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Salta Basket cerró una temporada 2025/26 con saldo positivo en La Liga Argentina: cumplió el objetivo de meterse entre los ocho mejores de la Conferencia Norte, superó una dura serie ante Estudiantes de Tucumán y volvió a fortalecer su vínculo con el público salteño en el Estadio Delmi.
Balance de la temporada de Salta Basket: Los Infernales cerraron una campaña positiva y volvieron a consolidarse en La Liga Argentina
El balance de la temporada de Salta Basket deja una conclusión clara: Los Infernales dieron un paso adelante. La campaña 2025/26 de La Liga Argentina terminó con eliminación en octavos de final ante San Isidro, pero también con objetivos cumplidos, crecimiento competitivo, mayor identificación con la gente y una sensación de proyecto consolidado dentro de la segunda categoría del básquet nacional.
El equipo dirigido por Ricardo De Cecco logró avanzar a playoffs, se metió entre los ocho mejores de la Conferencia Norte, superó una serie durísima ante Estudiantes de Tucumán y luego compitió frente a uno de los grandes candidatos al ascenso, San Isidro de San Francisco, que terminó imponiéndose 3-1. Más allá del cierre, la temporada dejó un saldo ampliamente positivo para una franquicia que volvió a mostrar presencia, carácter y sentido de pertenencia.
Salta Basket completó una campaña que mejoró lo realizado en las dos temporadas anteriores y ratificó su continuidad dentro del mapa nacional. La institución ya suma 12 temporadas consecutivas en la competencia de ascenso y se prepara para afrontar su 13° participación, un dato que refuerza su lugar dentro del básquet argentino.
Una temporada con objetivos cumplidos
Desde el inicio de la campaña, el objetivo principal era claro: volver a meterse entre los ocho mejores de la Conferencia Norte y jugar playoffs. Salta Basket lo consiguió en una zona extremadamente pareja, donde cada gira, cada localía y cada cierre ajustado tuvieron peso en la tabla.
La fase regular fue exigente y cambiante. Los Infernales tuvieron tramos de muy buen básquet, momentos de irregularidad, victorias de alto impacto y derrotas que complicaron el posicionamiento. Sin embargo, lograron sostenerse en zona de clasificación y terminaron con un récord competitivo de 18 triunfos y 14 derrotas, suficiente para ingresar a la postemporada con ventaja deportiva en la reclasificación.
Esa clasificación no fue un dato menor. En una Conferencia Norte de enorme paridad, Salta Basket logró mantenerse dentro del lote de protagonistas. El equipo atravesó altibajos, pero siempre mostró compromiso para sostener el objetivo deportivo.
Una fase regular de alto voltaje
La fase regular de Salta Basket tuvo partidos que marcaron el pulso de la temporada. Uno de los momentos más recordados fue la victoria agónica ante Barrio Parque por 86-84 en tiempo suplementario, con un triple inolvidable de Tomás Botta sobre la chicharra. A falta de tres segundos, el base decidió con un paso atrás desde más de ocho metros y desató el estallido del Estadio Delmi.
También quedó en la memoria el clásico norteño ante Jujuy Básquet, donde Salta Basket se impuso 97-92 en doble suplementario en el Estadio Federación. Fue un triunfo de carácter, con defensa en los momentos decisivos y una gestión más madura de los cierres.
Otro punto alto fue la victoria ante San Isidro, por entonces líder de la Conferencia Norte. En el Delmi, Los Infernales ganaron 73-62 y cortaron una racha negativa de cuatro derrotas consecutivas. Aquella noche mostró una de las mejores versiones del equipo: defensa intensa, buena circulación y un primer tiempo de alto nivel de Martín Gómez, acompañado por Chance Hunter, Tomás Botta y Nicolás Álvarez.
También hubo una gira final importante por Córdoba. Salta Basket goleó a Hindú Club 91-64 y luego cerró la fase regular con un triunfazo en Colonia Caroya ante Bochas Sport Club por 92-90 en tiempo suplementario, con una gran actuación de Nicolás Álvarez, autor de 26 puntos y 6 rebotes, y de Chancellor Calhoun-Hunter, quien sumó 23 puntos y 12 rebotes.
Los bajones también formaron parte del recorrido
Como toda temporada larga, Salta Basket también atravesó momentos difíciles. La derrota ante Sportivo Suardi en el Delmi, el duro traspié frente a Santa Paula de Gálvez y las caídas en la ruta ante Villa San Martín, Comunicaciones y Barrio Parque marcaron un tramo complejo.
Ese bache de cuatro derrotas seguidas fue reconocido por los propios protagonistas como el momento más irregular de la campaña. Aun así, el equipo logró recomponerse con un triunfo importante ante San Isidro y una gira final que le permitió cerrar la fase regular dentro del objetivo planteado.
