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Juan Manuel Sara Estudiantes dejó de ser una realidad en Caseros. Tras la dura derrota ante Deportivo Madryn y un arranque de temporada 2026 sin puntos, sin goles y con seis caídas consecutivas, Estudiantes de Buenos Aires confirmó el final del ciclo del entrenador, que había llevado al equipo a semifinales del Reducido en 2025 pero no pudo sostener ese rendimiento en el inicio del nuevo campeonato.
Juan Manuel Sara dejó de ser el técnico de Estudiantes de Buenos Aires
Se terminó el ciclo de Juan Manuel Sara al frente de Estudiantes de Buenos Aires. La institución de Caseros comunicó oficialmente que el entrenador dejó su cargo luego de la derrota por 3-0 frente a Deportivo Madryn, en un contexto deportivo que se había vuelto insostenible por los resultados y por el pobre arranque del equipo en la temporada 2026. Según la información aportada, el Pincha no sumó puntos en el comienzo del año, quedó último en la Primera Nacional, no convirtió goles en el torneo y además fue eliminado de la Copa Argentina.
La salida de Sara marca el final de un proceso que había generado ilusión meses atrás. El DT, de 49 años, había asumido a mediados de junio tras la salida de Andrés Montenegro y, con prácticamente la misma base del plantel, logró llevar a Estudiantes hasta las semifinales del Torneo Reducido por el ascenso a la Liga Profesional. Ese recorrido, que terminó con eliminación ante Estudiantes de Río Cuarto por ventaja deportiva tras un global 1-1, había fortalecido su imagen. Sin embargo, el fútbol argentino suele vivir del presente, y el presente del Matador fue demasiado duro.
Un arranque 2026 que fue demasiado golpe para sostener
La caída ante Deportivo Madryn terminó siendo el punto final de una secuencia muy negativa. Estudiantes de Buenos Aires perdió 3-0 en el estadio Abel Sastre por la sexta fecha de la Primera Nacional y acumuló su sexta derrota consecutiva en el campeonato. El equipo volvió a mostrar algunos pasajes de intención ofensiva, generó oportunidades claras, pero otra vez pagó caro su falta de eficacia y sus problemas defensivos, especialmente en las pelotas paradas.
En ese encuentro, el equipo de Caseros tuvo algunas aproximaciones en el inicio a través de Darío Rostagno, Tobías Salas y Jorge Correa, pero el local golpeó con contundencia. Yvo Calleros abrió el marcador tras una jugada de balón detenido, Nicolás Servetto amplió también por esa vía y en el complemento Julián Cosi sentenció la historia con un gran remate cruzado. Aun con el 0-3, Estudiantes intentó reaccionar y generó situaciones muy claras, aunque volvió a fallar en la definición. El dato resume buena parte del ciclo: llegadas hubo, pero el gol nunca apareció.
Ese partido dejó además otra preocupación para el cuerpo técnico saliente: la lesión de Tomás Squié, que debió abandonar el campo en camilla. Pero el problema principal ya era estructural. El equipo no encontraba respuestas futbolísticas ni anímicas, y la sensación de desgaste era cada vez más evidente.
El dato más duro: cero puntos y cero goles
Si hubo una estadística que terminó de empujar la salida de Juan Manuel Sara fue la brutalidad de los números. De acuerdo con la información compartida, Estudiantes era el único club que todavía no había sumado puntos en la presente campaña considerando todas las categorías del fútbol argentino. Además, cargaba con un total de diez goles en contra, ocho de ellos en la Primera Nacional, y seguía sin convertir en 2026.
La ausencia de gol fue, sin dudas, uno de los grandes males del equipo. En la derrota 2-0 frente a Defensores de Belgrano, el Pincha volvió a tener pasajes de dominio territorial, pero sin claridad ni peso en los metros finales. Antes, ante Almirante Brown, había caído 1-0 en Caseros en otro encuentro donde la historia se repitió: dominio parcial de la pelota, algunas chances y una alarmante falta de contundencia. Incluso en las voces del propio plantel aparecía esa preocupación. Tanto Federico Sena como Tomás Squié habían reconocido públicamente que el equipo estaba en deuda con el gol y que necesitaba “dar más” para salir del fondo.
De la ilusión del Reducido a un presente sin respuestas
La salida de Juan Manuel Sara duele más en Caseros porque el cierre de 2025 había sido prometedor. Con un plantel muy similar, el entrenador había logrado revitalizar al equipo y meterlo en instancias decisivas por el ascenso. Esa campaña había alimentado la expectativa de que Estudiantes de Buenos Aires volviera a ser protagonista en 2026. El mercado de pases, de hecho, acompañó esa idea, con numerosas incorporaciones y una renovación importante del plantel.
