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Andrey Rublev sacó adelante un partido bravo ante Hamad Medjedovic, lo venció en tres sets y se metió en su primera final de la temporada en el ATP 500 de Barcelona. El ruso reaccionó a tiempo frente a la gran revelación del torneo y ahora sueña con volver a levantar un título importante antes de poner la mira en el Masters 1000 de Madrid.
Andrey Rublev volvió a mostrar carácter en un momento clave de la temporada. El ruso derrotó a Hamad Medjedovic por 3-6, 6-2 y 6-2 y se clasificó a la final del ATP 500 de Barcelona, en un partido que lo exigió de principio a fin y que confirmó su recuperación competitiva en la gira europea sobre polvo de ladrillo. El triunfo le permitió meterse en su primera final del año y alimentar la ilusión de llegar con otro impulso al próximo gran objetivo: el Masters 1000 de Madrid.
El encuentro no comenzó de la mejor manera para Rublev. Del otro lado apareció un Medjedovic agresivo, suelto y decidido a seguir firmando la mejor semana de su carrera. El serbio, de 22 años, se quedó con el primer set por 6-3, aprovechando su potencia desde el fondo y el envión anímico de un torneo que ya lo tenía como una de las grandes sorpresas. Sin embargo, cuando parecía que el partido podía escaparse, el ruso reaccionó con autoridad, ajustó su intensidad y terminó imponiendo jerarquía para dar vuelta la historia.
La remontada tuvo una marca registrada muy clara: la experiencia. Rublev supo convivir con la incomodidad del inicio, esperó su momento y elevó el nivel en el segundo y tercer set. Con mayor control de los intercambios, más firmeza en la devolución y una toma de decisiones mucho más precisa en los puntos importantes, el ex Top 5 mundial terminó desarticulando el entusiasmo del serbio. El 6-2 y 6-2 final reflejó ese cambio de mando dentro del partido.
Para Rublev, esta victoria tiene un valor especial. No solo porque le dio el pase a la final del Conde de Godó, sino porque representa una señal positiva en una temporada que hasta aquí venía siendo irregular. El ruso necesitaba una semana de este calibre para volver a sentirse competitivo en los grandes escenarios del circuito, y Barcelona terminó siendo el torneo ideal para reencontrarse con buenas sensaciones. Según ATP, esta fue su primera final ATP Tour de 2026.
Además, la clasificación a la final reforzó un dato de peso en la carrera del ruso. Con esta actuación, Rublev alcanzó su 12ª final en torneos ATP 500, una cifra que lo coloca entre los jugadores con más presencias en definiciones de esta categoría. De acuerdo con los datos aportados en los archivos, quedó ubicado junto a nombres de enorme relevancia y empezó a mirar de cerca una marca histórica que tiene a Roger Federer entre sus principales referencias.
El recorrido del ruso en Barcelona también explica por qué este resultado no fue casualidad. En su debut había vencido a Mariano Navone en un duelo exigente, luego dio otro paso firme ante Lorenzo Sonego y más tarde superó a Tomas Machac para instalarse entre los cuatro mejores. Es decir, llegó a semifinales con rodaje, con partidos duros encima y mostrando una curva ascendente de rendimiento, algo que terminó ratificando frente a Medjedovic.
Del otro lado, Medjedovic se despidió dejando una imagen muy positiva. El serbio había sido una de las revelaciones del torneo, con victorias resonantes y una actuación que lo devolvió al centro de la escena. Venía de eliminar a Alex de Miñaur, sumaba una gran racha entre qualy y cuadro principal, y otra vez confirmó por qué es uno de los nombres jóvenes a seguir en el circuito. Su crecimiento, además, sigue generando atención por la influencia que tuvo Novak Djokovic en distintos momentos de su desarrollo profesional.
Ese contexto hizo todavía más valioso el triunfo de Rublev. No le ganó a un rival improvisado ni a un jugador sin confianza: venció a un tenista en pleno ascenso, que llegaba con envión, resultados y energía. Por eso, más allá del marcador, el éxito del ruso adquiere un peso mayor dentro de la gira sobre arcilla. Fue una victoria de esas que pueden cambiar una dinámica y devolver seguridad de cara a los torneos más importantes del tramo europeo.
En términos de ranking y proyección, la semana también le trajo noticias alentadoras. En la información aportada se señala que este rendimiento lo impulsaba en el ranking en vivo y lo acercaba otra vez a una zona más competitiva dentro del circuito. Eso es clave pensando en el calendario inmediato, porque una mejor ubicación no solo fortalece lo anímico: también puede impactar en los cruces y en el armado de los cuadros en los grandes torneos que vienen.
Y allí aparece inevitablemente el nombre de Madrid. Aunque el partido ante Medjedovic fue en Barcelona y no en el Masters 1000 español, la victoria funciona como una plataforma ideal para lo que viene. Rublev llega al tramo previo a Madrid con una final encima, con más confianza, más ritmo sobre polvo de ladrillo y con la sensación de haber vuelto a competir al nivel que supo mostrar cuando era protagonista estable entre los mejores del mundo. Esa combinación lo convierte en un jugador peligroso para cualquiera en la Caja Mágica.
La gran pregunta ahora pasa por saber si esta versión de Rublev tendrá continuidad. Cuando logra estabilidad emocional y sostiene agresividad sin apurarse, el ruso posee herramientas para complicar a cualquiera: potencia de derecha, ritmo alto, capacidad para dominar con el primer golpe y experiencia en instancias grandes. Barcelona le devolvió una versión convincente de su tenis; Madrid será la oportunidad perfecta para comprobar si realmente está de vuelta en la pelea grande.


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