El Nápoli Argentino de Berazategui es un club de fútbol amateur fundado por un grupo de amigos que buscaban consolidar su pasión y amistad en una cancha. Iniciaron su camino en la Liga Sudeste Quilmeña, y tras una década de esfuerzo lograron su primer campeonato en 2010. Inspirados por la camiseta que lució Diego Maradona, los fundadores de este club de Ranelagh, Berazategui, decidieron formalizar su estructura y aspiraciones: hoy el Nápoli cuenta con una Comisión Directiva, una base de 200 socios, personería jurídica como Asociación Civil y una afiliación a la Liga Chascomusense de Fútbol, lo que le permite competir en varias categorías.
Con una visión de crecimiento y profesionalización, el club se centra en captar y formar jóvenes talentos locales. Además de su Primera División, que debutó en el Torneo Clasificatorio de la Federación de Fútbol Bonaerense Pampeana, el Nápoli Argentino tiene una Reserva y tres divisiones juveniles.
La institución, presidida por Matías Giaccardi, destaca valores como la amistad y el compromiso, y ha crecido gracias al esfuerzo de sus socios, quienes aportan conocimientos en diversas áreas, desde marketing hasta preparación física. Uno de los objetivos a corto plazo del club es establecer un predio de entrenamiento en Ranelagh, para ofrecer mejores condiciones de desarrollo y organización a sus jugadores.
La ambición del Nápoli Argentino es clara: aspiran a competir en el Torneo Federal, la competencia de clubes no directamente afiliados a la AFA, y para 2025 esperan tener un equipo en dicha categoría. Este certamen incluye equipos históricos como Racing de Córdoba y Gimnasia y Tiro de Salta, lo que representa un gran desafío para el club.
Hoy en día, el Nápoli Argentino también se expande en el ámbito virtual con su incursión en los E-Sports, lo cual diversifica su propuesta y presencia. Con una sólida estructura, una tienda en línea, y una comunidad en crecimiento, este equipo de Berazategui continúa construyendo su sueño de jerarquizar el fútbol amateur, con la vista puesta en el futuro y un compromiso inquebrantable.
Ricardo De Cecco realizó su balance tras la temporada 2025/26 de Salta Basket en La Liga Argentina. El entrenador valoró la competitividad del equipo, el carácter en los momentos difíciles, la construcción de una identidad de juego y el fuerte vínculo que se generó entre Los Infernales y el público salteño.
De Cecco: “El equipo fue competitivo y mostró carácter en momentos difíciles”
Las declaraciones de De Cecco post temporada dejaron una mirada clara sobre lo que significó la campaña 2025/26 para Salta Basket. El entrenador salteño realizó un balance profundo de lo vivido por Los Infernales en La Liga Argentina, donde el equipo cumplió objetivos importantes, volvió a meterse en playoffs, eliminó a Estudiantes de Tucumán en una serie durísima y terminó su recorrido ante San Isidro, uno de los grandes candidatos al ascenso.
Para Ricardo De Cecco, la temporada dejó un saldo positivo, aunque también una sensación lógica de que el equipo pudo haber dado un paso más. Salta Basket se metió entre los ocho mejores de la Conferencia Norte, superó la reclasificación y compitió en octavos de final pese a la baja de Tomás Botta, una de sus piezas más importantes.
“El equipo fue competitivo durante toda la temporada, logró sostener una regularidad importante en fase regular y mostró carácter en momentos difíciles”, señaló el entrenador, marcando uno de los puntos centrales de su análisis. Esa frase resume buena parte del recorrido infernal: un equipo que tuvo altibajos, pero que nunca perdió su compromiso competitivo.
Un balance positivo, con sabor agridulce
De Cecco no esquivó la autocrítica. Al analizar la temporada, reconoció que el balance fue positivo, pero también admitió que quedó una sensación agridulce por haber estado cerca de avanzar un poco más.
Salta Basket cumplió con uno de los principales objetivos de la campaña: ingresar a playoffs y sostenerse dentro del lote competitivo de la Conferencia Norte. Lo hizo en una zona pareja, exigente y cargada de rivales con aspiraciones fuertes.
La fase regular fue de mucho desgaste. Los Infernales tuvieron momentos altos, partidos de gran nivel y también pasajes donde les costó mantener la regularidad. Aun así, lograron construir una campaña sólida, con una identidad reconocible y con respuestas importantes en escenarios de presión.
