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Lanús quedó a un paso del título en La Liga Argentina tras aplastar a San Isidro por 27 puntos
Lanús aplastó a San Isidro 88-61 en el Antonio Rotili, quedó 2-1 en la final y tendrá dos chances para lograr el ascenso.
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10 horas agoon
Lanús quedó a un paso del título tras vencer con autoridad a San Isidro por 88-61 en el tercer partido de la final de La Liga Argentina, con una actuación descomunal de Edgar Merchant y una ventaja 2-1 en la serie por el ascenso. Créditos: Prensa Lanús – Liga Argentina de Basquet
Lanús quedó a un paso del título en La Liga Argentina después de una actuación contundente, dominante y emocionalmente perfecta en el tercer partido de la final. El Granate derrotó a San Isidro por 88 a 61 en el Microestadio Antonio Rotili, se adelantó 2-1 en la serie y quedó con dos oportunidades para coronar la temporada y concretar el ansiado ascenso a La Liga Nacional.
El título de la noche tuvo nombre propio: Edgar Merchant. El interno de Lanús firmó una actuación monumental con 30 puntos, 2 rebotes, 1 asistencia, 2 recuperos, 1 tapa y 27 de valoración, pero su impacto fue todavía más grande de lo que muestra la planilla. Anotó 26 puntos en la primera mitad, destrozó la defensa de San Isidro desde el arranque y lideró un primer tiempo de altísimo nivel ofensivo que prácticamente dejó el partido encaminado.
La victoria fue de punta a punta. Lanús ganó el primer cuarto 29-15, llegó al descanso arriba 54-34, sostuvo la diferencia en el tercer parcial y terminó cerrando una noche de fiesta ante un Rotili colmado. San Isidro, que venía de igualar la serie con autoridad en San Francisco, nunca encontró su mejor versión y quedó obligado a ganar el cuarto juego para estirar la definición.
Lanús fue contundente y recuperó el control de la final
La final de La Liga Argentina venía con un desarrollo cambiante. En el primer juego, Lanús había dado el golpe como visitante al vencer a San Isidro por 63-62 en San Francisco. Luego, el Santo respondió con fuerza en el segundo partido y ganó 90-72, igualando la serie 1-1. Pero en el tercer capítulo, ya en Buenos Aires, el Granate volvió a imponer condiciones y recuperó el mando de la definición.
El equipo de Juan Manuel Anglese no solo ganó: dominó. Lo hizo desde la intensidad defensiva, desde el ritmo, desde el rebote ofensivo y desde una explosión anotadora que tuvo a Merchant como bandera. El resultado final, 88-61, reflejó una superioridad clara en casi todos los rubros importantes.
Lanús terminó con 105 de valoración colectiva, contra apenas 43 de San Isidro. Esa diferencia de 62 puntos en valoración muestra la distancia real entre un equipo que ejecutó con precisión y otro que se vio incómodo, frustrado y sin respuestas durante gran parte de la noche.
El Antonio Rotili fue una caldera granate
El contexto también jugó su partido. El Antonio Rotili tuvo un marco imponente, propio de una final. Lanús volvió a jugar en casa después de haber conseguido un triunfo fuera de su estadio y una derrota dura en el segundo punto. La expectativa era enorme: ganar significaba quedar match point.
El equipo respondió a ese clima con una de sus mejores actuaciones de la temporada. El arranque fue demoledor. Tras unos primeros minutos de estudio, Lanús empezó a correr después de defensas firmes, atacó la pintura con decisión y encontró segundas oportunidades a partir del rebote ofensivo.
San Isidro no pudo frenar la energía inicial del local. El Granate se escapó 17-9 cuando todavía restaban 4:25 del primer cuarto y luego estiró la diferencia hasta un contundente 29-11 antes del cierre del parcial. Recién sobre el final, Julián Eydallin le dio algo de aire al ataque cordobés, pero el primer cuarto terminó 29-15 para Lanús.
Edgar Merchant, una primera mitad de otro partido
La gran explicación del dominio inicial fue Edgar Merchant. El jugador de Lanús tuvo un arranque absolutamente determinante. Marcó 16 puntos en el primer cuarto y volvió a castigar en el segundo, donde sumó otros 10 para llegar al descanso con 26 unidades.
Su planilla final fue tremenda: 30 puntos, con 10/17 en dobles, 3/3 en triples y 1/1 en libres. Es decir, anotó con eficacia cerca del aro, castigó desde el perímetro y prácticamente no dejó margen para la defensa de San Isidro.
Merchant fue indetenible porque atacó de distintas maneras. Corrió la cancha, ganó posiciones interiores, castigó tras rebotes ofensivos y también abrió la defensa con el triple. San Isidro intentó ajustar, pero nunca encontró una marca estable para bajarle el ritmo.
En términos de impacto, su actuación fue la más decisiva de la final hasta el momento. No solo por los 30 puntos, sino porque construyó la diferencia cuando el partido todavía estaba emocionalmente abierto.
El primer cuarto marcó el rumbo de la noche
El 29-15 del primer cuarto fue mucho más que una ventaja numérica. Fue una declaración de intenciones. Lanús salió con agresividad, con piernas frescas y con una convicción absoluta para imponer su ritmo.
San Isidro sufrió en ambos costados. En defensa, permitió penetraciones, tiros cómodos y rebotes ofensivos. En ataque, quedó empastado, sin circulación limpia y con poca eficacia desde el perímetro. La visita no encontró a sus principales generadores y dependió de algunas apariciones aisladas.
Lanús, en cambio, tuvo fluidez, pase extra y presencia física. Además de Merchant, el equipo encontró energía de Mike Henry, Martín Franchino, Lucio Reinaudi y Robert Whitfield, quienes acompañaron desde distintos roles.
El dato que resume ese inicio es contundente: Lanús cerró el primer cuarto con 12/19 de campo, una eficacia altísima para una instancia de tanta presión.
San Isidro reaccionó, pero Lanús cerró mejor el primer tiempo
En el segundo cuarto, el Granate mantuvo la intensidad con su rotación y llegó a sacar una máxima de 41-19 cuando restaban 5:32. El partido parecía empezar a quebrarse definitivamente.
Sin embargo, San Isidro tuvo su mejor pasaje de la noche. El equipo de Sebastián Porta ajustó con una zona 2-3, mejoró la conectividad ofensiva y logró meter un parcial de 13-2 para achicar la distancia a 43-32 a falta de 2:50. Ese tramo le devolvió algo de vida al Santo y obligó a Lanús a reorganizarse.
Pero el Granate respondió como equipo grande. Cuando San Isidro insinuó una reacción, Lanús cerró la primera mitad con un parcial de 8-0 y se fue al descanso largo arriba 54-34. Otra vez, Merchant fue el motor ofensivo del equipo local.
Esa ráfaga final fue decisiva. San Isidro había logrado acercarse a 11 puntos, pero el cierre granate volvió a estirar la brecha a 20 y dejó la sensación de que el control seguía siendo totalmente del local.
El tercer cuarto terminó de quebrar a San Isidro
Después del entretiempo, San Isidro necesitaba un golpe rápido para cambiar el clima. No lo consiguió. Lanús no tuvo el mismo ritmo arrollador del primer tiempo, pero sí mantuvo el dominio del partido con defensa, control del rebote y buenas decisiones.
A los cinco minutos del tercer cuarto, el Granate ya ganaba 61-35. En ese tramo, San Isidro apenas pudo sumar desde la línea y no logró encontrar variantes ofensivas. El equipo cordobés buscó combinaciones, ajustes y rotaciones, pero el partido seguía dentro de la telaraña defensiva de Lanús.
La diferencia siguió creciendo. Henry apareció con puntos importantes y el rebote ofensivo continuó siendo una fuente de segundas oportunidades para el local. El tercer cuarto terminó 69-40, con una distancia de 29 puntos que prácticamente sentenció la noche.
El último cuarto fue una fiesta granate
El cuarto período ya se jugó con el partido claramente inclinado. San Isidro necesitaba una reacción casi perfecta, pero Lanús no bajó la concentración. El Granate siguió defendiendo, siguió corriendo cuando pudo y aumentó la diferencia hasta 83-52 con 4:30 por jugar.
El cierre fue una celebración del público local. El Antonio Rotili disfrutó una victoria que no solo puso a Lanús arriba en la serie, sino que lo dejó a una victoria de regresar a la elite del básquet argentino.
El resultado final, 88-61, fue la mayor muestra de autoridad de Lanús en esta final. Después de dos partidos muy distintos —uno cerrado y otro dominado por San Isidro—, el Granate logró su producción más completa de la serie.
Mike Henry, el socio ideal de Merchant
Aunque Merchant fue la figura excluyente, Mike Henry también tuvo una noche muy importante. Terminó con 14 puntos, 9 rebotes, 1 recupero, 1 tapa y 15 de valoración. Su tarea fue clave para sostener el dominio físico de Lanús.
Henry capturó 6 rebotes ofensivos, un dato enorme. Esa presencia en el tablero rival le dio al Granate segundas oportunidades constantes y castigó una de las debilidades de San Isidro en la noche.
