Almirante Brown decidió dar un golpe de timón en medio de un arranque complicado en la Primera Nacional 2026. Tras la salida de Rodrigo Alonso luego de la derrota ante Deportivo Madryn, la dirigencia cerró rápidamente la llegada de Andrés “Lobo” Montenegro. La Fragata arrastra una mala racha, cayó a puestos de descenso y buscará cambiar su rumbo con un nuevo entrenador.
Almirante Brown cambió de técnico: Andrés Montenegro es el nuevo entrenador de La Fragata
Almirante Brown ya tiene nuevo director técnico para lo que sigue de la temporada 2026 de la Primera Nacional. Luego de la salida de Rodrigo Alonso, la dirigencia del Mirasol avanzó con rapidez y llegó a un acuerdo con Andrés “Lobo” Montenegro, quien asumirá el desafío de intentar sacar al equipo de un momento deportivo muy delicado. La oficialización se produjo el lunes al mediodía, después de un fin de semana cargado de tensión y de una nueva derrota que profundizó la crisis.
La decisión se aceleró tras la caída por 2-1 ante Deportivo Madryn en Puerto Madryn, un partido que Almirante Brown había comenzado ganando, pero que terminó perdiendo en la agonía. Ese golpe no solo extendió la racha negativa del equipo, sino que marcó también el final del ciclo de Rodrigo Alonso al frente del plantel profesional. El entrenador dejó su cargo tras el regreso desde Chubut, en un contexto de crecientes cuestionamientos por parte de los hinchas y con el equipo ya sumido en una seguidilla de malos resultados.
De esta manera, la conducción de La Fragata cambia de manos en un momento sensible del campeonato. Montenegro, de 47 años, viene de dirigir a Almagro hasta fines de 2025 y cuenta además con pasos por Nueva Chicago, Estudiantes, Acassuso y Flandria. Su llegada representa una apuesta por un entrenador con recorrido en el ascenso, conocedor de la categoría y de los contextos de presión, algo clave para un equipo que necesita una reacción urgente.
Por qué se fue Rodrigo Alonso de Almirante Brown
La salida de Rodrigo Alonso no fue un hecho aislado ni sorpresivo. Fue la consecuencia directa de una racha que se volvió insostenible. Almirante Brown llegó a encadenar cinco partidos sin ganar, con un saldo de cuatro derrotas y un empate, y terminó cayendo a puestos de descenso con apenas 8 puntos. El equipo pasó de un inicio prometedor a un presente alarmante, sin respuestas futbolísticas y con un clima cada vez más pesado.
El deterioro del ciclo se hizo más notorio en las últimas semanas. La derrota como local ante Tristán Suárez por 1-0 encendió las primeras alarmas. Ese día, el equipo volvió a mostrar falencias ofensivas, le costó traducir el dominio territorial en situaciones claras y terminó siendo reprobado por su gente. Más allá del temprano gol recibido, el funcionamiento general no convenció y la sensación fue que Almirante había perdido solidez y confianza.
La situación se agravó con la caída frente a Defensores de Belgrano en el Fragata Presidente Sarmiento. Allí, el Mirasol tuvo la pelota durante gran parte del encuentro, pero nunca encontró profundidad ni peso ofensivo. Defensores golpeó en los momentos justos, ganó 2-0 y dejó expuestas las limitaciones de un equipo que manejaba la posesión sin lastimar. Tras ese partido, la bronca de los hinchas se hizo visible y el plantel se retiró en medio de un clima muy tenso. Incluso, Alonso suspendió la conferencia de prensa, una señal más de que la situación se había vuelto compleja.
El golpe final llegó en Puerto Madryn. Almirante Brown mostró una mejor cara en el primer tiempo, dominó, se puso en ventaja con un golazo de Santiago Gauna y tuvo chances para ampliar la diferencia. Sin embargo, en el complemento el equipo volvió a caerse. Deportivo Madryn presionó, empató a los 56 minutos y terminó ganándolo 2-1 con un gol de Luis Silba tras un contraataque en el cierre, aprovechando además que La Fragata jugaba con diez por la expulsión de Ulises Abreliano. Esa derrota terminó por sellar la salida de Alonso.
Cómo viene Almirante Brown en la temporada 2026
El 2026 de Almirante Brown tuvo dos caras muy marcadas. Por un lado, un comienzo alentador, con un equipo que arrancó competitivo y logró ilusionar. Por el otro, una brusca caída en el rendimiento que lo dejó comprometido muy temprano en la tabla.
En el arranque del campeonato, La Fragata mostró señales positivas. Tras el debut frente a Los Andes, el equipo fue construyendo una base con jugadores como Bruno Galván, Gustavo Cabral, Gerardo Alegre Rojas, Tomás Villoldo, Leandro Iglesias, Santiago Vera y Ramón González. El gran golpe lo dio en Caseros, donde venció 1-0 a Estudiantes con gol de Santiago “Pomelo” Vera y llegó a sumar 7 de los primeros 9 puntos, manteniéndose invicto y posicionándose como uno de los escoltas del líder en ese tramo inicial.
Esa victoria en Caseros parecía consolidar un buen inicio, pero el panorama empezó a cambiar rápidamente. En la visita a Racing de Córdoba, Almirante perdió el invicto al caer 2-1, pese a haber comenzado ganando con un tanto de Ulises Abreliano. Aquel partido mostró a un equipo que por momentos compitió, pero que sufrió demasiado cuando el rival elevó la intensidad. Racing lo dio vuelta y marcó un quiebre en lo anímico y futbolístico.