Para el entrenador, haber sostenido competitividad en una liga tan dura es un aspecto para valorar. La Liga Argentina exige viajes, rotación, fortaleza mental y capacidad de adaptación. En ese contexto, Salta Basket logró mantenerse de pie y llegar a la postemporada con argumentos.
“Cuando defendimos con agresividad, fuimos un equipo muy duro”
Uno de los puntos más fuertes del análisis de De Cecco estuvo vinculado al funcionamiento colectivo. El entrenador explicó que el equipo tuvo tramos muy buenos y otros donde le costó sostener la idea.
La versión que más se acercó a lo que pretende el cuerpo técnico apareció cuando Los Infernales jugaron con intensidad, compartieron la pelota y defendieron con agresividad. En esos momentos, Salta Basket se transformó en un rival muy difícil para cualquiera.
Esa identidad se vio en varios partidos importantes. La victoria frente a San Isidro en el Delmi durante la fase regular, el triunfo en doble suplementario ante Jujuy Básquet, la clasificación agónica frente a Estudiantes y el tercer juego de la serie ante San Isidro fueron muestras de un equipo con carácter, energía y capacidad para competir.
Sin embargo, De Cecco también marcó una deuda: la continuidad. El equipo no siempre pudo sostener ese rendimiento durante largos tramos o en partidos consecutivos. Esa falta de regularidad en momentos clave fue una de las situaciones que impidió dar un salto mayor.
El ADN de Los Infernales
Consultado sobre si pudo encontrar la identidad de juego que pretende para sus equipos, De Cecco fue claro: considera que Salta Basket logró construir un ADN.
Ese ADN, según el entrenador, está basado en un equipo que intenta correr, que busca buenas decisiones ofensivas y que defensivamente quiere ser intenso y solidario. No siempre salió como pretendía, pero los jugadores entendieron la idea y la llevaron adelante.
Esa construcción es uno de los aspectos más importantes de la temporada. En una competencia donde los planteles suelen cambiar año tras año, instalar una identidad colectiva no es sencillo. Salta Basket logró hacerlo a partir de una combinación de esfuerzo, compromiso, roles definidos y sentido de pertenencia.
Los Infernales no fueron un equipo perfecto, pero sí reconocible. En sus mejores noches, defendieron con intensidad, corrieron la cancha, movieron la pelota y encontraron respuestas repartidas. Esa idea permitió sostener una campaña competitiva y reforzar la conexión con la gente.
La baja de Tomás Botta y una serie durísima ante San Isidro
Uno de los temas inevitables en el balance fue la lesión de Tomás Botta. El base santafesino fue una de las figuras del equipo durante la temporada y su ausencia en la serie ante San Isidro condicionó el cierre de la campaña.
De Cecco fue cuidadoso al hablar del tema. No quiso poner excusas, pero reconoció que la baja fue importante. Botta le daba al equipo soluciones en ambos costados de la cancha: conducción, anotación, lectura, generación para sus compañeros y peso en los cierres.
En una serie tan exigente como la de San Isidro, perder una pieza de esa jerarquía se sintió. El rival cordobés era uno de los candidatos más fuertes al ascenso, finalista en la temporada anterior y segundo en la fase regular de la presente edición.
Salta Basket compitió con lo que tenía. Tras quedar 0-2 abajo, ganó el tercer partido en el Delmi por 63-57 con una gran actuación de Bruno Abratte, quien asumió mayores responsabilidades en la conducción. Luego, en el cuarto juego, San Isidro impuso su jerarquía, ganó 88-63 y cerró la serie 3-1.
“Quizás con él podríamos haber tenido más herramientas, pero el deporte no se maneja con supuestos”, expresó De Cecco sobre Botta. La frase marca equilibrio: reconoce el impacto de la baja, pero también evita reducir el análisis a una sola situación.
El compromiso del grupo, el gran valor de la campaña
Si De Cecco tuvo que destacar algo del plantel, eligió el compromiso. Para el entrenador, Salta Basket contó con un grupo sano, trabajador y con buena química interna.
Ese aspecto fue central durante toda la temporada. En los momentos favorables, permitió potenciar el rendimiento colectivo. En los tramos difíciles, ayudó a sostener al equipo y evitar una caída más profunda.
El entrenador valoró especialmente la capacidad del plantel para trabajar, competir y mantenerse unido. En una liga larga, con viajes, presión, lesiones y partidos de alta exigencia, la convivencia y la mentalidad grupal son factores determinantes.