También aportó puntos en momentos importantes, especialmente en el tercer cuarto, cuando Lanús necesitaba sostener la diferencia sin depender exclusivamente de Merchant. Su energía, su potencia y su capacidad para ir al rebote fueron fundamentales.
Franchino y Reinaudi, producción silenciosa pero determinante
Martín Franchino volvió a ser importante en el equilibrio del equipo. Sumó 7 puntos, 9 rebotes, 2 tapas, 1 recupero y 12 de valoración. Su +29 en cancha refleja el impacto que tuvo en la estructura del equipo, aun sin ser uno de los máximos anotadores.
Lucio Reinaudi también tuvo un partido muy valioso. Terminó con 7 puntos, 3 rebotes, 5 asistencias, 3 recuperos, 1 tapa y 11 de valoración en apenas 18 minutos. Su +/- fue de +25, una señal muy fuerte de su influencia en los pasajes donde Lanús construyó la diferencia.
Reinaudi ordenó, defendió y aceleró cuando el equipo lo necesitó. Después de haber sido importante en los primeros juegos de la final, volvió a mostrar que es una pieza clave en la conducción del Granate.
Lanús ganó desde el colectivo
El gran dato del partido es que Lanús no fue solo Merchant. Sí, su actuación fue extraordinaria, pero el equipo ganó porque tuvo respuestas desde todos los sectores.
Robert Whitfield aportó 9 puntos y 4 asistencias. Joaquín Nóblega sumó 7 puntos, 4 rebotes y fue parte de una formación con enorme impacto positivo: terminó con +31, el mejor +/- del equipo. Alan Sacchi anotó 6 puntos desde la banca con 2/4 en triples, mientras que Roquez Johnson sumó 6 puntos, 2 rebotes y 3 asistencias.
Lanús terminó con 20 asistencias, una cifra que muestra circulación, lectura y confianza. También registró 12 rebotes ofensivos, 11 recuperos y solo 12 pérdidas. En una final, esos datos hablan de concentración y de ejecución.
San Isidro tuvo una noche incómoda
San Isidro no pudo repetir la versión del segundo juego. El equipo que había ganado 90-72 en San Francisco esta vez quedó atrapado por la defensa granate y sufrió una noche muy pobre desde el perímetro.
El Santo terminó con 6/29 en triples, apenas 20%. Ese porcentaje fue determinante. Lanús defendió bien la pintura, pero también logró que muchos lanzamientos exteriores llegaran forzados, incómodos o fuera de ritmo.
El otro dato clave fue la pérdida de balón. San Isidro tuvo 18 pérdidas, contra 12 de Lanús. En una cancha donde el local corría cada vez que recuperaba, esos errores se transformaron en puntos rápidos, energía para el público y confianza para el Granate.
Lambrisca fue el más destacado en la visita
En San Isidro, Manuel Lambrisca fue el mejor jugador. Terminó con 15 puntos, 3 rebotes y 13 de valoración, con 5/8 en dobles y 1/2 en triples. Fue el máximo anotador del equipo y uno de los pocos que pudo resolver con cierta continuidad.
También aparecieron Luciano Ortiz, con 12 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias, 2 recuperos y 2 tapas, y Julián Eydallin, con 12 puntos, 3 rebotes y 2/9 en triples. Sin embargo, ninguno pudo cambiar la tendencia general.
San Isidro extrañó mucho una producción más alta de Nahuel Buchaillot, que terminó con apenas 2 puntos y 0/6 de cancha, aunque repartió 3 asistencias y tuvo 6 pérdidas. También sufrió la falta de puntos de Lautaro Mare, quien no anotó en 21 minutos y terminó con 0/4 en triples.
La diferencia estadística fue enorme
El resultado se explica también desde la planilla. Lanús tuvo mejores porcentajes globales, ganó la valoración por un margen aplastante y fue mucho más productivo en ataque.
El Granate lanzó 21/39 en dobles para un 53%, contra 17/29 de San Isidro, que tuvo un buen 58% en dobles pero tomó menos tiros cerca del aro. La gran diferencia estuvo en el triple: Lanús convirtió 11/34, mientras que San Isidro apenas metió 6/29.
Además, Lanús fue más efectivo desde la línea: 13/16 en libres, un excelente 81%. San Isidro terminó con 9/13, un correcto 69%, pero con menos volumen.
En rebotes, Lanús ganó 37-28, con una diferencia muy importante en rebote ofensivo: 12 contra 3. Ese rubro fue decisivo porque le permitió al local sostener ataques, castigar segundas oportunidades y evitar que San Isidro pudiera correr.
La serie: Lanús 2-1 y dos chances para el ascenso
La final quedó 2-1 a favor de Lanús. El Granate tendrá dos oportunidades para coronarse campeón y lograr el ascenso a La Liga Nacional. La primera será el miércoles, nuevamente en el Antonio Rotili. Si San Isidro gana, la serie regresará a un quinto partido.
La serie tuvo tres capítulos muy distintos:
En el Juego 1, Lanús ganó como visitante por 63-62 en un duelo cerrado, defensivo y dramático, definido por un doble de Merchant a falta de 15 segundos.
En el Juego 2, San Isidro respondió con autoridad y venció 90-72, imponiendo su ritmo ofensivo, igualando la serie y recuperando confianza.
En el Juego 3, Lanús volvió a dominar, esta vez con una diferencia todavía más contundente: 88-61, con Merchant como figura y un primer tiempo decisivo.
La tendencia muestra algo claro: cuando Lanús logra llevar el partido a su defensa, controlar pérdidas y dominar el rebote ofensivo, San Isidro sufre mucho. Cuando el Santo puede correr, repartir el goleo y tener fluidez en ataque, como en el segundo juego, la serie se empareja.
Qué debe sostener Lanús para ser campeón
Lanús quedó a un paso del título, pero todavía debe cerrar la historia. Para lograrlo, necesita sostener tres aspectos fundamentales.
Primero, la intensidad defensiva. El Granate dejó a San Isidro en 61 puntos, muy lejos de los 90 que el Santo había anotado en el segundo juego. Esa diferencia marca el camino.
Segundo, el rebote ofensivo. Los 12 rebotes en ataque fueron una de las grandes claves. Henry, Franchino y el resto de los internos le dieron al equipo posesiones extra que golpearon anímicamente a San Isidro.
Tercero, la circulación. Las 20 asistencias muestran que Lanús no dependió únicamente de una inspiración individual. Aunque Merchant fue la figura, el equipo encontró tiros desde el pase, desde el movimiento y desde la ocupación correcta de espacios.
Qué debe corregir San Isidro para seguir vivo
San Isidro necesita una respuesta inmediata. El cuarto juego será de eliminación para el equipo cordobés, por lo que deberá corregir varias cuestiones.
La primera es el inicio. No puede volver a permitir un primer cuarto de 29-15. En una final, empezar tan abajo condiciona todo el desarrollo.
La segunda es el tiro exterior. El 6/29 en triples fue demasiado bajo. Jugadores como Buchaillot, Mare y Eydallin necesitan mejores porcentajes para abrir la cancha y evitar que Lanús cargue la pintura.
La tercera es el control de balón. Las 18 pérdidas fueron un problema enorme. Muchas llegaron en momentos donde San Isidro intentaba volver al partido y terminaron generando puntos o transiciones para Lanús.
La cuarta es el rebote defensivo. Permitir 12 rebotes ofensivos en una final es darle demasiado oxígeno a un rival que ya estaba encendido.
Síntesis del partido
Lanús derrotó a San Isidro por 88 a 61 en el tercer partido de la final de La Liga Argentina y quedó 2-1 arriba en la serie, a una victoria del título y del ascenso a La Liga Nacional. El Granate dominó de principio a fin, construyó una ventaja de 29-15 en el primer cuarto, se fue al descanso largo arriba 54-34 y no dejó reaccionar al Santo. La figura fue Edgar Merchant, autor de 30 puntos, con 26 en la primera mitad. También se destacaron Mike Henry, con 14 puntos y 9 rebotes, y la producción colectiva de un Lanús que terminó con 105 de valoración. En San Isidro, el máximo anotador fue Manuel Lambrisca, con 15 unidades.
