Futbol
El volante Raúl Loaiza es nuevo futbolista de Lanús
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4 años agoon
El mediocampista colombiano Raúl Loaiza se convirtió hoy en nuevo futbolista de Lanús para la Liga Profesional de Fútbol y la Copa Sudamericana, los dos objetivos del equipo dirigido por Jorge Almirón.
“Raúl Loaiza es nuestro primer refuerzo en este mercado de invierno: firmó contrato hasta 2025. ¡Bienvenido al Granate!”, anunció el club en Twitter.
“Hay un grupo unido, con el transcurrir de los días nos iremos conociendo. Lanús tiene todo muy bien organizado, es un lindo club. Estoy feliz de estar acá”.
— Club Lanús (@clublanus) June 21, 2022
✍️ Las primeras palabras de Raúl Loaiza como jugador del Granate 🇱🇻 pic.twitter.com/BUdad5XR4v
El volante pasó en su carrera por Patriotas Boyacá y luego fue dirigido por Almirón en Atlético Nacional de Colombia y en San Lorenzo, a donde no estuvo al nivel esperado y derivó en Defensa y Justicia, club del que proviene.
Los otros nombres que suenan en Lanús son Gerónimo Poblete (Independiente) y Walter Bou (Defensa y Justicia).
A su vez, en las últimas horas avanzó la salida del defensor Alexander Bernabei a Celtic, de Escocia, que ofreció una cifra cercana a 4 millones de dólares.
En estos días continuarán las cuestiones burocráticas y de documentación para darle un cierre a la venta del juvenil, que se sumará a la anterior del delantero José Manuel López a Palmeiras de Brasil por un valor no informado aunque se oficializó que Lanús se quedó con el 30 por ciento del pase.
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Futbol
Independiente ganó en el Nuevo Gasómetro, se metió en playoffs y dio un golpe de autoridad ante San Lorenzo
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8 horas agoon
mayo 2, 2026
Independiente consiguió un triunfo clave en el Nuevo Gasómetro: derrotó 2-1 a San Lorenzo con goles de Matías Abaldo y Maximiliano Gutiérrez, aseguró su clasificación a los playoffs del Torneo Apertura 2026 y cerró la fase regular con una victoria de enorme valor anímico. El Ciclón descontó por medio de Ezequiel Herrera y también avanzó a octavos, aunque sufrió la expulsión de Alexis Cuello.
Independiente consiguió una victoria de esas que cambian el clima de una semana. En el Nuevo Gasómetro, por el partido pendiente del Torneo Apertura 2026, el equipo de Gustavo Quinteros derrotó 2-1 a San Lorenzo, aseguró su clasificación a los playoffs y cerró la fase regular con un golpe de autoridad fuera de casa. Matías Abaldo y Maximiliano Gutiérrez marcaron los goles del Rojo, mientras que Ezequiel Herrera descontó para el Ciclón.
El triunfo tuvo un peso especial para Independiente. El Rojo llegaba al Bajo Flores con presión, después de haber dejado pasar una oportunidad importante en la derrota ante Deportivo Riestra. Aquella caída había encendido dudas, sobre todo por el rendimiento y por la dificultad que venía mostrando el equipo como visitante. Por eso, ganar en el Pedro Bidegain no fue solamente sumar tres puntos: fue recuperar confianza, asegurar el objetivo inmediato y demostrar carácter en una cancha compleja.
La previa tenía una particularidad: tanto San Lorenzo como Independiente llegaban con posibilidades concretas de avanzar a octavos. Incluso, un empate podía beneficiar a ambos dependiendo de otros resultados. Sin embargo, el Rojo no salió a especular. El equipo de Quinteros entendió que la mejor forma de clasificarse era ganar, y desde el inicio mostró una postura más decidida que la del local.
Independiente golpeó rápido. A los 16 minutos del primer tiempo, Matías Abaldo apareció para poner el 1-0 y empezar a inclinar el partido. El gol llegó en un momento clave, porque le permitió al Rojo manejar el trámite desde la ventaja y obligó a San Lorenzo a salir de una zona de comodidad. Abaldo, que ya venía siendo uno de los nombres destacados en la estructura ofensiva, volvió a aparecer en un encuentro grande.
