Futbol
Argentina goleó a Venezuela y jugará los cuartos de final del Mundial ante Brasil
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2 años agoon
Argentina goleó a Venezuela por 5-0 y jugará los cuartos de final del Mundial de Indonesia el próximo viernes contra Brasil, defensor del título.
El equipo dirigido por Diego Placente marcó la diferencia en el primer tiempo con los goles de Luis Balbo, en contra (15m.), Santiago López (22m.) y Claudio Echeverri (32m.).
En la segunda parte, se destapó con un doblete el goleador de la “albiceleste” y del Mundial, Agustín Ruberto, con un tanto, de penal, a los 25 minutos y otro a los 34′.
La “Vinotinto” terminó con uno menos por la expulsión de Pablo Ibarra a los 24 minutos del segundo tiempo.

El seleccionado juvenil enfrentará el próximo viernes desde las 9.00 en Yakarta a Brasil, tetracampeón y ganador de la última edición de 2019.
Argentina nunca pudo levantar el trofeo de la categoría más chica de los Mundiales organizados por FIFA y sus mejores actuaciones fueron los terceros puestos en 1991, 1995 y 2003.
Venezuela no pudo contrarrestar el poderío ofensivo y se despidió de la competencia con una histórica clasificación a la fase final de la mano del entrenador argentino Ricardo Valiño.
En una eventual semifinal, la Argentina enfrentaría al ganador del cruce europeo entre España y Alemania.

El equipo de Placente sigue en crecimiento ya que luego del tropiezo en el debut ante Senegal (2-1) consiguió dos triunfos importantes ante Japón (3-1) y Polonia (4-0) para clasificar como primero del grupo D por mejor diferencia de gol que los africanos.
En su primer cruce eliminatorio, los juveniles argentinos desplegaron todo su potencial ofensivo liderado por el capitán Claudio Echeverri.
Sin embargo, los protagonistas de los primeros goles fueron los extremos del equipo: Ian Subiabre y Santiago López.
En el primero, a los 15 minutos, el delantero de River Plate encaró por izquierda y tiró un centro al área chica que la joya de Independiente finalizó con ayuda del defensor venezolano.
Para el 2-0 nuevamente Subiabre inició la jugada por el sector izquierdo y la cruzó para López, quien recibió en el área grande y sacó un remate cruzado que dejó sin reacción al arquero rival.
La ráfaga de goles de la Argentina se completó a los 32 minutos con una nueva acción por la izquierda que se concretó con un centro atrás para la llegada del “Diablito” Echeverri.
El 10 del “Millonario” marcó su segundo gol en el torneo luego del gran tanto de tiro libre que le hizo a Japón.
Argentina no bajó el nivel en el segundo tiempo y estuvo muy cerca de adelantar el 4-0 con un fuerte remate de López al minuto que se estrelló en el travesaño.
Finalmente el cuarto llegó luego de una revisión del VAR por una falta de Ibarra sobre el ingresado Mastantuono.
El penal lo tomó el goleador Agustín Ruberto, quien la picó con calidad al arquero venezolano para su cuarto tanto en el torneo.
El delantero de River Plate amplió su cuenta personal para ser el goleador del equipo y del Mundial con cinco conquistas con un zurdazo implacable al ángulo.
El seleccionado argentino Sub-17 se ilusiona con su primer título del Mundo pero primero deberá superar el clásico ante Brasil, uno de los dominadores de la categoría con cuatro trofeos que derrotó el lunes a Ecuador por 3-1.
Síntesis – Argentina goleó a Venezuela y jugará los cuartos
Argentina: Jeremías Florentín; Dylan Gorosito, Juan Giménez, Tobías Palacio y Octavio Ontivero; Mariano Gerez, Valentino Acuña y Claudio Echeverri; Santiago López, Agustín Ruberto e Ian Subiabre. DT: Diego Placente.
Venezuela: Jorge Sánchez; Yiandro Raap, Pablo Ibarra, Ángel Borgo y Luis Balbo; David Martínez, José Correa y Nicola Profeta; Juan Arango, Lucciano Reinoso y Miguel Vegas. DT: Ricardo Valiño.
Goles en el primer tiempo: 15m. Luis Balbo, en contra (A); 22m. Santiago López (A); 32m. Claudio Echeverri (A)
Goles en el segundo tiempo: 25m. Agustín Ruberto (A); 34m. Ruberto (A)
Cambios en el segundo tiempo: antes del inicio, Maiken González por Vegas (V) y Junio Colina por Arango (V); 15m. Franco Mastantuono por López (A) y Gustavo Albarracín por Gerez (A); 25m. Santiago Silva por Martínez (V); 26m. Thiago Laplace por Acuña (A) y Kevin Gutiérrez por Echeverri (A); 31m. Juan Villalba por Ontivero (A); 35m. Alejandro Cichero por Reinoso (V)
Amonestados: López (A); Profeta, Balbo, Colina (V)
Incidencia en el segundo tiempo: 24m. Pablo Ibarra (A) expulsado.
