana
Después del descanso, Gimnasia no bajó la intensidad. Lejos de administrar solamente la diferencia, siguió defendiendo con concentración y aprovechó la baja efectividad de Ferro para estirar todavía más la brecha.
El local llegó a sacar 22 puntos de ventaja con el marcador 61-39. Ferro recortó con un triple de Rodrigo Gallegos, pero el golpe no cambió la tendencia. Gimnasia cerró mejor el cuarto, encontró un gran aporte de Marcos Chacón y entró al último período arriba 71-46.
Ese tramo fue clave porque terminó de quebrar la resistencia visitante. Ferro necesitaba una reacción grande para volver al juego, pero Gimnasia le quitó ritmo, le cerró los caminos al aro y lo obligó a tomar tiros incómodos. El partido quedó emocionalmente inclinado.
El último cuarto fue administración y festejo
En el último período, Gimnasia jugó con el reloj, con la diferencia y con la ansiedad propia de una noche histórica. Ferro intentó descontar con Jano Martínez y Rodrigo Gallegos, pero el resultado ya estaba encaminado.
El equipo de Comodoro mantuvo la concentración hasta el final y terminó sellando el 88-54. El Socios Fundadores celebró una clasificación enorme, conseguida con una actuación de máxima autoridad en el partido más importante de la serie.
Carlos Rivero, el goleador de una noche decisiva
Carlos Rivero fue el máximo anotador de Gimnasia con 15 puntos. Su aporte desde la rotación fue determinante porque le dio al equipo puntos confiables, presencia física y eficacia en momentos importantes.
Rivero terminó con una planilla muy completa: 15 puntos, 6 rebotes, 2 asistencias, 2 recuperos, 2 tapas y 21 de valoración. Además, fue muy importante desde la línea, con 7/8 en libres. En un quinto juego, donde cada detalle pesa, su producción tuvo un valor enorme.
Su actuación también habla de la profundidad del plantel. Gimnasia no dependió de una sola figura para ganar. Rivero fue el goleador, pero el triunfo se construyó con seis jugadores anotando en doble dígito o muy cerca de hacerlo.
Anyelo Cisneros, regularidad y peso interior
Otro de los pilares fue Anyelo Cisneros. El interno terminó con 14 puntos, 7 rebotes y 20 de valoración, siendo uno de los jugadores más sólidos del Mens Sana.
Cisneros volvió a ser importante cerca del aro, atacando con decisión y sosteniendo el rebote defensivo. Su eficacia también fue clave: convirtió 4/6 en dobles, 1/3 en triples y 3/3 en libres.
Durante toda la postemporada, Cisneros fue una pieza determinante para Gimnasia. En esta serie ante Ferro volvió a mostrar que puede pesar tanto en el goleo como en el rebote, especialmente en partidos de alta exigencia física.
Marcos Chacón, carácter y puntos en el momento justo
Marcos Chacón aportó 13 puntos, 5 rebotes, 3 asistencias y 13 de valoración. Su tarea fue importante porque apareció en distintos momentos del partido, especialmente en el tercer cuarto, cuando Gimnasia terminó de consolidar la ventaja.
Chacón ya había sido protagonista en la serie. En el segundo juego, había sido goleador con 19 puntos, y volvió a responder en el partido decisivo. Su capacidad para atacar, asistir y sostener la intensidad defensiva le dio equilibrio al equipo.
En una definición a cinco partidos, la regularidad de los perimetrales suele ser fundamental. Chacón fue uno de los nombres que explicó por qué Gimnasia llegó a la final.
Martiniano Dato y Emiliano Toretta, dos piezas claves en el funcionamiento
Martiniano Dato terminó con 12 puntos, 2 asistencias y 12 de valoración. Fue decisivo en el cierre del primer cuarto, cuando Gimnasia logró tomar una pequeña ventaja después de un arranque parejo. Su energía ayudó al equipo a empezar a marcar el tono de la noche.
Emiliano Toretta, por su parte, también sumó 12 puntos, con una gran eficacia desde el perímetro: 4/7 en triples. Además, aportó 6 rebotes, 4 asistencias y 19 de valoración. Su partido fue muy completo, porque no solo anotó: también ayudó a mover la pelota y a sostener el rebote.
La producción de Dato y Toretta fue fundamental para que Gimnasia tuviera fluidez ofensiva y pudiera lastimar desde distintas posiciones.
Sebastián Carrasco, impacto desde la banca
Sebastián Carrasco volvió a ser importante desde la rotación. Terminó con 11 puntos, 3 rebotes y 14 de valoración, con buenos porcentajes de lanzamiento: 2/6 en dobles, 2/4 en triples y 1/1 en libres.
Su triple en el segundo cuarto fue uno de los primeros golpes fuertes del partido. Gimnasia pasó a ganar 27-21 y empezó a construir una ventaja que ya no perdería. Carrasco fue una de las piezas que le dio energía al equipo en el momento en que necesitaba despegarse.
Ferro no encontró respuestas ofensivas
Ferro llegó al quinto juego con impulso después de ganar dos partidos consecutivos en Caballito, pero en Comodoro tuvo una noche muy difícil. El equipo de Federico Fernández terminó con apenas 54 puntos, una cifra muy baja para una semifinal de Liga Nacional.
El máximo anotador fue Alejandro Diez, con 12 puntos y 5 rebotes. También aportaron Jano Martínez, con 10 puntos, y Rodrigo Gallegos, con 9. Sin embargo, el Verdolaga no logró tener fluidez ni eficacia.
El dato que mejor explica la derrota es la valoración colectiva: Gimnasia terminó con 112 de valoración total, contra apenas 34 de Ferro. La diferencia fue enorme y refleja la superioridad del local en casi todos los rubros.
La defensa de Gimnasia, la gran explicación del 88-54
El triunfo de Gimnasia se explica desde el ataque, pero sobre todo desde la defensa. Ferro lanzó 12/26 en dobles, con 46%, y apenas 6/24 en triples, con 25%. Además, perdió 19 pelotas, un número altísimo para un partido decisivo.
Gimnasia aprovechó esas pérdidas, corrió cuando pudo y encontró puntos en transición. También dominó el rebote: capturó 37 rebotes totales, contra 27 de Ferro. Esa diferencia le permitió controlar el ritmo y evitar segundas oportunidades del rival.
La defensa del Mens Sana fue agresiva, ordenada y constante. No se trató solo de un buen momento: sostuvo la intensidad durante todo el partido y terminó dejando a Ferro en 54 puntos.