El primer tiempo mostró a un Independiente más claro, más compacto y más firme en la lectura del partido. San Lorenzo intentó reaccionar, pero le costó generar ataques limpios. El equipo de Gustavo Álvarez llegaba con una buena racha, sin perder desde marzo y con nueve partidos invicto en todas las competiciones, pero se encontró con un Rojo que le cerró caminos, le disputó la mitad de la cancha y lo obligó a jugar incómodo.
Uno de los aspectos más importantes del triunfo fue el control que ejerció Independiente durante buena parte del desarrollo. El equipo de Avellaneda anuló la mayoría de los intentos ofensivos del Ciclón, manejó mejor los tiempos y encontró en la sociedad entre Abaldo y Gutiérrez la llave del partido. Ambos futbolistas terminaron siendo determinantes porque participaron directamente en los dos goles del Rojo.
San Lorenzo, además, sufrió un contratiempo importante antes del partido: Orlando Gill quedó fuera por una sobrecarga en el aductor y José Devecchi tuvo que ocupar el arco. El Ciclón sostenía una base que venía funcionando, pero esa modificación de último momento alteró la preparación de un encuentro que ya de por sí tenía máxima tensión por la clasificación.
En el segundo tiempo, Independiente volvió a golpear temprano. A los 54 minutos, el Rojo construyó una acción clara en campo rival, con Abaldo otra vez como protagonista. Esta vez, el delantero tomó la iniciativa y asistió con precisión a Maximiliano Gutiérrez, que apareció en el centro del área y definió de derecha al medio del arco para marcar el 2-0. La conexión entre ambos volvió a ser decisiva, aunque con los roles invertidos respecto del primer gol.
Ese segundo tanto fue un mazazo para San Lorenzo. El Ciclón quedó dos goles abajo en su casa y con poco margen para reaccionar. Independiente, en cambio, encontró el escenario ideal para jugar con espacios, defender con orden y salir rápido de contragolpe. A partir de allí, el Rojo tuvo varias oportunidades para liquidar el partido, aunque falló en la definición y mantuvo con vida al local.
San Lorenzo tardó en reaccionar, pero cuando lo hizo puso el partido en tensión. A los 72 minutos, Ezequiel Herrera capturó una pelota viva en el área de Rodrigo Rey y marcó el descuento. El 1-2 cambió el clima del Nuevo Gasómetro: el Ciclón se fue con todo al ataque y el cierre se jugó con mucha intensidad.
Desde ese momento, Independiente tuvo que mostrar otra faceta: la de resistir. El equipo de Quinteros dejó de tener tanto control con la pelota y se vio obligado a defender más cerca de su arco. San Lorenzo empujó con insistencia, buscó el empate y encontró algunos espacios, pero no logró transformar ese envión en claridad suficiente para igualar el partido.
El tramo final fue intenso. San Lorenzo cargó con centros, pelotas divididas y ataques directos. Independiente tuvo chances para cerrar el 3-1 de contra, pero no pudo concretarlas. Esa falta de eficacia mantuvo el suspenso hasta el último minuto, aunque el Rojo terminó sosteniendo una victoria enorme.
La mala noticia para San Lorenzo fue la expulsión de Alexis Cuello sobre el cierre. La roja fue considerada polémica en las crónicas del partido y deja al Ciclón sin una pieza ofensiva importante para los octavos de final. Cuello llegaba como uno de los jugadores más influyentes del equipo, con cuatro goles y tres asistencias en el torneo, por lo que su ausencia puede pesar en la próxima instancia.
Para Independiente, en cambio, el cierre fue de alivio y celebración. El equipo había llegado con dudas por su rendimiento fuera de Avellaneda. Antes de este partido, el Rojo arrastraba una racha preocupante como visitante: apenas dos triunfos en sus últimas 16 salidas, con siete empates y siete derrotas. Incluso, en el Apertura 2026 solo había ganado una vez en siete presentaciones fuera de casa. Ganar en el Nuevo Gasómetro, entonces, también tuvo un valor estadístico y psicológico.