Salta Basket mostró eso en varios pasajes. No se quebró después de derrotas duras, reaccionó cuando la tabla se complicó y logró sacar adelante una reclasificación que tuvo todos los condimentos emocionales de una serie de playoffs.
Lo que faltó: variantes ofensivas y cierres más sólidos
El balance también incluyó autocrítica. De Cecco señaló que al equipo le hubiese venido bien tener más variantes ofensivas en ciertos momentos y mayor solidez para cerrar partidos.
Esa lectura coincide con algunos tramos de la temporada donde Salta Basket dependió demasiado de determinadas manos o perdió fluidez cuando el rival ajustó defensivamente. También hubo encuentros donde el equipo llegó con chances al cierre, pero no logró resolver con la claridad necesaria.
En playoffs, esos detalles pesan todavía más. La diferencia entre avanzar o quedar eliminado puede estar en una posesión, una pérdida, una mala decisión ofensiva o un rebote cedido.
El desafío de cara al futuro será trabajar sobre esa profundidad ofensiva, encontrar más recursos en momentos de bloqueo y fortalecer la ejecución en los cierres. Si el proyecto continúa bajo la misma idea, esa será una de las áreas clave para dar el próximo salto competitivo.
El vínculo con la gente: una de las grandes noticias
Uno de los puntos más destacados por De Cecco fue la relación entre el equipo y el público. El entrenador reconoció que durante la temporada se sintió una conexión especial entre Los Infernales y la gente.
El Estadio Delmi volvió a tener noches importantes. El público acompañó durante la fase regular, empujó en la reclasificación ante Estudiantes y sostuvo al equipo en la serie ante San Isidro. Esa energía fue un factor emocional fuerte para el plantel.
Cuando un equipo logra que la gente se identifique con los jugadores, la campaña toma otro valor. No solo se trata de resultados, sino de pertenencia, representación y vínculo con la provincia.
De Cecco lo resumió de una manera contundente: cuando se logra ese sentido de pertenencia, el club crece desde todos lados. Esa frase marca una mirada que va más allá del rectángulo de juego. Para Salta Basket, consolidar la plaza también significa fortalecer el arraigo con su público.
Una temporada que consolidó el proyecto
Salta Basket terminó la temporada con la sensación de haber dado un paso hacia adelante. El equipo se metió entre los ocho de la Conferencia Norte, superó a Estudiantes en una llave muy exigente y compitió contra un rival de máximo nivel como San Isidro.
Además, la campaña permitió reafirmar la presencia de Salta en la segunda división nacional. La franquicia continúa consolidándose en el mapa de La Liga Argentina y ya mira hacia una nueva participación con la expectativa de seguir creciendo.
El recorrido dejó momentos muy importantes: triunfos agónicos, clásicos intensos, una localía fuerte, una serie de reclasificación ganada en suplementario y una respuesta emocional que volvió a conectar al equipo con su gente.
Para De Cecco, el proyecto continúa. El entrenador habló de seguir mejorando, aprendiendo y compitiendo. También dejó en claro que con Los Infernales existe una ilusión compartida: dar el salto que todos quieren.
El futuro de De Cecco y Los Infernales
La última respuesta del entrenador apuntó directamente al futuro. “En lo personal la historia sigue”, expresó De Cecco, dejando abierta la continuidad de un proceso que todavía busca crecer.
El técnico salteño remarcó que el camino es paso a paso, pero con convicción y trabajo. Esa idea resume la filosofía que intentó transmitir durante toda la temporada: competir, construir identidad, mejorar detalles y sostener el sentido de pertenencia.
Salta Basket ya tiene una base deportiva e institucional sobre la cual seguir trabajando. El objetivo para lo que viene será mejorar lo realizado, sumar herramientas, sostener el ADN competitivo y buscar una temporada con mayor regularidad.
Análisis final: De Cecco dejó una mirada realista y esperanzadora
Las declaraciones de Ricardo De Cecco post temporada dejaron una lectura equilibrada. El entrenador valoró lo conseguido, reconoció las dificultades, marcó los puntos a mejorar y destacó el compromiso de un grupo que supo competir en una Liga Argentina exigente.
Salta Basket no terminó donde soñaba, pero sí cumplió objetivos importantes. Se metió en playoffs, ganó una serie, compitió ante un candidato y volvió a generar un vínculo fuerte con la gente. Ese recorrido, mirado en perspectiva, representa una temporada positiva.
