Después de la dura derrota 5-1 frente a Suecia en Monterrey, Túnez tomó una decisión inédita en la historia de la Copa del Mundo: despidió a Sabri Lamouchi tras apenas un partido y contrató al experimentado Hervé Renard para intentar enderezar el rumbo en el Grupo F del Mundial 2026.
Túnez cambia de DT en el Mundial 2026 y lo hace en medio de una verdadera tormenta deportiva e institucional. Después de la humillante derrota 5-1 ante Suecia en el debut del Grupo F, la Federación Tunecina de Fútbol decidió despedir a Sabri Lamouchi y apostar por un nombre de peso internacional: Hervé Renard, entrenador francés con amplia experiencia en selecciones y con antecedentes mundialistas al frente de Marruecos y Arabia Saudita.
La decisión marca un hecho histórico: es la primera vez en la historia de la Copa del Mundo que una selección destituye a su entrenador después de disputar apenas un partido del torneo. La caída ante Suecia no solo dejó a Túnez último en su zona y con una diferencia de gol muy comprometida, sino que también expuso fracturas internas, errores futbolísticos graves y una crisis de conducción que venía acumulándose desde la preparación previa al Mundial.
Renard, de 57 años, llega a México para tomar el control de las Águilas de Cartago en un momento límite. Según la información del archivo, el entrenador arribará a Monterrey para dirigir su primer entrenamiento y preparar el segundo compromiso del grupo, nada menos que ante Japón, el 20 de junio, en el Estadio Monterrey. Luego, Túnez cerrará la fase de grupos frente a Países Bajos el 25 de junio en Kansas City.
Túnez cambia de DT: la salida de Sabri Lamouchi tras una goleada que dejó heridas
Sabri Lamouchi pagó caro el 5-1 sufrido ante Suecia. El técnico, que había asumido en enero, llegó al Mundial bajo presión y con cuestionamientos internos. La derrota ante los suecos terminó de acelerar una decisión que ya se discutía dentro de la federación.
El golpe deportivo fue durísimo. Túnez no solo perdió: fue superado con amplitud, cometió errores individuales determinantes y mostró una estructura defensiva muy frágil. Suecia abrió el marcador a los 7 minutos por medio de Yasin Ayari, aumentó con Alexander Isak, sufrió el descuento tunecino de Omar Rekik antes del descanso, pero en el segundo tiempo liquidó el partido con goles de Viktor Gyökeres, Mattias Svanberg y nuevamente Ayari.
El 5-1 dejó una imagen muy preocupante para Túnez. La selección africana se desmoronó con el correr de los minutos, perdió seguridad en la salida, quedó expuesta en defensa y no tuvo claridad ofensiva para discutir el desarrollo del partido. Ese combo terminó siendo decisivo para la continuidad de Lamouchi.
Un despido histórico en la Copa del Mundo
La salida de Lamouchi tiene un peso estadístico y simbólico enorme. Nunca antes una selección había despedido a su entrenador después de apenas un partido en una Copa del Mundo.
Ese dato refleja la magnitud de la crisis. La Federación Tunecina entendió que el ciclo estaba agotado, incluso cuando todavía quedaban dos partidos por jugar. El riesgo deportivo era enorme: mantener el mismo comando podía profundizar el malestar interno y comprometer definitivamente las chances de competir en el Grupo F.
La decisión también muestra el nivel de urgencia. Túnez no tiene margen para especular. La derrota ante Suecia dejó al equipo obligado a sumar ante Japón y Países Bajos, dos rivales exigentes y con propuestas muy distintas. En ese contexto, el cambio de entrenador aparece como un intento de shock emocional y táctico.
Hervé Renard, el elegido para apagar el incendio
Hervé Renard no llega como una apuesta improvisada. El francés tiene recorrido, personalidad y experiencia en contextos difíciles. Será su tercer Mundial con una tercera selección diferente, después de dirigir a Marruecos en Rusia 2018 y a Arabia Saudita en Qatar 2022.
