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Ferrocarril Midland volvió a dar otro golpe en la Copa Argentina: derrotó 2-1 a Deportivo Morón en el cruce del Oeste, se metió por primera vez en los octavos de final y ratificó que lo suyo en el certamen ya no es sorpresa, sino una realidad.
Ferrocarril Midland volvió a escribir una página dorada en su historia y dio otro golpe de enorme magnitud en la Copa Argentina 2026. El equipo de Libertad derrotó 2-1 a Deportivo Morón en el estadio Alfredo Beranger y consiguió una clasificación inolvidable: por primera vez jugará los octavos de final del torneo más federal del fútbol argentino. Tras haber eliminado en la ronda anterior a Argentinos Juniors, último subcampeón del certamen, el Funebrero confirmó que lo suyo no es casualidad.
El conjunto dirigido por Joaquín Iturrería mostró personalidad, orden y pegada en los momentos justos para quedarse con un cruce especial, no solo por el pasaje de ronda, sino también por el contexto: se trató de un duelo del Oeste ante un rival con mayor recorrido en la categoría y con antecedentes fuertes en esta competencia, como aquella recordada semifinal de 2017. Pero Midland no se achicó. Jugó con aplomo, aprovechó sus momentos y terminó celebrando una victoria que quedará grabada en la memoria de su gente.
El primer golpe lo dio en el cierre del primer tiempo. Cuando el partido transitaba un tramo parejo, Agustín Campana participó de una acción clave, Maximiliano Rogoski remató, el arquero Federico Díaz alcanzó a contener a medias, pero en el rebote apareció Jeremías Perales para empujar la pelota y poner el 1-0 a los 43 minutos. Ese gol tuvo un valor enorme, porque premió la insistencia del Funebrero y le permitió irse al descanso con una ventaja merecida frente a un Morón que no encontraba claridad.
En el complemento, el Gallito reaccionó. Los dirigidos por Walter Otta empujaron, adelantaron líneas y llegaron al empate a los 26 minutos, luego de un córner cerrado de Juan Manuel Olivares, un rebote corto de Mauro Leguiza y la aparición de Mauro Burruchaga, que aprovechó la jugada para firmar el 1-1 parcial. En ese pasaje, Morón parecía crecer anímicamente y daba la sensación de que podía inclinar el desarrollo a su favor.
Sin embargo, Midland respondió como lo hacen los equipos que atraviesan momentos especiales. Lejos de desordenarse tras la igualdad, mantuvo la calma y volvió a golpear con contundencia. Después de un tiro de esquina a favor del Gallito, el Funebrero armó una contra letal: Matías Flores condujo y asistió a Maximiliano Rogoski, que quedó mano a mano con Díaz y definió con precisión para marcar el 2-1 definitivo. Fue una acción que sintetizó el partido del conjunto de Libertad: inteligencia táctica, convicción y eficacia para castigar cuando el rival quedaba expuesto.
La victoria tuvo una dimensión todavía mayor por el contexto previo. Midland llegaba a este compromiso después de caer ante San Martín de San Juan por la Primera Nacional, en un encuentro que le había cortado una racha positiva en el campeonato. Aun así, el equipo consiguió cambiar rápidamente el chip y enfocarse de lleno en la Copa Argentina, donde ya venía de protagonizar uno de los grandes batacazos del torneo al dejar en el camino a Argentinos Juniors por penales, con una actuación decisiva de Mauro Leguiza. Esa capacidad para sobreponerse a un tropiezo reciente también explica por qué este Midland ilusiona tanto.
Lo de este Funebrero en la Copa ya es histórico. Antes de esta edición, su mejor actuación había sido justamente llegar a 16avos de final, mientras que ahora dio un paso más y se instaló entre los 16 mejores equipos del certamen. Es un salto institucional y deportivo enorme para un club que viene de conseguir el ascenso a la Primera Nacional y que en este 2026 afronta una temporada de doble competencia, con la dificultad que eso implica. Midland no solo compite: también demuestra que puede estar a la altura en escenarios grandes y ante rivales de peso.
Además, el triunfo ante Morón confirma varias tendencias positivas del equipo de Iturrería. Jeremías Perales volvió a mostrarse determinante en el área, Rogoski aportó jerarquía y gol, Campana fue importante en la generación y Matías Flores apareció en una jugada decisiva. A eso se suma el carácter colectivo para sostener la estructura en un partido de eliminación directa, con la presión que eso demanda. Midland encontró respuestas individuales, pero sobre todo exhibió un funcionamiento que le permite sostener esta campaña con argumentos firmes.
Del otro lado quedó un Deportivo Morón que llegaba con antecedentes coperos más fuertes y con la intención de volver a meterse en una instancia importante. El Gallito había eliminado a Godoy Cruz en la ronda anterior y pretendía hacer valer su oficio, pero se topó con un Midland intenso, decidido y muy concentrado. Por eso la clasificación del Funebrero tiene todavía más valor: no se dio ante cualquier rival, sino frente a un equipo acostumbrado a este tipo de cruces y con un entrenador de largo recorrido en la competencia.
Ahora, el equipo de Libertad espera por el ganador del cruce entre Banfield y San Martín de Tucumán, sabiendo que ya hizo historia pero con margen para seguir soñando. Mientras tanto, también deberá volver a enfocarse en la Primera Nacional, donde su próximo compromiso será ante Chacarita. Ese será otro desafío para un plantel que viene demostrando madurez para afrontar diferentes frentes y que, al menos por ahora, no deja de regalarle alegrías a su gente.
Porque si la eliminación de Argentinos Juniors ya había encendido la ilusión, este triunfo ante Morón terminó de confirmar que Midland atraviesa uno de los momentos más importantes de su historia reciente. En la Copa Argentina 2026, el Funebrero ya dejó de ser una sorpresa: es un protagonista que se ganó su lugar a fuerza de fútbol, coraje y eficacia. Y ahora, con los octavos de final por delante, todo Libertad se anima a seguir soñando.


Sao Paulo