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Banfield consiguió una victoria de enorme valor anímico en el cierre de la fase regular del Torneo Apertura 2026: le ganó 2-1 a Barracas Central como visitante, con un gol agónico de Santiago López García, y dejó al Guapo obligado a esperar otros resultados para saber si entra a los playoffs.
Banfield tuvo una tarde de esas que pueden cambiar el clima interno de un plantel. En un torneo que venía siendo cuesta arriba, sin posibilidades de clasificación y con Pedro Troglio envuelto en días de fuerte autocrítica, el Taladro encontró una victoria de enorme valor emocional: derrotó 2-1 a Barracas Central como visitante, en el estadio Claudio “Chiqui” Tapia, por el partido que había quedado aplazado de la fecha 9 del Torneo Apertura 2026.
El triunfo tuvo todos los condimentos de un golpe importante. Banfield llegó sin chances de meterse entre los ocho mejores de la Zona B, pero con la necesidad de sumar, mejorar su imagen y engrosar puntos pensando en la tabla anual y los promedios. Barracas, en cambio, jugaba con una presión completamente distinta: necesitaba ganar para encaminar su clasificación a los playoffs y evitar depender de terceros. Esa diferencia de urgencias marcaba la previa, pero dentro de la cancha el Taladro fue el que pegó primero, resistió el empate y terminó quedándose con todo en el cierre.
La tarde empezó de la mejor manera para el equipo de Troglio. A los 7/8 minutos del primer tiempo, Tiziano Perrotta apareció para adelantar a Banfield y poner el 1-0. Ese gol fue mucho más que una ventaja temprana: le dio confianza a un equipo que venía golpeado, que había empatado sus últimos dos partidos y que arrastraba una campaña irregular como visitante.
Barracas reaccionó rápido. El Guapo encontró el empate pocos minutos después, en una acción confusa que terminó con el balón dentro del arco de Banfield. Algunas crónicas consignaron el tanto como de Nicolás Demartini, mientras que otros registros lo computaron como gol en contra de Facundo Sanguinetti. Lo concreto es que el 1-1 llegó a los 15 minutos del primer tiempo y volvió a poner el partido en equilibrio.
A partir de ahí, el encuentro entró en una zona de tensión. Barracas necesitaba el triunfo para no mirar de reojo a Racing, Tigre, Sarmiento y otros rivales directos en la pelea por los octavos de final. Banfield, con menos presión clasificatoria, jugó un partido inteligente, supo sostenerse y encontró espacios para lastimar. El Taladro no se conformó con el empate y mostró una versión más competitiva que en varias de sus presentaciones anteriores.
En la previa, Barracas aparecía como el equipo con mayor obligación. El Guapo llegaba octavo, con 21 puntos en la Zona B, y sabía que una victoria lo dejaba mucho más cerca de asegurar su lugar en los playoffs. Además, venía de empatar 1-1 ante Racing en el Cilindro y de sumar también en la Copa Sudamericana, aunque con una carga importante de partidos en pocos días. Esa acumulación física también era un factor a tener en cuenta.
Banfield, por su parte, llegaba golpeado desde lo futbolístico y desde lo anímico. La campaña del Taladro no había alcanzado para pelear la clasificación y el equipo venía de empatar 0-0 ante Independiente Rivadavia y 1-1 frente a Atlético Tucumán. Después de ese último partido, Pedro Troglio había sido durísimo con el rendimiento de su equipo y reconoció que había sido uno de los peores encuentros de su ciclo. Por eso, ganar en condición de visitante y ante un rival que se jugaba tanto tiene un peso especial para el cierre del semestre.
El segundo tiempo no tuvo un dominio abrumador, pero sí mantuvo el suspenso. Barracas buscó empujar, aunque sin la claridad necesaria para transformar su necesidad en control real del partido. Banfield, en cambio, sostuvo la concentración, esperó su momento y terminó encontrando el premio grande cuando el empate parecía sellado.
La jugada decisiva llegó a los 45 minutos del segundo tiempo. Santiago López García desbordó por la derecha y lanzó un envío que, más que centro, terminó tomando dirección de arco. La pelota sorprendió a Juan Espínola y se transformó en el 2-1 definitivo para Banfield. Fue un gol inesperado, agónico y decisivo: de esos que no solo cambian un resultado, sino también el ánimo de una semana completa.
Con ese tanto, el Taladro consiguió un triunfazo visitante. No fue una victoria más. Fue una respuesta futbolística en medio de un contexto delicado. Fue también una manera de cerrar la fase regular con otra energía, con una señal positiva para Troglio y con puntos importantes para una tabla que Banfield necesita mirar con atención durante todo el año.
Para Barracas Central, en cambio, la derrota fue un golpe durísimo. El equipo de Rubén Darío Insúa tenía la chance de asegurar o encaminar su clasificación, pero terminó quedando octavo con 21 unidades y pendiente de lo que ocurra con sus perseguidores. Según los escenarios publicados tras el partido, Racing, Tigre y Sarmiento podían dejar al Guapo afuera si lograban sus respectivos resultados.
Desde los números, Banfield también dejó una señal interesante. Según las estadísticas difundidas por TN, el Taladro tuvo 52% de posesión contra 48% de Barracas y generó 17 tiros contra 14 del local. Además, cometió menos faltas y terminó sin tarjetas amarillas, mientras que Barracas recibió una amonestación.
El resultado también rompió parte de la tendencia previa. Antes del encuentro, Barracas había perdido apenas uno de sus últimos siete duelos ante Banfield desde su ascenso a Primera, con tres triunfos, tres empates y solo una derrota. Además, el Guapo llegaba con buenos antecedentes recientes en casa y con la obligación de hacer valer la localía. Sin embargo, Banfield encontró una victoria que modifica el tono de ese historial inmediato.
Para el Taladro, el cierre deja varios nombres propios. Perrotta volvió a aparecer en el área y abrió el partido cuando Banfield más necesitaba un golpe de confianza. López García fue el héroe inesperado con una jugada que terminó resolviendo el encuentro sobre la hora. Y Troglio, que venía de días tensos, encontró una respuesta competitiva de su plantel.
También hay una lectura más amplia: Banfield no jugaba por la clasificación, pero sí por algo igual de importante para un equipo necesitado de reconstrucción: credibilidad, puntos y carácter. El Taladro ganó fuera de casa, ante un rival que tenía más urgencias en la tabla, y lo hizo con un gol en el tramo final. Esa clase de victorias pueden funcionar como punto de apoyo para ordenar el semestre siguiente.
Barracas, por el contrario, quedó atrapado en la incertidumbre. El Guapo llegó a esta instancia dependiendo de sí mismo, pero la derrota cambió todo. Ahora su clasificación ya no queda únicamente en sus manos. En un torneo corto, donde los márgenes son mínimos, perder sobre la hora en la última presentación de la fase regular puede costar demasiado.
Banfield cerró el Apertura con un triunfo que vale más que tres puntos. Vale como alivio, como reacción y como mensaje interno. El equipo de Troglio golpeó primero, no se cayó con el empate y tuvo premio en el final. En una campaña difícil, el Taladro encontró una alegría fuerte: venció a Barracas Central como visitante y le dejó al Guapo una preocupación enorme en la pelea por los playoffs.


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