Estadio: Jalak Harupat (Bandung)
Árbitro: Morten Krogh (Dinamarca)
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Futbol
Gimnasia arrasó a Acassuso en el segundo tiempo y se metió en octavos de la Copa Argentina
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3 horas agoon
abril 22, 2026
Gimnasia y Esgrima La Plata mostró toda su jerarquía en el complemento, aplastó 3-0 a Acassuso en el estadio Ciudad de Caseros y selló su clasificación a los octavos de final de la Copa Argentina. Con una ráfaga demoledora en la segunda mitad, el Lobo confirmó su candidatura y dio un paso firme en el certamen más federal del país.
Gimnasia y Esgrima La Plata sacó a relucir toda su categoría en el momento justo. Después de un primer tiempo trabado, disputado y con pocas emociones, el equipo platense cambió de ritmo en el complemento, golpeó con contundencia y terminó goleando 3-0 a Acassuso para meterse entre los 16 mejores de la Copa Argentina. En el estadio Ciudad de Caseros, el Lobo construyó una victoria sólida, convincente y con una muestra clara de superioridad en la segunda mitad.
El conjunto mens sana llegaba al encuentro con la responsabilidad de imponer la diferencia de categoría ante un rival que venía de protagonizar uno de los grandes golpes del certamen al dejar en el camino a Newell’s. Del otro lado estaba Acassuso, ilusionado con seguir haciendo historia. Sin embargo, cuando Gimnasia aceleró, no hubo equivalencias. El equipo platense hizo pesar su oficio, sus nombres y su jerarquía para liquidar la historia con autoridad.
Desde el inicio quedó en evidencia cuál era la intención del Lobo. Apenas a los 30 segundos, Ignacio Fernández estuvo muy cerca de abrir el marcador con un zurdazo que pasó rozando el ángulo superior derecho. Esa acción fue un anticipo de lo que pretendía el elenco platense: tener la iniciativa, adueñarse de la pelota y jugar cerca del arco rival. Con mayor dinámica para mover el balón y mucha gente en campo contrario, Gimnasia trató de imponer condiciones desde el arranque.
Aun así, el desarrollo del primer tiempo no fue sencillo para el Lobo. Acassuso, ordenado y combativo, logró sostenerse con firmeza durante varios pasajes. La dupla central del Quemero contuvo con esfuerzo a los atacantes triperos y el partido fue entrando en un terreno incómodo, con muchas infracciones y poca continuidad. Gimnasia tuvo otra llegada clara con un cabezazo de Franco Torres por encima del travesaño, mientras que el conjunto de San Isidro apenas inquietó con un intento de pelota parada de Patricio Pérez que controló sin problemas Nelson Insfrán.
Con el correr de los minutos, el duelo perdió fluidez. Hubo discusiones, interrupciones y pocas aproximaciones limpias. Incluso el Lobo llegó a convertir, pero la acción fue anulada por offside. El 0-0 con el que se fueron al descanso reflejaba un desarrollo trabado, donde Gimnasia había sido más ambicioso, aunque todavía no lograba transformar ese dominio territorial en una diferencia concreta sobre el marcador.
Pero todo cambió en el segundo tiempo. Y cambió de manera rotunda.
En el arranque del complemento, Gimnasia salió decidido a resolver el partido. En apenas unos minutos, generó una secuencia de situaciones que anticipó el golpe. Hubo un tiro en el palo, un puntinazo de Bautista Barros Schelotto que pasó cerca del poste izquierdo y un disparo de Franco Torres que rozó el primer palo. El Lobo había elevado notablemente la intensidad, movía la pelota con velocidad y empezaba a desarticular a una defensa de Acassuso que ya no encontraba respuestas.
La apertura del marcador llegó a los 53 minutos y fue una síntesis perfecta del mejor momento de Gimnasia. La jugada comenzó con una circulación rápida de izquierda a derecha, una muestra del buen manejo colectivo del equipo. Ignacio Fernández filtró un pase preciso para Franco Torres, que definió con un puntinazo sobre el parante izquierdo y puso el 1-0. Fue el premio lógico para un equipo que había salido del vestuario con otra marcha.
Lejos de conformarse, el conjunto platense fue por más y encontró rápidamente el segundo. A los 56 minutos, tras un tiro de esquina desde la izquierda, Renzo Giampaoli ganó de cabeza, el arquero Gabriel Atamañuk alcanzó a tapar en primera instancia y, en el rebote, el propio defensor empujó la pelota al fondo del arco. En apenas tres minutos, el Lobo pasó de la paciencia a la furia ofensiva y dejó el encuentro prácticamente sentenciado.