Cuadro estadístico del partido
Estadísticas generales
| Equipo | Puntos | Dobles | Triples | Libres | Rebotes | Asistencias | Recuperos | Pérdidas | Tapas | Faltas | Valoración |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Lanús | 88 | 21/39, 53% | 11/34, 32% | 13/16, 81% | 37 | 20 | 12 | 11 | 5 | 18 | 105 |
| San Isidro | 61 | 17/29, 58% | 6/29, 20% | 9/13, 69% | 28 | 11 | 6 | 18 | 3 | 21 | 43 |
Principales figuras
| Jugador | Equipo | Puntos | Rebotes | Asistencias | Recuperos | Tapas | Valoración | +/- |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Edgar Merchant | Lanús | 30 | 2 | 1 | 2 | 1 | 27 | +22 |
| Mike Henry | Lanús | 14 | 9 | 0 | 0 | 1 | 15 | +27 |
| Robert Whitfield | Lanús | 9 | 1 | 4 | 2 | 0 | 13 | +6 |
| Martín Franchino | Lanús | 7 | 9 | 0 | 3 | 2 | 12 | +29 |
| Lucio Reinaudi | Lanús | 7 | 3 | 5 | 3 | 1 | 11 | +25 |
| Roquez Johnson | Lanús | 6 | 2 | 3 | 0 | 0 | 11 | 0 |
| Manuel Lambrisca | San Isidro | 15 | 3 | 0 | 2 | 0 | 13 | -21 |
| Luciano Ortiz | San Isidro | 12 | 5 | 2 | 2 | 2 | 7 | -18 |
| Julián Eydallin | San Isidro | 12 | 3 | 2 | 1 | 0 | 11 | -10 |
| Marcos Saglietti | San Isidro | 7 | 5 | 2 | 0 | 0 | 12 | -17 |
| C. Hooper | San Isidro | 6 | 5 | 2 | 0 | 2 | 9 | -24 |
Comparativa estadística clave
| Rubro | Lanús | San Isidro | Clave |
|---|---|---|---|
| Puntos | 88 | 61 | Lanús ganó por 27 |
| Valoración | 105 | 43 | Dominio total del Granate |
| Rebotes | 37 | 28 | Lanús controló los tableros |
| Rebotes ofensivos | 12 | 3 | Segundas oportunidades decisivas |
| Asistencias | 20 | 11 | Mejor circulación local |
| Triples convertidos | 11 | 6 | Lanús castigó más desde afuera |
| Efectividad en triples | 32% | 20% | San Isidro no encontró perímetro |
| Pérdidas | 11 | 18 | El Santo regaló demasiadas posesiones |
| Libres | 13/16, 81% | 9/13, 69% | Lanús fue más seguro en la línea |
Cómo está la serie final
| Juego | Resultado | Sede | Estado de la serie |
|---|---|---|---|
| Juego 1 | San Isidro 62 – Lanús 63 | Antonio Manno | Lanús 1-0 |
| Juego 2 | San Isidro 90 – Lanús 72 | Antonio Manno | Serie 1-1 |
| Juego 3 | Lanús 88 – San Isidro 61 | Antonio Rotili | Lanús 2-1 |
| Juego 4 | Miércoles, 20.30 | Antonio Rotili | Lanús puede ser campeón |
Datos clave del partido
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Resultado final | Lanús 88 – San Isidro 61 |
| Serie | Lanús gana 2-1 |
| Instancia | Final de La Liga Argentina |
| Sede | Microestadio Antonio Rotili |
| Figura | Edgar Merchant |
| Puntos de Merchant | 30 |
| Puntos de Merchant en el primer tiempo | 26 |
| Máxima referencia de San Isidro | Manuel Lambrisca, 15 puntos |
| Clave del partido | Primer cuarto 29-15 y rebote ofensivo |
| Próximo juego | Miércoles, 20.30, otra vez en Lanús |
| Contexto | Lanús quedó a una victoria del título y del ascenso |
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Quimsa ganó en la Bombonerita y es el primer finalista de la Liga Nacional
Published
1 día agoon
junio 1, 2026
Quimsa ganó en la Bombonerita, derrotó 94-83 a Boca Juniors y cerró la serie semifinal para convertirse en el primer finalista de La Liga Nacional. La Fusión mostró autoridad, eficacia y carácter en una noche clave.
Quimsa primer finalista: golpeó en la Bombonerita y cerró la serie ante Boca
Quimsa primer finalista de La Liga Nacional. La Fusión volvió a demostrar su jerarquía competitiva, ganó en una Bombonerita repleta y expectante, derrotó a Boca Juniors por 94-83 y selló su clasificación a una nueva definición por el título. El equipo santiagueño cerró la semifinal con autoridad, respondió después del golpe sufrido en el tercer juego y confirmó que sigue siendo uno de los grandes protagonistas del básquet argentino.
El triunfo tuvo un valor enorme por el contexto. Boca venía de descontar la serie con una gran victoria por 99-92 en la Bombonerita, había recuperado energía y buscaba igualar la llave ante su gente. Sin embargo, Quimsa no se dejó arrastrar por el clima local. Jugó con madurez, encontró variantes ofensivas, sostuvo a sus figuras y tuvo mayor consistencia durante los momentos decisivos.
La gran figura de la noche fue Brandon Robinson, máximo anotador del partido con 23 puntos, además de 4 rebotes, 3 asistencias, 3 recuperos y 29 de valoración. También fue determinante Tyren Johnson, con 18 puntos, mientras que Diego Figueredo aportó 11 puntos y 3 asistencias, y Leonardo Lema sumó 11 puntos y 7 rebotes. En Boca, el más destacado fue Michael Smith, autor de 22 puntos.
Una victoria de autoridad en territorio visitante
Quimsa llegó a este cuarto juego con una misión clara: evitar que Boca llevara la serie a un quinto partido. Después de ganar los dos primeros juegos en Santiago del Estero, la Fusión había sufrido la reacción xeneize en el tercer punto. Esa derrota obligaba al equipo de Lucas Victoriano a recuperar su identidad: defensa, orden ofensivo, control emocional y ejecución en los momentos calientes.
Y lo consiguió. En una cancha difícil, con la Bombonerita empujando y con Boca obligado a ganar, Quimsa mostró una versión muy sólida. No se desesperó, no perdió claridad cuando el local intentó reaccionar y terminó imponiéndose por una diferencia de once puntos.
El resultado final, 94-83, refleja una superioridad construida desde varios rubros: mejor eficacia perimetral, mayor presencia en el rebote ofensivo, más recuperos, mejor valoración colectiva y una noche determinante de Robinson.
Brandon Robinson, el líder de una clasificación enorme
Brandon Robinson volvió a ser el jugador decisivo de Quimsa. El extranjero completó una planilla de altísimo impacto: 23 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias, 3 recuperos, 1 tapa, 7 faltas recibidas y 29 de valoración, la mejor marca del partido.
Su eficacia fue una de las claves: convirtió 5/8 en dobles, 2/5 en triples y 7/8 en libres. Robinson atacó en distintos registros: lastimó cerca del aro, castigó desde el perímetro y fue seguro desde la línea. En una semifinal, esa variedad ofensiva pesa muchísimo.
Además, su impacto no fue solo anotador. Sus recuperos y su actividad defensiva ayudaron a cortar circuitos de Boca, especialmente cuando el Xeneize intentaba correr o generar ventajas con Smith, Cuello y Barreiro.
Robinson fue el jugador que marcó el tono de la serie. Había brillado en el primer juego con 27 puntos, volvió a ser importante en el segundo, sostuvo a Quimsa en el tercero y terminó siendo la gran figura de la clasificación.
Tyren Johnson, el socio perfecto para sostener el dominio
Junto a Robinson, Tyren Johnson tuvo una noche muy importante. El interno terminó con 18 puntos, 3 rebotes, 3 recuperos y 15 de valoración. Su planilla ofensiva fue sólida: 3/4 en dobles, 3/9 en triples y 3/3 en libres.
Johnson le dio a Quimsa una amenaza doble. Por un lado, pudo atacar cerca del aro. Por otro, abrió la cancha con su tiro exterior. Esa versatilidad obligó a Boca a defender espacios más amplios y generó mejores condiciones para que Robinson, Figueredo y Solanas encontraran ventajas.
En un partido de alta presión, Johnson fue clave para sostener la producción ofensiva de la Fusión. Sus 18 puntos llegaron en una noche donde Quimsa necesitaba respuestas constantes para frenar cualquier intento de remontada xeneize.
Figueredo y Lema, equilibrio para una noche decisiva
Quimsa no dependió únicamente de Robinson y Johnson. Diego Figueredo volvió a ser importante desde la conducción. Terminó con 11 puntos, 3 rebotes, 3 asistencias y 11 de valoración, con una eficacia muy valiosa desde el perímetro: 3/6 en triples.
Su rol fue fundamental porque Quimsa necesitaba orden. En la Bombonerita, con Boca intentando imponer ritmo y presión, Figueredo ayudó a manejar los tiempos del partido. También castigó desde afuera cuando la defensa local se cerró sobre los internos.
Leonardo Lema también tuvo un aporte determinante: 11 puntos, 7 rebotes, 1 asistencia y 14 de valoración. Fue importante en la lucha aérea, especialmente en defensa, y volvió a darle a la Fusión un sostén físico clave.
Lema ya había sido decisivo durante la serie ante Instituto y también en el primer juego contra Boca. Su continuidad como pieza de equilibrio explica mucho del presente de Quimsa.
La banca de Quimsa también respondió
La Fusión encontró puntos importantes desde la rotación. Mauro Solanas aportó 8 puntos con una planilla perfecta en triples: 2/2. Samajae Freeman sumó 8 puntos, 7 rebotes, 1 recupero y 9 de valoración, mientras que Sebastián Orresta colaboró con 5 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias.
