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Godoy Cruz cambió de técnico en cuestión de horas: salió Mariano Toedtli y llegó Pablo De Muner para intentar enderezar el rumbo
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2 horas agoon
Godoy Cruz tomó una decisión fuerte y llamativa en plena Primera Nacional: Mariano Toedtli dejó de ser el entrenador tras el empate 2-2 ante Deportivo Morón y, casi de inmediato, el club cerró la llegada de Pablo De Muner. El movimiento sorprende por la velocidad, aunque los antecedentes indican que la salida podía estar madurando desde hace varias semanas.
Godoy Cruz cambió de técnico al instante: una salida que sorprendió por la velocidad, pero no por el contexto
Godoy Cruz vivió horas intensas y tomó una decisión que sacudió su presente en la Primera Nacional. Después del empate 2-2 ante Deportivo Morón en el Feliciano Gambarte, Mariano Toedtli dejó de ser el entrenador del Tomba y, en cuestión de muy poco tiempo, Pablo De Muner fue confirmado como su reemplazante. La rapidez del movimiento llamó la atención: cambiar de técnico prácticamente de un día para el otro no es habitual, aunque en este caso todo indica que la decisión podía venir siendo analizada desde antes.
El empate ante Morón fue el detonante final. Godoy Cruz necesitaba ganar para achicar distancia con el líder de la Zona A, pero volvió a dejar puntos en el camino. El 2-2 ante el Gallo dejó al Bodeguero con 16 unidades, a cinco de la cima, y prolongó una racha de cuatro partidos sin victorias. En un club que viene de descender, que tiene estructura, historia reciente en Primera División y obligación de pelear el regreso, esa seguidilla terminó pesando demasiado.
La salida de Toedtli fue oficializada luego de una reunión dirigencial. El ciclo del “Pájaro” duró apenas 12 partidos, con tres triunfos, siete empates y dos derrotas, una de ellas por Copa Argentina frente al propio Deportivo Morón. Sus números no fueron desastrosos desde la estadística fría, pero tampoco alcanzaron para sostener un proyecto que nunca terminó de convencer desde el juego ni desde la respuesta emocional del equipo.
Una decisión rápida, pero con señales previas
Lo más llamativo del caso Godoy Cruz no es únicamente el cambio de entrenador, sino la velocidad con la que se produjo. En menos de un día, el club pasó de cerrar el ciclo de Mariano Toedtli a confirmar a Pablo De Muner como nuevo director técnico. En el fútbol argentino, los tiempos suelen ser acelerados, pero este movimiento permite pensar que la dirigencia ya tenía alternativas estudiadas.
Y hay motivos para creerlo. A principios de marzo, cuando el Tomba todavía no había ganado en la temporada, Toedtli ya había presentado su renuncia tras el empate 0-0 ante Deportivo Madryn. En aquella ocasión, la salida no fue aceptada por el presidente José Mansur ni por referentes del plantel como Vicente Poggi, Juan Andrada y Roberto Ramírez, quienes le pidieron que continuara.
Ese antecedente es clave para entender lo ocurrido ahora. La relación entre el entrenador y el proyecto ya había tenido una primera grieta fuerte. La continuidad de Toedtli después de aquel episodio fue más una apuesta por sostener el proceso que una muestra de plena estabilidad. Por eso, cuando el equipo volvió a estancarse, la dirigencia actuó con una rapidez que sugiere planificación previa.
La llegada de Daniel Oldrá como director deportivo también aparece como un dato importante. El máximo ídolo del club regresó para trabajar como nexo entre inferiores, plantel profesional y estructura futbolística. Su desembarco, anunciado pocos días antes de la salida de Toedtli, marcó un reordenamiento interno que podía anticipar decisiones fuertes en el área deportiva.
El ciclo Toedtli: una apuesta que nunca terminó de despegar
Mariano Toedtli llegó a Godoy Cruz como una apuesta importante de José Mansur para encarar el regreso a la Primera Nacional. Era su primera experiencia como director técnico principal y asumía en un escenario muy complejo: un club golpeado por el descenso, con una profunda renovación del plantel y con una exigencia inmediata de protagonismo.
📃Comunicado oficial
— Club Godoy Cruz (@ClubGodoyCruz) May 4, 2026
El Club Godoy Cruz informa que Mariano Toedtli ha dejado de ser el director técnico de nuestro plantel profesional de fútbol.
Agradecemos el compromiso, la responsabilidad y el trabajo realizado desde su asunción en enero.
Le deseamos éxitos en sus futuros… pic.twitter.com/TVYH1BzxrZ
El problema fue que el Tomba nunca encontró continuidad. Empató demasiado, ganó poco y quedó marcado por una sensación permanente de deuda futbolística. En 12 partidos, Toedtli consiguió tres victorias, siete empates y dos derrotas. El número que más explica el desgaste es la cantidad de igualdades: Godoy Cruz no perdía mucho, pero tampoco ganaba lo suficiente para pelear arriba con autoridad.
Los resultados del ciclo fueron:
| Partido | Resultado |
|---|---|
| Godoy Cruz vs Ciudad de Bolívar | 1-1 |
| Defensores de Belgrano vs Godoy Cruz | 1-1 |
| Godoy Cruz vs Deportivo Morón | 0-1, Copa Argentina |
| Godoy Cruz vs Deportivo Madryn | 0-0 |
| Godoy Cruz vs Ferro | 2-1 |
| Chaco For Ever vs Godoy Cruz | 1-1 |
| Deportivo Maipú vs Godoy Cruz | 0-1 |
| Godoy Cruz vs Acassuso | 2-0 |
| San Telmo vs Godoy Cruz | 2-0 |
| Godoy Cruz vs San Miguel | 0-0 |
| Colón vs Godoy Cruz | 0-0 |
| Godoy Cruz vs Deportivo Morón | 2-2 |
La síntesis es clara: el equipo tuvo momentos positivos, como los triunfos ante Ferro, Maipú y Acassuso, pero no logró sostener una línea ascendente. La derrota ante San Telmo, los empates consecutivos ante San Miguel, Colón y Morón, y la eliminación temprana en Copa Argentina fueron erosionando la confianza.
El empate ante Morón fue el golpe final
El 2-2 ante Deportivo Morón tuvo todos los condimentos para convertirse en punto de quiebre. Godoy Cruz jugaba en casa, ante el líder, con la posibilidad de achicar diferencias y relanzarse en la pelea. Arrancó mejor, se puso en ventaja temprano con gol de Axel Rodríguez, pero Morón respondió con un doblete de Franco Fagundez. Martín Pino también marcó para el local, pero el Tomba no pudo sostener la ventaja ni recuperar el control definitivo del partido.