El triunfo también fue una respuesta directa después de la derrota ante Riestra. Aquella caída había dejado golpeado al equipo y a Gustavo Quinteros, que había sido autocrítico, aunque también se había quejado del desarrollo del partido y del arbitraje. Frente a San Lorenzo, Independiente mostró otra cara: más concentración, más eficacia y más personalidad para jugar una final por la clasificación.
La recuperación de Ignacio Malcorra también fue una noticia importante en la previa. El mediocampista venía de molestias en el tobillo izquierdo y había jugado infiltrado en partidos anteriores, pero llegó en condiciones de estar a disposición. Su regreso le dio a Quinteros una herramienta de conducción y manejo ofensivo para un partido de alta tensión.
Aunque Gabriel Ávalos no convirtió, su presencia siguió siendo importante para fijar centrales y sostener la referencia ofensiva. El paraguayo llegaba como el máximo goleador del certamen, con nueve tantos y cinco asistencias, y su influencia en la campaña de Independiente fue determinante. Sin embargo, esta vez los goles llegaron desde otros intérpretes: Abaldo y Gutiérrez tomaron protagonismo y resolvieron el partido.
San Lorenzo también tenía mucho en juego. El Ciclón venía de un buen momento, con una racha importante sin derrotas y con actividad internacional en la Copa Sudamericana, donde había empatado 1-1 ante Santos. Sin embargo, ante Independiente le faltó claridad durante gran parte del partido. Recién en los últimos 20 minutos encontró reacción y empuje, pero no le alcanzó para rescatar un punto.
Pese a la derrota, San Lorenzo también terminó dentro de los playoffs. El contexto de la fecha y otros resultados permitieron que ambos equipos avanzaran a octavos. De todos modos, el equipo de Gustavo Álvarez dejó una señal de alerta: sufrió dos golpes en momentos sensibles, reaccionó tarde y perdió a Cuello para el próximo compromiso.
Independiente, por su parte, terminó quinto en el Grupo A. Ese dato no es menor, porque mejora su posicionamiento respecto de la incertidumbre previa y le permite llegar a los octavos con un impulso muy distinto. La victoria en el Bajo Flores no solo aseguró la clasificación: también le dio al plantel la sensación de haber ganado un partido grande, con presión y fuera de casa.
El Rojo manejó mejor los tiempos, golpeó al inicio de cada tiempo y sostuvo el resultado cuando San Lorenzo se le vino encima. Fue un triunfo trabajado, con momentos de buen control y otros de resistencia. En el fútbol de eliminación directa, esa combinación suele ser fundamental: saber jugar, saber sufrir y saber cerrar.
La figura compartida del partido puede ubicarse en la sociedad Abaldo-Gutiérrez. Ambos se asistieron y ambos marcaron. Esa conexión ofensiva le permitió a Independiente encontrar eficacia justo donde más la necesitaba. En partidos cerrados, los detalles definen, y el Rojo tuvo dos acciones de alta precisión para construir la victoria.
El resultado también refuerza la idea de que Independiente tiene variantes más allá de Ávalos. Si el goleador no aparece en la red, el equipo necesita que otros futbolistas aporten. En el Nuevo Gasómetro, Abaldo y Gutiérrez dieron esa respuesta y le dieron a Quinteros una buena señal para lo que viene.
Independiente ganó donde tenía que ganar. Después de una semana cargada de dudas, fue al Bajo Flores, venció a San Lorenzo y se metió en playoffs con autoridad. El Rojo no especuló con el empate, no esperó resultados ajenos y resolvió su clasificación en la cancha. En una fase regular irregular, este triunfo puede funcionar como punto de partida para encarar el mata-mata con otra energía.
