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El ciclista bonaerense Matías Cedeira se impuso en la categoría élite de la 94ª edición de la Clásica 1° de Mayo. En su primera participación, atacó en la subida de San Lorenzo, resistió en la fuga y definió la carrera en un sprint cerrado.
Matías Cedeira hizo historia en Salta y ganó la Clásica 1° de Mayo
La Clásica 1° de Mayo 2026 volvió a regalar una jornada de enorme intensidad en las calles de Salta. En una edición cargada de tradición, exigencia física y acompañamiento popular, el gran protagonista fue Matías Cedeira, ciclista bonaerense que se quedó con la victoria en la categoría élite tras una definición cerradísima.
El corredor del Team Aspen de Olavarría llegó a Salta con una meta clara y terminó cumpliéndola de la mejor manera. En su primera participación en la carrera, Cedeira se impuso en una de las pruebas más representativas del calendario nacional y dejó su nombre marcado en una competencia que este año celebró su 94ª edición.
La carrera reunió a más de 250 ciclistas de distintos puntos del país y volvió a confirmar el peso deportivo y cultural de una prueba que forma parte de la identidad salteña. La Clásica, considerada la competencia ciclística más antigua del país, tuvo nuevamente como escenario principal un circuito urbano exigente, con subidas, bajadas, cambios de ritmo y un público que acompañó desde distintos sectores de la ciudad.
Una victoria trabajada desde la estrategia y el esfuerzo colectivo
Cedeira, oriundo de Ingeniero Maschwitz, provincia de Buenos Aires, tuvo que correr con inteligencia para quedarse con el triunfo. La carrera se presentó áspera desde el inicio, con un ritmo elevado y movimientos constantes dentro del pelotón.
El momento clave apareció en la cuarta pasada por la subida de San Lorenzo, donde el bonaerense encontró el terreno ideal para lanzar el ataque que terminó definiendo la competencia. Allí se formó una fuga reducida, de cuatro o cinco corredores, y Cedeira logró sostenerse entre los candidatos hasta el cierre.
La definición llegó en el sprint, con una diferencia mínima. El ganador reconoció que la llegada fue tan apretada que se resolvió “por una rueda”, en una imagen típica de las grandes carreras: ciclistas al límite, bicicletas lanzadas sobre la línea y una victoria que se decidió en cuestión de centímetros.
“Vinimos con el objetivo de ganar y lo cumplimos”
Después de cruzar la meta, Cedeira no escondió su emoción. El ciclista aseguró que el equipo viajó a Salta con la ambición de pelear por la victoria y que el resultado final fue la confirmación de todo el trabajo previo.
“Vinimos con el objetivo de ganar y lo cumplimos”, expresó el corredor tras la competencia. También destacó el rol de sus compañeros, fundamentales para llegar bien posicionado al tramo decisivo.
Para Cedeira, el triunfo tuvo un sabor especial por tratarse de su debut en la Clásica. No era una carrera más dentro del calendario: era su primera vez en una competencia histórica, con un circuito particular y una atmósfera muy distinta a la de otras pruebas.
Un circuito duro, técnico y con identidad propia
La Clásica 1° de Mayo se caracteriza por no perdonar errores. El circuito obliga a los ciclistas a mantener concentración permanente, responder a los ataques, administrar energías y adaptarse a un recorrido que combina sectores rápidos con tramos de mayor desgaste.
Cedeira valoró justamente esa dificultad. Describió el trazado como un circuito “duro” y “áspero”, con subidas y bajadas que lo hacen atractivo para corredores que disfrutan de pruebas dinámicas.
El recorrido de la edición 2026 atravesó puntos estratégicos de la capital salteña, con largada y llegada en el Monumento al General Martín Miguel de Güemes. El trazado incluyó sectores como avenida Uruguay, Reyes Católicos, avenida Bolivia, avenida Arenales, Circunvalación Juan XXIII y otros puntos emblemáticos de la ciudad.
Salta volvió a responder con una multitud en las calles
Una de las postales más fuertes de la Clásica volvió a estar fuera del pelotón. El público salteño acompañó la competencia desde distintos sectores del recorrido, alentando a los ciclistas y generando un clima de fiesta deportiva.
Cedeira remarcó ese respaldo popular y lo definió como algo “impagable”. Para el ganador, escuchar a la gente, ver a los chicos gritando y sentir el apoyo en plena competencia fue una motivación extra en una jornada de máxima exigencia.