El mérito estuvo en no caerse definitivamente. En una competencia tan larga, con viajes, desgaste físico, presión por la tabla y rivales de jerarquía, Salta Basket encontró respuestas para sostenerse competitivo.
La serie ante Estudiantes: carácter, sufrimiento y clasificación
La reclasificación ante Estudiantes de Tucumán fue uno de los grandes capítulos de la temporada infernal. La serie fue pareja, física, cambiante y terminó definiéndose en un quinto partido dramático en el Estadio Delmi.
Salta Basket comenzó con autoridad, ganando el primer punto 78-62 en casa. En ese partido, Los Infernales reaccionaron después de un arranque adverso, tomaron el control desde el segundo cuarto y tuvieron a Sahir Abdala como goleador con 20 puntos.
El segundo juego fue para Estudiantes, que ganó 82-70 en el Delmi y logró robar la localía. La serie se trasladó a Tucumán igualada 1-1 y allí Salta volvió a mostrar carácter. En el tercer punto, Los Infernales ganaron 90-78, con un enorme juego colectivo, seis jugadores en doble dígito y una gran efectividad desde el perímetro. Tomás Botta fue el máximo anotador salteño con 16 puntos.
Estudiantes respondió en el cuarto partido, ganó 84-71 y obligó a definir todo en Salta. El quinto juego fue una noche de alto voltaje: Salta Basket ganó 75-74 en tiempo suplementario, tras una acción decisiva entre Bruno Abratte y Nicolás Álvarez. Abratte llegó hasta el aro, esperó la llegada del interno salteño y Álvarez definió para poner arriba a Los Infernales por la mínima. Después, la defensa hizo el resto.
Esa clasificación fue una muestra de carácter. Salta Basket debió sobreponerse a la presión, al desgaste y a la lesión de Tomás Botta, quien no pudo completar el partido y luego se perdió el tramo final de la temporada.
La lesión de Botta, un golpe sensible
La baja de Tomás Botta fue uno de los factores que condicionó el cierre de la campaña. El base santafesino era uno de los líderes del equipo, no solo por su capacidad anotadora, sino también por su conducción, generación de juego y peso en la rotación.
Su ausencia se sintió especialmente en la serie ante San Isidro. En playoffs, donde cada detalle cuenta, perder a un jugador de esa importancia obliga a modificar roles y cargar más responsabilidades sobre el resto del plantel.
Martín Gómez fue claro al analizar el impacto de la baja: señaló que la ausencia de Tomi fue determinante tanto por lo que aporta dentro de la cancha como en la rotación. Botta, por su parte, reconoció la impotencia de ver la última serie desde afuera y dejó una frase que resume la sensación interna del grupo: estando todos sanos, la historia podía haber sido distinta.
San Isidro, un rival de jerarquía para el cierre
Después de eliminar a Estudiantes, Salta Basket enfrentó a San Isidro de San Francisco, uno de los grandes candidatos al ascenso. El rival no era uno más: había sido finalista en la temporada anterior, terminó segundo en la fase regular de la presente edición y contaba con un plantel de gran jerarquía.
La serie comenzó en Córdoba con triunfo de San Isidro 86-66, en un partido donde el local impuso condiciones en la segunda mitad y mostró todo su poder colectivo. En el segundo juego, Salta Basket compitió mucho mejor y estuvo cerca de robar la localía, pero San Isidro cerró mejor y ganó 80-75.
Ya en el Delmi, Los Infernales salvaron el primer match point con una victoria 63-57. Fue un partido de bajo goleo, mucha tensión y enorme valor emocional. Bruno Abratte fue la figura con 20 puntos, asumiendo la conducción tras la ausencia de Botta.
En el cuarto partido, San Isidro volvió a mostrar su jerarquía y se impuso 88-63 en Salta para cerrar la serie 3-1 y avanzar a cuartos de final. La eliminación dolió, pero no borró el recorrido. Salta compitió hasta donde pudo y cayó ante un rival construido para pelear arriba.
El Delmi volvió a ser una fortaleza emocional
Uno de los grandes saldos positivos de la temporada fue el acompañamiento del público. El Estadio Delmi volvió a tener noches vibrantes, con una hinchada que empujó en la fase regular, en la reclasificación y en los playoffs.
La identificación entre el equipo y la gente fue un aspecto central. Los jugadores lo remarcaron en distintas entrevistas: el apoyo del público se sintió durante toda la temporada y fue un factor importante en los momentos decisivos.
Facundo Binda, antes del quinto juego ante Estudiantes, había marcado que la gente podía ser un “factor X”. Y así fue. El Delmi empujó en la definición ante la Cebra tucumana, acompañó en la serie ante San Isidro y sostuvo al equipo incluso en el cierre de la temporada.
Salta Basket volvió a despertar pertenencia. Esa conexión emocional con la ciudad y con la provincia es uno de los pilares sobre los que la institución puede construir el futuro.