Ese doble golpe fue demasiado para Acassuso. El equipo de San Isidro no solo sintió el impacto en el resultado, sino también en lo anímico. Para colmo, Lázaro Romero, que había ingresado en el entretiempo, debió salir lesionado a los 61 minutos. A partir de allí, Gimnasia manejó el partido con serenidad, dominó la posesión y administró la ventaja con la tranquilidad de quien sabe que tiene el control absoluto del juego.
El Lobo fue maduro para entender cada momento. Cuando tuvo que atacar, lo hizo con profundidad. Cuando debía enfriar el trámite, manejó la pelota con calma. Y cuando Acassuso intentó reaccionar, la respuesta fue firme. El Quemero trató de construir avances sin desesperarse, pero careció de claridad en los últimos metros. Sus intentos terminaron en centros sin destino o en remates lejanos que nunca comprometieron de verdad a Insfrán.
La frutilla del postre llegó a los 86 minutos. Luego de un error en la salida de David De Estéfano, Nicolás Barros Schelotto recuperó la pelota y sacó un remate potente que dejó sin chances al arquero. Ese 3-0 terminó de redondear una noche que, para Gimnasia, tuvo todos los ingredientes deseados: superioridad, contundencia, tranquilidad y clasificación.
Más allá del resultado, lo más destacado para Gimnasia fue la manera. Porque el equipo entendió cómo jugar un partido de Copa, supo soportar un primer tiempo enredado y explotó en el segundo con una contundencia demoledora. En ese tramo mostró su mejor versión: dinámica, agresiva, vertical y eficaz. Ignacio Fernández volvió a ser una pieza determinante desde su lectura y calidad, Franco Torres fue decisivo en el área, y Giampaoli aportó presencia en las dos áreas para encaminar una clasificación merecida.
También se trata de un triunfo importante desde lo simbólico. Gimnasia llegaba con antecedentes favorables en la Copa Argentina, un torneo donde supo ser subcampeón en 2018 y en el que históricamente suele competir con seriedad. En 32avos ya había goleado 4-1 a Deportivo Camioneros, y ahora volvió a marcar tres goles para confirmar que atraviesa un momento de crecimiento en el certamen. El Lobo pisa fuerte y se ilusiona con seguir avanzando.
La clasificación a octavos ratifica que Gimnasia está para pelear. Cuando logra imponer su ritmo, aparecen sus variantes ofensivas, su experiencia y la calidad individual de futbolistas capaces de resolver este tipo de encuentros. La Copa Argentina no suele perdonar distracciones, pero el equipo platense dejó en claro que tiene argumentos para aspirar a mucho más. Ante Acassuso, el Lobo rugió de verdad en el segundo tiempo y transformó un partido apretado en una goleada inapelable.
Resultado final
Gimnasia y Esgrima La Plata 3-0 Acassuso.
Goles: Franco Torres (53’), Renzo Giampaoli (56’) y Nicolás Barros Schelotto (86’).
Futbol
Central Córdoba de Rosario, un grande de la Primera C que atraviesa un duro presente en 2026
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3 horas agoon
abril 22, 2026
Central Córdoba de Rosario, un club histórico del ascenso argentino y de enorme peso en la Primera C, atraviesa un momento delicado en la temporada 2026. El Charrúa acumula siete partidos sin victorias, perdió terreno en la Zona B y apostó por la llegada de Arnaldo “Cacho” Sialle para intentar cambiar el rumbo de un equipo que no logra traducir en resultados lo que insinúa dentro de la cancha.
Central Córdoba de Rosario, un grande de la Primera C que hoy lucha contra su propio presente
Hablar de Central Córdoba de Rosario es hablar de uno de los clubes más tradicionales y representativos de las categorías de ascenso del fútbol argentino. El Charrúa no solo carga con una rica historia en Rosario y en el interior del país, sino también con una identidad futbolera muy marcada, una camiseta con peso y una hinchada que siempre exige protagonismo. Sin embargo, en esta temporada 2026 de la Primera C, la realidad indica otra cosa: el Matador de Tablada está lejos de los puestos de vanguardia y atraviesa una etapa de incertidumbre, resultados flojos y muchas dudas futbolísticas.
El presente del conjunto rosarino preocupa. Después de haber comenzado el año con expectativas renovadas y con la intención de pelear por el ascenso, el equipo se fue desinflando fecha tras fecha. La falta de victorias, los empates que dejaron sabor amargo, las derrotas ajustadas y la escasa eficacia ofensiva terminaron construyendo un escenario complejo que derivó en una decisión fuerte: la salida de la dupla técnica conformada por Daniel Teglia y Diego Acoglanis, y la posterior llegada de Arnaldo “Cacho” Sialle como nuevo entrenador.