Análisis táctico del triunfo de Independiente
Independiente ganó porque entendió mejor el partido desde el arranque. No fue un equipo brillante durante los 90 minutos, pero sí fue práctico, intenso y eficaz en los momentos decisivos. La clave estuvo en golpear temprano en cada tiempo: primero con Matías Abaldo a los 16 minutos y luego con Maximiliano Gutiérrez a los 54.
El equipo de Gustavo Quinteros logró cortar los circuitos de San Lorenzo durante buena parte del encuentro. El Ciclón no encontró fluidez por dentro y dependió demasiado del empuje final. Independiente, en cambio, tuvo más claridad para atacar los espacios y aprovechar las conexiones ofensivas.
La sociedad Abaldo-Gutiérrez fue el punto más alto. En el primer gol apareció Abaldo para abrir el marcador; en el segundo, Abaldo asistió y Gutiérrez definió. Esa alternancia mostró entendimiento y eficacia en los metros finales.
El déficit del Rojo estuvo en no liquidar antes el partido. Con el 2-0, tuvo espacios de contra para sentenciarlo, pero falló en la definición. Eso permitió que San Lorenzo descontara y que el final se volviera más sufrido de lo necesario.
Las claves del triunfo del Rojo
1. Golpear en momentos clave
Independiente marcó temprano en cada tiempo. Eso le permitió jugar con ventaja y obligó a San Lorenzo a correr siempre desde atrás.
2. La conexión Abaldo-Gutiérrez
Fueron los nombres determinantes. Participaron en los dos goles y le dieron al Rojo la eficacia que necesitaba.
3. Orden para neutralizar al Ciclón
Durante gran parte del partido, Independiente anuló los intentos ofensivos de San Lorenzo y le quitó claridad en los últimos metros.
4. Respuesta fuera de casa
El Rojo llegaba con malos números como visitante, pero consiguió una victoria clave en una cancha difícil.
5. Carácter para sostener el final
Después del descuento de Ezequiel Herrera, San Lorenzo empujó fuerte. Independiente resistió y defendió una clasificación muy valiosa.
Qué significa esta victoria para Independiente
El triunfo significa clasificación, alivio y confianza. Independiente llegaba con la obligación de sumar para no depender de cálculos externos y terminó resolviendo el problema con una victoria contundente desde lo emocional. Ganar en el Nuevo Gasómetro le permite al equipo de Quinteros llegar a octavos con otra mirada.
También representa una respuesta al golpe sufrido contra Deportivo Riestra. El Rojo había quedado bajo la lupa por su rendimiento y por una campaña irregular fuera de Avellaneda. Esta victoria corta esa sensación negativa y muestra que el equipo puede competir en partidos grandes.
De cara a los playoffs, Independiente deberá mejorar la eficacia para liquidar los encuentros, pero se lleva una base importante: orden, carácter, variantes ofensivas y la capacidad de sostener resultados bajo presión.
Qué dejó la derrota para San Lorenzo
San Lorenzo perdió, pero también se clasificó. Esa es la paradoja del cierre de la fase regular. El Ciclón no pudo aprovechar su localía, reaccionó tarde y sufrió dos golpes que condicionaron el partido. Aun así, los resultados de la fecha le permitieron meterse entre los ocho mejores.
La preocupación principal pasa por Alexis Cuello. Su expulsión sobre el final lo deja afuera del inicio de los playoffs y le quita a Gustavo Álvarez una de sus armas ofensivas más importantes. Además, el equipo deberá corregir la falta de claridad que mostró durante buena parte del partido.
El descuento de Ezequiel Herrera y el empuje final dejaron una señal positiva, pero no alcanzaron para evitar la derrota. San Lorenzo necesitará recuperar intensidad y precisión si quiere avanzar en el mata-mata.
Futbol
Boca ganó en Santiago del Estero, trepó a la cima de la Zona A y llega fuerte a los playoffs
Published
10 horas agoon
mayo 2, 2026
Boca Juniors consiguió un triunfo clave como visitante ante Central Córdoba en el Estadio Madre de Ciudades. Con goles de Alan Velasco y Milton Giménez, el Xeneize ganó 2-1, se recuperó del golpe sufrido en la Copa Libertadores y quedó en lo más alto de la Zona A del Torneo Apertura 2026 antes del inicio de los playoffs.