El desafío ahora será transformar ese crecimiento en un nuevo punto de partida. Con más variantes, mayor continuidad y una rotación fortalecida, Los Infernales buscarán dar un paso más en la próxima campaña.
De Cecco lo dejó claro: el proyecto sigue, la ilusión está intacta y Salta Basket quiere volver a competir con la misma identidad que lo convirtió en protagonista.
Racing cayó 2-1 ante Botafogo en el Estadio Joao Havelange por la cuarta fecha de la Copa Sudamericana 2026. Maravilla Martínez había empatado el partido en el inicio del segundo tiempo, pero un error de Cambeses le permitió a Danilo marcar el gol del triunfo para el equipo brasileño y dejar a la Academia contra las cuerdas.
Racing perdió en Brasil y quedó muy complicado en la Copa Sudamericana
Racing sufrió una derrota muy dura en Brasil y su panorama en la CONMEBOL Sudamericana 2026 quedó seriamente comprometido. La Academia perdió 2-1 ante Botafogo en el Estadio Joao Havelange, por la cuarta fecha del Grupo E, en un partido cambiante, con errores decisivos y un final caótico.
El equipo de Gustavo Costas empezó con intenciones ofensivas, sufrió un gol en contra insólito de Marco Di Cesare, reaccionó rápido en el complemento con un cabezazo de Adrián “Maravilla” Martínez, pero volvió a quedar abajo por un tanto de Danilo, después de una floja respuesta de Facundo Cambeses. Sobre el final, el arquero fue expulsado por una fuerte infracción fuera del área y, como Racing ya no tenía cambios, Santiago Sosa terminó atajando en los últimos minutos.
La caída dejó a la Academia en una situación muy incómoda. Racing necesitaba sumar en Brasil para acomodarse en la pelea por la clasificación, pero volvió a irse con las manos vacías y ahora depende de una reacción inmediata en las últimas fechas.
Racing empezó con actitud, pero sin claridad
El inicio de Racing fue alentador desde la postura. El equipo argentino salió con vocación ofensiva, intentó jugar en campo rival y buscó lastimar a Botafogo desde los primeros minutos. Sin embargo, esa ambición no siempre estuvo acompañada por orden.
La Academia mostró voluntad, pero también desprolijidad. Le costó conectar pases en los metros finales y, cuando perdía la pelota, quedaba expuesta ante la velocidad del conjunto brasileño.
Botafogo avisó a los 14 minutos con un córner ejecutado por Alex Telles que cruzó toda el área. Alexander Barboza y Newton llegaron por el segundo palo, pero ninguno pudo conectar por centímetros. Fue la primera señal de peligro real para el arco de Cambeses.
El blooper que abrió la noche negra
A los 19 minutos, Racing recibió un golpe inesperado y muy difícil de explicar. La Academia intentaba salir jugando, perdió la pelota en la mitad de la cancha y Botafogo encontró rápido el pase profundo.
Cristian Medina habilitó a Júnior Santos, que picó entre Santiago Sosa y Marco Di Cesare. En ese momento se produjo la confusión: Facundo Cambeses salió a cortar, Di Cesare intentó despejar, pero terminó punteando la pelota hacia su propio arco.
Agustín García Basso llegó a cerrar sobre la línea, pero no pudo evitar el gol. La pelota terminó entrando y Botafogo se puso 1-0 por una jugada desafortunada que golpeó fuerte anímicamente a Racing.
El gol en contra resumió varios de los problemas actuales del equipo: falta de comunicación, errores individuales y dificultades para sostener la concentración en momentos clave.
La Academia tuvo reacción, pero no eficacia
Después del 1-0, Racing intentó responder. A los 22 minutos, Santiago Solari probó de media distancia y obligó a Neto a una buena respuesta para mandarla al córner. Poco después, a los 28, Baltasar Rodríguez remató desde afuera del área y la pelota pasó muy cerca del travesaño.
La Academia tuvo aproximaciones, pero le faltó precisión. El equipo podía llegar a zonas de ataque, aunque no lograba resolver con claridad en la puntada final. Botafogo, en cambio, parecía más peligroso cada vez que aceleraba en tres cuartos de cancha.
En ese tramo, Cambeses apareció para sostener a Racing. Primero respondió ante un tiro libre de Matheus Martins y luego volvió a salvar su arco tras un cabezazo de Kadir Barría, luego de un lateral peinado por Alexander Barboza. El arquero reaccionó con grandes reflejos y evitó que el partido se pusiera 2-0.