Un arranque que prometía, pero que se fue apagando
Central Córdoba había iniciado la temporada con la ilusión de transformarse en uno de los protagonistas de la categoría. No era una expectativa desmedida ni caprichosa. El club venía de un proceso que había dejado señales positivas, con una campaña anterior que incluyó una actuación destacada en la Copa Argentina, donde eliminó a equipos importantes como Sarmiento de Junín y Gimnasia de La Plata, alcanzando los octavos de final y consolidándose como una de las revelaciones del ascenso.
Además, el armado del plantel para 2026 había alimentado la ilusión. La dirigencia movió piezas, llegaron refuerzos, regresaron futbolistas de peso como Matías Giroldi, y el objetivo parecía claro: pelear arriba, ser competitivo y sostener el perfil de club grande que Central Córdoba tiene dentro de la categoría. Incluso, desde el propio plantel y el cuerpo técnico se repetía una idea común: el ascenso era la meta.
Sin embargo, con el correr de las fechas, la realidad fue golpeando fuerte. El equipo mostró pasajes aceptables, momentos de orden y actitud, pero nunca consiguió consolidar una identidad lo suficientemente firme como para encadenar resultados positivos. A eso se le sumaron lesiones, cambios constantes, dificultades para repetir una formación y una notoria falta de contundencia en los metros finales. Todo eso terminó por erosionar la confianza.
Siete partidos sin ganar y una campaña que se complicó
Uno de los datos que mejor explica el momento del Charrúa es su racha negativa. Central Córdoba llegó a acumular siete partidos consecutivos sin victorias, una estadística demasiado pesada para un equipo que pretendía ser protagonista. Esa secuencia lo llevó a ubicarse en el puesto 11 de la Zona B, con 11 unidades sobre 24 posibles, quedando momentáneamente fuera de la zona de clasificación al Reducido.
La caída más reciente, por 1-0 ante Centro Español, terminó de marcar el delicado momento del conjunto rosarino. Fue una derrota dolorosa, no solo por jugarse en el Gabino Sosa, sino también porque el trámite había sido parejo y hasta dejó la sensación de que Central Córdoba merecía algo más. Joaquín Messi, uno de los mediocampistas del equipo, resumió bastante bien lo que le viene ocurriendo al Charrúa: el equipo genera, compite, intenta, pero no logra capitalizar sus oportunidades, y termina pagando caro detalles como una pelota parada en el cierre del partido.
Ese problema se repite desde hace varias fechas. Ya frente a Luján, en el empate sin goles, Brian Otero había remarcado que al equipo le faltaba “tener más juego, ser más agresivos, llegar más y generar más situaciones de peligro”. La autocrítica se volvió una constante. Los futbolistas reconocen que el equipo no logra sostener un dominio claro, que necesita mejorar en la toma de decisiones y que en una categoría tan cerrada como la Primera C, desperdiciar situaciones se paga muy caro.
El fin de un ciclo que había dejado cosas importantes
La salida de la dupla Teglia-Acoglanis fue una de las decisiones más fuertes del semestre. Los entrenadores habían llegado en abril de 2024 y atravesaron tres ciclos consecutivos en el club. Más allá del mal arranque en este torneo, su paso por Central Córdoba no puede leerse solo desde el desenlace. Los números generales de su ciclo muestran una campaña muy respetable: 64 partidos dirigidos, con 32 victorias, 18 empates y 14 derrotas, alcanzando una eficacia superior al 59 por ciento.
Bajo su conducción, el Charrúa volvió a tener protagonismo, logró competir bien y consiguió uno de sus hitos recientes más destacados con aquella notable participación en Copa Argentina. Pero en el fútbol del ascenso, el presente pesa demasiado. En las primeras siete fechas de este campeonato, el equipo sumó apenas un triunfo, cuatro empates y dos derrotas, un rendimiento que quedó lejos de lo esperado por la dirigencia, los hinchas y el propio cuerpo técnico.
La decisión de cortar el ciclo estuvo directamente vinculada a ese inicio irregular. Central Córdoba necesitaba una reacción inmediata, un golpe de efecto y un nuevo liderazgo que pudiera recuperar anímicamente al plantel.
La llegada de Arnaldo Sialle, la apuesta para cambiar la historia
En ese contexto apareció el nombre de Arnaldo “Cacho” Sialle, un entrenador de experiencia, conocedor del ascenso y con pasado en la institución como futbolista entre 1993 y 1994. Su arribo fue oficializado por el club tras la derrota frente a Centro Español, luego de que el equipo fuera conducido interinamente por Alejandro Rubinich.