Ese reparto fue importante porque en playoffs no alcanza con una o dos figuras. Para ganar de visitante y cerrar una semifinal, los equipos necesitan respuestas secundarias. Quimsa las tuvo.
Freeman fue importante en el rebote ofensivo, Orresta ayudó a darle circulación al ataque y Solanas castigó con tiros abiertos. Cada aporte tuvo valor dentro de un partido donde Boca nunca dejó de luchar.
Boca luchó, pero no pudo revertir la noche
Boca no se entregó. El equipo de Nicolás Casalánguida venía de ganar el tercer partido y buscaba sostener la ilusión de forzar un quinto juego. Tuvo respuestas ofensivas importantes, especialmente con Michael Smith, que fue el máximo anotador del Xeneize con 22 puntos.
Smith fue muy efectivo en dobles, con 8/10, y sostuvo a Boca en varios tramos del partido. También aportaron Alejandro Barreiro, con 18 puntos, 12 rebotes, 3 recuperos, 2 tapas y 23 de valoración, y Martín Cuello, con 15 puntos, incluyendo 3/5 en triples.
El problema para Boca fue que no logró tener regularidad colectiva. Anotó 83 puntos, pero permitió 94. Además, sufrió las pérdidas y no pudo controlar el rebote ofensivo de Quimsa. En un partido de cierre de serie, esos detalles marcaron la diferencia.
Alejandro Barreiro, el más completo de Boca
Más allá del goleo de Smith, Alejandro Barreiro fue uno de los jugadores más completos de Boca. Terminó con 18 puntos, 12 rebotes, 1 asistencia, 3 recuperos, 2 tapas y 23 de valoración. Su tarea fue enorme en ambos costados.
Barreiro fue importante para mantener a Boca competitivo. Tomó rebotes defensivos, generó segundas oportunidades y aportó desde el perímetro con 3/4 en triples. También fue el jugador que más presencia física le dio al Xeneize en la pintura y en las ayudas defensivas.
Sin embargo, su producción no alcanzó. Boca necesitaba un rendimiento colectivo más equilibrado para estirar la serie, pero Quimsa tuvo mayor claridad en el cierre y más respuestas de su estructura.
Michael Smith y Martín Cuello sostuvieron la ofensiva xeneize
Michael Smith fue el goleador de Boca con 22 puntos. Su planilla reflejó agresividad y eficacia: 8/10 en dobles, 1/4 en triples y 3/4 en libres. Fue el jugador que más daño generó en el uno contra uno y una de las vías principales para que el Xeneize se mantuviera en partido.
Martín Cuello, por su parte, aportó 15 puntos en 20 minutos, con 2/2 en dobles, 3/5 en triples y 2/2 en libres. Fue una de las mejores opciones ofensivas desde la rotación.
Boca tuvo buenos números de algunos nombres propios, pero no logró que esa producción se transformara en dominio general. Quimsa respondió mejor como equipo, tuvo más rebotes totales y más recuperos.
La diferencia estadística que explica la clasificación
El triunfo de Quimsa se entiende desde varios datos. La Fusión terminó con 94 puntos, 20/41 en dobles, 11/25 en triples y 21/28 en libres. Boca, en cambio, cerró con 83 puntos, 18/28 en dobles, 11/30 en triples y 14/21 en libres.
El Xeneize tuvo mejor porcentaje en dobles, con 64% contra 48%, pero Quimsa compensó con mayor volumen, más triples, más libres convertidos y mejor presencia en el rebote ofensivo.
Uno de los números más importantes fue el rebote. Quimsa capturó 32 rebotes totales, contra 27 de Boca. La diferencia estuvo sobre todo en los rebotes ofensivos: 14 para Quimsa contra 9 para Boca.
Eso le dio a la Fusión segundas oportunidades en momentos clave. En una semifinal, esos ataques extra pueden cambiar por completo el desarrollo.
El triple fue una herramienta clave para la Fusión
Quimsa tuvo una noche importante desde el perímetro: 11/25 en triples, con un 44% de eficacia. Ese porcentaje fue decisivo para abrir la cancha y castigar cada vez que Boca intentó cerrarse sobre la pintura.
Johnson anotó 3 triples, Figueredo otros 3, Robinson sumó 2 y Solanas también convirtió 2. Esa distribución hizo que Boca no pudiera concentrar la defensa en un solo tirador. La Fusión lastimó desde distintas manos y obligó al Xeneize a defender más lejos del aro.
Boca también convirtió 11 triples, pero necesitó 30 intentos. Quimsa fue más eficiente: misma cantidad de triples, cinco lanzamientos menos.
La defensa de Quimsa volvió a aparecer
Más allá de los 83 puntos de Boca, Quimsa tuvo tramos defensivos muy valiosos. La Fusión generó 24 recuperos, una cifra altísima para un partido de playoffs, y provocó 15 pérdidas en el Xeneize.
Ese dato marca intensidad, manos activas y presión constante. Boca tuvo buenos porcentajes cuando logró ejecutar, pero Quimsa lo incomodó en la construcción y le quitó continuidad.
El equipo santiagueño entendió que no podía permitirle al Xeneize jugar con comodidad en la Bombonerita. Por eso presionó, rotó con energía y aprovechó cada error para correr o construir ataques más favorables.
De la reacción de Boca al golpe definitivo de Quimsa
Boca había logrado instalar dudas en la serie con el triunfo 99-92 del tercer partido. Esa victoria, también en la Bombonerita, le dio aire y renovó la ilusión del Xeneize. En aquel juego, Francisco Cáffaro había sido la figura con 17 puntos y 8 rebotes, mientras que Boca había llegado a 99 puntos con una gran producción ofensiva.
Pero Quimsa no dejó que esa reacción se transformara en remontada. En el cuarto punto, la Fusión mostró una respuesta de equipo grande: ganó fuera de casa, cerró la llave y evitó un quinto partido que podía ser emocionalmente muy complejo.
Ese fue uno de los grandes méritos del conjunto de Victoriano. No solo ganó: ganó cuando más presión tenía.
El camino de Quimsa hasta la final
La clasificación de Quimsa a la Final no fue casualidad. La Fusión venía de una serie exigente ante Instituto, que se definió en cinco partidos. En el duelo decisivo, Quimsa superó a la Gloria por 75-71 en Santiago del Estero, con Brandon Robinson como figura con 23 puntos y Leonardo Lema con 17 puntos y 15 rebotes.
Luego llegó el cruce ante Boca. Quimsa ganó el primer punto por 88-76, volvió a imponerse en el segundo por 91-78, perdió el tercero 99-92 y cerró la serie con el 94-83 en la Bombonerita.
Ese recorrido muestra carácter. Quimsa tuvo que superar una llave dura en cuartos, después enfrentar a un Boca con jerarquía, actualidad y localía fuerte, y aun así logró convertirse en el primer finalista de la temporada.
Qué significa este pase para Quimsa
Para Quimsa, llegar a una nueva final confirma un proyecto competitivo de enorme solidez. La Fusión volvió a instalarse en la definición por el título y ratificó su lugar entre los grandes animadores de La Liga Nacional.
El equipo de Lucas Victoriano combina experiencia, talento extranjero, juego interior, tiro exterior y carácter defensivo. Tiene a Robinson como líder ofensivo, a Johnson como pieza versátil, a Lema como sostén físico, a Meyinsse como referencia interior y a Figueredo como conductor.
Pero, sobre todo, tiene una identidad clara: sabe competir en noches grandes. Lo hizo en el quinto ante Instituto, lo hizo en Santiago ante Boca y lo volvió a hacer en la Bombonerita para cerrar la serie.
Las claves del triunfo de Quimsa
1. Brandon Robinson en modo figura
Robinson fue el máximo anotador con 23 puntos y la figura del partido con 29 de valoración.
2. Tyren Johnson como segunda vía de gol
Johnson aportó 18 puntos y abrió la cancha con 3 triples.
3. Eficacia desde tres puntos
Quimsa lanzó 11/25 en triples, con 44% de efectividad.
4. Dominio del rebote ofensivo
La Fusión tomó 14 rebotes ofensivos contra 9 de Boca, generando segundas oportunidades clave.
5. Defensa activa
Quimsa provocó 15 pérdidas en Boca y sumó una gran cantidad de recuperos.
6. Control emocional en la Bombonerita
Después de perder el tercer juego, Quimsa respondió como visitante y cerró la serie sin necesidad de quinto partido.
Síntesis del partido
Quimsa derrotó 94-83 a Boca Juniors en la Bombonerita y se convirtió en el primer finalista de La Liga Nacional. La Fusión mostró mayor consistencia durante la noche, encontró respuestas ofensivas en los momentos decisivos y controló los intentos de reacción del Xeneize.
Brandon Robinson fue la gran figura con 23 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias y 29 de valoración. Tyren Johnson acompañó con 18 puntos, mientras que Diego Figueredo y Leonardo Lema sumaron 11 cada uno. En Boca, Michael Smith fue el goleador con 22 puntos, acompañado por Alejandro Barreiro, que completó una gran tarea con 18 puntos y 12 rebotes.