La eficacia ofensiva también marcó diferencias
Gimnasia tuvo una noche muy sólida en ataque. Terminó con 18/32 en dobles, un 56%; 12/32 en triples, un 37%; y 16/19 en libres, un 84%.
El dato de los triples fue importante. Toretta, Dato, Carrasco, Chacón, Cisneros y Grun aportaron desde el perímetro, lo que obligó a Ferro a defender más lejos del aro. Esa amenaza exterior abrió espacios y permitió que Gimnasia manejara mejor las posesiones.
También fue muy importante la línea de libres. En partidos decisivos, la eficacia desde ahí suele ser determinante. Gimnasia convirtió 16 de 19 y no dejó margen para que Ferro pudiera volver.
Cómo fue el camino de Gimnasia hasta la final
La clasificación a la final tuvo un recorrido exigente. En cuartos de final, Gimnasia debió superar una serie durísima ante Independiente de Oliva, que también se definió en cinco partidos. El Mens Sana ganó los dos primeros juegos en Comodoro, perdió los dos siguientes en Oliva y tuvo que resolver la llave otra vez en el Socios Fundadores.
En aquel quinto partido, Gimnasia venció 81-71 y avanzó a semifinales. Esa experiencia fue clave para lo que vendría después. El equipo ya sabía lo que significaba jugar un partido límite en casa, con presión máxima y obligación de ganar.
En semifinales, la historia tuvo un recorrido similar. Gimnasia ganó los dos primeros juegos ante Ferro, perdió los dos en Caballito y volvió a resolver en Comodoro. Esta vez, la respuesta fue todavía más contundente: 88-54 y pasaje a la final.
Cómo terminó la serie entre Gimnasia y Ferro
La semifinal tuvo cinco capítulos:
| Juego | Resultado | Estado |
|---|---|---|
| Juego 1 | Gimnasia 81-77 Ferro | Gimnasia 1-0 |
| Juego 2 | Gimnasia 79-74 Ferro | Gimnasia 2-0 |
| Juego 3 | Ferro 74-70 Gimnasia | Gimnasia 2-1 |
| Juego 4 | Ferro 81-73 Gimnasia | Serie 2-2 |
| Juego 5 | Gimnasia 88-54 Ferro | Gimnasia ganó 3-2 |
El dato fuerte es que Gimnasia ganó sus tres partidos como local y terminó cerrando la serie con su actuación más dominante.
Análisis: por qué Gimnasia fue finalista
Defensa de elite en el partido decisivo
Gimnasia dejó a Ferro en 54 puntos. En un quinto juego de semifinales, ese número habla de concentración, intensidad y compromiso colectivo. El Mens Sana no permitió que Ferro corriera cómodo, le cerró los tiros exteriores y lo forzó a perder 19 pelotas.
Profundidad ofensiva
Seis jugadores de Gimnasia anotaron en doble dígito o quedaron muy cerca: Rivero 15, Cisneros 14, Chacón 13, Dato 12, Toretta 12 y Carrasco 11. Esa distribución hizo imposible que Ferro pudiera defender sobre un solo foco.
Control del rebote
Gimnasia ganó el rebote total 37-27. Ese dominio fue clave para cortar segundas oportunidades y manejar el ritmo del partido.
Localía fuerte
El Socios Fundadores fue decisivo. Gimnasia ganó los tres partidos de la serie en Comodoro y volvió a demostrar que en su casa puede imponer condiciones.
Respuesta emocional
Después de perder dos partidos seguidos y ver cómo Ferro igualaba la serie, Gimnasia no se derrumbó. Todo lo contrario: jugó su mejor partido cuando más lo necesitaba.
Cuadro estadístico del partido
Resultado final
| Equipo | Puntos |
| Gimnasia de Comodoro Rivadavia | 88 |
| Ferro Carril Oeste | 54 |
Principales números individuales
| Jugador | Equipo | Puntos | Rebotes | Asistencias | Valoración |
| Carlos Rivero | Gimnasia CR | 15 | 6 | 2 | 21 |
| Anyelo Cisneros | Gimnasia CR | 14 | 7 | 0 | 20 |
| Marcos Chacón | Gimnasia CR | 13 | 5 | 3 | 13 |
| Martiniano Dato | Gimnasia CR | 12 | 1 | 2 | 12 |
| Emiliano Toretta | Gimnasia CR | 12 | 6 | 4 | 19 |
| Sebastián Carrasco | Gimnasia CR | 11 | 3 | 0 | 14 |
| Alejandro Diez | Ferro | 12 | 5 | 1 | 10 |
| Jano Martínez | Ferro | 10 | 2 | 3 | 2 |
| Rodrigo Gallegos | Ferro | 9 | 3 | 0 | 7 |
| Emiliano Lezcano | Ferro | 6 | 3 | 4 | 2 |
| José Defelippo | Ferro | 6 | 4 | 1 | 5 |
| Lucas Bettiga | Ferro | 6 | 7 | 1 | 5 |
Estadísticas generales
| Rubro | Gimnasia CR | Ferro |
| Puntos | 88 | 54 |
| Dobles | 18/32, 56% | 12/26, 46% |
| Triples | 12/32, 37% | 6/24, 25% |
| Libres | 16/19, 84% | 12/15, 80% |
| Rebotes defensivos | 26 | 22 |
| Rebotes ofensivos | 11 | 5 |
| Rebotes totales | 37 | 27 |
| Asistencias | 14 | 10 |
| Recuperos | 14 | 5 |
| Pérdidas | 8 | 19 |
| Tapas | 2 | 1 |
| Faltas | 18 | 22 |
| Valoración total | 112 | 34 |
Síntesis del partido
Gimnasia de Comodoro Rivadavia venció 88-54 a Ferro Carril Oeste en el Socios Fundadores y se clasificó a las Finales de La Liga Nacional. El Mens Sana ganó el quinto juego con una actuación dominante, basada en defensa, rebote, eficacia exterior y reparto ofensivo.
Carlos Rivero fue el goleador con 15 puntos, acompañado por Anyelo Cisneros, Marcos Chacón, Martiniano Dato, Emiliano Toretta y Sebastián Carrasco. Ferro tuvo una noche muy complicada en ataque, con apenas 54 puntos y 19 pérdidas.
La serie terminó 3-2 para Gimnasia, que jugará su tercera final histórica de La Liga Nacional.
Gimnasia de Comodoro no solo ganó: dio una muestra de carácter. Después de ver cómo Ferro levantaba un 0-2 y llevaba la serie al quinto partido, el Mens Sana respondió con su mejor versión. Fue intenso atrás, profundo adelante y emocionalmente sólido en el escenario más exigente.
