San Martín de Tucumán rescató un empate 1-1 frente a San Martín de San Juan en el estadio Hilario Sánchez por la sexta fecha de la Primera Nacional 2026. El equipo de Andrés Yllana fue superado durante gran parte del partido, pero encontró en Jorge Juárez el gol agónico que le permitió sostener el invicto y seguir prendido en la pelea de la Zona B.
San Martín de Tucumán empató en San Juan y evitó la caída en la última jugada
Cuando todo indicaba que la noche terminaría con la primera derrota del campeonato, San Martín de Tucumán sacó pecho en el cierre, encontró un gol en el tiempo agregado y se llevó un empate 1-1 ante San Martín de San Juan por la sexta fecha de la Primera Nacional 2026. El punto, conseguido en el estadio Hilario Sánchez, tuvo sabor a desahogo para el conjunto tucumano, que estuvo lejos de su mejor versión futbolística pero volvió a mostrar una virtud que ya había exhibido en otras jornadas: la capacidad de competir hasta el final.
El equipo dirigido por Andrés Yllana llegaba a San Juan con la ilusión de seguir creciendo luego de la victoria ante Nueva Chicago y con la posibilidad concreta de pelear por la cima. Sin embargo, el desarrollo del encuentro lo puso rápidamente contra las cuerdas. El local golpeó de entrada y obligó al Santo a remar desde atrás prácticamente desde el amanecer del partido.
Un arranque que condicionó todo el partido
El conjunto sanjuanino entró mejor, con mayor agresividad y decisión para atacar. Apenas a los 4 minutos, Juncos desbordó por la izquierda, envió un centro preciso y Federico Murillo apareció por el segundo palo para marcar el 1-0. Ese tanto tempranero modificó el escenario de inmediato y le permitió al Verdinegro jugar con mayor soltura, mientras que el Ciruja quedó obligado a buscar respuestas rápidas que nunca terminaron de aparecer.
Desde ese momento, San Martín de Tucumán no logró asentarse. Le costó hacerse dueño de la pelota, no encontró claridad en los últimos metros y quedó atrapado en un trámite incómodo. La primera parte dejó sensaciones preocupantes para la visita, sobre todo porque el equipo no pudo imponer ni ritmo ni asociaciones y mostró serias dificultades para elaborar situaciones de peligro.
San Martín de San Juan fue superior y mereció más
Si se analiza el desarrollo general del partido, el local fue mejor durante largos pasajes. No solo porque abrió el marcador muy temprano, sino porque además supo administrar la ventaja y generó la sensación de tener el encuentro bajo control. El equipo sanjuanino se mostró más firme, más claro y también más peligroso cuando encontró espacios para lastimar de contra.
En el complemento, el Santo tucumano intentó adelantarse algunos metros, empujado más por la obligación que por el juego. Tuvo intenciones, buscó con voluntad, pero careció de ideas para romper una defensa local que respondió con solidez. Cada aproximación visitante parecía chocar con la misma pared: imprecisión en los metros finales, poca claridad en la circulación y escasas conexiones en ofensiva.
Incluso en el tramo final, cuando el partido quedaba partido y el riesgo de ir a buscar el empate dejaba espacios, San Martín de Tucumán sufrió varias contras y estuvo cerca de quedar liquidado antes del cierre. Sin embargo, resistió. Y en esa resistencia empezó a construirse el desenlace que cambió el sabor de la noche.
Jorge Juárez apareció en el final para salvar al Santo
El árbitro adicionó seis minutos y cuando parecía que no había tiempo para más, el conjunto tucumano encontró una última oportunidad. Tras un córner, Jorge Juárez capturó la pelota en el área y definió para establecer el 1-1 en el quinto minuto del descuento. Fue un golpe emocional enorme para ambos: desahogo absoluto para los tucumanos y bronca para un conjunto sanjuanino que había hecho méritos suficientes para quedarse con los tres puntos.
El tanto de Juárez no solo evitó la derrota. También le permitió a San Martín conservar el invicto, sostenerse en la pelea de la Zona B y sumar un punto que desde lo anímico puede tener un valor muy superior al numérico. Porque no fue una actuación convincente, ni mucho menos. Pero sí fue otra muestra de carácter en un torneo largo, complejo y en el que muchas veces también se construyen campañas con empates rescatados en contextos adversos.