La elección de Sialle tiene varios condimentos. Por un lado, se trata de un técnico con recorrido y espalda para manejar momentos delicados. Por otro, existe un vínculo emocional con el club que puede ser importante en un contexto donde la identidad y el sentido de pertenencia juegan un papel clave. El propio entrenador se mostró emocionado al asumir, reconoció que siempre siguió a Central Córdoba y destacó su felicidad por tener esta oportunidad en un club que siente cercano.
Sialle llega con la misión de reordenar un equipo que perdió confianza, corregir falencias puntuales y devolverle competitividad a un plantel que, según sus propios jugadores, está unido y fuerte desde lo grupal. El nuevo DT debutará con la difícil tarea de frenar la caída y volver a poner al Charrúa en carrera.
Las claves del mal momento de Central Córdoba
Más allá del cambio de entrenador, el presente de Central Córdoba responde a una combinación de factores que explican por qué un club grande de la categoría hoy la está pasando mal.
1. Falta de eficacia ofensiva
El equipo genera, pero no concreta. Es un problema que aparece en varias declaraciones de los protagonistas. Se crean situaciones, se llega, se compite, pero la pelota no entra. En una divisional como la Primera C, donde los partidos suelen ser cerrados y de escaso margen, la diferencia entre sumar y quedarse con las manos vacías suele estar en la contundencia.
2. Dificultades para sostener el rendimiento
Otro punto repetido es la imposibilidad de sostener durante los 90 minutos una misma intensidad o una idea clara de juego. En algunos partidos Central Córdoba tuvo buenos primeros tiempos y se cayó luego. En otros, le costó reaccionar desde el inicio y recién mejoró en el complemento. Esa irregularidad interna dentro de cada encuentro le quitó estabilidad.
3. Lesiones y cambios permanentes
La imposibilidad de repetir formación también golpeó fuerte. Entre lesiones, sanciones y cuestiones tácticas, el cuerpo técnico saliente nunca pudo sostener una base durante varias fechas consecutivas. Esa situación afectó el funcionamiento colectivo y retrasó el ensamblaje de varios futbolistas nuevos.
4. La presión de ser un club grande
Central Córdoba no es un club más en la Primera C. La camiseta pesa, la historia pesa y la exigencia también. Varios protagonistas remarcaron que jugar en una institución histórica implica una responsabilidad extra. Para un plantel con muchos futbolistas que recién se adaptan a la categoría o al contexto del club, esa mochila puede influir.
5. Un torneo muy parejo
El propio plantel insistió en una idea real: la Primera C 2026 es un campeonato muy equilibrado, donde no hay grandes diferencias entre los equipos. Eso obliga a ser preciso, eficaz y regular. Y Central Córdoba, hasta ahora, no logró sostener ninguna de esas tres condiciones de forma continua.
Un plantel que intenta sostenerse desde lo anímico
En medio de los malos resultados, hay un aspecto que aparece como respaldo para imaginar una recuperación: el grupo parece mantenerse unido. Tanto Joaquín Messi como Brian Otero, Stéfano Pizzio, Facundo Galli y otros futbolistas coincidieron en distintos momentos en resaltar la fortaleza interna del plantel, el buen ambiente de trabajo y la convicción de que el equipo puede salir adelante.
Eso no es un dato menor. En los equipos golpeados, la fractura emocional suele agravar todos los problemas futbolísticos. En cambio, Central Córdoba parece conservar una base de compromiso, algo que puede ser decisivo para iniciar una remontada. Los jugadores reconocen errores, hablan de autocrítica y no esconden el mal momento, pero al mismo tiempo sostienen que el grupo responde, entrena bien y no baja los brazos.
Central Córdoba, un histórico que no puede resignarse
Por historia, por estructura, por arraigo popular y por peso específico, Central Córdoba de Rosario no puede conformarse con transitar la mitad de tabla de la Primera C. Es un club que siempre está obligado a mirar hacia arriba. Por eso el momento actual impacta tanto. No se trata solo de una mala racha, sino de una crisis deportiva que contrasta con la grandeza simbólica de la institución.
El desafío ahora será transformar esa urgencia en reacción. La llegada de Sialle marca el inicio de una nueva etapa, pero también deja en claro que el margen de error se redujo. El equipo necesita volver a ganar, reencontrarse con la confianza y empezar a sumar con regularidad para no quedar demasiado lejos de la pelea.
Todavía hay torneo por delante y espacio para recuperarse. Pero el tiempo no sobra. Para un club grande como el Charrúa, cada fecha sin respuesta aumenta la presión y profundiza la sensación de que el objetivo del ascenso empieza a alejarse.
Lo que viene para el Charrúa
El próximo compromiso será una prueba importante para medir el impacto inmediato del cambio de entrenador. Más allá del rival de turno, Central Córdoba deberá mostrar una respuesta futbolística y anímica. Necesita cortar la racha, recuperar solidez y volver a hacer del Gabino Sosa una fortaleza.