El 88-54 en el Socios Fundadores no deja demasiado margen para la discusión. Gimnasia fue superior, dominó el ritmo y confirmó que está preparado para competir por el título. Ahora espera por la gran final, con la confianza de haber superado dos series durísimas y con la certeza de que su localía, su defensa y su profundidad pueden marcar diferencias.
Basket
Lanús quedó a un paso del título en La Liga Argentina tras aplastar a San Isidro por 27 puntos
Lanús aplastó a San Isidro 88-61 en el Antonio Rotili, quedó 2-1 en la final y tendrá dos chances para lograr el ascenso.
Published
2 días agoon
junio 2, 2026
Lanús quedó a un paso del título tras vencer con autoridad a San Isidro por 88-61 en el tercer partido de la final de La Liga Argentina, con una actuación descomunal de Edgar Merchant y una ventaja 2-1 en la serie por el ascenso. Créditos: Prensa Lanús – Liga Argentina de Basquet
Lanús quedó a un paso del título en La Liga Argentina después de una actuación contundente, dominante y emocionalmente perfecta en el tercer partido de la final. El Granate derrotó a San Isidro por 88 a 61 en el Microestadio Antonio Rotili, se adelantó 2-1 en la serie y quedó con dos oportunidades para coronar la temporada y concretar el ansiado ascenso a La Liga Nacional.
El título de la noche tuvo nombre propio: Edgar Merchant. El interno de Lanús firmó una actuación monumental con 30 puntos, 2 rebotes, 1 asistencia, 2 recuperos, 1 tapa y 27 de valoración, pero su impacto fue todavía más grande de lo que muestra la planilla. Anotó 26 puntos en la primera mitad, destrozó la defensa de San Isidro desde el arranque y lideró un primer tiempo de altísimo nivel ofensivo que prácticamente dejó el partido encaminado.
La victoria fue de punta a punta. Lanús ganó el primer cuarto 29-15, llegó al descanso arriba 54-34, sostuvo la diferencia en el tercer parcial y terminó cerrando una noche de fiesta ante un Rotili colmado. San Isidro, que venía de igualar la serie con autoridad en San Francisco, nunca encontró su mejor versión y quedó obligado a ganar el cuarto juego para estirar la definición.
Lanús fue contundente y recuperó el control de la final
La final de La Liga Argentina venía con un desarrollo cambiante. En el primer juego, Lanús había dado el golpe como visitante al vencer a San Isidro por 63-62 en San Francisco. Luego, el Santo respondió con fuerza en el segundo partido y ganó 90-72, igualando la serie 1-1. Pero en el tercer capítulo, ya en Buenos Aires, el Granate volvió a imponer condiciones y recuperó el mando de la definición.
El equipo de Juan Manuel Anglese no solo ganó: dominó. Lo hizo desde la intensidad defensiva, desde el ritmo, desde el rebote ofensivo y desde una explosión anotadora que tuvo a Merchant como bandera. El resultado final, 88-61, reflejó una superioridad clara en casi todos los rubros importantes.
Lanús terminó con 105 de valoración colectiva, contra apenas 43 de San Isidro. Esa diferencia de 62 puntos en valoración muestra la distancia real entre un equipo que ejecutó con precisión y otro que se vio incómodo, frustrado y sin respuestas durante gran parte de la noche.
El Antonio Rotili fue una caldera granate
El contexto también jugó su partido. El Antonio Rotili tuvo un marco imponente, propio de una final. Lanús volvió a jugar en casa después de haber conseguido un triunfo fuera de su estadio y una derrota dura en el segundo punto. La expectativa era enorme: ganar significaba quedar match point.
El equipo respondió a ese clima con una de sus mejores actuaciones de la temporada. El arranque fue demoledor. Tras unos primeros minutos de estudio, Lanús empezó a correr después de defensas firmes, atacó la pintura con decisión y encontró segundas oportunidades a partir del rebote ofensivo.
San Isidro no pudo frenar la energía inicial del local. El Granate se escapó 17-9 cuando todavía restaban 4:25 del primer cuarto y luego estiró la diferencia hasta un contundente 29-11 antes del cierre del parcial. Recién sobre el final, Julián Eydallin le dio algo de aire al ataque cordobés, pero el primer cuarto terminó 29-15 para Lanús.
Edgar Merchant, una primera mitad de otro partido
La gran explicación del dominio inicial fue Edgar Merchant. El jugador de Lanús tuvo un arranque absolutamente determinante. Marcó 16 puntos en el primer cuarto y volvió a castigar en el segundo, donde sumó otros 10 para llegar al descanso con 26 unidades.
Su planilla final fue tremenda: 30 puntos, con 10/17 en dobles, 3/3 en triples y 1/1 en libres. Es decir, anotó con eficacia cerca del aro, castigó desde el perímetro y prácticamente no dejó margen para la defensa de San Isidro.
Merchant fue indetenible porque atacó de distintas maneras. Corrió la cancha, ganó posiciones interiores, castigó tras rebotes ofensivos y también abrió la defensa con el triple. San Isidro intentó ajustar, pero nunca encontró una marca estable para bajarle el ritmo.
En términos de impacto, su actuación fue la más decisiva de la final hasta el momento. No solo por los 30 puntos, sino porque construyó la diferencia cuando el partido todavía estaba emocionalmente abierto.
El primer cuarto marcó el rumbo de la noche
El 29-15 del primer cuarto fue mucho más que una ventaja numérica. Fue una declaración de intenciones. Lanús salió con agresividad, con piernas frescas y con una convicción absoluta para imponer su ritmo.
San Isidro sufrió en ambos costados. En defensa, permitió penetraciones, tiros cómodos y rebotes ofensivos. En ataque, quedó empastado, sin circulación limpia y con poca eficacia desde el perímetro. La visita no encontró a sus principales generadores y dependió de algunas apariciones aisladas.
Lanús, en cambio, tuvo fluidez, pase extra y presencia física. Además de Merchant, el equipo encontró energía de Mike Henry, Martín Franchino, Lucio Reinaudi y Robert Whitfield, quienes acompañaron desde distintos roles.
El dato que resume ese inicio es contundente: Lanús cerró el primer cuarto con 12/19 de campo, una eficacia altísima para una instancia de tanta presión.
San Isidro reaccionó, pero Lanús cerró mejor el primer tiempo
En el segundo cuarto, el Granate mantuvo la intensidad con su rotación y llegó a sacar una máxima de 41-19 cuando restaban 5:32. El partido parecía empezar a quebrarse definitivamente.