Con esta victoria, Quimsa cerró la serie semifinal y volvió a meterse en una final, confirmando su protagonismo en el básquet argentino.
Cuadro estadístico del partido
Resultado final
| Equipo | Puntos |
|---|---|
| Boca Juniors | 83 |
| Quimsa | 94 |
Principales números individuales
| Jugador | Equipo | Puntos | Rebotes | Asistencias | Valoración |
|---|---|---|---|---|---|
| Brandon Robinson | Quimsa | 23 | 4 | 3 | 29 |
| Tyren Johnson | Quimsa | 18 | 3 | 0 | 15 |
| Diego Figueredo | Quimsa | 11 | 3 | 3 | 11 |
| Leonardo Lema | Quimsa | 11 | 7 | 1 | 14 |
| Jerome Meyinsse | Quimsa | 9 | 3 | 0 | 9 |
| Mauro Solanas | Quimsa | 8 | 0 | 1 | 10 |
| Samajae Freeman | Quimsa | 8 | 7 | 0 | 9 |
| Michael Smith | Boca | 22 | 2 | 1 | 20 |
| Alejandro Barreiro | Boca | 18 | 12 | 1 | 23 |
| Martín Cuello | Boca | 15 | 0 | 0 | 13 |
| Lucas Faggiano | Boca | 8 | 0 | 2 | 5 |
| Santiago Scala | Boca | 8 | 1 | 1 | 5 |
| Francisco Cáffaro | Boca | 5 | 10 | 2 | 16 |
Estadísticas generales
| Rubro | Boca | Quimsa |
|---|---|---|
| Puntos | 83 | 94 |
| Dobles | 18/28, 64% | 20/41, 48% |
| Triples | 11/30, 36% | 11/25, 44% |
| Libres | 14/21, 66% | 21/28, 75% |
| Rebotes defensivos | 18 | 18 |
| Rebotes ofensivos | 9 | 14 |
| Rebotes totales | 27 | 32 |
| Asistencias | 16 | 12 |
| Recuperos | 6 | 24 |
| Pérdidas | 15 | — |
| Tapas | 3 | — |
| Faltas | 24 | — |
| Valoración total | 81 | — |
Cómo terminó la serie
| Juego | Resultado | Estado |
|---|---|---|
| Juego 1 | Quimsa 88-76 Boca | Quimsa 1-0 |
| Juego 2 | Quimsa 91-78 Boca | Quimsa 2-0 |
| Juego 3 | Boca 99-92 Quimsa | Quimsa 2-1 |
| Juego 4 | Boca 83-94 Quimsa | Quimsa ganó la serie |
| Resultado de la semifinal | Quimsa eliminó a Boca | Primer finalista de La Liga Nacional |
Basket
Ferro ganó en el Etchart, empató la serie y forzó el quinto ante Gimnasia
Published
1 día agoon
junio 1, 2026
Ferro ganó en el Etchart, derrotó 81-73 a Gimnasia de Comodoro Rivadavia y empató 2-2 la serie semifinal de La Liga Nacional. El Verdolaga forzó un quinto juego en Comodoro por un lugar en la final.
Ferro ganó en el Etchart y llevó la semifinal al límite
Ferro ganó en el Etchart y volvió a demostrar que está dispuesto a pelear hasta la última pelota. El equipo de Caballito venció por 81-73 a Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia, empató la serie semifinal 2-2 y forzó un quinto partido decisivo que se jugará en el Socios Fundadores.
El Verdolaga llegó al cuarto punto con la obligación de ganar. Después de haber perdido los dos primeros juegos en Comodoro, logró descontar en casa con el 74-70 y ahora volvió a responder ante su gente con una actuación de carácter. La llave, que parecía encaminada para el Mens Sana tras el 2-0 inicial, quedó completamente abierta.
La gran figura fue Rodrigo Gallegos, autor de 19 puntos, 6 rebotes, 2 asistencias y 23 de valoración. También fue determinante Emiliano Lezcano, con 20 puntos, mientras que Jano Martínez aportó conducción, puntos y lectura con 12 unidades y 5 asistencias. En Gimnasia, el máximo anotador fue Emiliano Toretta, con 21 puntos.
Un triunfo enorme para Ferro en una noche de máxima tensión
El 81-73 tuvo un peso gigantesco para Ferro. No fue solo una victoria: fue la confirmación de que la serie volvió a empezar. El equipo de Federico Fernández quedó contra las cuerdas luego de los dos primeros partidos, pero respondió con dos triunfos consecutivos en Caballito y ahora viajará a Comodoro con una chance real de meterse en las Finales.
La noche en el Etchart tuvo clima de final anticipada. Gimnasia llegó con la posibilidad de cerrar la serie y asegurar su lugar en la definición de La Liga Nacional. Ferro, en cambio, necesitaba ganar para seguir vivo. En ese contexto, el local mostró temple, intensidad defensiva y mejores respuestas en el complemento.
El primer tiempo fue extremadamente parejo. Gimnasia lastimó desde larga distancia y Ferro contestó corriendo la cancha. Sin sacarse diferencias, el descanso largo llegó con empate 36-36. En el segundo tiempo, el Verdolaga ajustó atrás, generó errores no forzados en el rival y terminó quedándose con el cuarto punto por 81-73.
El primer tiempo: paridad total y dos estilos bien marcados
Los primeros minutos dejaron en claro que el partido iba a tener una carga emocional enorme. Gimnasia arrancó con decisión, buscando tiros abiertos y castigando desde el perímetro. El Mens Sana encontró en Emiliano Toretta y Anyelo Cisneros dos vías importantes para sostener su ofensiva.
Ferro, por su parte, intentó responder con velocidad. El equipo de Caballito buscó correr el contragolpe, atacar temprano y no dejar que Gimnasia se acomodara en defensa. Esa intención le permitió mantenerse en partido en un arranque donde ninguno de los dos logró imponer un dominio sostenido.
La igualdad del primer tiempo reflejó la tensión de la serie. Ferro y Gimnasia se fueron al vestuario 36 iguales, con la sensación de que todo se iba a resolver en los detalles. Para el Verdolaga, ese empate era una buena noticia: había resistido los tiros lejanos del visitante y todavía tenía margen para elevar su intensidad defensiva.
El complemento: Ferro defendió mejor y quebró el partido
En el segundo tiempo apareció la mejor versión de Ferro. El local mejoró su defensa, presionó mejor la pelota, ocupó mejor los espacios y obligó a Gimnasia a tomar decisiones incómodas. Esa mejora defensiva fue una de las claves principales del triunfo.
Gimnasia terminó con 15 pérdidas, un número alto para un partido de esta magnitud. Ferro capitalizó ese desorden con recuperos, corridas y posesiones más limpias. El Verdolaga no tuvo una noche brillante desde el triple —apenas 6/25, 24%—, pero compensó con una eficacia enorme en dobles: 24/38, 63%.
Esa fue una de las grandes diferencias del juego. Mientras Gimnasia dependió más del tiro exterior, Ferro encontró mejores porcentajes atacando el aro y generando puntos de alto valor cerca del canasto.
Rodrigo Gallegos, la figura que empujó a Ferro al quinto
Rodrigo Gallegos jugó un partido determinante. Desde la rotación, fue el jugador más valorado de Ferro y terminó como una de las principales razones del triunfo. Su planilla fue completa: 19 puntos, 6 rebotes, 2 asistencias, 2 recuperos y 23 de valoración.
Gallegos fue muy eficiente: convirtió 3/4 en dobles, 3/5 en triples y 4/4 en libres. En un partido cerrado, esa eficacia fue oro puro. Cada vez que Ferro necesitó una respuesta ofensiva, Gallegos apareció con decisión.
Su impacto también fue emocional. En una noche en la que Ferro no podía fallar, el aporte desde el banco fue decisivo. Gallegos le dio al equipo puntos, energía, rebote y seguridad desde la línea. Por eso, su actuación se convirtió en una de las grandes historias del cuarto juego.
Emiliano Lezcano, goleo y carácter en una serie durísima
Otro nombre central fue Emiliano Lezcano. El escolta terminó con 20 puntos, 3 rebotes, 2 asistencias, 3 recuperos y 19 de valoración. Fue el máximo anotador de Ferro y volvió a aparecer en una noche decisiva.
Lezcano tuvo una planilla muy fuerte en tiros de dos puntos: 8/11, con un 72% de eficacia. Aunque no estuvo fino desde tres puntos, con 1/6, encontró caminos para lastimar atacando el aro y tomando lanzamientos de mayor porcentaje.
Su producción fue clave porque Ferro necesitaba un jugador capaz de asumir ofensivas pesadas. Lezcano ya había sido determinante en otros momentos de los playoffs y volvió a serlo en el Etchart. Cuando la serie pidió carácter, apareció.
Jano Martínez, conducción y lectura para sostener el ritmo
Jano Martínez fue otra pieza importante del triunfo. Terminó con 12 puntos, 4 rebotes, 5 asistencias, 2 recuperos y 11 de valoración. No fue el goleador principal, pero sí un jugador clave para ordenar el ataque y darle sentido a las posesiones.