Un primer tiempo de ida y vuelta
Después de esas situaciones, el partido entró en un desarrollo de ida y vuelta. Racing buscaba el empate y Botafogo intentaba aprovechar los espacios. Ninguno de los dos equipos lograba imponer un dominio absoluto, pero el local era más punzante.
El equipo de Costas terminó el primer tiempo con bronca. Había comenzado con buenas sensaciones, había tenido llegadas y también había encontrado en Cambeses algunas respuestas importantes, pero se fue al descanso abajo por un error propio.
El 1-0 parcial no era irreversible, pero obligaba a Racing a jugar el complemento con más decisión y menos margen para equivocarse.
Maravilla Martínez apareció para el empate
Racing salió al segundo tiempo con mucha energía. El equipo cargó especialmente por la izquierda y rápidamente empezó a inquietar a Botafogo.
Apenas iniciado el complemento, una acción de Santiago Solari casi termina en empate de carambola. Neto rechazó un remate y la pelota pegó en Alexander Barboza antes de pasar muy cerca del arco.
La igualdad llegó a los 4 minutos del segundo tiempo. Gabriel Rojas lanzó un centro perfecto desde la izquierda y Adrián “Maravilla” Martínez apareció en el área para conectar de cabeza. El delantero inclinó la cabeza y clavó la pelota cerca del ángulo izquierdo para poner el 1-1.
El gol le daba justicia al trámite y, sobre todo, le devolvía vida a Racing. La Academia parecía decidida a ir por más.
Racing tuvo su mejor momento
Después del empate, el partido se rompió. La mitad de la cancha se transformó en una zona de tránsito y los dos equipos empezaron a atacarse con mucha velocidad. Racing, impulsado por el gol de Maravilla, tuvo momentos en los que pareció estar más cerca del segundo.
A los 25 minutos, Adrián “Toto” Fernández sacó un fuerte derechazo desde la puerta del área. Neto respondió, dio rebote hacia la izquierda y Gastón Martirena tomó la pelota de frente, pero definió demasiado alto.
Fue una chance muy clara para la Academia. Y como suele pasar en partidos internacionales, las oportunidades que no se convierten después pueden doler demasiado.
Danilo aprovechó el error de Cambeses
Cuando Racing parecía inclinar la cancha, Botafogo encontró el golpe que terminó definiendo la noche. La jugada nació con un lateral de Danilo por derecha. Júnior Santos peleó varias veces la pelota, la acción quedó viva en la zona del área y el propio Danilo apareció para sacar un zurdazo.
— CONMEBOL Sudamericana (@Sudamericana) May 7, 2026
El remate no parecía imposible, pero Facundo Cambeses no logró contenerlo. La pelota se filtró por debajo de su cuerpo y terminó entrando lentamente para el 2-1 de Botafogo.
El arquero, que había tenido intervenciones muy importantes durante el partido, quedó señalado por una acción determinante. Racing pasó de estar en su mejor momento a quedar otra vez abajo por un error puntual.
Cambeses, de sostén a protagonista negativo
La noche de Cambeses tuvo todos los matices posibles. Durante varios pasajes fue clave para mantener a Racing en partido. Tapó un tiro libre peligroso, respondió ante un cabezazo difícil y también sostuvo al equipo cuando Botafogo aceleró.
Pero en las jugadas decisivas terminó quedando marcado. Primero participó en la confusión del gol en contra de Di Cesare, luego falló en el segundo tanto de Danilo y finalmente cerró su noche con una expulsión.
En tiempo agregado, con Racing desesperado por buscar el empate, Cambeses salió lejos del área y llegó tarde a disputar una pelota con Lucas Villalba. El impacto fue aparatoso y el árbitro le mostró la tarjeta roja.
Como Gustavo Costas ya había agotado los cambios, Santiago Sosa debió ponerse los guantes y ocupar el arco en los minutos finales.
Un final caótico para Racing
La expulsión de Cambeses fue la imagen del desorden final de Racing. Con un jugador menos, sin arquero natural y con la ansiedad de buscar el empate, la Academia intentó empujar hasta donde pudo.
Botafogo tuvo un tiro libre en el cierre, ejecutado por Marçal, que se fue por encima del travesaño. Racing todavía tuvo algunos segundos para intentar una heroica, pero no tuvo claridad ni tiempo suficiente para cambiar la historia.
