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Franco Colapinto en Japón aparece como uno de los focos de la previa del Gran Premio de Suzuka, donde el piloto argentino intentará ratificar el salto que mostró Alpine en China tras un arranque complicado en Australia. El desafío será mayúsculo en uno de los circuitos más exigentes del calendario
Franco Colapinto en Japón: Alpine quiere sostener el envión y pelear otra vez por los puntos
La historia de Franco Colapinto en Japón llega cargada de expectativa. Después de un comienzo de temporada con sensaciones opuestas, el argentino afronta el Gran Premio de Japón 2026 con la ilusión renovada de seguir creciendo junto a Alpine. El equipo francés viene de sumar en las dos primeras citas del año y, tras dejar atrás la frustración de Melbourne y rescatar señales positivas en Shanghái, ahora se prepara para uno de los exámenes más complejos del campeonato: Suzuka, un clásico absoluto de la Fórmula 1.
La tercera fecha del Mundial se disputará en el trazado japonés entre el 27 y el 29 de marzo, con la carrera programada para el domingo 29 sobre 53 vueltas al circuito de 5,807 kilómetros. La pista nipona es una de las más emblemáticas del calendario por su diseño en forma de ocho, algo único en la Fórmula 1 moderna, y por sectores icónicos como las “S” iniciales, las Degner, Spoon y la rapidísima 130R. Para 2026, además, la categoría llega con autos muy distintos por la nueva normativa técnica, por lo que Suzuka se presenta como un escenario todavía más desafiante para pilotos e ingenieros.
En ese contexto, Colapinto afrontará un fin de semana especial porque será su primera vez compitiendo en Japón. El propio piloto argentino dejó en claro su entusiasmo en la previa. Tras rescatar su primer punto con Alpine en China, remarcó que el equipo mostró una evolución clara respecto de Australia y valoró el trabajo hecho en fábrica y en el simulador durante los días previos a Suzuka. La sensación interna en Enstone es que el potencial está, aunque todavía falta traducirlo con mayor regularidad durante todo el fin de semana.
Ese paso adelante ya había empezado a insinuarse desde la pretemporada. En los ensayos privados de Barcelona, Colapinto completó un programa consistente con el A526, giró fuerte en sus tandas y dejó buenas sensaciones en el proceso de adaptación al nuevo reglamento. Ya desde entonces hablaba de un auto muy diferente a lo conocido, con cambios marcados en la gestión de energía, en el comportamiento aerodinámico y en la manera de trabajar la puesta a punto. Todo ese aprendizaje hoy resulta clave para entender por qué Alpine tuvo un arranque irregular pero con margen de crecimiento.
De Australia a China: del golpe inicial al primer gran alivio
La temporada no empezó sencilla para el argentino. En Australia, la ilusión de Alpine de meterse con los dos autos en la zona de puntos chocó rápidamente con una realidad más incómoda. El monoplaza no mostró la firmeza esperada y, en el caso de Colapinto, un error del equipo terminó condicionando por completo su carrera. Un mecánico tocó el auto cuando ya no estaba permitido hacerlo en la grilla, algo que derivó en una sanción de stop and go, una de las penas más duras que existen antes de la exclusión. El argentino quedó sin chances reales de pelear adelante y debió conformarse con el 14° puesto.
Aun así, aquella carrera dejó una imagen impresionante: el reflejo de Colapinto para esquivar el auto detenido de Liam Lawson en la largada. Fue una maniobra de instinto puro, de esas que terminan marcando una jornada aunque el resultado final no acompañe. Más allá del destello, el balance general de Melbourne fue claramente insuficiente para un equipo que había apostado fuerte a la revolución técnica de 2026. Alpine apenas rescató un punto y quedó por detrás de varios rivales directos en la pelea de la zona media.
Después llegó China, y con ella un escenario bastante más alentador. Allí, Colapinto logró terminar 10° y sumar su primer punto con Alpine, resultado que el propio piloto valoró especialmente por las batallas en pista y por el contraste evidente con lo mostrado en la primera fecha. El argentino admitió que incluso se pudieron haber conseguido cosas mejores si algunos factores de carrera hubieran jugado a favor, una reflexión que también compartieron puertas adentro del equipo.