Martínez tuvo buenos porcentajes en dobles, con 4/6, y además sumó un triple. Su rol fue importante porque Ferro necesitaba equilibrio: correr cuando podía, pero también jugar posesiones largas cuando el partido lo exigía.
En una noche de semifinales, donde la presión aumenta con cada minuto, la conducción tuvo mucho valor. Martínez ayudó a que Ferro no se desordenara y mantuviera la confianza en los momentos más calientes.
Kevin Hernández, rebote y presencia interior
Desde la rotación, Kevin Hernández también tuvo una actuación valiosa. Sumó 10 puntos, 8 rebotes, 3 asistencias, 2 tapas y 13 de valoración. Fue importante en la lucha física y le dio a Ferro presencia cerca del aro.
Hernández fue clave para compensar el poder interior de Gimnasia. El Mens Sana tuvo a Bryan Carabalí con 10 rebotes y a Anyelo Cisneros con 7 rebotes, por lo que Ferro necesitaba resistencia en la pintura. Hernández la aportó.
Además, su capacidad para proteger el aro y participar en la circulación ofensiva ayudó a que el equipo tuviera variantes más allá de Lezcano y Gallegos.
Ferro ganó desde los dobles y la defensa
La estadística marca una de las grandes claves: Ferro convirtió 24/38 en dobles, con un 63% de efectividad. Ese porcentaje fue determinante para sostener el resultado, especialmente porque el triple no fue su mejor arma durante la noche.
Gimnasia, en cambio, lanzó 16/40 en dobles, apenas 40%. Esa diferencia de eficacia cerca del aro fue decisiva. Ferro tomó mejores decisiones, atacó con más claridad y logró castigar cuando tuvo ventajas.
El Verdolaga también fue más sólido en valoración colectiva: 85 contra 63. Esa brecha explica que el triunfo no se redujo solo a un buen cierre, sino a una producción más equilibrada en varios rubros importantes.
Gimnasia tuvo a Toretta como figura, pero no alcanzó
Gimnasia compitió y tuvo momentos de buen básquet, pero no logró sostener su ofensiva durante todo el segundo tiempo. El más destacado fue Emiliano Toretta, autor de 21 puntos, 4 rebotes, 2 asistencias, 3 recuperos y 13 de valoración.
Toretta fue el principal foco ofensivo del Mens Sana. Convirtió 3/6 en triples y también atacó en dobles, aunque con menor eficacia. Su producción mantuvo con vida a Gimnasia durante varios tramos, pero no fue suficiente para evitar la derrota.
También fue importante Anyelo Cisneros, con 15 puntos, 7 rebotes y 19 de valoración. El interno estuvo perfecto desde la línea, con 7/7, y volvió a ser una pieza importante en la estructura de Pablo Favarel.
Carabalí y Cisneros ganaron presencia, pero Ferro controló los momentos clave
Gimnasia tuvo mejores números en el rebote total: 36 contra 35. No fue una diferencia amplia, pero muestra que el Mens Sana logró competir en la lucha aérea. Bryan Carabalí terminó con 12 puntos y 10 rebotes, mientras que Cisneros sumó 7 rebotes y Franco Grun también aportó 7.
Sin embargo, Ferro logró imponer mayor eficacia en las posesiones decisivas. Gimnasia consiguió 10 rebotes ofensivos contra 5 del local, pero no pudo transformar esa ventaja en dominio real del partido.
Ese punto fue clave: el Mens Sana tuvo segundas oportunidades, pero Ferro fue más claro en la ejecución. En playoffs, no siempre gana el que más rebotea, sino el que mejor resuelve las posesiones calientes.
La serie quedó 2-2 y se define en Comodoro
Con esta victoria, Ferro empató la serie 2-2 y forzó un quinto partido. La definición será el martes 2 de junio en el Socios Fundadores, donde Gimnasia volverá a tener la localía y Ferro intentará completar una remontada enorme.
La serie tuvo un recorrido muy marcado: Gimnasia ganó los dos primeros partidos en Comodoro, por 81-77 y 79-74. Luego Ferro respondió en el Etchart, primero con el 74-70 y ahora con el 81-73. La semifinal quedó igualada y el quinto juego definirá quién se mete en la Final de La Liga Nacional.
Para Ferro, la oportunidad es enorme. Después de estar 0-2 abajo, ganó dos partidos consecutivos y recuperó confianza. Para Gimnasia, será una prueba de carácter: deberá volver a hacerse fuerte en casa para evitar que se le escape una serie que llegó a dominar.
Las claves del triunfo de Ferro
1. Rodrigo Gallegos como figura
Gallegos fue decisivo con 19 puntos, 6 rebotes y 23 de valoración, con 3/5 en triples y 4/4 en libres.
2. Lezcano como máximo anotador
Emiliano Lezcano sumó 20 puntos y volvió a ser una vía ofensiva confiable en una noche de alta presión.
3. Mejor defensa en el complemento
Ferro generó errores no forzados en Gimnasia y elevó su intensidad defensiva en la segunda mitad.
4. Eficacia en dobles
El Verdolaga lanzó 24/38 en tiros de dos puntos, con un 63% de efectividad.
5. Mayor valoración colectiva
Ferro terminó con 85 de valoración contra 63 de Gimnasia, reflejando una producción más completa.
6. Fortaleza en el Etchart
El equipo de Caballito ganó dos partidos seguidos en casa y transformó una serie adversa en una definición abierta.
Síntesis del partido
Ferro Carril Oeste venció 81-73 a Gimnasia de Comodoro Rivadavia en el Etchart y empató 2-2 la serie semifinal de La Liga Nacional. El Verdolaga volvió a hacerse fuerte en Caballito, respondió en una noche límite y forzó un quinto juego en Comodoro.
El primer tiempo terminó igualado 36-36, pero en el complemento Ferro defendió mejor, generó errores en el rival y encontró mayor eficacia ofensiva. Rodrigo Gallegos fue la figura con 19 puntos y 6 rebotes, mientras que Emiliano Lezcano fue el máximo anotador del local con 20. En Gimnasia, Emiliano Toretta lideró con 21 puntos.
Ahora todo se definirá el martes 2 de junio en el Socios Fundadores. Gimnasia buscará cerrar la serie ante su gente, mientras que Ferro intentará completar una remontada histórica para meterse en la Final.
Cuadro estadístico del partido
Resultado final
| Equipo | Puntos |
|---|---|
| Ferro Carril Oeste | 81 |
| Gimnasia de Comodoro Rivadavia | 73 |
Principales números individuales
| Jugador | Equipo | Puntos | Rebotes | Asistencias | Valoración |
|---|---|---|---|---|---|
| Emiliano Lezcano | Ferro | 20 | 3 | 2 | 19 |
| Rodrigo Gallegos | Ferro | 19 | 6 | 2 | 23 |
| Jano Martínez | Ferro | 12 | 4 | 5 | 11 |
| Kevin Hernández | Ferro | 10 | 8 | 3 | 13 |
| Lucas Bettiga | Ferro | 6 | 3 | 0 | 7 |
| José Defelippo | Ferro | 5 | 6 | 0 | 3 |
| Emiliano Toretta | Gimnasia CR | 21 | 4 | 2 | 13 |
| Anyelo Cisneros | Gimnasia CR | 15 | 7 | 0 | 19 |
| Bryan Carabalí | Gimnasia CR | 12 | 10 | 0 | 18 |
| Martiniano Dato | Gimnasia CR | 9 | 3 | 2 | 3 |
| Marcos Chacón | Gimnasia CR | 7 | 1 | 2 | 4 |
| Franco Grun | Gimnasia CR | 7 | 7 | 0 | 6 |
Estadísticas generales
| Rubro | Ferro | Gimnasia CR |
|---|---|---|
| Puntos | 81 | 73 |
| Dobles | 24/38, 63% | 16/40, 40% |
| Triples | 6/25, 24% | 7/24, 29% |
| Libres | 15/21, 71% | 20/26, 76% |
| Rebotes defensivos | 30 | 26 |
| Rebotes ofensivos | 5 | 10 |
| Rebotes totales | 35 | 36 |
| Asistencias | 13 | 8 |
| Recuperos | 8 | 6 |
| Pérdidas | 11 | 15 |
| Tapas | 2 | 2 |
| Faltas | 24 | 22 |
| Valoración total | 85 | 63 |
Cómo está la serie
| Juego | Resultado | Estado |
|---|---|---|
| Juego 1 | Gimnasia 81-77 Ferro | Gimnasia 1-0 |
| Juego 2 | Gimnasia 79-74 Ferro | Gimnasia 2-0 |
| Juego 3 | Ferro 74-70 Gimnasia | Gimnasia 2-1 |
| Juego 4 | Ferro 81-73 Gimnasia | Serie 2-2 |
| Juego 5 | En el Socios Fundadores | Define el pase a la Final |
Basket
San Isidro venció a Lanús y empató la final de La Liga Argentina
Published
3 días agoon
mayo 30, 2026
San Isidro venció a Lanús por 90-72 en el Antonio Manno, empató 1-1 la final de La Liga Argentina y viajará a Buenos Aires fortalecido tras una sólida actuación colectiva.