Los protagonistas y sus balances
Dos de los refuerzos santafesinos del plantel, Martín Gómez y Tomás Botta, realizaron un análisis positivo de la temporada.
Gómez sostuvo que el balance fue bueno porque el equipo se planteó una meta al inicio y la cumplió. También remarcó la paridad de la competencia, donde “cualquiera le ganaba a cualquiera”, y señaló que, pese al bajón del cierre de la fase regular, el grupo trabajó siempre para sostener el objetivo.
Sobre el rendimiento colectivo, el escolta explicó que hubo altibajos normales en una liga larga, con muchos partidos y viajes, pero consideró que durante gran parte del año el equipo mostró un gran nivel de básquet. En lo personal, valoró su evolución de menor a mayor y destacó que terminó cerrando bien la temporada.
Botta, en tanto, habló de una campaña positiva, aunque con sabor agridulce por la forma en que terminó. El base reconoció que el grupo sentía que podía seguir avanzando. También remarcó que el equipo logró regularidad durante buena parte de la competencia, exceptuando el bache de cuatro derrotas seguidas.
En lo individual, Botta evaluó que tuvo una temporada regular, aportando tanto en anotación como en generación de juego para sus compañeros. De cara al futuro, indicó que su prioridad será recuperarse bien de la lesión.
Un plantel con roles claros y momentos importantes
La temporada dejó varios nombres propios. Chance Hunter fue una referencia ofensiva y física durante gran parte del año. Tomás Botta fue determinante en cierres de partido y en la conducción. Martín Gómez creció con el correr de la campaña y tuvo actuaciones importantes. Nicolás Álvarez aportó potencia, rebote y puntos en momentos decisivos. Facundo Binda sostuvo liderazgo, defensa y pertenencia salteña.
También fueron importantes Bruno Abratte, especialmente en playoffs, donde asumió mayores responsabilidades tras la lesión de Botta; Cristian Linares, con energía defensiva y aportes claves desde el banco; Sahir Abdala, protagonista ofensivo en la reclasificación; además de Tyrus Buckner, Máximo Genitti y el resto de una estructura que sostuvo la competencia.
El equipo tuvo identidad: intensidad, compromiso, esfuerzo defensivo, ataques repartidos en sus mejores noches y una fuerte respuesta emocional en partidos límite.
Una mejora respecto a las últimas temporadas
El dato institucional más importante es que Salta Basket mejoró lo realizado en las dos campañas anteriores. No solo clasificó a playoffs, sino que ganó una serie y se metió en una instancia de mayor exigencia frente a un candidato al ascenso.
La temporada anterior había dejado sensaciones de competitividad, incluso con una serie recordada ante Atenas de Córdoba, pero esta campaña dio un paso más concreto en resultados. Salta se metió en la postemporada, superó una llave y volvió a posicionarse dentro de los equipos a respetar en la Conferencia Norte.
Ese avance es clave para el proyecto. En una categoría tan cambiante y exigente como La Liga Argentina, sostener competitividad año tras año no es sencillo. Salta Basket lo hizo y ahora deberá capitalizar ese crecimiento.
Qué debe sostener y qué debe mejorar Salta Basket
De cara al futuro, Salta Basket tiene bases sobre las cuales trabajar. Debe sostener la identificación con el público, la localía fuerte en el Delmi y la continuidad de una idea competitiva. También será clave mantener una estructura de plantel equilibrada, con conducción, tiro exterior, defensa perimetral, juego interno y profundidad en la rotación.
Entre los aspectos a mejorar aparece la regularidad. El equipo tuvo noches de alto nivel, pero también tramos donde perdió claridad y acumuló derrotas. En una conferencia tan pareja, esos baches pueden costar posiciones importantes y ventaja deportiva.
También será necesario profundizar la construcción de una rotación más larga y resistente a las lesiones. La baja de Botta dejó en evidencia lo determinante que puede ser perder a un jugador clave en playoffs.
Análisis final: una temporada que deja futuro
El balance de la temporada de Salta Basket es positivo. Los Infernales cumplieron el objetivo principal, mejoraron campañas anteriores, ganaron una serie de playoffs, compitieron frente a uno de los candidatos y volvieron a fortalecer el vínculo con su gente.
La eliminación ante San Isidro dejó dolor, especialmente porque el grupo sentía que podía seguir avanzando. Pero el cierre no debe tapar el camino. Salta Basket volvió a estar en la conversación, volvió a generar noches importantes en el Delmi y reafirmó su lugar dentro de La Liga Argentina.
El desafío será transformar esta campaña en punto de partida. La base deportiva, la respuesta del público y el crecimiento institucional invitan a pensar en una próxima temporada con ambición renovada.
Salta Basket cerró una temporada positiva. Los Infernales volvieron a competir, volvieron a emocionar y dejaron claro que el proyecto sigue vivo.


El Linqueno