El resultado terminó sirviéndole más al Gallo que al Bodeguero. Morón se mantuvo arriba con 21 puntos, mientras que Godoy Cruz quedó con 16, a cinco unidades de la cima. Para un equipo con la obligación de pelear el ascenso, empatar en casa ante un rival directo profundizó la sensación de oportunidad perdida.
El partido también expuso una tendencia del ciclo Toedtli: Godoy Cruz era capaz de competir, pero le costaba cerrar los partidos y transformar sus momentos de dominio en victorias. Esa dificultad, repetida a lo largo del campeonato, fue una de las razones principales de la salida.
Pablo De Muner, el elegido para intentar cambiar el rumbo
La respuesta dirigencial fue inmediata. Pablo De Muner fue confirmado como nuevo entrenador de Godoy Cruz y tendrá la misión de ordenar al equipo, recuperar confianza y llevar al Tomba a pelear el ascenso a la Liga Profesional.
¡Bienvenido Pablo De Muner!
— Club Godoy Cruz (@ClubGodoyCruz) May 4, 2026
El Club Godoy Cruz informa que Pablo De Muner asumirá como director técnico del plantel profesional de fútbol.
Con una trayectoria consolidada, De Muner dirigió en el fútbol argentino a San Martín de Tucumán, Defensa y Justicia, entre otros. También… pic.twitter.com/4WVPvNNi50
De Muner tiene 45 años y viene de trabajar como ayudante de campo de Martín Anselmi en Botafogo de Brasil. Además, conoce la Primera Nacional y cuenta con experiencia como entrenador principal en distintos clubes. Dirigió a Independiente Rivadavia de Mendoza, All Boys, Defensa y Justicia —tanto en Primera como en Reserva— y San Martín de Tucumán. También tuvo pasos internacionales por O’Higgins de Chile, Guaraní de Paraguay, Melgar de Perú y Águilas Doradas de Colombia.
Su llegada busca dar un golpe de efecto. Godoy Cruz necesita algo más que un cambio de nombres: necesita una respuesta futbolística rápida. El próximo compromiso será ante Racing de Córdoba en el Feliciano Gambarte, partido programado para el domingo a las 16.30, y allí podría debutar el nuevo ciclo.
¿Por qué el cambio parece tan repentino?
La pregunta que queda flotando es inevitable: ¿cómo puede un club cambiar de entrenador tan rápido? En apariencia, la decisión parece tomada “al instante”. Sin embargo, al mirar el contexto, hay varios elementos que permiten entenderla.
Primero, Toedtli ya había puesto su renuncia a disposición en marzo. Eso quiere decir que su continuidad no estaba blindada. Segundo, el equipo acumulaba cuatro partidos sin ganar. Tercero, Godoy Cruz estaba en zona de Reducido, pero lejos de la expectativa principal: pelear mano a mano por la punta. Cuarto, la llegada de Daniel Oldrá como director deportivo modificó el mapa interno y abrió una etapa de decisiones más profundas.
Por eso, aunque el anuncio haya sido rápido, es probable que la dirigencia ya viniera evaluando alternativas. En el fútbol profesional, cuando una salida se resuelve en cuestión de horas y el reemplazante aparece casi de inmediato, generalmente hay un trabajo previo detrás.
No necesariamente significa que la salida estuviera cerrada antes del empate ante Morón, pero sí que el club no fue tomado por sorpresa. El 2-2 ante el líder funcionó como el último argumento para ejecutar una decisión que venía madurando.
Godoy Cruz, entre la urgencia y la obligación de ascender
El presente de Godoy Cruz debe leerse desde un punto central: el descenso reciente cambió por completo la vara de exigencia. El Tomba no es un equipo más en la Primera Nacional. Viene de competir durante años en la máxima categoría, cuenta con infraestructura, identidad de club de Primera y una hinchada que exige respuestas inmediatas.
Ese contexto hizo que el ciclo Toedtli tuviera poco margen de tolerancia. El equipo podía estar sexto, afianzado en puestos de Reducido, pero eso no era suficiente. En Godoy Cruz, el objetivo no es simplemente clasificar; el objetivo es volver cuanto antes a la Liga Profesional.
La propia temporada arrancó con turbulencias. En los primeros partidos, el equipo no ganaba, convirtió poco, quedó eliminado de la Copa Argentina y sufrió incidentes con hinchas tras el empate ante Deportivo Madryn. Incluso hubo invasión de campo, reproches al plantel y sanción económica para el club. Todo eso construyó un clima de tensión alrededor del proyecto.
Con el correr de las fechas, el equipo logró mejorar, pero no lo suficiente para consolidar confianza plena. La última racha sin triunfos terminó de inclinar la balanza.
Las estadísticas que explican la salida de Toedtli
Números generales del ciclo
- Partidos dirigidos: 12
- Victorias: 3
- Empates: 7
- Derrotas: 2
- Partidos sin ganar al momento de su salida: 4
- Puntos en la Zona A: 16
- Posición: sexto lugar
- Distancia con el líder: cinco puntos
- Eliminación: Copa Argentina ante Deportivo Morón
Lectura futbolística
Godoy Cruz no fue un equipo derrotado en términos estadísticos, pero sí quedó atrapado en una zona incómoda: perdió poco, pero empató demasiado. En la Primera Nacional, esa diferencia es clave. Un equipo que aspira a ser protagonista necesita transformar partidos cerrados en victorias. El Tomba, en cambio, dejó escapar demasiados puntos.
Los empates ante Ciudad de Bolívar, Defensores de Belgrano, Deportivo Madryn, Chaco For Ever, San Miguel, Colón y Morón explican buena parte del desgaste. Algunos tuvieron valor por el contexto, pero acumulados terminaron construyendo una campaña por debajo de las expectativas.
Qué debe cambiar De Muner
Pablo De Muner asume con poco tiempo de adaptación y una exigencia inmediata. Su primer gran desafío será recuperar el impulso competitivo de un plantel que tiene nombres importantes, pero que necesita respuestas rápidas.
1. Convertir empates en triunfos
El gran déficit de Godoy Cruz fue no cerrar los partidos. De Muner deberá trabajar sobre la eficacia, la toma de decisiones en los últimos metros y la capacidad para sostener ventajas.
2. Recuperar contundencia ofensiva
El Tomba tuvo momentos de buen juego, pero alternó demasiado. Necesita mayor peso ofensivo, más claridad para terminar jugadas y mejor aprovechamiento de la pelota parada.
3. Ordenar emocionalmente al equipo
Desde el inicio de la temporada, el equipo convivió con presión externa, incidentes, renuncias amagadas y exigencias altas. El nuevo entrenador deberá darle calma al plantel sin bajar la intensidad competitiva.