Un punto valioso, aunque con cuentas pendientes en el juego
Más allá del resultado final, la igualdad dejó un mensaje claro para el cuerpo técnico. San Martín de Tucumán sigue siendo un equipo competitivo, pero todavía está en deuda desde lo futbolístico. Ya había mostrado momentos de reacción en el 2-2 frente a Deportivo Maipú, cuando también logró sobreponerse a un resultado adverso, y ahora volvió a salvar un partido que parecía perdido. Sin embargo, esa fortaleza anímica todavía no logra complementarse con un funcionamiento sostenido.
El equipo de Yllana venía de una sólida victoria por 2-0 ante Nueva Chicago, resultado que había fortalecido la confianza y había dejado la sensación de una evolución en el rendimiento colectivo. De hecho, en la previa del partido en San Juan se hablaba de un conjunto en alza, con chances de alcanzar la cima y con una base que podía repetirse. Pero en esta salida exigente, ese crecimiento no logró trasladarse al campo de juego.
El probable equipo que se perfilaba para este compromiso incluía a Darío Sand; Víctor Salazar, Nicolás Ferreyra, Ezequiel Parnisari y Lucas Diarte; Kevin López, Laureano Rodríguez y Nicolás Castro; Alan Cisnero, Lautaro Ovando y Facundo Pons, una formación que llegaba respaldada por el buen resultado anterior pero que en San Juan no consiguió imponer condiciones.
La reacción como sello de este San Martín de Tucumán
Si algo empieza a repetirse en este arranque de campeonato es que San Martín de Tucumán no se entrega fácilmente. Ya lo había demostrado ante Deportivo Maipú, cuando estaba 0-2 abajo y lo empató con dos cabezazos de Lautaro Ovando. También había mostrado intensidad y convicción en el debut sin goles ante Patronato, y firmeza en la victoria frente a Almagro. Ahora, en San Juan, volvió a rescatar algo cuando la derrota parecía inevitable.
Ese rasgo puede convertirse en una base importante para un torneo tan exigente como la Primera Nacional. Pero también expone un límite: el equipo muchas veces necesita sufrir demasiado para reaccionar. Si pretende sostenerse en los puestos altos de la Zona B y pelear de verdad por cosas importantes, deberá corregir los problemas de generación, mejorar sus pasajes de dominio y lograr una versión más regular a lo largo de los 90 minutos.
Cómo llega el Santo tras seis fechas
Con este empate, el elenco tucumano se mantiene expectante en la tabla y sigue sumando en un tramo inicial del torneo donde mostró altibajos, pero también respuestas positivas en momentos delicados. El camino de San Martín en este arranque de temporada incluyó:
- empate 0-0 ante Patronato en el debut
- triunfo 1-0 frente a Almagro
- empate 2-2 contra Deportivo Maipú
- victoria 2-0 sobre Nueva Chicago
- igualdad 1-1 ante San Martín de San Juan
Ese recorrido refleja un dato importante: el equipo aún no perdió. Y aunque las formas todavía no terminan de convencer del todo, sumar con continuidad también es una base valiosa para sostenerse en la pelea mientras encuentra una identidad más clara.
Lo que viene para San Martín de Tucumán
Luego de este 1-1 en San Juan, San Martín de Tucumán tendrá un nuevo desafío como visitante cuando enfrente a Deportivo Madryn, en un compromiso donde buscará volver al triunfo y, sobre todo, ofrecer una versión futbolística más sólida. El objetivo inmediato pasa por transformar este empate agónico en un envión anímico y no en una simple anécdota.
La sensación final deja una doble lectura. Por un lado, el alivio lógico por haber evitado la derrota en la última pelota. Por otro, la certeza de que San Martín necesita mejorar si quiere sostener su candidatura en la Primera Nacional. En San Juan salvó el invicto, sumó un punto y dio otra muestra de carácter. Ahora deberá dar un paso más: convertir esa rebeldía en fútbol.

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