San Isidro venció a Lanús por 90 a 72 en el segundo partido de la final de La Liga Argentina y dejó la serie igualada 1-1. Después del golpe sufrido en el primer juego, cuando el Granate se había impuesto por la mínima en San Francisco, el equipo de Sebastián Porta mostró una respuesta contundente, recuperó intensidad, encontró fluidez ofensiva y volvió a hacerse fuerte en el estadio Antonio Manno.
El triunfo tuvo un valor doble para los Halcones Rojos. Por un lado, evitó que Lanús se llevara los dos partidos como visitante y regresara al Antonio Rotili con una ventaja enorme. Por otro, le permitió a San Isidro recuperar confianza, reencontrarse con su identidad y viajar a Buenos Aires con la serie abierta.
La victoria fue clara desde el desarrollo y desde los números. San Isidro terminó con 90 puntos, 103 de valoración colectiva, 67% en dobles, 35 rebotes, 19 asistencias y cinco jugadores en doble dígito. Lanús, en cambio, quedó en 72 puntos, con 58 de valoración, apenas 7 asistencias y una noche muy incómoda en varios pasajes del juego.
San Isidro necesitaba una reacción y la encontró desde el inicio
El segundo juego tenía un peso emocional enorme. San Isidro había perdido el primero por 63-62 en una definición agónica y sabía que no podía volver a fallar en casa. La presión estaba del lado del Santo, pero el equipo la transformó en energía.
Desde el arranque, San Isidro salió decidido a cambiar la historia. A diferencia del primer partido, donde el bajo goleo había favorecido el plan defensivo de Lanús, esta vez el local pudo correr mejor la cancha, atacar con más decisión y encontrar mayor variedad en ofensiva.
El primer cuarto ya marcó una tendencia. San Isidro se quedó con el parcial 23-17, mostrando mayor claridad para resolver, mejores lecturas en ataque y una defensa más activa para limitar al Granate. Esa ventaja inicial no fue definitiva, pero sí le permitió al equipo de Porta jugar con otra confianza.
La defensa fue el punto de partida, pero el ataque fluyó mucho más
Una de las grandes diferencias respecto al primer partido estuvo en la fluidez ofensiva. San Isidro no solo defendió bien: también jugó mejor adelante. Movió la pelota, encontró cortes, atacó el aro, castigó desde la media distancia y tuvo aportes desde la rotación.
Después del encuentro, Manuel Lambrisca, una de las grandes figuras de la noche, explicó la clave: “Teníamos que sostener el nivel defensivo y en ataque seguir jugando como lo hicimos a lo largo de la temporada. El primer partido de la serie se dio de bajo goleo, hoy creo que fluimos mucho más y ahí estuvo la clave”.
Esa frase resume el partido. San Isidro no cambió su esencia defensiva, pero sí logró agregarle volumen ofensivo. El equipo no quedó atrapado en el ritmo de Lanús, sino que impuso su propia dinámica. Cada vez que pudo correr, lo hizo. Cada vez que tuvo que jugar cinco contra cinco, encontró mejores decisiones que en el Juego 1.
Un segundo cuarto clave para sostener el dominio
En el segundo parcial, San Isidro mantuvo el control. Lanús intentó reaccionar, pero no encontró continuidad. El Granate tuvo problemas para construir ofensivas limpias y dependió de apariciones individuales para no quedar demasiado lejos.
El local llegó a construir una diferencia de 15 puntos, una señal clara de dominio. Sin embargo, Lanús mostró una reacción importante sobre el cierre del primer tiempo. Con un parcial de 12-5 en los últimos dos minutos y medio, logró achicar la distancia y cerrar la primera mitad abajo 44-36.
Ese tramo fue importante porque evitó que San Isidro se fuera al descanso con una ventaja todavía más cómoda. Pero también dejó una sensación: el Santo había sido superior durante casi toda la primera mitad y Lanús necesitaba mejorar mucho para cambiar el rumbo.
El tercer cuarto quebró definitivamente el partido
El momento decisivo llegó después del entretiempo. San Isidro salió al tercer cuarto con una energía altísima, volvió a elevar su intensidad defensiva y prácticamente quebró el juego.
El parcial fue demoledor. A falta de 24 segundos para el cierre del tercer período, el marcador mostraba 67-46 para San Isidro. Luego, un doble de J. Diotto terminó de sellar el 69-47 con el que el local entró al último cuarto.
Ese tramo explicó la noche. San Isidro defendió con agresividad, corrió cuando pudo y tuvo una eficacia altísima cerca del aro. Lanús, en cambio, bajó su ritmo, perdió claridad y no logró sostener la intensidad que lo había mantenido competitivo en el primer juego.
El tercer cuarto no solo amplió la diferencia: cambió definitivamente el clima del partido. San Isidro empezó a jugar con soltura, el Antonio Manno empujó con fuerza y Lanús quedó obligado a una remontada muy difícil.
Lambrisca, una actuación completa para liderar al Santo
Manuel Lambrisca fue una de las figuras más importantes de San Isidro. Terminó con 18 puntos, 8 rebotes, 3 asistencias, 2 recuperos, 1 tapa y 27 de valoración, la cifra más alta del partido. Además, tuvo una planilla muy eficiente: 6/11 en dobles y 6/9 en libres.
Su impacto fue integral. No solo anotó, también cargó el rebote, generó juego, defendió y sostuvo la energía del equipo en momentos importantes. En un partido de final, ese tipo de producción completa vale muchísimo.
Lambrisca también destacó el aporte colectivo: “Fue algo que nos caracterizó durante el año: ser un equipo largo, no depender de un jugador, sino de la rotación. Después del partido del otro día, ganar así nos da mucha confianza y nos pone bien para lo que viene”.
Buchaillot volvió a ser determinante
Otro de los grandes nombres de la noche fue Nahuel Buchaillot. El perimetral de San Isidro terminó con 19 puntos, 4 asistencias, 4 recuperos, 2 rebotes y 20 de valoración. Fue clave por su agresividad, su capacidad para atacar el aro y su lectura para encontrar compañeros.
Buchaillot mostró una eficacia muy alta: 6/8 en dobles, 1/2 en triples y 4/6 en libres. Su presencia ofensiva fue fundamental para que San Isidro no dependiera de una sola vía de gol. Cada vez que el equipo necesitó una resolución, apareció con decisión.
Además, su tarea defensiva fue muy importante. Sus 4 recuperos reflejan la actividad de manos y la intensidad con la que San Isidro buscó incomodar a Lanús desde la primera línea.
Eydallin le dio un enorme impulso desde la rotación
San Isidro también encontró un aporte determinante desde el banco con Julián Eydallin, quien completó una actuación de altísimo impacto: 15 puntos, 3 rebotes, 4 asistencias, 1 recupero y 18 de valoración en 23 minutos.
Su eficacia fue excelente: 2/2 en dobles, 3/5 en triples y 2/2 en libres. En un partido donde San Isidro necesitaba respuestas de la rotación, Eydallin apareció con puntos, criterio y confianza.
Ese dato es central para entender la victoria. San Isidro ganó porque tuvo profundidad. Lambrisca y Buchaillot fueron figuras, pero Eydallin, Saglietti, Hooper, Mare y Diotto también aportaron en distintos momentos.
Saglietti, Hooper y Mare completaron una ofensiva repartida
Marcos Saglietti volvió a ser una pieza importante. Sumó 10 puntos, 3 rebotes, 4 asistencias, 2 recuperos y 11 de valoración, con una planilla perfecta en dobles y un buen 2/4 en triples. Su experiencia apareció en la administración de momentos y en la toma de decisiones.
🎩 Se luce el dueño de casa
— La Liga Argentina (@LigaARGbasquet) May 30, 2026
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C. Hooper aportó 9 puntos, 6 rebotes, 1 tapa y 10 de valoración, mientras que Lautaro Mare sumó 6 puntos, 5 rebotes y 8 de valoración desde la rotación. J. Diotto, por su parte, colaboró con 4 puntos, 4 rebotes, 1 recupero y 1 tapa.
La gran virtud de San Isidro fue esa: no dependió exclusivamente de una figura. El equipo tuvo cinco jugadores con 9 o más puntos y varios aportes distribuidos. Esa construcción colectiva fue una de las explicaciones más claras del 90-72.
Lanús no pudo repetir el plan del primer partido
Lanús había ganado el primer juego llevando el partido a un terreno de bajo goleo, defensa dura y final cerrado. En el segundo encuentro, no pudo imponer ese mismo libreto.
El Granate anotó 72 puntos, pero nunca logró tener control emocional del partido. Su producción ofensiva fue irregular, especialmente por la baja cantidad de asistencias: apenas 7 en todo el encuentro. San Isidro, en cambio, terminó con 19 pases gol, una diferencia enorme en la circulación y en la calidad de los tiros generados.