4. Hacer fuerte al equipo en el Gambarte
Godoy Cruz debe transformar su estadio en una fortaleza. Varios puntos se escaparon como local y eso pesó en la tabla.
5. Aprovechar la estructura de Daniel Oldrá
Con Oldrá como director deportivo, De Muner tendrá un respaldo clave desde la identidad del club. La relación entre dirección deportiva, cuerpo técnico y plantel será decisiva para ordenar el proyecto.
Una rareza que habla del momento del fútbol argentino
El caso de Godoy Cruz también refleja una dinámica cada vez más frecuente en el fútbol argentino: los proyectos tienen poco tiempo para consolidarse. Toedtli duró 12 partidos. No fue una campaña catastrófica, pero tampoco cumplió con la expectativa. Y en clubes con urgencia de ascenso, la paciencia suele ser mínima.
Lo increíble es la velocidad del recambio. Que un equipo cierre la salida de un entrenador y confirme otro casi de inmediato siempre genera sospechas de que el movimiento venía preparado. Y en este caso, el contexto refuerza esa sensación.
Godoy Cruz no improvisó del todo. El club tenía señales suficientes para activar un plan alternativo: la renuncia previa de Toedtli, la falta de triunfos recientes, el empate ante el líder, la llegada de Oldrá y la necesidad de no perder más terreno.
Síntesis del caso
Club: Godoy Cruz
Entrenador saliente: Mariano Toedtli
Entrenador entrante: Pablo De Muner
Motivo inmediato: empate 2-2 ante Deportivo Morón y cuatro partidos sin ganar
Ciclo Toedtli: 12 partidos, 3 victorias, 7 empates y 2 derrotas
Posición del equipo: sexto en la Zona A
Puntos: 16
Distancia con el líder: cinco puntos
Próximo partido: Racing de Córdoba, en el Feliciano Gambarte
Dato llamativo: De Muner fue confirmado casi de inmediato tras la salida de Toedtli
Lectura: la velocidad del cambio sugiere que la alternativa ya estaba evaluada por la dirigencia
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Futbol
Luis “Pity” Murúa asumió en Santamarina: el Aurinegro inicia una nueva etapa tras la salida de Duilio Botella
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2 horas agoon
mayo 4, 2026
Santamarina de Tandil confirmó a Luis “Pity” Murúa como nuevo director técnico para la continuidad del Torneo Federal A 2026. El entrenador tendrá su segundo ciclo en el club tras la salida de Duilio Botella, quien renunció por motivos personales luego de una extensa y emblemática trayectoria al frente del Aurinegro.
Santamarina tiene nuevo entrenador: Luis “Pity” Murúa asumió tras la salida de Duilio Botella
Santamarina de Tandil abre una nueva etapa en el Torneo Federal A 2026. Después de la salida de Duilio Botella, uno de los nombres más importantes de la historia reciente del club, la dirigencia aurinegra confirmó la llegada de Luis “Pity” Murúa como nuevo director técnico del plantel profesional.
El entrenador, de 65 años y nacido en Puerto Madryn, tendrá su segundo ciclo al frente de Santamarina. Su regreso se produce en un momento sensible para el club, que necesita reordenarse futbolísticamente, sostener lo positivo de las primeras fechas y encontrar mayor regularidad en la Zona 4 del Federal A.
Murúa ya dirigió su primera práctica en el Predio Centenario y comenzó a trabajar junto a Mariano Doñate, quien estará a cargo de la preparación física. El resto del cuerpo técnico será definido e informado por la institución en los próximos días.
El regreso del “Pity” Murúa a Santamarina
Luis Murúa no llega como un desconocido a Tandil. El “Pity” ya tuvo un paso anterior por Santamarina, cuando dirigió al Aurinegro en el Argentino A durante la temporada 2009/10. Esa historia previa le da un plus de conocimiento institucional y una referencia inmediata con el mundo aurinegro.
Antes de su regreso a Santamarina, Murúa se encontraba trabajando en Deportivo Portugués de Comodoro Rivadavia. Además, cuenta con una extensa trayectoria en el fútbol del interior, especialmente en la Patagonia y en categorías de ascenso. Dirigió a Deportivo Madryn y Guillermo Brown, ambos de su ciudad natal, y también pasó por Germinal, Jorge Newbery de Comodoro Rivadavia, Desamparados de San Juan, Ferro de Olavarría, Sol de Mayo de Viedma, Mandiyú e Independiente de Neuquén.
Ese recorrido marca el perfil del nuevo entrenador: un técnico de experiencia, conocedor de la categoría, acostumbrado a planteles de Federal A y con trayectoria en escenarios competitivos, físicos y exigentes. Santamarina apuesta a esa experiencia para fortalecer su campaña y recuperar impulso.
Por qué se fue Duilio Botella
La salida de Duilio Botella fue uno de los hechos más importantes del inicio de temporada para Santamarina. El entrenador presentó su renuncia el 29 de abril y dejó el cargo por motivos personales, principalmente vinculados al desgaste y al cansancio propio de la función.
Según el comunicado del club, la dirigencia intentó revertir la decisión, consciente del valor que Botella tiene para la institución. Sin embargo, la determinación del entrenador fue firme e indeclinable, por lo que finalmente su renuncia fue aceptada.
La despedida no fue la de un técnico más. Botella deja una huella profunda en Santamarina por su compromiso, dedicación y sentido de pertenencia. La institución destacó esos valores al agradecerle “su compromiso, su trabajo y el sentido de pertenencia demostrado en cada etapa al frente del equipo”.
El legado histórico de Botella en Santamarina
Duilio Botella se va de Santamarina con un registro difícil de igualar. Dirigió 150 partidos oficiales al Aurinegro y se transformó en el entrenador con más presencias en torneos de AFA en la historia del club. Su balance general fue de 65 victorias, 48 empates y 37 derrotas, con 189 goles a favor y 146 en contra.
Su fortaleza más importante estuvo en Tandil. Como local, Botella logró 45 triunfos en 76 partidos, mientras que como visitante dirigió 73 encuentros y consiguió 20 victorias. Su recorrido comenzó el 31 de agosto de 2008 y se extendió en cinco etapas distintas al frente del equipo.
Además, Botella es el técnico con más partidos de Santamarina en el Argentino A, con 124 encuentros, y también el que más dirigió al club en Copa Argentina, con 5 presentaciones. Superó a Gustavo Coleoni en cantidad de partidos en torneos nacionales y quedó definitivamente asociado a la historia grande de la institución.
Por eso, su salida representa mucho más que un cambio de entrenador. Es el cierre de una etapa cargada de identificación, pertenencia y peso histórico.