Sin embargo, San Isidro tuvo su mejor pasaje de la noche. El equipo de Sebastián Porta ajustó con una zona 2-3, mejoró la conectividad ofensiva y logró meter un parcial de 13-2 para achicar la distancia a 43-32 a falta de 2:50. Ese tramo le devolvió algo de vida al Santo y obligó a Lanús a reorganizarse.
Pero el Granate respondió como equipo grande. Cuando San Isidro insinuó una reacción, Lanús cerró la primera mitad con un parcial de 8-0 y se fue al descanso largo arriba 54-34. Otra vez, Merchant fue el motor ofensivo del equipo local.
Esa ráfaga final fue decisiva. San Isidro había logrado acercarse a 11 puntos, pero el cierre granate volvió a estirar la brecha a 20 y dejó la sensación de que el control seguía siendo totalmente del local.
El tercer cuarto terminó de quebrar a San Isidro
Después del entretiempo, San Isidro necesitaba un golpe rápido para cambiar el clima. No lo consiguió. Lanús no tuvo el mismo ritmo arrollador del primer tiempo, pero sí mantuvo el dominio del partido con defensa, control del rebote y buenas decisiones.
A los cinco minutos del tercer cuarto, el Granate ya ganaba 61-35. En ese tramo, San Isidro apenas pudo sumar desde la línea y no logró encontrar variantes ofensivas. El equipo cordobés buscó combinaciones, ajustes y rotaciones, pero el partido seguía dentro de la telaraña defensiva de Lanús.
La diferencia siguió creciendo. Henry apareció con puntos importantes y el rebote ofensivo continuó siendo una fuente de segundas oportunidades para el local. El tercer cuarto terminó 69-40, con una distancia de 29 puntos que prácticamente sentenció la noche.
El último cuarto fue una fiesta granate
El cuarto período ya se jugó con el partido claramente inclinado. San Isidro necesitaba una reacción casi perfecta, pero Lanús no bajó la concentración. El Granate siguió defendiendo, siguió corriendo cuando pudo y aumentó la diferencia hasta 83-52 con 4:30 por jugar.
El cierre fue una celebración del público local. El Antonio Rotili disfrutó una victoria que no solo puso a Lanús arriba en la serie, sino que lo dejó a una victoria de regresar a la elite del básquet argentino.
El resultado final, 88-61, fue la mayor muestra de autoridad de Lanús en esta final. Después de dos partidos muy distintos —uno cerrado y otro dominado por San Isidro—, el Granate logró su producción más completa de la serie.
Mike Henry, el socio ideal de Merchant
Aunque Merchant fue la figura excluyente, Mike Henry también tuvo una noche muy importante. Terminó con 14 puntos, 9 rebotes, 1 recupero, 1 tapa y 15 de valoración. Su tarea fue clave para sostener el dominio físico de Lanús.
Henry capturó 6 rebotes ofensivos, un dato enorme. Esa presencia en el tablero rival le dio al Granate segundas oportunidades constantes y castigó una de las debilidades de San Isidro en la noche.
También aportó puntos en momentos importantes, especialmente en el tercer cuarto, cuando Lanús necesitaba sostener la diferencia sin depender exclusivamente de Merchant. Su energía, su potencia y su capacidad para ir al rebote fueron fundamentales.
Franchino y Reinaudi, producción silenciosa pero determinante
Martín Franchino volvió a ser importante en el equilibrio del equipo. Sumó 7 puntos, 9 rebotes, 2 tapas, 1 recupero y 12 de valoración. Su +29 en cancha refleja el impacto que tuvo en la estructura del equipo, aun sin ser uno de los máximos anotadores.
Lucio Reinaudi también tuvo un partido muy valioso. Terminó con 7 puntos, 3 rebotes, 5 asistencias, 3 recuperos, 1 tapa y 11 de valoración en apenas 18 minutos. Su +/- fue de +25, una señal muy fuerte de su influencia en los pasajes donde Lanús construyó la diferencia.
Reinaudi ordenó, defendió y aceleró cuando el equipo lo necesitó. Después de haber sido importante en los primeros juegos de la final, volvió a mostrar que es una pieza clave en la conducción del Granate.
Lanús ganó desde el colectivo
El gran dato del partido es que Lanús no fue solo Merchant. Sí, su actuación fue extraordinaria, pero el equipo ganó porque tuvo respuestas desde todos los sectores.
Robert Whitfield aportó 9 puntos y 4 asistencias. Joaquín Nóblega sumó 7 puntos, 4 rebotes y fue parte de una formación con enorme impacto positivo: terminó con +31, el mejor +/- del equipo. Alan Sacchi anotó 6 puntos desde la banca con 2/4 en triples, mientras que Roquez Johnson sumó 6 puntos, 2 rebotes y 3 asistencias.
Lanús terminó con 20 asistencias, una cifra que muestra circulación, lectura y confianza. También registró 12 rebotes ofensivos, 11 recuperos y solo 12 pérdidas. En una final, esos datos hablan de concentración y de ejecución.
San Isidro tuvo una noche incómoda
San Isidro no pudo repetir la versión del segundo juego. El equipo que había ganado 90-72 en San Francisco esta vez quedó atrapado por la defensa granate y sufrió una noche muy pobre desde el perímetro.
El Santo terminó con 6/29 en triples, apenas 20%. Ese porcentaje fue determinante. Lanús defendió bien la pintura, pero también logró que muchos lanzamientos exteriores llegaran forzados, incómodos o fuera de ritmo.
El otro dato clave fue la pérdida de balón. San Isidro tuvo 18 pérdidas, contra 12 de Lanús. En una cancha donde el local corría cada vez que recuperaba, esos errores se transformaron en puntos rápidos, energía para el público y confianza para el Granate.
Lambrisca fue el más destacado en la visita
En San Isidro, Manuel Lambrisca fue el mejor jugador. Terminó con 15 puntos, 3 rebotes y 13 de valoración, con 5/8 en dobles y 1/2 en triples. Fue el máximo anotador del equipo y uno de los pocos que pudo resolver con cierta continuidad.
También aparecieron Luciano Ortiz, con 12 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias, 2 recuperos y 2 tapas, y Julián Eydallin, con 12 puntos, 3 rebotes y 2/9 en triples. Sin embargo, ninguno pudo cambiar la tendencia general.
San Isidro extrañó mucho una producción más alta de Nahuel Buchaillot, que terminó con apenas 2 puntos y 0/6 de cancha, aunque repartió 3 asistencias y tuvo 6 pérdidas. También sufrió la falta de puntos de Lautaro Mare, quien no anotó en 21 minutos y terminó con 0/4 en triples.