Con Marruecos, Renard disputó el Mundial 2018, donde su equipo quedó eliminado en fase de grupos con un empate y dos derrotas. Cuatro años después, con Arabia Saudita, protagonizó uno de los golpes más recordados de Qatar 2022: la victoria ante Argentina y Lionel Messi en el debut. Sin embargo, luego perdió los dos partidos restantes y tampoco logró avanzar a octavos de final.
Ese antecedente lo convierte en un técnico con conocimiento profundo del fútbol de selecciones, especialmente en equipos que deben competir desde una posición de menor favoritismo. Renard sabe trabajar con planteles bajo presión, conoce el fútbol africano y tiene una fuerte capacidad motivacional, un aspecto clave para un grupo tunecino golpeado anímicamente.
La fuerte marea interna que terminó hundiendo a Lamouchi
El problema de Túnez no nació solamente en el partido contra Suecia. La goleada fue el punto de quiebre, pero la relación entre Lamouchi, la federación y parte del plantel ya venía deteriorada.
El archivo señala que existía tensión desde la llegada del entrenador. Además, la preparación mundialista se vio afectada por situaciones extrafutbolísticas, como la presencia del hijo del técnico en el campamento pese a no ser parte oficial de la delegación. Ese detalle obligó a Lamouchi a dar explicaciones en varias ocasiones y aumentó el ruido alrededor del equipo.
También hubo decisiones deportivas fuertes. Lamouchi dejó fuera de la convocatoria a jugadores experimentados como Ferjani Sassi y Yassine Meriah, una dupla con más de 200 partidos internacionales entre ambos. Su idea era renovar el perfil del equipo después de una decepcionante Copa Africana de Naciones, pero los resultados no acompañaron y la apuesta terminó quedando bajo sospecha.
La derrota ante Suecia: el partido que cambió todo
La caída ante Suecia mostró todos los problemas de Túnez en apenas 90 minutos. Desde el inicio, el equipo africano sufrió la velocidad, la potencia y la jerarquía ofensiva de los europeos.
Los goles del 5-1
Suecia golpeó primero con Yasin Ayari a los 7 minutos. El mediocampista, de ascendencia tunecina, marcó un golazo desde afuera del área y no lo festejó por respeto a sus raíces familiares. Luego apareció Alexander Isak para el 2-0, en una jugada donde la defensa tunecina volvió a quedar mal parada y el arquero Abdelmouhib Chamakh no ofreció garantías.
Túnez descontó a los 43 minutos con Omar Rekik, tras un centro de Hannibal Mejbri desde la derecha. Ese gol abrió una mínima esperanza antes del descanso, pero el segundo tiempo confirmó la superioridad sueca.
A los 60 minutos, un error gravísimo de Ellyes Skhiri en la salida le permitió a Isak robar y asistir a Viktor Gyökeres, que definió con categoría para el 3-1. Más tarde, Mattias Svanberg marcó el cuarto y Ayari cerró el 5-1 con otro remate potente, nuevamente tras un error en la salida tunecina.
Los errores que condenaron a Túnez
El principal problema de Túnez fue la fragilidad colectiva. El equipo perdió confianza, cometió fallos impropios de una Copa del Mundo y no logró sostener ninguna reacción.
La defensa quedó expuesta ante la dupla Isak-Gyökeres. El ataque, salvo la jugada del descuento, tuvo poco peso real. Y el mediocampo no pudo controlar ni proteger al equipo cuando Suecia aceleró.
Además, el arquero Chamakh quedó señalado en varias acciones. Su actuación fue floja y varios goles tuvieron participación directa o indirecta de sus errores.
Señales de fractura dentro del plantel
La crisis también tuvo un costado gestual. La sustitución de Yan Valery a los 72 minutos generó una visible muestra de frustración del lateral hacia Lamouchi. Esa reacción fue interpretada como otra señal del quiebre interno.