El pitazo final dejó una sensación de golpe profundo. No solo por la derrota, sino por la manera: goles evitables, errores propios y una nueva noche donde el equipo se fue de la cancha con más dudas que certezas.
Un presente que preocupa a la Academia
La derrota en Brasil se suma a un momento futbolístico incómodo para Racing. En el Torneo Apertura 2026, la Academia viene de igualar 0-0 ante Huracán en un partido pobre, donde el equipo se metió en octavos de final gracias a resultados ajenos, pero se fue silbado por su gente.
Ese contexto aumenta la preocupación. Racing sigue compitiendo en varios frentes, pero su rendimiento no convence. Le cuesta sostener buenos pasajes, comete errores evitables y no logra transmitir seguridad en los momentos decisivos.
Incluso Cambeses, luego del empate ante Huracán, había sido muy autocrítico al señalar que Racing “venía regalando prestigio”. La caída ante Botafogo profundizó esa sensación.
Costas necesita respuestas urgentes
Gustavo Costas deberá trabajar rápido para recomponer al equipo. Racing no está fuera de carrera, pero quedó muy complicado y necesita una reacción inmediata.
El equipo mostró cosas interesantes en algunos momentos: la capacidad ofensiva de Maravilla Martínez, la proyección de Gabriel Rojas, los intentos de Solari y el empuje en el inicio del complemento. Pero esos pasajes no alcanzan si aparecen errores tan graves en defensa y en la salida.
La Academia necesita mayor equilibrio. Ataca con decisión, pero muchas veces queda mal parada. Intenta presionar, pero no siempre lo hace de manera coordinada. Y cuando el partido se vuelve emocional, pierde control.
Maravilla Martínez, el punto positivo
Dentro de una noche negativa, Adrián “Maravilla” Martínez volvió a ser una señal positiva. El delantero apareció en el área, leyó perfecto el centro de Gabriel Rojas y marcó el empate con un cabezazo de jerarquía.
Racing necesita que su goleador mantenga ese nivel de eficacia, especialmente en una etapa donde cada punto será decisivo. Maravilla sigue siendo la referencia ofensiva más confiable del equipo.
El problema es que sus goles no están alcanzando para sostener resultados. Racing debe acompañarlo con una estructura más sólida y con mayor volumen de juego.
Botafogo fue más práctico en los momentos clave
Botafogo no pasó por arriba a Racing, pero fue más eficaz. El equipo brasileño aprovechó los errores de la Academia y golpeó en los momentos justos.
El primer gol llegó por una confusión defensiva. El segundo, por una acción sucia, llena de rebotes, que Danilo terminó resolviendo con ayuda del error de Cambeses. En el medio, el local también tuvo situaciones claras y obligó al arquero argentino a intervenir varias veces.
El Fogão jugó con intensidad, atacó con profundidad y supo administrar la ventaja en el tramo final.
La clasificación quedó cuesta arriba
La derrota dejó a Racing muy complicado en el Grupo E. La Academia necesitaba sumar en Brasil para mantener mejores chances de avanzar, pero el 2-1 lo dejó contra las cuerdas.
Ahora, Racing deberá ganar lo que le queda y esperar otros resultados. El margen de error prácticamente desapareció. En una fase de grupos corta, cada derrota pesa mucho, y más cuando llega en la cuarta fecha.
El equipo de Costas todavía tiene vida, pero ya no puede regalar nada.
Racing volvió a fallar cuando menos margen tenía
Racing perdió 2-1 ante Botafogo en Brasil y quedó muy complicado en la Copa Sudamericana. La Academia tuvo momentos de reacción, empató con Maravilla Martínez y llegó a insinuar que podía dar vuelta el partido, pero volvió a pagar caro sus errores.
El gol en contra de Di Cesare, el fallo de Cambeses en el segundo tanto y la expulsión del arquero en el cierre construyeron una noche para el olvido. Racing necesitaba una actuación sólida para recuperar confianza, pero se fue de Brasil con otra derrota y con la clasificación mucho más lejos.
La Academia todavía tiene chances, pero deberá cambiar rápido. En la Sudamericana, el tiempo se agota y Racing ya no tiene margen para nuevas equivocaciones.