La diferencia estadística fue enorme
El resultado se explica también desde la planilla. Lanús tuvo mejores porcentajes globales, ganó la valoración por un margen aplastante y fue mucho más productivo en ataque.
El Granate lanzó 21/39 en dobles para un 53%, contra 17/29 de San Isidro, que tuvo un buen 58% en dobles pero tomó menos tiros cerca del aro. La gran diferencia estuvo en el triple: Lanús convirtió 11/34, mientras que San Isidro apenas metió 6/29.
Además, Lanús fue más efectivo desde la línea: 13/16 en libres, un excelente 81%. San Isidro terminó con 9/13, un correcto 69%, pero con menos volumen.
En rebotes, Lanús ganó 37-28, con una diferencia muy importante en rebote ofensivo: 12 contra 3. Ese rubro fue decisivo porque le permitió al local sostener ataques, castigar segundas oportunidades y evitar que San Isidro pudiera correr.
La serie: Lanús 2-1 y dos chances para el ascenso
La final quedó 2-1 a favor de Lanús. El Granate tendrá dos oportunidades para coronarse campeón y lograr el ascenso a La Liga Nacional. La primera será el miércoles, nuevamente en el Antonio Rotili. Si San Isidro gana, la serie regresará a un quinto partido.
La serie tuvo tres capítulos muy distintos:
En el Juego 1, Lanús ganó como visitante por 63-62 en un duelo cerrado, defensivo y dramático, definido por un doble de Merchant a falta de 15 segundos.
En el Juego 2, San Isidro respondió con autoridad y venció 90-72, imponiendo su ritmo ofensivo, igualando la serie y recuperando confianza.
En el Juego 3, Lanús volvió a dominar, esta vez con una diferencia todavía más contundente: 88-61, con Merchant como figura y un primer tiempo decisivo.
La tendencia muestra algo claro: cuando Lanús logra llevar el partido a su defensa, controlar pérdidas y dominar el rebote ofensivo, San Isidro sufre mucho. Cuando el Santo puede correr, repartir el goleo y tener fluidez en ataque, como en el segundo juego, la serie se empareja.
Qué debe sostener Lanús para ser campeón
Lanús quedó a un paso del título, pero todavía debe cerrar la historia. Para lograrlo, necesita sostener tres aspectos fundamentales.
Primero, la intensidad defensiva. El Granate dejó a San Isidro en 61 puntos, muy lejos de los 90 que el Santo había anotado en el segundo juego. Esa diferencia marca el camino.
Segundo, el rebote ofensivo. Los 12 rebotes en ataque fueron una de las grandes claves. Henry, Franchino y el resto de los internos le dieron al equipo posesiones extra que golpearon anímicamente a San Isidro.
Tercero, la circulación. Las 20 asistencias muestran que Lanús no dependió únicamente de una inspiración individual. Aunque Merchant fue la figura, el equipo encontró tiros desde el pase, desde el movimiento y desde la ocupación correcta de espacios.
Qué debe corregir San Isidro para seguir vivo
San Isidro necesita una respuesta inmediata. El cuarto juego será de eliminación para el equipo cordobés, por lo que deberá corregir varias cuestiones.
La primera es el inicio. No puede volver a permitir un primer cuarto de 29-15. En una final, empezar tan abajo condiciona todo el desarrollo.
La segunda es el tiro exterior. El 6/29 en triples fue demasiado bajo. Jugadores como Buchaillot, Mare y Eydallin necesitan mejores porcentajes para abrir la cancha y evitar que Lanús cargue la pintura.
La tercera es el control de balón. Las 18 pérdidas fueron un problema enorme. Muchas llegaron en momentos donde San Isidro intentaba volver al partido y terminaron generando puntos o transiciones para Lanús.
La cuarta es el rebote defensivo. Permitir 12 rebotes ofensivos en una final es darle demasiado oxígeno a un rival que ya estaba encendido.
Síntesis del partido
Lanús derrotó a San Isidro por 88 a 61 en el tercer partido de la final de La Liga Argentina y quedó 2-1 arriba en la serie, a una victoria del título y del ascenso a La Liga Nacional. El Granate dominó de principio a fin, construyó una ventaja de 29-15 en el primer cuarto, se fue al descanso largo arriba 54-34 y no dejó reaccionar al Santo. La figura fue Edgar Merchant, autor de 30 puntos, con 26 en la primera mitad. También se destacaron Mike Henry, con 14 puntos y 9 rebotes, y la producción colectiva de un Lanús que terminó con 105 de valoración. En San Isidro, el máximo anotador fue Manuel Lambrisca, con 15 unidades.
Cuadro estadístico del partido
Estadísticas generales
| Equipo | Puntos | Dobles | Triples | Libres | Rebotes | Asistencias | Recuperos | Pérdidas | Tapas | Faltas | Valoración |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Lanús | 88 | 21/39, 53% | 11/34, 32% | 13/16, 81% | 37 | 20 | 12 | 11 | 5 | 18 | 105 |
| San Isidro | 61 | 17/29, 58% | 6/29, 20% | 9/13, 69% | 28 | 11 | 6 | 18 | 3 | 21 | 43 |
Principales figuras
| Jugador | Equipo | Puntos | Rebotes | Asistencias | Recuperos | Tapas | Valoración | +/- |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Edgar Merchant | Lanús | 30 | 2 | 1 | 2 | 1 | 27 | +22 |
| Mike Henry | Lanús | 14 | 9 | 0 | 0 | 1 | 15 | +27 |
| Robert Whitfield | Lanús | 9 | 1 | 4 | 2 | 0 | 13 | +6 |
| Martín Franchino | Lanús | 7 | 9 | 0 | 3 | 2 | 12 | +29 |
| Lucio Reinaudi | Lanús | 7 | 3 | 5 | 3 | 1 | 11 | +25 |
| Roquez Johnson | Lanús | 6 | 2 | 3 | 0 | 0 | 11 | 0 |
| Manuel Lambrisca | San Isidro | 15 | 3 | 0 | 2 | 0 | 13 | -21 |
| Luciano Ortiz | San Isidro | 12 | 5 | 2 | 2 | 2 | 7 | -18 |
| Julián Eydallin | San Isidro | 12 | 3 | 2 | 1 | 0 | 11 | -10 |
| Marcos Saglietti | San Isidro | 7 | 5 | 2 | 0 | 0 | 12 | -17 |
| C. Hooper | San Isidro | 6 | 5 | 2 | 0 | 2 | 9 | -24 |
Comparativa estadística clave
| Rubro | Lanús | San Isidro | Clave |
|---|---|---|---|
| Puntos | 88 | 61 | Lanús ganó por 27 |
| Valoración | 105 | 43 | Dominio total del Granate |
| Rebotes | 37 | 28 | Lanús controló los tableros |