Luego llegó el empate sin goles ante Ciudad de Bolívar, en un partido flojo y sin ideas. Si bien el punto no parecía negativo en condición de visitante, el rendimiento encendió alertas porque el equipo no logró aprovechar las ventajas que daba el rival y se mostró carente de profundidad. Ahí comenzó a notarse una pérdida de identidad que se profundizaría en las jornadas siguientes.
La derrota ante Tristán Suárez en Isidro Casanova fue otro paso atrás. El equipo recibió un gol muy temprano, volvió a chocar con sus propias limitaciones para generar situaciones claras y terminó acumulando su tercer partido sin victorias. Después vendría la caída con Defensores de Belgrano, el duro golpe con Deportivo Madryn y el derrumbe definitivo de un ciclo que ya no encontraba respuestas.
Así, Almirante Brown pasó de ser un equipo que había comenzado invicto y con aspiraciones de pelear arriba, a convertirse en un conjunto golpeado, dubitativo y ubicado en la parte baja de la Zona A. Con 8 puntos y en puestos de descenso, el cambio de entrenador apareció como una medida urgente para evitar que la temporada se complique aún más.
La mala racha que terminó con el ciclo de Alonso
Si se toma el último tramo del equipo, la estadística es clara: Almirante Brown acumuló cinco partidos consecutivos sin ganar. En ese lapso, empató con Ciudad de Bolívar y perdió frente a Racing de Córdoba, Tristán Suárez, Defensores de Belgrano y Deportivo Madryn. Es decir, sumó apenas un punto de los últimos quince posibles.
Pero más allá de los números, lo preocupante fue la forma. El equipo mostró problemas para sostener resultados, perdió contundencia, tuvo dificultades para manejar los partidos y quedó expuesto defensivamente en momentos decisivos. También sufrió bajas sensibles, como la lesión de Agustín Dattola, que representó un contratiempo importante en la estructura defensiva. A eso se sumaron rendimientos individuales irregulares y cambios de esquema que no terminaron de ofrecer soluciones.
La derrota ante Madryn sintetizó buena parte de esos problemas: buen primer tiempo, imposibilidad de liquidarlo, retroceso en el complemento, desconcentraciones, expulsión y derrota final. Ese desarrollo fue el reflejo más claro de un Almirante Brown inestable, que no logró consolidar un plan ni sostener un rendimiento parejo con el correr de las fechas.
Quién es Andrés Montenegro, el nuevo DT de Almirante Brown
La dirigencia de Almirante Brown se movió rápido y eligió a Andrés “Lobo” Montenegro para encabezar la reconstrucción. Se trata de un entrenador con experiencia en el ascenso argentino, que dirigió hasta fines de 2025 a Almagro y que anteriormente tuvo pasos por clubes como Nueva Chicago, Estudiantes, Acassuso y Flandria. En este último inició su recorrido como entrenador, tras retirarse allí como futbolista.
Su perfil aparece como una respuesta directa a la urgencia del momento: conoce la categoría, sabe lo que significa trabajar con presión y deberá intervenir rápidamente para levantar a un plantel golpeado desde lo emocional y cuestionado desde lo futbolístico. Montenegro asumirá con poco margen, porque el próximo compromiso será este domingo como local frente a Central Norte de Salta, un partido que ya asoma como determinante para empezar a cambiar la cara.
El desafío del nuevo DT será doble. Por un lado, deberá reconstruir la confianza de un grupo que viene de varios golpes seguidos. Por el otro, tendrá que encontrar una estructura táctica que devuelva equilibrio y competitividad. La misión inmediata será salir de la zona roja, pero también ordenar un equipo que comenzó bien el campeonato y se desdibujó demasiado rápido.
Un 2026 que empezó con ilusión y hoy obliga a reaccionar
El contexto de Almirante Brown en este 2026 no puede analizarse solo desde los últimos resultados. El club venía de un cierre de 2025 cargado de incertidumbre, con movimientos en la estructura futbolística, dudas sobre el proyecto y la necesidad de construir una campaña más estable que la del año anterior. En ese marco, el inicio invicto del equipo había generado una expectativa lógica entre los hinchas.
La victoria frente a Estudiantes, el buen arranque en puntos y algunas incorporaciones importantes parecían marcar un camino más claro. Incluso, futbolistas como Santiago Vera comenzaron a tener peso en el equipo y otros nombres como Leonardo Jara, Facundo Quignón o Javier Martínez aparecían como piezas para jerarquizar el plantel. Sin embargo, el desarrollo del torneo mostró otra realidad: el equipo perdió regularidad, no logró sostener el nivel y terminó hundido en un momento crítico antes de llegar a la décima fecha.
Por eso, la llegada de Montenegro no solo representa un cambio de entrenador, sino también un intento por reordenar la temporada. Almirante Brown todavía está a tiempo de corregir el rumbo, pero necesita una reacción inmediata para que la crisis no se profundice aún más.
Lo que viene para La Fragata
El próximo compromiso de Almirante Brown será como local frente a Central Norte de Salta, en el estadio Fragata Presidente Sarmiento. Todo indica que Andrés Montenegro comenzará a trabajar de inmediato pensando en ese encuentro, que tendrá un fuerte valor simbólico y deportivo. Será la primera oportunidad para mostrar una nueva imagen, cortar la racha negativa y empezar a reconstruir la relación con su gente.
La Fragata necesita resultados, pero también señales. Necesita volver a ser un equipo competitivo, sólido y confiable. El arranque de 2026 demostró que tiene material para pelear, pero la actualidad lo encuentra obligado a reaccionar. El cambio de técnico ya está hecho. Ahora, el desafío será transformar esa decisión en una verdadera recuperación futbolística.