Ese vínculo entre la carrera y la gente es uno de los elementos que sostienen la vigencia de la Clásica. No se trata solo de una prueba de ciclismo: es una tradición que cada 1° de Mayo ocupa las calles, reúne generaciones y convierte a Salta en una verdadera capital del deporte pedal.
Una edición con más de 250 competidores y fuerte impacto deportivo
La 94ª edición de la Clásica 1° de Mayo contó con la participación de más de 250 ciclistas, una cifra que refleja el poder de convocatoria de la competencia. Corredores de distintos lugares del país formaron parte de una carrera que, año tras año, mantiene su prestigio dentro del calendario argentino.
La organización estuvo a cargo de la familia Postigo, con el acompañamiento del Gobierno de la Provincia de Salta y la Municipalidad de Salta. Además, la presentación oficial de la competencia se realizó en el Centro Cultural América y contó con la presencia de Osvaldo y Matías Postigo, el secretario de Deportes Ignacio García Bes y Claudio Fernández, vicepresidente de la Agencia Salta Deportes.
La competencia también repartió 7 millones de pesos en premios y contó con sorteos para los participantes, reforzando su importancia dentro del calendario deportivo.
El “Desafío de la Clásica”, una propuesta para ciclistas salteños
Una de las novedades de esta edición fue el “Desafío de la Clásica”, una iniciativa pensada para ciclistas locales no profesionales. La propuesta permitió que alrededor de 120 participantes salteños pudieran vivir desde adentro una experiencia vinculada a la carrera principal.
Los participantes recorrieron una parte del circuito, incorporándose desde la zona de la Escuela de Emprendedores de avenida Independencia hasta el Monumento a Güemes. El objetivo fue acercar la competencia a más deportistas y permitirles compartir el recorrido con ciclistas de nivel nacional e internacional.
Esta iniciativa amplió el sentido participativo de la prueba y reforzó el carácter popular de una competencia que no solo mira a la élite, sino también al crecimiento del ciclismo local.
La Clásica 1° de Mayo, una tradición que sigue creciendo
La edición 2026 volvió a demostrar que la Clásica 1° de Mayo conserva intacto su lugar dentro del deporte argentino. Con 94 años de historia, la carrera continúa siendo un punto de encuentro entre tradición, competencia, identidad salteña y espectáculo deportivo.
Desde su origen en 1931, la prueba logró atravesar generaciones y mantenerse vigente como una de las citas más esperadas del año. En esta oportunidad, el triunfo de Matías Cedeira sumó un nuevo capítulo a una historia que tiene nombres propios, recorridos memorables y finales emocionantes.
El perfil del campeón: Matías Cedeira
Nombre: Matías Cedeira
Edad: 24 años
Lugar de origen: Ingeniero Maschwitz, Buenos Aires
Equipo: Team Aspen de Olavarría
Categoría: Élite
Resultado: Ganador de la Clásica 1° de Mayo 2026
Clave del triunfo: Ataque en la subida de San Lorenzo y definición en sprint
Dato destacado: Fue su primera participación en la competencia
Cedeira no solo ganó: también dejó una impresión fuerte por la manera en que construyó la victoria. Supo leer la carrera, atacar en el momento justo y resolver en una llegada ajustada, ante rivales de gran nivel.
Síntesis de la carrera
Competencia: Clásica 1° de Mayo
Edición: 94ª
Año: 2026
Lugar: Salta Capital
Largada y llegada: Monumento a Güemes
Ganador categoría élite: Matías Cedeira
Participantes: Más de 250 ciclistas
Premios: 7 millones de pesos
Organización: Familia Postigo
Acompañamiento: Gobierno de Salta y Municipalidad de Salta
Novedad destacada: Desafío de la Clásica para ciclistas locales
Matías Cedeira llegó a Salta, debutó en la Clásica 1° de Mayo y se llevó una victoria inolvidable. El bonaerense atacó en el momento decisivo, resistió dentro de una fuga exigente y terminó imponiéndose en un sprint que mantuvo la incertidumbre hasta el último metro.
La carrera volvió a confirmar su jerarquía, su convocatoria y su peso simbólico para la provincia. En una jornada marcada por la pasión del público, la dureza del circuito y el nivel de los competidores, la Clásica escribió otro capítulo grande de su historia. Y esta vez, el nombre que quedó en lo más alto fue el de Matías Cedeira.


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