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Gimnasia y Tiro volvió a mostrar una imagen preocupante en la Primera Nacional: perdió 2-1 ante Tristán Suárez en el estadio 20 de Octubre, no logra cortar la mala racha y llega golpeado a una semana clave con Copa Argentina en el horizonte.
Gimnasia y Tiro cayó ante Tristán Suárez y profundizó su mal momento
Gimnasia y Tiro de Salta volvió a tropezar en la Primera Nacional y su presente empieza a generar preocupación. El equipo dirigido por Juan Manuel Azconzábal perdió 2-1 ante Tristán Suárez en el estadio 20 de Octubre, por la fecha 11 de la Zona B, y sumó una nueva frustración en un campeonato que había comenzado con ilusión, pero que con el correr de las jornadas se transformó en una cadena de dudas, lesiones, bajo rendimiento y resultados adversos.
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— Club Gimnasia y Tiro (@gytoficial) April 26, 2026
El Albo no pudo sostenerse ante un rival que atraviesa una realidad completamente distinta. Tristán Suárez volvió a hacerse fuerte en Ezeiza, llegó a 30 partidos sin perder como local y se mantiene en los puestos altos de la Zona B. Según el reporte del partido, el Lechero quedó segundo con 20 puntos, mientras que Gimnasia y Tiro terminó la jornada en la undécima posición con 12 unidades.
La derrota dejó una sensación conocida: Gimnasia compitió por momentos, encontró el empate parcial, pero volvió a pagar caro sus errores y terminó sin respuestas futbolísticas para rescatar al menos un punto. Maximiliano Álvarez abrió el marcador a los 17 minutos del primer tiempo, Nicolás Rinaldi igualó para el Albo y Jonathan Berón, en el complemento, marcó el 2-1 definitivo para Tristán Suárez.
Un arranque cuesta arriba y otro error que condicionó el partido
El inicio del partido mostró a Tristán Suárez más decidido, con mayor claridad para atacar y con una postura agresiva para jugar en campo rival. A los pocos minutos, Alejandro Molina ya había avisado con un remate cruzado que pasó cerca del palo. Gimnasia, en cambio, arrancó incómodo, sin fluidez en el mediocampo y con demasiada dependencia del pelotazo como recurso ofensivo.
A los 17 minutos llegó el primer golpe. Un centro desde la derecha parecía controlable para Joaquín Papaleo, pero el arquero no pudo retener la pelota y Maximiliano Álvarez aprovechó el rebote para empujarla al gol. Fue una jugada que resumió parte del momento albo: desconcentración, fragilidad y una nueva obligación de correr desde atrás en el resultado.
Gimnasia intentó reaccionar, aunque sin demasiada elaboración. La pelota parada volvió a aparecer como una de sus herramientas más confiables. A los 35 minutos, Nicolás Rinaldi capturó una pelota dentro del área, luego de una acción aérea, y estableció el 1-1 parcial. El empate le dio algo de aire al conjunto salteño, pero no alcanzó para modificar de fondo el desarrollo.
El complemento volvió a desnudar los problemas del Albo
En el segundo tiempo, Tristán Suárez recuperó protagonismo y volvió a golpear en un momento clave. Gimnasia no logró construir sociedades, le costó salir con claridad y volvió a mostrar dificultades para sostener el partido desde lo futbolístico. A los 28 minutos del complemento, Jonathan Berón apareció en el área y definió para marcar el 2-1 que terminó siendo definitivo.
Desde allí, el equipo salteño fue más empuje que juego. Buscó con centros, pelotas largas y acciones aisladas, pero no encontró los caminos para inquietar seriamente al arquero Nicolás Sumavil. Tristán Suárez, por su parte, manejó la ventaja con orden, cerró espacios y sostuvo un triunfo clave para seguir prendido arriba.
La imagen final volvió a ser preocupante para Gimnasia y Tiro: un equipo sin claridad, con poca generación ofensiva, con problemas para defender momentos puntuales y con una caída anímica evidente. La derrota no solo duele por el resultado, sino por el contexto en el que llega.
La crisis futbolística de Gimnasia y Tiro se agranda
El problema de Gimnasia y Tiro no se explica solamente por esta caída ante Tristán Suárez. La preocupación surge por la acumulación de partidos sin respuestas convincentes. El Albo había arrancado el torneo con fuerza, con tres triunfos consecutivos y una imagen sólida, pero luego entró en una pendiente que todavía no pudo cortar.