Cómo está Santamarina en el Federal A 2026
Santamarina llega al cambio de entrenador con una campaña que combina señales positivas y materias pendientes. El Aurinegro ocupa el sexto lugar de la Zona 4 con 7 puntos, producto de una victoria, cuatro empates y una derrota.
El dato central es que el equipo perdió poco, pero también ganó poco. Esa falta de triunfos es el gran desafío para Murúa: convertir los empates en victorias y darle mayor contundencia a un equipo que, por momentos, mostró orden y carácter, pero que todavía necesita más regularidad ofensiva.
Campaña de Santamarina en el Federal A 2026
Fecha 1: Guillermo Brown 2-2 Santamarina
Fecha 2: Santamarina 0-2 Sol de Mayo
Fecha 3: Kimberley 0-0 Santamarina
Fecha 4: Santamarina 4-0 Círculo Deportivo
Fecha 5: Villa Mitre 0-0 Santamarina
Fecha 6: Santamarina 0-0 Germinal
Balance: 6 partidos, 1 victoria, 4 empates y 1 derrota.
Goles a favor: 6.
Goles en contra: 4.
Puntos: 7.
Ubicación: sexto en la Zona 4.
Un arranque con muchos empates y una sola gran victoria
Santamarina comenzó el campeonato con un empate 2-2 ante Guillermo Brown en Puerto Madryn. Fue un punto valioso como visitante, especialmente porque el Aurinegro logró igualar en momentos clave. Nicolás Franco había puesto en ventaja a Santamarina tras un error en la salida del local, y más tarde Luciano Domínguez selló el 2-2 definitivo con un remate desde afuera del área después de que Guillermo Brown se pusiera 2-1.
En la segunda fecha llegó el golpe más duro: derrota 2-0 como local ante Sol de Mayo de Viedma. Ese partido dejó preocupación porque Santamarina pagó muy caro errores propios. El primer gol llegó tras un insólito pase atrás de Ignacio Lucero que sorprendió al arquero Francisco Del Riego y terminó en gol en contra. Luego, Santiago Jara definió un mano a mano para el 2-0 antes del descanso.
Después, el Aurinegro empezó a sumar, aunque con dificultades para ganar. Igualó 0-0 ante Kimberley en Mar del Plata por la tercera fecha, en un partido sin grandes emociones. En ese momento, el equipo todavía no había logrado su primera victoria del campeonato.
La reacción llegó en la cuarta fecha, con la mejor actuación de la temporada: goleada 4-0 ante Círculo Deportivo en el estadio San Martín. Juan Mateo Ijurco abrió el marcador, Diego Sosa convirtió dos goles de penal y Nicolás Franco cerró el resultado a los 78 minutos. Fue un triunfo contundente, necesario y liberador para un equipo que venía golpeado por la falta de resultados.
Luego llegaron dos empates sin goles. Primero, Santamarina rescató un punto ante Villa Mitre en Bahía Blanca, en un partido donde sufrió la expulsión de Nicolás Ihitz, pero resistió con orden y sacrificio. Después, igualó 0-0 frente a Germinal de Rawson en Tandil, en un encuentro friccionado y con expulsiones: Marcos Canchi y Matías Labaroni vieron la roja en Santamarina, mientras que Guido Morón fue expulsado en la visita.
El desafío de Murúa: ordenar, sostener y ganar
El primer objetivo de Luis Murúa será encontrar una versión más regular de Santamarina. El equipo no llega en crisis de resultados profunda, pero sí con una necesidad clara: transformar buenos tramos y partidos cerrados en victorias.
El Aurinegro mostró capacidad para competir como visitante. Sacó puntos en Puerto Madryn, Mar del Plata y Bahía Blanca. También mostró su mejor cara como local ante Círculo Deportivo, con una goleada contundente. Pero la contracara está en los tres empates sin goles y en la derrota como local ante Sol de Mayo, donde los errores defensivos marcaron el rumbo del partido.
Murúa deberá trabajar en tres aspectos centrales:
1. Mayor eficacia ofensiva.
Santamarina convirtió seis goles en seis partidos, pero cuatro llegaron en una sola tarde ante Círculo Deportivo. Eso indica que el equipo necesita generar y convertir con mayor continuidad.
2. Disciplina y concentración.
El último partido ante Germinal terminó con dos expulsados en Santamarina. En una zona pareja, jugar con futbolistas menos puede condicionar cualquier resultado.
3. Regularidad emocional.
El cambio de entrenador llega después de la salida de una figura histórica como Botella. Murúa deberá reconstruir confianza sin romper lo que ya funciona.
El primer partido de Murúa: visita a Alvarado
El debut oficial de Luis Murúa en este nuevo ciclo será el próximo fin de semana en Mar del Plata, cuando Santamarina visite a Alvarado. Será una prueba exigente para el Aurinegro, tanto por el rival como por el contexto del cambio de entrenador.
El partido aparece como una oportunidad para empezar a marcar el perfil del nuevo ciclo. Murúa tendrá poco tiempo de trabajo, pero suficiente para empezar a ordenar prioridades: solidez defensiva, recuperación anímica y mayor decisión en ataque.
Para Santamarina, sumar en Mar del Plata sería importante para no perder terreno en la Zona 4 y para darle estabilidad al comienzo del nuevo proceso.
Qué puede aportar Luis “Pity” Murúa
Murúa llega con conocimiento de la categoría y experiencia en clubes del interior. Esa característica puede ser clave en el Federal A, un torneo donde los detalles pesan: viajes largos, canchas difíciles, partidos físicos y zonas muy parejas.
Su perfil puede ayudar a Santamarina en varios aspectos:
Experiencia competitiva: conoce el Federal A y el viejo Argentino A.
Manejo de planteles: tiene recorrido en instituciones con distintas realidades.
Conocimiento regional: dirigió en la Patagonia, Buenos Aires, San Juan, Corrientes y Neuquén.
Identificación previa: ya tuvo un ciclo en Santamarina, por lo que no llega ajeno al club.
El desafío será rápido. Santamarina necesita sumar, sostener la pelea y no quedar atrapado en una zona media donde cada punto perdido puede pesar.
Santamarina ante una transición sensible
El cambio de entrenador llega en un momento delicado. No se trata de una salida por malos resultados, sino de una decisión personal de Botella, ligada al desgaste. Eso obliga al club a administrar la transición con cuidado.
La figura de Botella tiene un peso enorme en la historia aurinegra. Reemplazarlo no es sencillo, porque no solo se reemplaza a un técnico, sino a un símbolo de pertenencia. Murúa deberá convivir con esa comparación, pero también tiene a favor su experiencia y su propio recorrido dentro de Santamarina.