Independiente Rivadavia igualó 1-1 ante Fluminense en el Estadio Malvinas Argentinas, por la cuarta fecha del Grupo C de la CONMEBOL Libertadores 2026. La Lepra estuvo muy cerca de otro triunfo histórico, se puso en ventaja con gol de Álex Arce, pero John Kennedy empató en tiempo adicionado. Más allá del sabor amargo por el resultado, el equipo mendocino logró una clasificación histórica a los octavos de final.
Independiente Rivadavia sigue escribiendo una de las páginas más impactantes de su historia. En el Estadio Malvinas Argentinas, la Lepra empató 1-1 frente a Fluminense por la cuarta fecha del Grupo C de la CONMEBOL Libertadores 2026 y, aunque se le escapó la victoria en el final, consiguió el gran objetivo: clasificarse a los octavos de final de la Copa Libertadores.
El equipo mendocino volvió a demostrar que su presente no es casualidad. Después del histórico triunfo conseguido en el Maracaná ante el mismo rival, el conjunto dirigido por Alfredo Berti volvió a competir de igual a igual frente a un gigante brasileño y aseguró su boleto a la siguiente instancia cuando todavía restan dos fechas para el cierre de la fase de grupos.
— CONMEBOL Libertadores (@Libertadores) May 7, 2026
Álex Arce marcó el gol de Independiente Rivadavia a los 66 minutos, tras un gran centro de Luciano Gómez. El delantero volvió a aparecer en un momento decisivo y parecía encaminar una nueva victoria internacional para la Lepra. Sin embargo, Fluminense, que llegaba urgido y con la obligación de sumar, encontró el empate en el primer minuto de adición por intermedio de John Kennedy.
Una noche histórica en el Malvinas Argentinas
El empate dejó una sensación mixta. Por un lado, Independiente Rivadavia tuvo el triunfo en sus manos y lo perdió sobre el final. Por el otro, el resultado confirmó algo mucho más importante: la Lepra ya está entre los 16 mejores equipos de la CONMEBOL Libertadores 2026.
La clasificación representa un hito enorme para el club mendocino. En un grupo exigente, compartido con Fluminense, Bolívar y Deportivo La Guaira, Independiente Rivadavia logró avanzar a octavos de final con dos partidos por jugar. No solo compitió: fue protagonista, sumó puntos decisivos y dejó en el camino una imagen de equipo serio, intenso y convencido.
Este presente confirma el crecimiento sostenido de un equipo que viene de conquistar la Copa Argentina 2025 y que trasladó ese impulso al plano internacional. La Lepra no se conformó con participar: salió a jugar la Copa con personalidad, logró un triunfo histórico en el Maracaná y ahora celebró una clasificación que parecía impensada tiempo atrás.
Un partido intenso desde el arranque
El encuentro comenzó con ritmo de Copa Libertadores. Independiente Rivadavia salió a confirmar lo hecho en Brasil, mientras que Fluminense afrontó el partido con la presión de no quedar prácticamente eliminado de la competencia.
El Tricolor, consciente de sus urgencias, propuso un duelo abierto. Intentó manejar la pelota, acelerar por los costados y llevar peligro al arco defendido por Nicolás Bolcato. La Lepra, fiel a su estilo, respondió con intensidad, despliegue y ataques directos.
Durante los primeros minutos hubo mucha energía, pero con el avance del primer tiempo el desgaste empezó a sentirse. El partido perdió algo de precisión, aunque no de tensión. Cada pelota dividida se jugó como una final y cada avance insinuaba peligro.
La chance más clara de la primera etapa fue para Independiente Rivadavia. Sobre el cierre, José Florentín ganó de cabeza después de un buen centro de Sebastián Villa y exigió una gran respuesta de Fábio. El arquero de Fluminense tuvo una tapada ejemplar para sostener el cero antes del descanso.
Fluminense avisó, pero la Lepra golpeó primero
En el inicio del complemento, Fluminense tuvo una oportunidad clara para ponerse en ventaja. Rodrigo Castillo, delantero argentino con pasado en Lanús, quedó en posición de gol, pero no logró definir con precisión.
Independiente Rivadavia respondió con una jugada personal de Matías Fernández, aunque su remate se fue afuera. El partido se abrió y empezó a mostrar dos posturas bien marcadas: Fluminense con más posesión, pero la Lepra con más profundidad y mejores recursos para lastimar.
Esa diferencia se hizo evidente a los 66 minutos. Luciano Gómez envió un centro dañino al área y Álex Arce ganó con autoridad para marcar el 1-0. El delantero paraguayo volvió a ser determinante y desató la ilusión en el Malvinas Argentinas.