Alpine, entre la autocrítica y la ilusión
En Alpine nadie oculta que el resultado de Shanghái dejó una mezcla extraña. Por un lado, sumar con ambos autos y rescatar nueve puntos a lo largo del fin de semana fue un impulso importante. Por el otro, quedó la sensación de que hubo potencial para más. Esa mirada fue expresada con claridad por Steve Nielsen, quien definió la salida de China como un momento “agridulce”: positivo en los números, pero insuficiente si se analiza todo lo que el equipo cree que puede extraer del auto.
Ese diagnóstico explica bien el momento actual de la escudería. Alpine no está en crisis, pero tampoco puede relajarse. La misión en Suzuka será confirmar que la mejora vista en China no fue circunstancial. El objetivo inmediato pasa por sostener la competitividad, seguir entendiendo el comportamiento del coche y, al mismo tiempo, acelerar el desarrollo para no perder terreno ante rivales que también evolucionarán rápido en este nuevo ciclo reglamentario.
Para Colapinto, además, el escenario es inmejorable desde lo simbólico. El argentino llega con confianza renovada, tras pasar por Enstone, trabajar con el simulador y sentir que el proyecto empieza a responder. Sus declaraciones previas apuntan justamente en esa línea: entusiasmo por correr por primera vez en Japón, satisfacción por el salto del equipo y convicción de que todavía hay margen para seguir construyendo.
Suzuka, un examen técnico y mental
Si hay un lugar para medir el verdadero momento de un piloto y de un auto, ese lugar es Suzuka. El circuito japonés no suele perdonar. La combinación de curvas enlazadas, cambios de dirección veloces y sectores de alta carga exige precisión, confianza y una puesta a punto muy fina. En 2026, con autos que presentan menor carga aerodinámica respecto de etapas recientes, varias curvas de alto compromiso se enfrentarán de otra manera, especialmente las “S” del primer sector y la siempre decisiva Spoon.
A eso se suma la cuestión de los neumáticos. Pirelli eligió para el fin de semana la gama más dura disponible: C1 como duro, C2 como medio y C3 como blando, una elección lógica para una pista históricamente agresiva con las cubiertas por las cargas laterales y los cambios constantes de dirección. También se establecieron presiones mínimas de 28.0 psi en el tren delantero y 25.0 psi en el trasero, un dato clave para comprender cómo se trabajará la estrategia a lo largo del fin de semana.
En paralelo, Pierre Gasly también llega motivado. El francés remarcó que Japón es uno de sus lugares favoritos del calendario, tanto por su historia personal como por la cultura local. Pero más allá del costado emocional, dejó una advertencia importante: Suzuka presenta desafíos únicos y por eso no conviene fijar expectativas demasiado concretas antes de ver el rendimiento real del auto en pista. Esa prudencia tiene lógica: la competitividad en 2026 sigue siendo muy sensible a detalles de puesta a punto, energía y adaptación al trazado.
Qué puede esperar Colapinto en Japón
La gran incógnita de este fin de semana pasa por saber si Alpine podrá sostener el progreso visto en China y, sobre todo, si Colapinto logrará empezar fuerte desde el viernes. Una de las claves del inicio de año fue justamente la clasificación. En Australia, el argentino quedó condicionado desde ese momento y luego ya no tuvo herramientas para revertir el panorama. En China, el equipo mostró mejoras visibles y el coche resultó más competitivo. Ahora el desafío será repetir esa curva ascendente en un circuito donde la confianza en el tren delantero, la estabilidad en alta velocidad y la lectura de neumáticos serán decisivas.
Round three is calling 📞😎 pic.twitter.com/E3Gjf2k4aE
— BWT Alpine Formula One Team (@AlpineF1Team) March 24, 2026
También habrá una cuestión emocional. Japón suele ser uno de los Grandes Premios más especiales del calendario por la pasión del público, la historia del trazado y el peso simbólico que tiene en la Fórmula 1. Para un piloto como Colapinto, que llega a esta cita en pleno proceso de afirmación dentro de Alpine, puede ser una carrera bisagra: no por definir la temporada, pero sí por marcar si el proyecto empieza a tomar consistencia real.
La sensación general es clara: después de lo que no pudo ser en Australia y de lo bueno que sí apareció en China, Franco Colapinto en Japón representa mucho más que una simple tercera carrera del año. Es la posibilidad de confirmar que Alpine dejó atrás el arranque dubitativo, que el argentino puede seguir sumando confianza y que el equipo francés está en condiciones de pelear con mayor frecuencia en la zona de puntos. Suzuka, como tantas veces, tendrá la última palabra.