La dirigencia apostó por un entrenador de espalda ancha, con conocimiento del ascenso y con pasado en la institución. Es una decisión lógica para un momento que necesita calma, orden y resultados.
Análisis deportivo del presente aurinegro
Santamarina tiene una base desde la cual trabajar. No es un equipo que haya perdido muchos partidos, pero todavía no encontró una identidad ofensiva constante. La goleada ante Círculo Deportivo mostró el techo del equipo: contundencia, solidez y presencia en el área. Los empates 0-0, en cambio, mostraron la otra cara: orden, pero poca profundidad.
El principal reto será sostener el equilibrio defensivo sin perder ambición. En el Federal A, empatar de visitante puede ser valioso, pero la clasificación se construye ganando en casa y aprovechando partidos directos.
La Zona 4 todavía está abierta y Santamarina está a tiempo de meterse de lleno en la pelea. Para eso, necesita que el cambio de entrenador funcione como impulso y no como interrupción.
Claves del nuevo ciclo de Murúa
1. Segundo ciclo en el club
Murúa ya conoce Santamarina, porque lo dirigió en la temporada 2009/10 del Argentino A.
2. Experiencia en la categoría
Su trayectoria en clubes del interior le da herramientas para afrontar el Federal A.
3. Herencia de Botella
El nuevo DT llega después de la salida del entrenador con más presencias en torneos de AFA en la historia del club.
4. Campaña con margen de mejora
Santamarina suma 7 puntos, con apenas una derrota, pero necesita ganar más.
5. Debut exigente
El primer desafío será ante Alvarado en Mar del Plata, una salida importante para marcar el inicio del ciclo.
Futbol
Coudet y Pezzella hicieron autocrítica tras la derrota de River: “Estamos en deuda”
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17 horas agoon
mayo 4, 2026
Tras la derrota 1-0 de River ante Atlético Tucumán en el Monumental, Eduardo Coudet realizó una fuerte autocrítica y asumió la responsabilidad por el bajo rendimiento del equipo. Germán Pezzella también fue contundente: reconoció que el Millonario hizo “un muy mal partido” y pidió trabajar para corregir una imagen que preocupa antes de los playoffs.
Coudet, sin vueltas tras la derrota de River: “La actuación fue malísima”
River terminó la fase regular del Torneo Apertura 2026 con una derrota que encendió alarmas. El 1-0 ante Atlético Tucumán en el Monumental no solo dejó una imagen futbolística preocupante, sino también un clima incómodo con la gente, que despidió al equipo con silbidos al final de cada etapa. En ese contexto, Eduardo Coudet no buscó excusas: asumió la responsabilidad, fue frontal y reconoció que River quedó en deuda.
El entrenador fue categórico en conferencia de prensa. “La actuación fue malísima. El equipo no jugó bien y nunca logró transmitir buenas sensaciones de adentro para afuera”, expresó el Chacho, visiblemente afectado por una caída que profundizó las dudas del Millonario antes del inicio de los octavos de final del campeonato.
River finalizó segundo en la Zona B con 29 puntos, pero el cierre dejó más preocupación que alivio. El equipo de Coudet venía de dos victorias después de la derrota en el Superclásico, aunque ante Atlético Tucumán volvió a mostrar problemas de funcionamiento, poca claridad ofensiva y una alarmante dificultad para reaccionar cuando empieza perdiendo.
“El máximo responsable soy yo”
Coudet repitió varias veces dos ideas centrales: responsabilidad propia y deuda futbolística. El técnico no trasladó culpas a los jugadores, ni al contexto, ni a la gente. Por el contrario, puso el foco en su tarea como conductor.
“Me hago responsable” y “estamos en deuda” fueron las frases que marcaron su conferencia. El entrenador reconoció que no logró que River transmitiera desde el juego lo que pretende para esta etapa del ciclo. “El máximo responsable soy yo. No pude lograr hoy que el equipo transmita buenas cosas. Hoy se generó mucho más desde afuera hacia adentro que desde adentro hacia afuera. No es para quedar bien con la gente. Quedamos muy en deuda”, afirmó.
La frase resume el diagnóstico del propio entrenador. River tuvo momentos de empuje, especialmente en el segundo tiempo, pero más por necesidad y por el impulso de la gente que por una estructura futbolística clara. El equipo atacó, acumuló jugadores y buscó por insistencia, pero no logró sostener una idea fluida.
Coudet reconoció que River no juega como quiere
Uno de los puntos más fuertes de la conferencia fue cuando Coudet admitió que todavía no pudo encontrar la versión que pretende. Más allá de los resultados, el DT aceptó que las formas importan, especialmente en un club como River.
“No le puedo encontrar la soltura de juego al equipo. No sé si nos supera la responsabilidad o algo. Soy consciente de que hemos modificado mucho, pero es trabajar y tratar de que el equipo juegue bien. Es la intención primordial. Los resultados fueron buenos, pero las formas acá son importantes. Todavía no lo he logrado. Quiero que juguemos bien al fútbol y que vaya de la mano con la historia de River”, explicó.
La autocrítica apunta a un problema que viene repitiéndose: River consigue resultados en algunos tramos, pero no logra consolidar una identidad convincente. El equipo alterna pasajes de dominio con desconexiones, le cuesta crear situaciones claras y, cuando recibe el primer gol, no encuentra respuestas confiables.
La deuda con la gente y los silbidos del Monumental
El clima en el Monumental fue otro tema central. La hinchada acompañó, empujó y trató de levantar al equipo, pero también expresó su fastidio. Los silbidos al final del primer tiempo y al cierre del partido reflejaron una sensación de impaciencia y preocupación.
Coudet entendió el mensaje de la gente y evitó cualquier reproche hacia los hinchas. “¿Qué le vamos a reclamar a la gente? Estás loco. Desde ningún lado reclamaría. Estamos agradecidos y en deuda. Nosotros tenemos que transmitir más desde lo futbolístico. Debe ser frustrante para la gente”, sostuvo.
El entrenador también explicó sus gestos durante el segundo tiempo, cuando se lo vio pidiendo mayor arenga e intentando que el equipo se conectara con el empuje popular. “Hoy trataba de que el equipo se enganche con la gente y ni con la gente empujando se pudo. La gente nos empuja, pero no nos puede hacer jugar bien al fútbol. Tenemos que trabajar”, reconoció.
El riesgo con Juanfer Quintero
En la búsqueda desesperada de soluciones, Coudet mandó a la cancha a Juan Fernando Quintero, pese a que el colombiano no llegaba con ritmo de práctica futbolística. El DT explicó que fue una decisión tomada por necesidad, ante la falta de generación del equipo.