| Rebotes ofensivos | 12 | 3 | Segundas oportunidades decisivas |
| Asistencias | 20 | 11 | Mejor circulación local |
| Triples convertidos | 11 | 6 | Lanús castigó más desde afuera |
| Efectividad en triples | 32% | 20% | San Isidro no encontró perímetro |
| Pérdidas | 11 | 18 | El Santo regaló demasiadas posesiones |
| Libres | 13/16, 81% | 9/13, 69% | Lanús fue más seguro en la línea |
Cómo está la serie final
| Juego | Resultado | Sede | Estado de la serie |
|---|---|---|---|
| Juego 1 | San Isidro 62 – Lanús 63 | Antonio Manno | Lanús 1-0 |
| Juego 2 | San Isidro 90 – Lanús 72 | Antonio Manno | Serie 1-1 |
| Juego 3 | Lanús 88 – San Isidro 61 | Antonio Rotili | Lanús 2-1 |
| Juego 4 | Miércoles, 20.30 | Antonio Rotili | Lanús puede ser campeón |
Datos clave del partido
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Resultado final | Lanús 88 – San Isidro 61 |
| Serie | Lanús gana 2-1 |
| Instancia | Final de La Liga Argentina |
| Sede | Microestadio Antonio Rotili |
| Figura | Edgar Merchant |
| Puntos de Merchant | 30 |
| Puntos de Merchant en el primer tiempo | 26 |
| Máxima referencia de San Isidro | Manuel Lambrisca, 15 puntos |
| Clave del partido | Primer cuarto 29-15 y rebote ofensivo |
| Próximo juego | Miércoles, 20.30, otra vez en Lanús |
| Contexto | Lanús quedó a una victoria del título y del ascenso |
Basket
Quimsa ganó en la Bombonerita y es el primer finalista de la Liga Nacional
Published
3 días agoon
junio 1, 2026
Quimsa ganó en la Bombonerita, derrotó 94-83 a Boca Juniors y cerró la serie semifinal para convertirse en el primer finalista de La Liga Nacional. La Fusión mostró autoridad, eficacia y carácter en una noche clave.
Quimsa primer finalista: golpeó en la Bombonerita y cerró la serie ante Boca
Quimsa primer finalista de La Liga Nacional. La Fusión volvió a demostrar su jerarquía competitiva, ganó en una Bombonerita repleta y expectante, derrotó a Boca Juniors por 94-83 y selló su clasificación a una nueva definición por el título. El equipo santiagueño cerró la semifinal con autoridad, respondió después del golpe sufrido en el tercer juego y confirmó que sigue siendo uno de los grandes protagonistas del básquet argentino.
El triunfo tuvo un valor enorme por el contexto. Boca venía de descontar la serie con una gran victoria por 99-92 en la Bombonerita, había recuperado energía y buscaba igualar la llave ante su gente. Sin embargo, Quimsa no se dejó arrastrar por el clima local. Jugó con madurez, encontró variantes ofensivas, sostuvo a sus figuras y tuvo mayor consistencia durante los momentos decisivos.
La gran figura de la noche fue Brandon Robinson, máximo anotador del partido con 23 puntos, además de 4 rebotes, 3 asistencias, 3 recuperos y 29 de valoración. También fue determinante Tyren Johnson, con 18 puntos, mientras que Diego Figueredo aportó 11 puntos y 3 asistencias, y Leonardo Lema sumó 11 puntos y 7 rebotes. En Boca, el más destacado fue Michael Smith, autor de 22 puntos.
Una victoria de autoridad en territorio visitante
Quimsa llegó a este cuarto juego con una misión clara: evitar que Boca llevara la serie a un quinto partido. Después de ganar los dos primeros juegos en Santiago del Estero, la Fusión había sufrido la reacción xeneize en el tercer punto. Esa derrota obligaba al equipo de Lucas Victoriano a recuperar su identidad: defensa, orden ofensivo, control emocional y ejecución en los momentos calientes.
Y lo consiguió. En una cancha difícil, con la Bombonerita empujando y con Boca obligado a ganar, Quimsa mostró una versión muy sólida. No se desesperó, no perdió claridad cuando el local intentó reaccionar y terminó imponiéndose por una diferencia de once puntos.
El resultado final, 94-83, refleja una superioridad construida desde varios rubros: mejor eficacia perimetral, mayor presencia en el rebote ofensivo, más recuperos, mejor valoración colectiva y una noche determinante de Robinson.
Brandon Robinson, el líder de una clasificación enorme
Brandon Robinson volvió a ser el jugador decisivo de Quimsa. El extranjero completó una planilla de altísimo impacto: 23 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias, 3 recuperos, 1 tapa, 7 faltas recibidas y 29 de valoración, la mejor marca del partido.
Su eficacia fue una de las claves: convirtió 5/8 en dobles, 2/5 en triples y 7/8 en libres. Robinson atacó en distintos registros: lastimó cerca del aro, castigó desde el perímetro y fue seguro desde la línea. En una semifinal, esa variedad ofensiva pesa muchísimo.
Además, su impacto no fue solo anotador. Sus recuperos y su actividad defensiva ayudaron a cortar circuitos de Boca, especialmente cuando el Xeneize intentaba correr o generar ventajas con Smith, Cuello y Barreiro.
Robinson fue el jugador que marcó el tono de la serie. Había brillado en el primer juego con 27 puntos, volvió a ser importante en el segundo, sostuvo a Quimsa en el tercero y terminó siendo la gran figura de la clasificación.
Tyren Johnson, el socio perfecto para sostener el dominio
Junto a Robinson, Tyren Johnson tuvo una noche muy importante. El interno terminó con 18 puntos, 3 rebotes, 3 recuperos y 15 de valoración. Su planilla ofensiva fue sólida: 3/4 en dobles, 3/9 en triples y 3/3 en libres.
Johnson le dio a Quimsa una amenaza doble. Por un lado, pudo atacar cerca del aro. Por otro, abrió la cancha con su tiro exterior. Esa versatilidad obligó a Boca a defender espacios más amplios y generó mejores condiciones para que Robinson, Figueredo y Solanas encontraran ventajas.
En un partido de alta presión, Johnson fue clave para sostener la producción ofensiva de la Fusión. Sus 18 puntos llegaron en una noche donde Quimsa necesitaba respuestas constantes para frenar cualquier intento de remontada xeneize.