En un Mundial, esos detalles pesan mucho. Cuando un equipo pierde por goleada y además muestra descontento interno, la conducción queda debilitada. Para la Federación Tunecina, la imagen de Valery fue una señal más de que el vestuario necesitaba un cambio urgente.
Una preparación mundialista que ya venía torcida
Antes del Mundial, Túnez ya había dejado dudas importantes. El equipo perdió 1-0 ante Austria en Viena, en un amistoso donde no logró inquietar demasiado pese a jugar buena parte del partido con un hombre más por la expulsión de Konrad Laimer.
Luego llegó otra señal alarmante: Bélgica lo goleó 5-0 en Bruselas. Aquel partido expuso problemas defensivos, falta de respuestas ofensivas y una fragilidad que luego se repetiría ante Suecia. Para muchos dirigentes, ese resultado ya había encendido las alarmas sobre el futuro de Lamouchi.
La secuencia fue contundente: derrota 1-0 ante Austria, goleada 5-0 ante Bélgica y caída 5-1 ante Suecia. Tres partidos, once goles recibidos y apenas un tanto convertido. Números demasiado duros para una selección que pretendía competir en el Mundial 2026.
Contexto del Grupo F del Mundial 2026
Túnez integra el Grupo F junto a Suecia, Japón y Países Bajos. Tras la primera fecha, el panorama quedó muy complicado para las Águilas de Cartago, principalmente por la diferencia de gol negativa.
El próximo partido será ante Japón, el 20 de junio en el Estadio Monterrey. Ese encuentro tendrá además un condimento especial: está marcado como el partido número 1000 en la historia de la Copa del Mundo. Para Túnez, será una final anticipada. Ganar le permitiría recuperar parte de sus chances; perder significaría quedar al borde de la eliminación.
El cierre será el 25 de junio ante Países Bajos en Kansas City, un rival de enorme jerarquía y tradición mundialista. Por eso, el duelo contra Japón aparece como el punto de inflexión del ciclo Renard.
El desafío inmediato de Renard
Renard tendrá poco tiempo para trabajar. Su primera misión será reconstruir la confianza del plantel. Túnez viene golpeado por resultados, dudas internas y una goleada que dañó la imagen del equipo.
Orden defensivo
La prioridad será mejorar la estructura defensiva. Ante Suecia, Túnez sufrió demasiado con espacios a la espalda de los defensores, errores de salida y malas decisiones bajo presión. Renard deberá decidir si sostiene la línea de tres zagueros con carrileros o si apuesta por un sistema más conservador para proteger mejor al equipo.
Recuperar liderazgo en el mediocampo
Ellyes Skhiri, capitán y jugador del Eintracht Frankfurt, quedó marcado por el error que derivó en el tercer gol de Suecia. Sin embargo, sigue siendo una pieza central. Renard necesitará recuperar su versión más fiable, porque Túnez depende de su equilibrio, lectura y capacidad para ordenar al equipo.
También tendrá que potenciar a Hannibal Mejbri, uno de los futbolistas con mayor talento individual del plantel. Su centro en el gol de Rekik fue una de las pocas acciones positivas ante Suecia.
Mejorar la respuesta ofensiva
Túnez no puede vivir solo del empuje. Ante Suecia lateralizó demasiado, careció de profundidad y no logró generar peligro sostenido. Para enfrentar a Japón, necesitará ataques más claros, mayor agresividad en los últimos metros y mejores sociedades entre volantes y delanteros.
Nombres como Elias Saad, Elias Achouri, Anis Ben Slimane, Khalil Ayari y Firas Chaouat aparecen como alternativas para intentar cambiar la dinámica ofensiva.
Los convocados de Túnez para el Mundial 2026
Túnez afronta su séptima participación mundialista y la tercera consecutiva, tras Rusia 2018 y Qatar 2022. La selección africana todavía nunca logró superar la fase de grupos, una barrera histórica que sigue siendo su gran deuda.
Porteros
Aymen Dahmen, Sabri Ben Hassen y Abdelmouhib Chamakh.