“Termino metiendo algún manotazo para intentar. Juanfer no hizo una práctica de fútbol, pero si no lo pongo no puedo generar. Necesitamos usarlo, aunque sea tomando un riesgo”, dijo el entrenador.
La frase marca otro síntoma del presente de River: la dependencia de apariciones individuales para resolver partidos que colectivamente se presentan trabados. Juanfer tuvo una de las últimas situaciones con un zurdazo que contuvo Luis Ingolotti, pero no alcanzó para cambiar la historia.
Coudet aclaró la situación de Kevin Castaño
Otro de los temas que apareció en conferencia fue la situación de Kevin Castaño. Ante rumores sobre si el colombiano era tenido en cuenta o no, Coudet despejó dudas y aseguró que no existe ningún problema personal.
“Kevin Castaño y todos son tenidos en cuenta. Es una competencia deportiva. Acá no hay misterio. Si no yo diría: ‘tal jugador conmigo no juega más’. Hoy hay gente que está mejor. No hay nada personal”, explicó.
Con esa respuesta, el entrenador buscó cerrar una especulación interna y enmarcar las decisiones dentro de la competencia del plantel. Para Coudet, todos tuvieron oportunidades, aunque admitió que no logró emparejar el rendimiento general como pretendía.
Pezzella también fue duro: “Hicimos un muy mal partido”
La autocrítica no quedó solo en el entrenador. Germán Pezzella, uno de los referentes del plantel, también habló tras la derrota y fue igual de directo. El defensor reconoció que River no estuvo a la altura y que el equipo no encontró caminos para revertir el partido.
“Hicimos un muy mal partido, no le encontramos la vuelta. Hay que trabajar”, afirmó Pezzella luego de la caída ante Atlético Tucumán.
El defensor profundizó en las dificultades ofensivas del equipo: “Nos faltó crear situaciones. En el segundo tiempo tuvimos una que otra, pero no tuvimos la claridad para llegar. Tuvimos varias pérdidas. Tenemos que mejorar”.
Sus palabras coinciden con el diagnóstico de Coudet: River no solo perdió, sino que dejó una imagen futbolística pobre. La falta de claridad en ataque, las pérdidas y la poca reacción volvieron a quedar en evidencia.
La estadística que preocupa: 22 partidos sin dar vuelta un resultado
La derrota ante Atlético Tucumán también profundizó una estadística negativa que River no consigue revertir. Es el partido número 22 consecutivo en el que el Millonario empieza perdiendo y no logra ganar. En esa racha, acumuló 16 derrotas y 6 empates.
Pezzella se refirió a ese dato sin minimizarlo. “Son estadísticas y si están por algo es. Hay que hacer autocrítica, revisarlo y tratar de darlo vuelta”, expresó.
La última vez que River logró remontar un partido que comenzó perdiendo fue el 6 de noviembre de 2024, cuando venció 3-2 a Instituto en Alta Córdoba con goles de Pablo Solari, Paulo Díaz y Facundo Colidio. Desde entonces, cada vez que recibió el primer golpe, no pudo transformar el desarrollo en victoria.
Un problema de carácter, juego y reacción
La estadística de los 22 partidos sin remontar no habla solamente de resultados. También expone un problema de reacción. River puede tener la pelota, puede empujar y puede generar tramos de dominio territorial, pero cuando el partido se le presenta adverso, le cuesta cambiar emocional y futbolísticamente.
Ante Atlético Tucumán, esa dificultad volvió a aparecer. El equipo intentó reaccionar con Lautaro Pereyra, Kendry Páez, Marcos Acuña, Juanfer Quintero y Maxi Salas, pero no logró quebrar a un rival ordenado. Incluso tuvo un cabezazo de Salas en el travesaño y algunas situaciones aisladas, pero nunca transmitió la sensación de controlar realmente el partido.
Coudet lo resumió con una frase que funciona como diagnóstico general: “Estamos jugando más a lo que podemos que a lo que queremos”.
River llega a playoffs en alerta
Aunque River terminó segundo en la Zona B y tendrá la ventaja de recibir a su rival en octavos, el presente preocupa. El Millonario podría enfrentar a San Lorenzo o Defensa y Justicia, dependiendo de la definición de la fecha, pero más allá del adversario, el foco está puesto en su propio rendimiento.
El equipo necesita recuperar confianza, claridad y capacidad de respuesta. En una instancia de eliminación directa, no alcanza con empujar ni con depender de individualidades. River deberá encontrar una estructura más sólida y una idea más reconocible si quiere avanzar.
La derrota ante Atlético Tucumán dejó una imagen incómoda: un equipo que no jugó bien, un entrenador que asumió la responsabilidad, un referente que pidió autocrítica y una hinchada que mostró su fastidio. Todo esto, justo antes de los playoffs.
Análisis del momento de River
River atraviesa una paradoja. Desde la tabla, no llega mal: terminó segundo en la Zona B con 29 puntos. Desde el juego, en cambio, el cierre dejó muchas dudas. La derrota ante Atlético Tucumán no fue solo un resultado negativo, sino una señal de alarma por la falta de funcionamiento.
El equipo de Coudet no pudo imponer condiciones ante un rival que llegaba sin chances de playoffs y con una pésima racha como visitante. Atlético Tucumán golpeó en el primer tiempo, defendió con orden y se llevó una victoria histórica del Monumental.
River, en cambio, quedó atrapado en sus propios problemas: pérdidas, poca creatividad, falta de profundidad y una dificultad evidente para cambiar partidos adversos. La autocrítica de Coudet y Pezzella fue necesaria, pero ahora deberá transformarse en respuestas futbolísticas.
Las frases más fuertes tras la derrota
Eduardo Coudet: “La actuación fue malísima. El equipo no jugó bien y nunca logró transmitir buenas sensaciones de adentro para afuera”.
Eduardo Coudet: “El máximo responsable soy yo. No pude lograr hoy que el equipo transmita buenas cosas”.
Eduardo Coudet: “Quedamos muy en deuda”.
Eduardo Coudet: “No le puedo encontrar la soltura de juego al equipo”.
Eduardo Coudet: “La gente nos empuja, pero no nos puede hacer jugar bien al fútbol”.
Eduardo Coudet: “Estamos jugando más a lo que podemos que a lo que queremos”.
Germán Pezzella: “Hicimos un muy mal partido, no le encontramos la vuelta”.
Germán Pezzella: “Nos faltó crear situaciones. No tuvimos la claridad para llegar”.
Germán Pezzella: “Hay que hacer autocrítica, revisarlo y tratar de darlo vuelta”.