Boca Juniors dio otro paso fuerte en el Torneo Apertura 2026. En una visita siempre exigente al Estadio Madre de Ciudades, el equipo de Claudio Úbeda derrotó 2-1 a Central Córdoba de Santiago del Estero y se subió a la cima de la Zona A, justo antes del comienzo de los playoffs. El Xeneize ganó con goles de Alan Velasco y Milton Giménez, mientras que Michael Santos descontó para el Ferroviario en el segundo tiempo.
El triunfo tuvo un valor importante por varios motivos. Boca ya estaba clasificado a los octavos de final, pero necesitaba cerrar la fase regular de la mejor manera posible para pelear por una posición de privilegio. Además, venía de sufrir una derrota ante Cruzeiro por Copa Libertadores, resultado que había cortado una racha de 14 partidos invicto bajo la conducción de Úbeda. Por eso, ganar en Santiago del Estero era una forma de recuperar confianza, sostener el liderazgo interno y llegar con otro ánimo al tramo decisivo del semestre.
El partido no comenzó cómodo para Boca. Al Xeneize le costó acomodarse durante los primeros minutos, especialmente ante un Central Córdoba que intentó hacerse fuerte desde su localía. El equipo santiagueño, aunque ya estaba eliminado de la pelea por los playoffs, llegaba con la intención de cerrar el torneo de la forma más decorosa posible y sumar para la tabla anual.
Sin embargo, Boca fue creciendo con el paso de los minutos. A partir de los 10 del primer tiempo, el conjunto visitante empezó a manejar mejor la pelota, a instalarse en campo rival y a encontrar una vía clara de ataque: Exequiel Zeballos. El “Changuito”, recostado sobre la izquierda, fue el jugador más desequilibrante del partido y el principal problema para la defensa de Central Córdoba.
Zeballos fue, por momentos, imparable. Sus enganches, cambios de ritmo y gambetas generaron la mayoría de los avances peligrosos de Boca en la primera etapa. Incluso, el primer aviso importante llegó por esa zona: un desborde suyo terminó en un gol de Milton Giménez que luego fue anulado por posición adelantada. Antes, el propio Changuito había ejecutado un tiro libre desde larga distancia que complicó a Alan Aguerre.
Boca tenía la posesión, tenía las llegadas y tenía al futbolista más desequilibrante de la cancha, pero le faltaba traducir ese dominio en el marcador. Central Córdoba resistía con Aguerre como pieza importante y buscaba sostener el cero hasta el descanso. Pero el Xeneize encontró la apertura en el momento justo.
A los 43 minutos del primer tiempo, Alan Velasco recibió sobre la zona derecha del área grande, se acomodó y sacó un remate fuerte de derecha. La pelota se desvió en un defensor, descolocó a Aguerre y terminó en el fondo de la red. Fue el 1-0 para Boca, un gol que llegó cuando el equipo de Úbeda ya venía acumulando méritos para ponerse en ventaja.
El golpe fue duro para Central Córdoba, pero Boca no se conformó. Apenas dos minutos después, volvió a aparecer Zeballos, otra vez por izquierda, para fabricar una jugada muy parecida a la del gol anulado. Esta vez, el desborde terminó en una asistencia precisa para Milton Giménez, que entró solo por el medio y empujó la pelota para marcar el 2-0.
En apenas un par de minutos, Boca cambió completamente el clima del partido. Pasó de un 0-0 trabajado a una ventaja clara y psicológicamente determinante. El equipo de Úbeda se fue al descanso con confianza, con dos goles de diferencia y con la sensación de haber golpeado en el momento exacto.
El inicio del segundo tiempo pareció una continuidad de ese cierre de la primera etapa. Boca siguió dominando, buscó el tercero y tuvo situaciones para liquidar el partido. Sin embargo, entre algunas malas decisiones en la definición y las respuestas de Alan Aguerre, el Xeneize no pudo sentenciar el resultado.