Defensas
Yan Valery, Moutaz Neffati, Dylan Bronn, Raed Chikhaoui, Montassar Talbi, Adem Arous, Omar Rekik, Ali Abdi y Mohamed Ben Hmida.
Mediocampistas
Ellyes Skhiri, Anis Ben Slimane, Rani Khedira, Mortadha Ben Ouanes, Ismaël Gharbi, Mohamed Hadj-Mahmoud y Hannibal Mejbri.
Delanteros
Elias Saad, Khalil Ayari, Elias Achouri, Sebastian Tounekti, Hazem Mastouri, Firas Chaouat y Rayan Elloumi.
Datos relevantes de Túnez en el Mundial 2026
- Túnez disputa su séptima Copa del Mundo.
- Es su tercer Mundial consecutivo, después de Rusia 2018 y Qatar 2022.
- Nunca superó la fase de grupos.
- Suma tres victorias mundialistas en toda su historia.
- Su último triunfo en una Copa del Mundo fue ante Francia en Qatar 2022.
- En el debut del Mundial 2026 perdió 5-1 ante Suecia.
- Sabri Lamouchi fue despedido tras apenas un partido.
- Hervé Renard dirigirá su tercer Mundial con una tercera selección diferente.
- Túnez enfrentará a Japón el 20 de junio en Monterrey.
- El partido Túnez-Japón está señalado como el número 1000 en la historia de los Mundiales.
- Cerrará el Grupo F ante Países Bajos el 25 de junio en Kansas City.
Análisis: un cambio necesario, pero lleno de riesgos
El cambio de entrenador puede generar una reacción emocional inmediata, pero no garantiza soluciones profundas. Túnez no solo necesita un nuevo discurso: necesita orden, seguridad y una idea simple que pueda aplicarse en pocos días.
Renard tiene experiencia para manejar crisis, pero el tiempo juega en contra. No podrá reconstruir un proceso completo en una semana. Su trabajo deberá ser quirúrgico: corregir errores básicos, elegir líderes claros, cerrar grietas internas y diseñar un plan competitivo para enfrentar a Japón.
La goleada ante Suecia dejó dos diagnósticos evidentes. Primero, Túnez no puede quedar partido ante rivales con potencia ofensiva. Segundo, el equipo debe dejar de regalar goles en salida. En un Mundial, los errores no se perdonan. Suecia lo demostró con contundencia.
Qué puede cambiar con Hervé Renard
Renard suele construir equipos intensos, emocionalmente fuertes y con roles definidos. Si logra ordenar a Túnez, puede devolverle competitividad rápidamente.
No sería extraño que busque un equipo más compacto, con menos exposición defensiva y mayor agresividad para presionar en momentos puntuales. También podría reforzar la protección del mediocampo para liberar a jugadores creativos como Hannibal Mejbri.
Más allá del sistema, el gran cambio debe ser mental. Túnez necesita volver a creer. La goleada ante Suecia dejó una herida enorme, pero el Mundial todavía ofrece una oportunidad de respuesta. Japón será el examen decisivo.
Túnez busca sobrevivir a su propia tormenta
Túnez cambia de timón en medio de una fuerte marea. La salida de Sabri Lamouchi y la llegada de Hervé Renard reflejan la urgencia de una selección que quedó golpeada, expuesta y obligada a reaccionar sin margen de error.
La decisión es histórica, pero también lógica dentro del contexto. El 5-1 ante Suecia fue demasiado pesado. La preparación ya venía dejando señales negativas y el vestuario mostraba síntomas de desgaste. La Federación Tunecina apostó por un entrenador con recorrido internacional para intentar salvar lo que queda de campaña.
El desafío es enorme. Túnez debe levantarse rápido, competir ante Japón y llegar con vida al cierre contra Países Bajos. Renard no tendrá tiempo para grandes revoluciones, pero sí para ordenar, motivar y cambiar el clima. En un Mundial, a veces un golpe de timón puede no alcanzar; otras veces, puede ser el inicio de una reacción inesperada.