Futbol
Atlético Tucumán dio el golpe en el Monumental: le ganó a River y cerró el Apertura con un triunfo histórico
Published
17 horas agoon
mayo 4, 2026
Atlético Tucumán consiguió un triunfo enorme en el Monumental: venció 1-0 a River con gol de Renzo Tesuri y cerró el Torneo Apertura 2026 con una victoria histórica. El Decano cortó una racha de 464 días sin ganar como visitante y dejó al Millonario lleno de dudas de cara a los playoffs.
Atlético Tucumán venció a River en el Monumental y firmó uno de los grandes golpes del Apertura
Atlético Tucumán cerró el Torneo Apertura 2026 con una victoria que vale mucho más que tres puntos. En el Estadio Monumental, el Decano derrotó 1-0 a River con gol de Renzo Tesuri y consiguió un triunfo histórico, de enorme valor deportivo y emocional, en una cancha donde pocos imaginaban que podía dar el golpe.
El equipo de Julio César Falcioni llegó a Núñez sin chances de pelear por los playoffs y con una campaña irregular, especialmente fuera de casa. Pero lejos de refugiarse cerca de su arco, Atlético Tucumán jugó con personalidad, compitió con orden, aprovechó su momento y defendió la ventaja con firmeza hasta el final.
River, en cambio, volvió a mostrar señales preocupantes. El equipo de Eduardo Coudet venía de dos triunfos consecutivos tras la derrota en el Superclásico, pero no logró sostener esa levantada. Jugó mal, fue silbado por su gente al final de cada etapa y llega a los octavos de final con más dudas que certezas, pese a haber terminado segundo en la Zona B con 29 puntos.
Síntesis del partido
Resultado: River 0-1 Atlético Tucumán
Competencia: Torneo Apertura 2026
Fecha: postergada jornada 9
Estadio: Monumental Antonio Vespucio Liberti
Gol: Renzo Tesuri
Figura destacada: Luis Ingolotti, por sus intervenciones en el segundo tiempo
Dato clave: Atlético Tucumán ganó como visitante después de 464 días y cortó una racha de 22 partidos sin triunfos fuera de casa.
Un triunfo que rompe rachas y queda en la historia
La victoria de Atlético Tucumán en el Monumental no fue una más. El Decano no ganaba como visitante desde el 24 de enero de 2025, cuando venció 1-0 a San Martín de San Juan con gol de Coronel. Desde entonces, habían pasado 464 días sin festejos fuera del José Fierro.
La estadística era todavía más dura si se observaba la capacidad de sumar: Atlético no puntuaba como visitante desde el 18 de agosto de 2025, cuando empató 2-2 ante Sarmiento con goles agónicos de Coronel y Auzqui. Luego de ese partido, acumuló 13 derrotas consecutivas fuera de Tucumán.
Por eso, ganar en el Monumental tuvo un valor gigantesco. Atlético no solo cortó una mala racha: lo hizo ante River, en Núñez, y con una actuación seria, inteligente y de carácter.
Además, el triunfo tiene una particularidad histórica. Fue apenas la segunda victoria de Atlético Tucumán sobre River en el Monumental y la primera conseguida en cancha ante el Millonario como visitante en Primera División. El antecedente anterior en Núñez había sido en la temporada 2011/12, por la Primera Nacional, cuando el Decano ganó 2-0 con goles de Luis Miguel “Pulga” Rodríguez y César Montiglio.
River empezó agresivo, pero Atlético no se intimidó
El arranque mostró a un River decidido. El equipo de Coudet salió con intensidad, intentó presionar alto y buscó imponer condiciones desde los primeros minutos. A los 7, Fabricio Bustos armó una buena jugada con dos paredes consecutivas, primero con Maxi Meza y luego con Tomás Galván, hasta quedar en posición de remate. Su disparo de media distancia se fue por encima del travesaño.
Ese comienzo parecía marcar una noche de dominio local, pero Atlético Tucumán no se achicó. El equipo de Falcioni no se metió atrás. Se animó a salir, presionó cuando pudo y encontró espacios para lastimar.
El Decano avisó en más de una oportunidad. Incluso llegó a convertir por medio de Leandro “Loco” Díaz, aunque el gol fue anulado por posición adelantada. Esa acción fue una señal: Atlético estaba dispuesto a competir el partido lejos de una postura pasiva.
River también tuvo su chance a los 15 minutos. Facundo Colidio remató, la pelota rebotó en un defensor y le quedó a Maximiliano Meza, que sacó un potente derechazo. Clever Ferreira alcanzó a bloquearlo justo, evitando una situación muy peligrosa para la visita.
Tesuri apareció para silenciar Núñez
Atlético Tucumán encontró el golpe decisivo en el primer tiempo. La jugada nació por izquierda, con una gran acción individual de Franco Nicola. El atacante amagó, desbordó ante Germán Pezzella y lanzó un centro que picó en el área.
La pelota llegó al segundo palo, donde Maximiliano Villa remató mordido. Ese intento no fue directo al arco, pero terminó transformándose en una asistencia inesperada hacia el corazón del área. Allí apareció Renzo Tesuri, capitán del Decano, para colocar la pelota cerca del palo derecho y marcar el 1-0.
El gol fue un premio para Atlético, que había demostrado personalidad para no quedar sometido. También fue un golpe fuerte para River, que empezó a sentir la impaciencia de su gente y la incomodidad de un partido que se le escapaba desde lo futbolístico y desde lo emocional.
Tesuri, símbolo de esfuerzo y liderazgo, puso su sello en una noche que quedará marcada para el Decano. Su definición fue precisa, pero la jugada completa también mostró una virtud colectiva: Atlético atacó con decisión, aprovechó los espacios y tuvo la convicción que muchas veces le faltó fuera de casa durante el último año.
River reaccionó, pero se encontró con Ingolotti
Después del 0-1, River fue a buscar el empate. A los 27 minutos tuvo dos situaciones claras en pocos segundos. Primero, Colidio avanzó por el centro y habilitó a Agustín Ruberto, quien giró y sacó un zurdazo de media vuelta. Luis Ingolotti voló sobre su poste izquierdo y mandó la pelota al córner.
En la jugada posterior, el tiro de esquina fue peinado hacia el área por Leandro Díaz y Germán Pezzella tuvo la chance de definir de frente al arco, aunque muy incómodo. Su remate se fue demasiado alto.
Coudet empezó a mostrar fastidio desde el banco. Hizo gestos, dio indicaciones y buscó que su equipo tuviera mayor convicción para atacar. River tenía la pelota, pero no encontraba claridad. Atlético, en cambio, defendía con orden y esperaba su oportunidad para salir rápido.