Figueredo y Lema, equilibrio para una noche decisiva
Quimsa no dependió únicamente de Robinson y Johnson. Diego Figueredo volvió a ser importante desde la conducción. Terminó con 11 puntos, 3 rebotes, 3 asistencias y 11 de valoración, con una eficacia muy valiosa desde el perímetro: 3/6 en triples.
Su rol fue fundamental porque Quimsa necesitaba orden. En la Bombonerita, con Boca intentando imponer ritmo y presión, Figueredo ayudó a manejar los tiempos del partido. También castigó desde afuera cuando la defensa local se cerró sobre los internos.
Leonardo Lema también tuvo un aporte determinante: 11 puntos, 7 rebotes, 1 asistencia y 14 de valoración. Fue importante en la lucha aérea, especialmente en defensa, y volvió a darle a la Fusión un sostén físico clave.
Lema ya había sido decisivo durante la serie ante Instituto y también en el primer juego contra Boca. Su continuidad como pieza de equilibrio explica mucho del presente de Quimsa.
La banca de Quimsa también respondió
La Fusión encontró puntos importantes desde la rotación. Mauro Solanas aportó 8 puntos con una planilla perfecta en triples: 2/2. Samajae Freeman sumó 8 puntos, 7 rebotes, 1 recupero y 9 de valoración, mientras que Sebastián Orresta colaboró con 5 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias.
Ese reparto fue importante porque en playoffs no alcanza con una o dos figuras. Para ganar de visitante y cerrar una semifinal, los equipos necesitan respuestas secundarias. Quimsa las tuvo.
Freeman fue importante en el rebote ofensivo, Orresta ayudó a darle circulación al ataque y Solanas castigó con tiros abiertos. Cada aporte tuvo valor dentro de un partido donde Boca nunca dejó de luchar.
Boca luchó, pero no pudo revertir la noche
Boca no se entregó. El equipo de Nicolás Casalánguida venía de ganar el tercer partido y buscaba sostener la ilusión de forzar un quinto juego. Tuvo respuestas ofensivas importantes, especialmente con Michael Smith, que fue el máximo anotador del Xeneize con 22 puntos.
Smith fue muy efectivo en dobles, con 8/10, y sostuvo a Boca en varios tramos del partido. También aportaron Alejandro Barreiro, con 18 puntos, 12 rebotes, 3 recuperos, 2 tapas y 23 de valoración, y Martín Cuello, con 15 puntos, incluyendo 3/5 en triples.
El problema para Boca fue que no logró tener regularidad colectiva. Anotó 83 puntos, pero permitió 94. Además, sufrió las pérdidas y no pudo controlar el rebote ofensivo de Quimsa. En un partido de cierre de serie, esos detalles marcaron la diferencia.
Alejandro Barreiro, el más completo de Boca
Más allá del goleo de Smith, Alejandro Barreiro fue uno de los jugadores más completos de Boca. Terminó con 18 puntos, 12 rebotes, 1 asistencia, 3 recuperos, 2 tapas y 23 de valoración. Su tarea fue enorme en ambos costados.
Barreiro fue importante para mantener a Boca competitivo. Tomó rebotes defensivos, generó segundas oportunidades y aportó desde el perímetro con 3/4 en triples. También fue el jugador que más presencia física le dio al Xeneize en la pintura y en las ayudas defensivas.
Sin embargo, su producción no alcanzó. Boca necesitaba un rendimiento colectivo más equilibrado para estirar la serie, pero Quimsa tuvo mayor claridad en el cierre y más respuestas de su estructura.
Michael Smith y Martín Cuello sostuvieron la ofensiva xeneize
Michael Smith fue el goleador de Boca con 22 puntos. Su planilla reflejó agresividad y eficacia: 8/10 en dobles, 1/4 en triples y 3/4 en libres. Fue el jugador que más daño generó en el uno contra uno y una de las vías principales para que el Xeneize se mantuviera en partido.
Martín Cuello, por su parte, aportó 15 puntos en 20 minutos, con 2/2 en dobles, 3/5 en triples y 2/2 en libres. Fue una de las mejores opciones ofensivas desde la rotación.
Boca tuvo buenos números de algunos nombres propios, pero no logró que esa producción se transformara en dominio general. Quimsa respondió mejor como equipo, tuvo más rebotes totales y más recuperos.
La diferencia estadística que explica la clasificación
El triunfo de Quimsa se entiende desde varios datos. La Fusión terminó con 94 puntos, 20/41 en dobles, 11/25 en triples y 21/28 en libres. Boca, en cambio, cerró con 83 puntos, 18/28 en dobles, 11/30 en triples y 14/21 en libres.
El Xeneize tuvo mejor porcentaje en dobles, con 64% contra 48%, pero Quimsa compensó con mayor volumen, más triples, más libres convertidos y mejor presencia en el rebote ofensivo.
Uno de los números más importantes fue el rebote. Quimsa capturó 32 rebotes totales, contra 27 de Boca. La diferencia estuvo sobre todo en los rebotes ofensivos: 14 para Quimsa contra 9 para Boca.
Eso le dio a la Fusión segundas oportunidades en momentos clave. En una semifinal, esos ataques extra pueden cambiar por completo el desarrollo.
El triple fue una herramienta clave para la Fusión
Quimsa tuvo una noche importante desde el perímetro: 11/25 en triples, con un 44% de eficacia. Ese porcentaje fue decisivo para abrir la cancha y castigar cada vez que Boca intentó cerrarse sobre la pintura.
Johnson anotó 3 triples, Figueredo otros 3, Robinson sumó 2 y Solanas también convirtió 2. Esa distribución hizo que Boca no pudiera concentrar la defensa en un solo tirador. La Fusión lastimó desde distintas manos y obligó al Xeneize a defender más lejos del aro.
Boca también convirtió 11 triples, pero necesitó 30 intentos. Quimsa fue más eficiente: misma cantidad de triples, cinco lanzamientos menos.
La defensa de Quimsa volvió a aparecer
Más allá de los 83 puntos de Boca, Quimsa tuvo tramos defensivos muy valiosos. La Fusión generó 24 recuperos, una cifra altísima para un partido de playoffs, y provocó 15 pérdidas en el Xeneize.
Ese dato marca intensidad, manos activas y presión constante. Boca tuvo buenos porcentajes cuando logró ejecutar, pero Quimsa lo incomodó en la construcción y le quitó continuidad.
El equipo santiagueño entendió que no podía permitirle al Xeneize jugar con comodidad en la Bombonerita. Por eso presionó, rotó con energía y aprovechó cada error para correr o construir ataques más favorables.