Llegaron futbolistas como Alejandro Melo, Federico Sena, Facundo Ardiles, Fernando Duré, Nicolás Campisi, Ian Vera, Rodrigo Fumo, Facundo Castelli, Joel Lucero, Martín Albarracín, Juan Manuel Sánchez De León, Andrés Berizovsky y Ezequiel Almirón, entre otros. En paralelo, el club realizó amistosos que habían dejado señales interesantes, con triunfos ante Deportivo Merlo y buenos pasajes frente a Comunicaciones. Incluso desde adentro se hablaba de un equipo que quería ser protagonista, presionar alto y pelear arriba.
Pero una cosa fue la preparación y otra muy distinta la competencia oficial. La eliminación temprana en Copa Argentina ante Independiente Rivadavia ya había sido un golpe. Luego llegaron las derrotas frente a Racing de Córdoba, Mitre de Santiago del Estero, Almirante Brown, Defensores de Belgrano y Deportivo Madryn. El equipo nunca logró ensamblarse, sufrió en defensa, no encontró variantes en ataque y terminó hundido en una crisis de confianza.
Los números del ciclo de Juan Manuel Sara
Más allá del muy mal inicio de 2026, el balance total del ciclo de Juan Manuel Sara en Estudiantes de Buenos Aires deja cifras que ayudan a entender la decisión, pero también a contextualizarla. En total dirigió 25 partidos entre Primera Nacional y Copa Argentina. Según el informe, consiguió nueve victorias, tres empates y siete derrotas, con una efectividad del 40%. Lo llamativo es que seis de esas derrotas llegaron este año, lo que desniveló por completo su gestión.
Es decir, el problema no fue solamente la tabla, sino la tendencia. El equipo venía en caída libre, sin reacción y sin poder cortar la racha. En el fútbol argentino, cuando se combinan una larga serie negativa, falta de gol, último puesto y eliminación copera, el margen de un entrenador se reduce al mínimo.
Por qué la dirigencia tomó la decisión
La salida de Juan Manuel Sara puede leerse desde tres ejes claros. El primero, naturalmente, es el de los resultados. Seis derrotas seguidas, sin puntos y sin goles, son números difíciles de defender en cualquier proyecto. El segundo tiene que ver con la imagen del equipo: Estudiantes no solo perdía, sino que además mostraba una preocupante fragilidad emocional cada vez que recibía un golpe. El tercero pasa por la necesidad de reacción inmediata de una dirigencia que sabe que el torneo es largo, pero también que no puede dejar pasar más tiempo si quiere evitar que la crisis se agrave.
En ese sentido, el club deberá moverse rápido para encontrar un reemplazante capaz de recuperar confianza, ordenar la estructura táctica y, sobre todo, devolverle gol a un equipo que todavía no pudo festejar en este 2026. La salida de Sara parece buscar precisamente eso: producir un golpe de efecto antes de que el campeonato se escape demasiado temprano.
El contexto también explica parte de la crisis
Aunque los resultados mandan, también es cierto que el arranque de temporada estuvo atravesado por situaciones complejas. El plantel fue ampliamente renovado, hubo poco tiempo de preparación antes de la competencia y algunos partidos dejaron circunstancias particulares, como la suspensión por problemas de iluminación ante Mitre, que luego terminó en derrota, o la expulsión de Enzo Acosta frente a Almirante Brown, en un momento sensible del encuentro.
Además, algunas piezas no lograron asentarse y el equipo sufrió movimientos en el plantel, como la nueva salida a préstamo de Facundo Castelli, un delantero que, en principio, era del gusto del entrenador. Son elementos que ayudan a entender que el contexto no fue ideal, pero que no alcanzan para justificar un arranque tan negativo.
Qué deja Sara y qué necesita ahora Estudiantes
El paso de Juan Manuel Sara por Estudiantes de Buenos Aires deja una sensación dual. Por un lado, el reconocimiento a un entrenador que tomó el equipo en 2025 y lo llevó a semifinales del Reducido, dejando señales de competitividad. Por el otro, la certeza de que el 2026 fue demasiado malo como para sostener su continuidad. Ambas cosas son ciertas.
Ahora, el gran desafío para el club será reconstruirse rápido. El próximo entrenador deberá trabajar en lo emocional, corregir errores defensivos, encontrar sociedades en mitad de cancha y potenciar a hombres como Darío Rostagno, Jorge Correa, Alejandro Melo, Tobías Salas o Federico Sena, nombres llamados a liderar una recuperación urgente.
La temporada todavía tiene mucho camino, pero en Caseros saben que no hay más margen para seguir esperando. La salida de Juan Manuel Sara es la primera gran decisión de fondo en medio de la tormenta. La siguiente será, seguramente, acertar con el nuevo conductor.
Conclusión
Juan Manuel Sara dejó de ser el técnico de Estudiantes de Buenos Aires después de un inicio de 2026 devastador: seis derrotas, sin goles, último en la tabla y eliminado de la Copa Argentina. La decisión cierra un ciclo que había tenido un costado positivo en 2025, cuando el equipo llegó a semifinales del Reducido, pero que se desplomó por completo en el nuevo campeonato. En Caseros, la urgencia ya no es solo cambiar de entrenador: es volver a competir.


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