Lucio Reinaudi reconoció la superioridad del local: “Dominaron el partido, nosotros bajamos la marcha y no nos podemos permitir eso en un partido así. No nos pudimos reponer y ahora hay que ser Lanús más que nunca”.
Franchino y Merchant fueron los más regulares en Lanús
En Lanús, los principales aportes llegaron por Martín Franchino y Edgar Merchant. Franchino terminó con 12 puntos, 9 rebotes, 2 asistencias, 1 recupero, 1 tapa y 17 de valoración, siendo el jugador más completo del Granate.
Merchant también sumó 12 puntos, con una gran eficacia en dobles: 5/6. Además, aportó 5 rebotes y 12 de valoración. Sin embargo, esta vez no pudo tener el mismo impacto decisivo que en el primer juego, cuando había convertido el doble de la victoria.
Roquez Johnson fue otro de los jugadores que llegó al doble dígito, con 11 puntos y 4 rebotes, aunque sufrió desde la línea con 7/14 en libres. Mike Henry aportó 9 puntos y 4 rebotes, pero no logró pesar como en otros partidos de playoffs.
Los libres, un problema para Lanús
Uno de los datos que marcó la noche de Lanús fue la baja efectividad desde la línea. El Granate lanzó 19/36 en libres, apenas un 52%. En una final, dejar tantos puntos en la línea suele tener un costo alto.
San Isidro tampoco tuvo una noche perfecta en ese rubro, con 19/28, pero su 67% fue más sólido y, sobre todo, estuvo acompañado por una gran efectividad en dobles. El Santo convirtió 25/37 en lanzamientos de dos puntos, un notable 67%, cifra que explica su fluidez ofensiva y su capacidad para atacar con claridad.
Lanús, en cambio, terminó con 16/37 en dobles, un 43%. Esa diferencia de eficacia cerca del aro fue determinante.
La ausencia de Jerónimo Suñé volvió a sentirse, pero San Isidro respondió
San Isidro volvió a jugar sin Jerónimo Suñé, ausente por la lesión en su tobillo. Se trata de una baja importante porque es uno de los tiradores del equipo y una pieza que abre la cancha. Sin embargo, el Santo logró compensar esa ausencia con mayor producción colectiva.
Lambrisca fue claro al respecto: “Lo necesitamos. Es un jugador clave para nosotros, es nuestro tirador. Lo extrañamos mucho y ojalá se pueda recuperar pronto para tenerlo con nosotros”.
La respuesta del equipo habla de su profundidad. Sin Suñé, San Isidro encontró triples en Eydallin, Saglietti, Buchaillot y Mare, y terminó con 7/20 desde el perímetro, el mismo registro que Lanús. La diferencia no estuvo tanto en el triple, sino en la calidad de las decisiones y en la eficacia cerca del aro.
El banco de San Isidro cambió la energía
El aporte de la segunda unidad fue otro punto clave. San Isidro tuvo producción desde el banco con Eydallin, Mare, Diotto y Boye. Entre ellos sumaron puntos, rebotes, energía defensiva y minutos de calidad para sostener la intensidad.
El dato de la rotación es importante porque Lanús venía de mostrarse como un equipo largo durante toda la postemporada. Esta vez, San Isidro respondió en ese mismo terreno y fue más profundo. La frase de Lambrisca sobre “ser un equipo largo” no fue casual: el Santo ganó desde la amplitud de recursos.
San Isidro igualó la serie y cambió el clima de la final
Con el triunfo, la final quedó 1-1. Lanús había conseguido el primer golpe al ganar 63-62 como visitante, pero San Isidro reaccionó con una producción completamente distinta y recuperó el equilibrio de la serie.
El próximo partido se jugará el lunes en el Antonio Rotili de Lanús, desde las 20.30 horas. Allí comenzará una nueva etapa de la final: el Granate buscará hacerse fuerte en casa, mientras que San Isidro intentará trasladar la confianza de este segundo juego a Buenos Aires.
Reinaudi también lo dejó claro desde el lado visitante: “Vinimos a ganar dos partidos, ganamos uno. Esta noche no se dio. Ahora vamos a casa, hay que estar enfocados en el próximo juego, tenemos mucho para corregir y eso está bueno porque tenemos margen de mejora”.
La clave del partido
La clave estuvo en el tercer cuarto. San Isidro llegó al descanso arriba 44-36 y, lejos de bajar la intensidad, salió a jugar uno de sus mejores pasajes de la serie. Con defensa, ritmo y eficacia, estiró la diferencia hasta el 69-47 antes del último cuarto.
También fue determinante la diferencia en la construcción ofensiva. San Isidro terminó con 19 asistencias, contra apenas 7 de Lanús. Esa distancia reflejó la mayor fluidez del local, que encontró mejores tiros y repartió responsabilidades.
Otro punto clave fue la eficacia en dobles: 67% para San Isidro contra 43% para Lanús. En una final donde cada posesión pesa, convertir cerca del aro con semejante precisión marcó una diferencia enorme.
Cómo queda la final de La Liga Argentina
| Juego | Resultado | Sede | Serie |
|---|---|---|---|
| Juego 1 | San Isidro 62 – Lanús 63 | Antonio Manno | Lanús 1-0 |
| Juego 2 | San Isidro 90 – Lanús 72 | Antonio Manno | 1-1 |
| Juego 3 | Lunes, 20.30 | Antonio Rotili | Serie empatada |
Síntesis del partido
San Isidro derrotó a Lanús por 90 a 72 en el segundo partido de la final de La Liga Argentina e igualó la serie 1-1. El equipo de Sebastián Porta mostró una gran reacción tras la caída agónica del primer juego, dominó desde el inicio, quebró el partido en el tercer cuarto y cerró una victoria contundente ante un Antonio Manno colmado. Manuel Lambrisca fue la gran figura con 18 puntos, 8 rebotes y 27 de valoración, acompañado por Nahuel Buchaillot, autor de 19 puntos, y Julián Eydallin, clave desde la rotación con 15 unidades. En Lanús, los más destacados fueron Martín Franchino y Edgar Merchant, ambos con 12 puntos.
Cuadro estadístico del partido
Estadísticas generales
| Equipo | Puntos | Dobles | Triples | Libres | Rebotes | Asistencias | Recuperos | Pérdidas | Tapas | Faltas | Valoración |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| San Isidro | 90 | 25/37, 67% | 7/20, 35% | 19/28, 67% | 35 | 19 | 6 | 10 | 2 | 27 | 103 |
| Lanús | 72 | 16/37, 43% | 7/20, 35% | 19/36, 52% | 34 | 7 | 6 | 9 | 2 | 25 | 58 |
Principales figuras
| Jugador | Equipo | Puntos | Rebotes | Asistencias | Recuperos | Tapas | Valoración | +/- |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Manuel Lambrisca | San Isidro | 18 | 8 | 3 | 2 | 1 | 27 | +14 |
| Nahuel Buchaillot | San Isidro | 19 | 2 | 4 | 1 | 0 | 20 | +13 |
| Julián Eydallin | San Isidro | 15 | 3 | 4 | 0 | 0 | 18 | +5 |
| Marcos Saglietti | San Isidro | 10 | 3 | 4 | 1 | 0 | 11 | +17 |
| C. Hooper | San Isidro | 9 | 6 | 1 | 0 | 0 | 10 | +10 |
| Lautaro Mare | San Isidro | 6 | 5 | 1 | 1 | 0 | 8 | +11 |
| Martín Franchino | Lanús | 12 | 9 | 2 | 1 | 1 | 17 | -12 |
| Edgar Merchant | Lanús | 12 | 5 | 0 | 0 | 0 | 12 | -20 |
| Roquez Johnson | Lanús | 11 | 4 | 0 | 1 | 1 | 10 | -10 |
| Mike Henry | Lanús | 9 | 4 | 0 | 2 | 0 | 4 | -11 |
| Alan Sacchi | Lanús | 8 | 3 | 1 | 0 | 0 | 7 | +2 |
Porcentajes destacados
| Rubro | San Isidro | Lanús |
|---|---|---|
| Efectividad en dobles | 67% | 43% |
| Efectividad en triples | 35% | 35% |
| Efectividad en libres | 67% | 52% |
| Rebotes totales | 35 | 34 |
| Asistencias | 19 | 7 |
| Pérdidas | 10 | 9 |
| Valoración colectiva | 103 | 58 |
Datos clave del partido
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Resultado final | San Isidro 90 – Lanús 72 |
| Serie | Empatada 1-1 |
| Instancia | Final de La Liga Argentina |
| Sede | Estadio Antonio Manno, San Francisco |
| Figura | Manuel Lambrisca |
| Mayor quiebre | Tercer cuarto: San Isidro cerró 69-47 |
| Clave ofensiva | 67% en dobles para San Isidro |
| Clave colectiva | 19 asistencias del Santo contra 7 de Lanús |
| Próximo partido | Lunes, 20.30, en el Antonio Rotili |
| Objetivo | Final por el ascenso a La Liga Nacional |
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