Y en el fútbol, cuando un equipo no cierra un partido, suele dejar una puerta abierta. Central Córdoba la aprovechó a los 11 minutos del complemento con una jugada preparada muy bien ejecutada. Desde un tiro libre sobre la derecha, el Ferroviario envió un centro largo al área. Alejandro Maciel ganó por arriba, no buscó el arco desde una posición incómoda, sino que bajó la pelota al segundo palo, donde apareció Michael Santos para empujarla de aire y marcar el 2-1.
El descuento cambió el partido durante algunos minutos. Boca sintió el golpe, perdió orden y Central Córdoba se animó. El equipo de Lucas Pusineri encontró impulso, empujó con su gente y buscó generar dudas en una defensa xeneize que hasta ese momento había controlado el trámite con bastante solvencia.
Fueron diez minutos de incomodidad para Boca. El equipo se partió por momentos, se desordenó y tuvo que resistir el asedio del Ferroviario. Pero después de ese tramo, volvió a acomodarse. Úbeda consiguió que sus jugadores recuperaran calma, que administraran mejor la pelota y que el partido regresara a un escenario más favorable.
A partir de ahí, Boca volvió a tener espacios para liquidarlo. Ángel Romero tuvo una chance clara para el 3-1 a los 28 minutos, después de un buen contraataque conducido por Alan Velasco. El paraguayo quedó mano a mano con Aguerre, pero su definición se fue apenas desviada. Esa jugada pudo haber terminado con el suspenso mucho antes.
Sobre el final, Úbeda mandó a la cancha a Leandro Paredes, y el volante aportó jerarquía en los minutos decisivos. Con pocos toques, mostró su capacidad para ordenar y acelerar cuando hacía falta. Su intervención más destacada fue un pase fantástico para Miguel Merentiel, que quedó cara a cara con Aguerre. El uruguayo quiso definir con tres dedos, pero perdió el duelo con el arquero.
Boca no pudo convertir el tercero, pero sí logró controlar los últimos minutos. Central Córdoba empujó, intentó llegar al empate y apostó a alguna pelota cruzada o detenida, pero el Xeneize sostuvo la ventaja y terminó celebrando una victoria muy valiosa fuera de casa.
El triunfo dejó a Boca en lo más alto de la Zona A, a la espera de otros resultados. Pero más allá de la tabla, el dato fuerte es futbolístico y anímico: el equipo volvió a ganar después del tropiezo internacional, respondió con una formación alternativa y confirmó que tiene recursos para competir incluso cuando Úbeda decide rotar.
La actuación de Zeballos fue una de las mejores noticias para Boca. El Changuito fue el jugador que rompió el partido. Desde la izquierda, obligó a Central Córdoba a retroceder, generó desequilibrio constante y participó directamente en la jugada del segundo gol. Su rendimiento le da al cuerpo técnico una variante importante para el tramo decisivo.
Alan Velasco también fue clave. No solo marcó el primer gol, sino que además encabezó contraataques y sostuvo la conexión entre mediocampo y ataque. Milton Giménez, por su parte, cumplió con su tarea de centrodelantero: primero había convertido en una acción anulada y luego apareció por el centro del área para empujar el 2-0.
En el arco rival, Alan Aguerre evitó que la diferencia fuera mayor. Boca tuvo situaciones para cerrar el partido antes, pero el arquero de Central Córdoba sostuvo a su equipo con varias intervenciones. Su actuación fue importante para que el Ferroviario llegara con vida hasta el final.
Para Central Córdoba, la derrota dejó una sensación conocida en este Apertura: momentos buenos, algunas reacciones, pero poca regularidad. El equipo de Pusineri ya estaba eliminado antes de recibir a Boca y buscaba terminar de la mejor manera. El descuento de Michael Santos le dio esperanza, pero no alcanzó para rescatar un punto ante un rival que fue superior durante buena parte del desarrollo.