El gol parecía encaminar otra noche perfecta para Independiente Rivadavia. La Lepra no necesitó tener la pelota todo el tiempo para ser peligrosa. Fue práctica, intensa y contundente cuando encontró su oportunidad.
El empate de Fluminense llegó en el final
Después del gol de Arce, Fluminense aumentó su desesperación. El equipo brasileño quedó obligado a empujar con todo lo que tenía, porque una derrota lo dejaba en una situación muy delicada dentro del Grupo C.
El Tricolor empezó a arrinconar a Independiente Rivadavia. Buscó por abajo, cargó el área y también apostó al empuje. La Lepra intentó resistir, replegarse y sostener una victoria que hubiera sido otro golpe fuerte en el grupo.
Pero en el primer minuto de adición apareció John Kennedy. Con algo de fortuna y después de tanta insistencia, el delantero brasileño consiguió el 1-1 definitivo. El gol silenció por un instante al Malvinas Argentinas, porque la victoria se escapaba en el cierre.
— CONMEBOL Libertadores (@Libertadores) May 7, 2026
Sin embargo, apenas pasó la bronca inicial, el valor del resultado quedó claro: Independiente Rivadavia estaba clasificado a octavos de final de la Copa Libertadores.
La Lepra, sensación del fútbol argentino y sudamericano
La clasificación no aparece aislada. Independiente Rivadavia atraviesa el mejor momento de su historia reciente. El equipo de Alfredo Berti viene de ganar la Copa Argentina 2025 ante Argentinos Juniors, lidera la tabla anual del fútbol argentino y también terminó primero en la Zona B del Torneo Apertura 2026 con 34 puntos.
Ese crecimiento se trasladó al plano continental. En la Libertadores, la Lepra consiguió resultados de enorme peso, incluido el recordado “Maracanazo” ante Fluminense, cuando ganó 2-1 en Río de Janeiro después de empezar perdiendo. Aquella victoria marcó un antes y un después en la campaña internacional del equipo mendocino.
Ahora, con la clasificación asegurada, Independiente Rivadavia puede mirar el cierre de la fase de grupos con otra tranquilidad. Todavía no tiene garantizado el primer puesto, pero ya sabe que estará en la próxima ronda. Y eso, para un club que vive un presente de ensueño, tiene un valor histórico.
Fluminense quedó muy comprometido
La otra cara de la noche fue Fluminense. El equipo brasileño volvió a dejar una imagen floja y quedó último en el Grupo C con apenas dos puntos. El empate le permitió evitar una derrota, pero no le alcanzó para cambiar demasiado su panorama.
El Tricolor, campeón continental en años recientes y acostumbrado a competir en escenarios grandes, se encuentra en una situación delicada. Si no reacciona en las fechas finales, su máximo objetivo podría pasar a ser la clasificación a los playoffs de la CONMEBOL Sudamericana.
Para Fluminense, el punto tuvo sabor a alivio momentáneo. Para Independiente Rivadavia, en cambio, fue el punto que selló una clasificación histórica.
Un empate con sabor a clasificación
Independiente Rivadavia no pudo festejar una victoria, pero sí celebró algo mucho más grande. El empate ante Fluminense confirmó su lugar en los octavos de final de la Copa Libertadores 2026 y consolidó a la Lepra como una de las grandes sorpresas del continente.
El equipo mendocino compite, golpea, resiste y cree. En un grupo difícil, demostró carácter de sobra. Lo hizo en el Maracaná, lo volvió a hacer en el Malvinas Argentinas y ahora tiene por delante un desafío todavía mayor: sostener el nivel en los mata-mata.
La Lepra ya está entre los mejores de América. Y eso, por sí solo, marca una página inolvidable.
Síntesis del partido
Competencia: CONMEBOL Libertadores 2026 Fecha: Grupo C – Fecha 4 Estadio: Malvinas Argentinas Resultado: Independiente Rivadavia 1-1 Fluminense Goles: Álex Arce para Independiente Rivadavia y John Kennedy para Fluminense Figura destacada: Álex Arce, autor del gol de la Lepra Dato clave: Independiente Rivadavia se clasificó a octavos de final a falta de dos fechas Situación del grupo: La Lepra aún no aseguró el primer puesto, pero ya tiene garantizado su boleto a la siguiente ronda