La temporada todavía ofrece margen para una remontada, pero la recuperación debe empezar ya. Central Córdoba sigue siendo un grande de la categoría, pero hoy ese peso histórico no alcanza por sí solo. Necesita resultados, carácter y una identidad clara para salir de este presente oscuro.
Futbol
Ciudad Bolívar, el recién ascendido que no conoce la derrota en la Primera Nacional
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3 horas agoon
abril 22, 2026
Ciudad Bolívar vive un arranque histórico en la Primera Nacional: todavía no perdió en su estreno en la categoría, pero su gran cantidad de empates le impide despegar en la tabla. Antes de visitar a Central Norte en el Padre Martearena, repasamos el presente, los secretos futbolísticos y las claves del equipo de Diego Funes.
Ciudad Bolívar se transformó en una de las curiosidades más llamativas del arranque de la Primera Nacional 2026. Recién ascendido desde el Torneo Federal A, el conjunto bonaerense logró sostener el envión anímico del ascenso y construyó un inicio de torneo muy particular: todavía no perdió, pero al mismo tiempo empató demasiado, una combinación que lo mantiene competitivo aunque sin terminar de meterse de lleno en la pelea grande.
Para Central Norte, que se prepara para enfrentarlo en Salta, el análisis de este rival resulta fundamental. Porque no se trata solo de un equipo invicto: es un conjunto que encontró una identidad clara, que se siente cómodo en partidos cerrados, que defiende con mucha disciplina y que suele llevar los encuentros a márgenes mínimos de error. Pero también carga con una limitación evidente: le cuesta muchísimo traducir su orden en victorias.
En ese equilibrio entre virtud y déficit está la esencia de este Ciudad Bolívar. Un equipo duro, incómodo, estructurado, de esos que no se caen fácilmente, aunque muchas veces tampoco terminan de imponerse.
Un debut histórico en la categoría y una adaptación rápida
La temporada 2026 marca un antes y un después para Ciudad Bolívar. Después de lograr el ascenso a la Primera Nacional tras vencer por penales a Atlético Rafaela en una final cerrada y dramática, el club comenzó a escribir la página más importante de su historia reciente. Aquel salto desde el Federal A le abrió la puerta a una categoría mucho más exigente, larga, física y competitiva.
Lejos de desarmarse, Bolívar ratificó la continuidad de Diego Funes, el entrenador del ascenso, y empezó un proceso de fuerte renovación del plantel. Hubo 11 bajas luego de la campaña campeona y más tarde llegaron 12 refuerzos, en una clara señal de que el club entendió que para competir en la segunda categoría hacía falta reconfigurar casi por completo la estructura del equipo.
Pese a ese recambio, la adaptación futbolística fue más rápida de lo esperado. En el debut absoluto en la Primera Nacional, Ciudad Bolívar rescató un empate 1-1 ante Godoy Cruz en Mendoza, un resultado que ya marcó el tono del equipo: saber sufrir, mantenerse en partido y competir aun frente a escenarios complejos. Guillermo Sánchez anotó el primer gol del club en la categoría.
Desde entonces, el equipo fue construyendo una campaña invicta que despierta respeto, aunque también deja una pregunta abierta: ¿hasta dónde puede llegar si no logra convertir más empates en triunfos?
El invicto de Ciudad Bolívar: una campaña tan llamativa como irregular
Lo más fuerte del arranque de Ciudad Bolívar es, sin dudas, su condición de invicto. Hasta el momento reflejado en el material compartido, el equipo de Diego Funes no conoció la derrota en su debut en la Primera Nacional y fue sumando puntos con una regularidad particular.
Sin embargo, la campaña no se explica desde una acumulación de victorias, sino desde una impresionante cantidad de empates. En sus primeras presentaciones igualó ante Godoy Cruz, All Boys, Mitre, Almirante Brown, Agropecuario y Defensores de Belgrano, construyendo una secuencia que lo mantuvo competitivo, aunque sin terminar de despegar en la tabla.
La primera victoria recién llegó en la fecha 8, cuando venció 2-0 a Racing de Córdoba como visitante, en una actuación que mostró otra versión del equipo: más efectiva, más directa, más contundente. Después volvió a empatar sin goles con Defensores y luego derrotó 1-0 a Deportivo Madryn con un gol sobre el final. Así, logró combinar dos triunfos con una larga serie de igualdades para quedar con 13 puntos, a cuatro de los líderes de la zona según el archivo aportado.
Ese recorrido permite una lectura muy clara: Ciudad Bolívar no pierde porque es confiable defensivamente, pero empata mucho porque le cuesta romper la paridad, sostener ventajas o asumir riesgos ofensivos durante largos pasajes de los partidos.