A los 39, Ian Subiabre casi aprovecha una falta de comunicación en el fondo tucumano. Ingolotti salió a cortar un pase largo junto a dos defensores, se chocó con Ferreira y la pelota quedó suelta. Subiabre, sin demasiado ángulo, intentó picarla desde afuera del área por encima del arquero, pero su remate salió cerca del palo derecho.
Beltrán evitó que Atlético ampliara la ventaja
Antes del descanso, Atlético Tucumán tuvo una chance enorme para irse al vestuario con una ventaja mayor. La acción nació en una contra muy bien conducida por Nicolás Laméndola, quien manejó los tiempos y descargó para Leandro Díaz.
El delantero remató de derecha, pero Santiago Beltrán respondió con una gran intervención, cerrando con la pierna izquierda. La atajada fue tan importante que recibió aplausos de las tribunas riverplatenses, pese al fastidio generalizado por el rendimiento del equipo.
Esa jugada dejó una conclusión clara: Atlético no solo estaba defendiendo una ventaja; también tenía herramientas para lastimar cada vez que encontraba espacios. River, en cambio, se iba al descanso con murmullos, dudas y una sensación de incomodidad profunda.
Pereyra levantó al Monumental, pero no alcanzó
En el segundo tiempo, River buscó respuestas desde el banco y encontró algo de aire en Lautaro Pereyra. El juvenil de 18 años mostró personalidad desde su primera intervención: recibió de espaldas sobre la izquierda, giró, dejó atrás a su marcador, pasó entre dos defensores y remató de derecha. La pelota pasó muy cerca del palo izquierdo de Ingolotti.
Pereyra volvió a encender al público a los 12 minutos del complemento. Aprovechó un pase fallido de Atlético, eludió con categoría a Villa y asistió a Kendry Páez, que controló con derecha y definió de zurda sin potencia. Ingolotti respondió bien, volcándose hacia su costado derecho.
El ingreso de Pereyra, junto con la creatividad de Páez y algunos avances de Marcos Acuña por izquierda, empezó a empujar a Atlético contra su arco. River creció territorialmente, pero le siguió faltando precisión en la última jugada.
Maxi Salas también tuvo sus oportunidades. La más clara llegó cuando Atlético estaba momentáneamente con diez por una lesión de Gastón Suso. Acuña lanzó un centro desde la izquierda y Salas cabeceó con mucha dificultad, arqueando el cuerpo en el aire. La pelota superó la estirada del arquero y pegó en el travesaño.
Atlético resistió con firmeza y casi lo liquida de contra
Con el paso de los minutos, River se fue llenando de ansiedad. Juanfer Quintero tuvo un tiro libre que Lautaro Rivero cabeceó en zona peligrosa, pero sin dirección. Luego, Colidio probó desde media distancia cerca del final y la pelota se fue por encima del travesaño.
En tiempo adicionado, Quintero recortó de derecha a izquierda y sacó un zurdazo que Ingolotti controló contra su poste izquierdo. Fue una de las últimas chances del Millonario, que terminó empujando más por necesidad que por funcionamiento.
Atlético, mientras tanto, tuvo algunas oportunidades para sentenciar de contra, pero no estuvo fino en los metros finales. Aun así, defendió con concentración, sostuvo la ventaja y se abrazó a una victoria que necesitaba desde hacía demasiado tiempo.
Cuando llegó el pitazo final, el contraste fue total: silbidos para River y desahogo absoluto para Atlético Tucumán. El Decano había logrado una de las grandes sorpresas de la fecha y había puesto fin a una racha negra como visitante.
River llega a playoffs con más dudas que certezas
La derrota dejó a River en una posición incómoda. El equipo terminó segundo en la Zona B con 29 puntos y recibirá en octavos a San Lorenzo o Defensa y Justicia, dependiendo de la definición de los últimos cruces. Pero más allá de la ubicación, la preocupación pasa por el rendimiento.
El Millonario volvió a jugar mal. Le costó construir juego, dependió demasiado de apariciones individuales y fue silbado por su gente. La sensación en Núñez es que el equipo de Coudet todavía no termina de afirmarse, aun cuando los resultados previos lo habían acomodado en la tabla.
En playoffs, donde el margen de error se reduce, River necesitará otra versión. La jerarquía individual no siempre alcanza si no hay fluidez colectiva. Ante Atlético, quedó expuesto por un rival que lo incomodó, lo lastimó y después supo defender el resultado.
Atlético Tucumán cerró con una sonrisa un torneo difícil
Para Atlético Tucumán, el triunfo no cambia su ubicación final de manera determinante: terminó decimotercero en la Zona B, con 14 puntos. Pero sí modifica el ánimo y el balance emocional del cierre.
El Decano venía de un torneo complicado, con muchas dificultades fuera de casa y sin posibilidades de clasificar. Ganar en el Monumental, ante River, y cortando una racha de 464 días sin victorias como visitante, puede ser un punto de partida para reconstruir confianza.
Falcioni logró que su equipo compitiera con orden, concentración y carácter. Atlético defendió cuando tuvo que defender, atacó cuando encontró espacios y supo sostener una ventaja mínima durante gran parte del partido.
Análisis del partido: el Decano ganó porque creyó y resistió
Atlético Tucumán ganó por tres razones principales: no se intimidó, aprovechó su oportunidad y defendió con firmeza.
No se intimidó porque salió a jugar el partido sin regalarle la pelota y el territorio completamente a River. Aprovechó su oportunidad porque Tesuri convirtió en una de las acciones más claras del primer tiempo. Y defendió con firmeza porque en el segundo tiempo soportó el empuje del Millonario sin perder el orden.
River tuvo chances, sí. Pegó un tiro en el travesaño, encontró respuestas en Pereyra y Páez, y exigió a Ingolotti. Pero nunca logró transformar su dominio territorial en un funcionamiento claro.
El Decano, en cambio, fue más simple y más efectivo. En una cancha difícil, con una racha negativa pesadísima sobre la espalda, jugó con la concentración que exige un partido así.
Las claves del triunfazo de Atlético Tucumán
1. El gol de Tesuri
El capitán apareció en el área y definió con precisión para marcar el único gol del partido.
2. La personalidad del Decano
Atlético no se metió atrás desde el inicio. Compitió, buscó y se animó a lastimar.
3. La firmeza defensiva
El equipo de Falcioni sostuvo el resultado durante todo el segundo tiempo ante un River que empujó con ansiedad.
4. Luis Ingolotti respondió cuando lo exigieron
El arquero fue importante en el complemento, especialmente ante Páez y Quintero.
5. Una racha histórica que llegó a su fin
Atlético volvió a ganar como visitante después de 464 días y cortó una seguidilla de 22 partidos sin triunfos fuera de casa.
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