Tras vencer a Colegiales, Patronato y Almagro, el equipo salteño parecía encaminado a pelear arriba. Lautaro Gordillo era una de las grandes figuras del torneo, el equipo mostraba orden y la continuidad de una base importante invitaba a pensar en una campaña protagonista. Sin embargo, la derrota ante Nueva Chicago en Mataderos marcó un quiebre. Desde allí llegaron el golpe en el clásico ante Central Norte, la renuncia de Fernando Quiroz, el interinato de Sergio Plaza y el desembarco de Juan Manuel Azconzábal.
Con el Vasco en el banco, Gimnasia todavía no pudo ganar por el torneo. Perdió con Chacarita en su debut, empató con Güemes en Salta y ahora volvió a caer ante Tristán Suárez. En el medio, consiguió una alegría histórica en Copa Argentina al eliminar por penales a Gimnasia de Mendoza, pero ese envión no logró trasladarse a la Primera Nacional.
Un equipo largo, sin juego y con poca conexión entre líneas
El mayor déficit de Gimnasia y Tiro pasa por el funcionamiento. El equipo quedó muchas veces partido, con poca conexión entre defensa, mediocampo y ataque. En los últimos partidos se repitió una imagen: volantes que no logran hacerse dueños de la pelota, delanteros que reciben lejos del arco o incómodos, y una defensa que sufre cada vez que el rival encuentra espacios para correr.
Ante Güemes ya se habían visto señales alarmantes: un equipo largo, sin asociaciones, con demasiadas pelotas divididas y con dificultades para sostener ventajas. Frente a Tristán Suárez, la historia volvió a tener puntos en común. Gimnasia encontró el empate, pero no logró fortalecerse a partir de ese gol. En lugar de crecer, volvió a ceder terreno y terminó pagando caro.
Además, las lesiones también golpearon al plantel. Juan Galetto y Gonzalo Soto llegaron tocados después del partido ante Güemes, mientras que Ivo Cháves y Lautaro Montoya también habían arrastrado problemas físicos en semanas anteriores. Esa situación obligó al cuerpo técnico a mover piezas en una zona sensible, especialmente por el sector derecho, donde el equipo perdió alternativas naturales.
El ciclo de Azconzábal todavía busca respuestas
Juan Manuel Azconzábal asumió en un contexto difícil. Llegó después de la salida de Teté Quiroz, con poco tiempo de trabajo y una agenda cargada: Chacarita, Copa Argentina, Güemes, Tristán Suárez y luego Vélez. El técnico encontró un plantel golpeado, con lesionados y con una confianza que ya no era la misma del arranque del campeonato.
La clasificación por Copa Argentina ante Gimnasia de Mendoza fue un alivio institucional y deportivo. Sin embargo, en el torneo local el equipo sigue sin encontrar una identidad clara. Gimnasia no logra sostener intensidad, le cuesta defender con firmeza y no tiene volumen de juego suficiente para imponer condiciones.
El desafío del Vasco será reconstruir desde lo anímico y desde lo táctico. Gimnasia necesita volver a ser un equipo compacto, recuperar seguridad defensiva y encontrar variantes ofensivas más allá de la pelota parada o el envío largo. El margen todavía existe, porque la tabla está apretada, pero la tendencia preocupa.
Tristán Suárez, la contracara: fuerte de local y arriba en la tabla
Mientras Gimnasia atraviesa dudas, Tristán Suárez vive un presente firme. El equipo de José María Martínez volvió al triunfo, estiró su invicto como local a 30 partidos y se consolidó como uno de los protagonistas de la Zona B. El triunfo ante el Albo le permitió mantenerse cerca de la cima y alimentar su ilusión de pelear por los puestos importantes.
El Lechero mostró oficio para manejar los momentos del partido. Golpeó primero, soportó el empate y volvió a lastimar en el complemento. Después, defendió la ventaja con orden y no le permitió a Gimnasia generar peligro sostenido en el tramo final.
Lo que viene para Gimnasia y Tiro
La derrota llega en un momento especialmente delicado. Gimnasia y Tiro deberá cambiar rápido el chip porque tiene por delante el duelo ante Vélez por la Copa Argentina, un partido de enorme exigencia y vidriera nacional. Luego, deberá volver a poner el foco en la Primera Nacional, donde necesita cortar la mala racha cuanto antes.
El equipo quedó en una zona incómoda: todavía no está lejos de los puestos de clasificación, pero tampoco puede descuidarse de la parte baja. Esa dualidad obliga a reaccionar con urgencia. La campaña todavía tiene recorrido, pero el presente marca una señal de alerta.
Gimnasia ya no puede vivir del buen arranque ni de la alegría copera. Necesita volver a competir con solidez en el torneo, recuperar confianza y encontrar resultados que le permitan salir de este momento de incertidumbre.


Nueva Chicago