Los secretos del rival de Central Norte: por qué es tan difícil de vencer
1. Una defensa cada vez más sólida
Si hay un rasgo que explica el presente de Ciudad Bolívar es su crecimiento defensivo. El equipo llegó a encadenar cinco partidos consecutivos sin recibir goles, una racha que revela trabajo táctico, concentración y una estructura compacta. Además, en varios encuentros de esa serie tuvo a Agustín Rufinetti como una de las grandes figuras bajo los tres palos.
Bolívar no suele desordenarse. Es un equipo que protege bien su área, que acepta jugar partidos de baja producción ofensiva si eso le garantiza no quedar expuesto, y que sabe resistir cuando el rival adelanta líneas. Esa capacidad para sostener el cero lo convierte en un rival incómodo para cualquiera.
2. Orden táctico y sentido práctico
El equipo de Diego Funes no da la sensación de sobrarle nada, pero sí transmite una idea clara: jugar con orden, administrar los tiempos y no regalar espacios. En muchos partidos, aun cuando no domina, compite bien porque mantiene la estructura, no se parte y obliga al adversario a elaborar mucho para generarle peligro.
Eso se vio, por ejemplo, en el empate ante All Boys jugando gran parte del partido con un hombre menos por la expulsión de Nahuel Yeri. Aun en inferioridad numérica, Bolívar sostuvo el orden y se llevó un punto valioso.
3. La pelota parada como recurso clave
Otro aspecto repetido en varios de sus partidos es la importancia de la pelota parada. Tanto en el análisis del triunfo ante Madryn como en otros encuentros, aparece como una vía recurrente para generar peligro. En partidos cerrados y con pocas llegadas elaboradas, Bolívar suele encontrar en los centros y en las acciones detenidas una plataforma para lastimar.
Para Central Norte, este detalle no es menor: evitar faltas laterales, cuidar las marcas en el área y estar atento a los segundos balones puede resultar determinante.
4. Un equipo paciente, que no se desespera
Muchos equipos recién ascendidos sienten la ansiedad por ganar rápido o por demostrar de inmediato que están a la altura. Ciudad Bolívar, en cambio, parece haber elegido otro camino: la paciencia. Incluso cuando acumuló empates, no se desordenó ni rompió su libreto. Siguió compitiendo de la misma manera hasta que llegaron los triunfos ante Racing de Córdoba y Deportivo Madryn.
Esa tranquilidad competitiva también es una fortaleza.
La otra cara: por qué empata tanto Ciudad Bolívar
El gran problema del rival de Central Norte está en el otro lado del campo. Si bien tiene nombres que pueden resolver, como Guillermo Sánchez, Brian Duarte, Khalil Caraballo, Arnaldo González o Facundo Mucignac, al equipo le cuesta tener continuidad ofensiva. En varios encuentros generó aproximaciones, pero sin eficacia para romper el cero.
La secuencia de empates consecutivos no fue casualidad. Hubo partidos discretos, cerrados, con pocas situaciones claras y escasa contundencia en los metros finales. Incluso cuando tuvo el control territorial por momentos, le faltó profundidad. Eso ocurrió, por ejemplo, ante Almirante Brown y Agropecuario, dos duelos en los que la sensación fue la de un equipo correcto, pero sin capacidad para dar el golpe definitivo.
También se observa que muchas veces Bolívar necesita de contextos muy específicos para anotar: errores rivales, transiciones rápidas o jugadas de pelota parada. Cuando debe asumir el protagonismo sostenido del partido, le cuesta más.
En ese sentido, el dato más fuerte de su campaña es casi paradójico: el invicto suena imponente, pero la cantidad de empates reduce su impacto en la tabla. No perder es un mérito; no ganar seguido, una limitación.
Los nombres a seguir en Ciudad Bolívar
Agustín Rufinetti
El arquero aparece como una pieza fundamental del equipo. Su rendimiento fue clave en varios partidos, especialmente en aquellos donde Bolívar debió sostener el cero en momentos de sufrimiento. Llega como una de las garantías del conjunto visitante.
Guillermo Sánchez
Es uno de los nombres más determinantes del equipo. Marcó en el debut ante Godoy Cruz, convirtió ante Mitre y volvió a aparecer en el triunfo sobre Deportivo Madryn. Tiene peso en el área, oportunismo y lectura para aprovechar espacios.
Brian Duarte
Fue autor de uno de los goles en la victoria ante Racing de Córdoba y aparece como un futbolista con capacidad para romper partidos. También tuvo protagonismo en varias acciones ofensivas del equipo.