De la reacción de Boca al golpe definitivo de Quimsa
Boca había logrado instalar dudas en la serie con el triunfo 99-92 del tercer partido. Esa victoria, también en la Bombonerita, le dio aire y renovó la ilusión del Xeneize. En aquel juego, Francisco Cáffaro había sido la figura con 17 puntos y 8 rebotes, mientras que Boca había llegado a 99 puntos con una gran producción ofensiva.
Pero Quimsa no dejó que esa reacción se transformara en remontada. En el cuarto punto, la Fusión mostró una respuesta de equipo grande: ganó fuera de casa, cerró la llave y evitó un quinto partido que podía ser emocionalmente muy complejo.
Ese fue uno de los grandes méritos del conjunto de Victoriano. No solo ganó: ganó cuando más presión tenía.
El camino de Quimsa hasta la final
La clasificación de Quimsa a la Final no fue casualidad. La Fusión venía de una serie exigente ante Instituto, que se definió en cinco partidos. En el duelo decisivo, Quimsa superó a la Gloria por 75-71 en Santiago del Estero, con Brandon Robinson como figura con 23 puntos y Leonardo Lema con 17 puntos y 15 rebotes.
Luego llegó el cruce ante Boca. Quimsa ganó el primer punto por 88-76, volvió a imponerse en el segundo por 91-78, perdió el tercero 99-92 y cerró la serie con el 94-83 en la Bombonerita.
Ese recorrido muestra carácter. Quimsa tuvo que superar una llave dura en cuartos, después enfrentar a un Boca con jerarquía, actualidad y localía fuerte, y aun así logró convertirse en el primer finalista de la temporada.
Qué significa este pase para Quimsa
Para Quimsa, llegar a una nueva final confirma un proyecto competitivo de enorme solidez. La Fusión volvió a instalarse en la definición por el título y ratificó su lugar entre los grandes animadores de La Liga Nacional.
El equipo de Lucas Victoriano combina experiencia, talento extranjero, juego interior, tiro exterior y carácter defensivo. Tiene a Robinson como líder ofensivo, a Johnson como pieza versátil, a Lema como sostén físico, a Meyinsse como referencia interior y a Figueredo como conductor.
Pero, sobre todo, tiene una identidad clara: sabe competir en noches grandes. Lo hizo en el quinto ante Instituto, lo hizo en Santiago ante Boca y lo volvió a hacer en la Bombonerita para cerrar la serie.
Las claves del triunfo de Quimsa
1. Brandon Robinson en modo figura
Robinson fue el máximo anotador con 23 puntos y la figura del partido con 29 de valoración.
2. Tyren Johnson como segunda vía de gol
Johnson aportó 18 puntos y abrió la cancha con 3 triples.
3. Eficacia desde tres puntos
Quimsa lanzó 11/25 en triples, con 44% de efectividad.
4. Dominio del rebote ofensivo
La Fusión tomó 14 rebotes ofensivos contra 9 de Boca, generando segundas oportunidades clave.
5. Defensa activa
Quimsa provocó 15 pérdidas en Boca y sumó una gran cantidad de recuperos.
6. Control emocional en la Bombonerita
Después de perder el tercer juego, Quimsa respondió como visitante y cerró la serie sin necesidad de quinto partido.
Síntesis del partido
Quimsa derrotó 94-83 a Boca Juniors en la Bombonerita y se convirtió en el primer finalista de La Liga Nacional. La Fusión mostró mayor consistencia durante la noche, encontró respuestas ofensivas en los momentos decisivos y controló los intentos de reacción del Xeneize.
Brandon Robinson fue la gran figura con 23 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias y 29 de valoración. Tyren Johnson acompañó con 18 puntos, mientras que Diego Figueredo y Leonardo Lema sumaron 11 cada uno. En Boca, Michael Smith fue el goleador con 22 puntos, acompañado por Alejandro Barreiro, que completó una gran tarea con 18 puntos y 12 rebotes.
Con esta victoria, Quimsa cerró la serie semifinal y volvió a meterse en una final, confirmando su protagonismo en el básquet argentino.
Cuadro estadístico del partido
Resultado final
| Equipo | Puntos |
|---|---|
| Boca Juniors | 83 |
| Quimsa | 94 |
Principales números individuales
| Jugador | Equipo | Puntos | Rebotes | Asistencias | Valoración |
|---|---|---|---|---|---|
| Brandon Robinson | Quimsa | 23 | 4 | 3 | 29 |
| Tyren Johnson | Quimsa | 18 | 3 | 0 | 15 |
| Diego Figueredo | Quimsa | 11 | 3 | 3 | 11 |
| Leonardo Lema | Quimsa | 11 | 7 | 1 | 14 |
| Jerome Meyinsse | Quimsa | 9 | 3 | 0 | 9 |
| Mauro Solanas | Quimsa | 8 | 0 | 1 | 10 |
| Samajae Freeman | Quimsa | 8 | 7 | 0 | 9 |
| Michael Smith | Boca | 22 | 2 | 1 | 20 |
| Alejandro Barreiro | Boca | 18 | 12 | 1 | 23 |
| Martín Cuello | Boca | 15 | 0 | 0 | 13 |
| Lucas Faggiano | Boca | 8 | 0 | 2 | 5 |
| Santiago Scala | Boca | 8 | 1 | 1 | 5 |
| Francisco Cáffaro | Boca | 5 | 10 | 2 | 16 |
Estadísticas generales
| Rubro | Boca | Quimsa |
|---|---|---|
| Puntos | 83 | 94 |
| Dobles | 18/28, 64% | 20/41, 48% |
| Triples | 11/30, 36% | 11/25, 44% |
| Libres | 14/21, 66% | 21/28, 75% |
| Rebotes defensivos | 18 | 18 |
| Rebotes ofensivos | 9 | 14 |
| Rebotes totales | 27 | 32 |
| Asistencias | 16 | 12 |
| Recuperos | 6 | 24 |
| Pérdidas | 15 | — |
| Tapas | 3 | — |
| Faltas | 24 | — |
| Valoración total | 81 | — |
Cómo terminó la serie
| Juego | Resultado | Estado |
|---|---|---|
| Juego 1 | Quimsa 88-76 Boca | Quimsa 1-0 |
| Juego 2 | Quimsa 91-78 Boca | Quimsa 2-0 |
| Juego 3 | Boca 99-92 Quimsa | Quimsa 2-1 |
| Juego 4 | Boca 83-94 Quimsa | Quimsa ganó la serie |
| Resultado de la semifinal | Quimsa eliminó a Boca | Primer finalista de La Liga Nacional |
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