Facundo Mucignac
Otro nombre a tener en cuenta por su participación en ataque. Marcó frente a Racing de Córdoba y asistió con un centro preciso en la jugada del gol sobre la hora contra Madryn. Puede ser un revulsivo importante.
Arnaldo González y Khalil Caraballo
Dos futbolistas que aparecen con frecuencia en la gestación ofensiva. González aporta experiencia y pelota parada; Caraballo, movilidad y conexiones en los últimos metros.
Qué partido puede esperar Central Norte en el Padre Martearena
Todo indica que Central Norte tendrá enfrente un partido incómodo, de esos donde no sobra espacio y cada detalle pesa. Ciudad Bolívar probablemente intente repetir el libreto que le viene dando resultado: orden defensivo, bloque compacto, mucha concentración, aprovechar errores y esperar su momento.
Para el equipo salteño, la clave pasará por no caer en la trampa del partido chato que le conviene al visitante. Si Central Norte logra imponer ritmo, mover rápido la pelota y obligar a Bolívar a correr hacia atrás, puede encontrar grietas en un rival que no suele sentirse tan cómodo cuando debe salir de su estructura.
También será central el manejo emocional. Bolívar ya demostró que sabe resistir y llevar los partidos hasta el final. De hecho, su triunfo ante Deportivo Madryn llegó recién a los 88 minutos, lo que demuestra que no se desconecta nunca del encuentro.
Un rival que merece respeto, pero que también muestra límites
Ciudad Bolívar llega a Salta con una carta de presentación respetable: es un recién ascendido, está invicto y atraviesa un momento de confianza. Pero también arriba con una señal que invita a la lectura crítica: le cuesta muchísimo ganar. Esa dualidad lo convierte en un adversario serio, aunque no invencible.
Para Central Norte, el desafío será romper la solidez de un equipo que hace del orden su principal arma. Para Bolívar, la visita al Padre Martearena será una nueva prueba para confirmar si su invicto es solo una curiosidad estadística o si realmente está en condiciones de consolidarse como una de las revelaciones del torneo.
Lo concreto es que el “Celeste” ya dejó una marca en su estreno en la Primera Nacional: no pierde, compite, defiende bien y obliga a todos a trabajar. Pero mientras siga empatando más de lo que gana, su gran virtud también será su mayor deuda.
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Acassuso vs Gimnasia LP: duelo de Copa Argentina en Caseros
Liga Argentina: Gimnasia de La Plata quedó match point y Deportivo Viedma y Pico FC estiraron las series en la Conferencia Sur
Salta Basket venció a San Isidro, descontó en la serie y forzó un cuarto partido en el Delmi
📰 Milagros Damico: doble récord nacional en la Copa Nacional de Clubes
🥉 Franco Varela hizo historia: bronce para Argentina en los Juegos Suramericanos de la Juventud
Salta Basket va por una noche épica ante San Isidro en el Delmi: hoy se juega la vida en los playoff
🏀 Liga Argentina: Villa San Martín y Santa Paula quedaron match point, mientras Comunicaciones sigue con vida
🏀 Liga Argentina: Lanús barrió la serie y se metió en cuartos de final de la Conferencia Sur
Procar 4000 Clase B: Piter Andreoli logró un triunfo muy sentido en Toay
Procar 4000 Clase A: Pérez Bravo ganó con oficio en Toay y se quedó con un triunfo histórico
Gimnasia y Tiro volvió a decepcionar: pobre empate ante Güemes en el Gigante del Norte
Se juega una nueva fecha del Torneo Regional Amateur
Terremoto en Quilmes: Maximiliano Gagliardo rescindirá su contrato tras una fuerte discusión con el cuerpo técnico
Oliver Zeidler gana su manga y se perfila como favorito en single skiff
Sleep Token: El culto a la diosa de un sueño
Suspenso en resultado de elecciones en EEUU frustra a opositores y alivia a oficialistas
El remo suma tres medallas en los Juegos Odesur
Pratto: “Estamos cansados de que los árbitros nos pasen por arriba”
San Antonio, con el primer triple doble del francés Wembanyama, venció a Detroit por 130 a 108
Facundo Mena perdió la final del Challenger de tenis de Bogotá
Nadal llega a la final del Australia Open, demostrando que está mas vivo que nunca
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Gol del argentino Valentín Castellano en la victoria del Girona sobre el Getafe
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Jockey Club Salta se hizo fuerte de local en el torneo Provincial de Menores
Juan Ignacio Saborido se suma a los refuerzos de Platense
Los Lakers fuera de los play-offs de la NBA
El empresario Guillermo Bameule es el nuevo presidente de Ferro Carril Oeste
Maria Sakkari: “¡Estoy segura de que esta temporada podré rendir incluso mejor que la anterior!”
Argentina cae ante la Eslovenia de Doncic
En Chile se sufre la baja del turismo Argentino
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