El Ferroviario atraviesa un año complejo. La campaña no fue la esperada, con problemas deportivos, cambios institucionales y una fuerte necesidad de sumar para la tabla anual. En la previa, el propio contexto marcaba que Central Córdoba llegaba sin chances matemáticas de clasificación y con la obligación de empezar a pensar en lo que viene.
Boca, en cambio, llega a los playoffs con una señal fuerte. Ganó en una cancha difícil, con rotación, con varias bajas y con la cabeza dividida por la Copa Libertadores. La victoria en Santiago del Estero le permite al equipo de Úbeda sostener su gran momento en el torneo local, donde acumula una racha positiva importante y se perfila como uno de los candidatos de la etapa eliminatoria.
El Xeneize también mostró algo que en el mata-mata será fundamental: capacidad para golpear en momentos decisivos. Durante gran parte del primer tiempo, Boca dominó sin convertir, pero cuando encontró el primer gol, rápidamente aprovechó el envión para marcar el segundo. Esa contundencia de cierre de etapa terminó siendo determinante.
La deuda, claro, estuvo en no liquidarlo. Boca tuvo ocasiones para el 3-1 y no las aprovechó. Eso permitió que Central Córdoba se mantuviera cerca en el marcador y que el partido tuviera incertidumbre hasta el final. En playoffs, donde los márgenes son mínimos, esa falta de eficacia puede ser un aspecto a corregir.
Aun así, el balance es altamente positivo. Boca ganó, lideró, recuperó confianza y demostró profundidad de plantel. Úbeda administró cargas, utilizó una formación alternativa y consiguió el resultado que necesitaba. En un calendario exigente, donde el torneo local y la Copa Libertadores se cruzan permanentemente, esa respuesta colectiva tiene un valor enorme.
El triunfo en Santiago del Estero deja al Xeneize parado en un lugar de privilegio. Boca cerró la fase regular con autoridad, se subió a la cima de la Zona A y llega al mata-mata con confianza renovada. En una tarde donde Zeballos fue figura, Velasco abrió el camino y Giménez volvió a convertir, el equipo de Úbeda consiguió mucho más que tres puntos: consiguió una victoria de carácter.
Análisis táctico del triunfo de Boca
Boca ganó porque encontró desequilibrio por afuera y pegó en los momentos justos. El plan alternativo de Úbeda tuvo un punto fuerte en la izquierda, donde Exequiel Zeballos fue el jugador más determinante del partido. Cada vez que recibió mano a mano, generó peligro.
La sociedad entre Zeballos, Velasco y Giménez fue la clave ofensiva. Boca no necesitó un dominio aplastante durante los 90 minutos, pero sí supo imponer condiciones cuando aceleró. El primer gol llegó por una acción de Velasco, con remate desde el área y desvío incluido. El segundo nació directamente de la insistencia de Zeballos y terminó con Giménez definiendo como centrodelantero.
En el segundo tiempo, Boca tuvo un problema: no cerró el partido cuando pudo. Después del descuento de Michael Santos, el equipo se desordenó durante algunos minutos y permitió que Central Córdoba creciera. Allí apareció una de las virtudes del equipo: la capacidad para resistir, recuperar el control y manejar el cierre.
El ingreso de Leandro Paredes ayudó a darle pausa y jerarquía a los minutos finales. Boca no convirtió el tercero, pero sí logró que Central Córdoba no encontrara el empate.
Las claves del triunfo de Boca
1. La figura de Zeballos
El Changuito fue el jugador más desequilibrante. Atacó por izquierda, ganó duelos individuales, generó la jugada del gol anulado y asistió a Milton Giménez en el segundo tanto.
2. La eficacia antes del descanso
Boca destrabó el partido a los 43 minutos y volvió a golpear a los 45. Ese doble impacto antes del entretiempo fue decisivo.
3. Alan Velasco, gol y conducción
Velasco abrió el marcador y fue importante para lanzar ataques rápidos. También encabezó la jugada que terminó con la chance clara de Ángel Romero.
4. La respuesta tras el descuento
Central Córdoba descontó temprano en el segundo tiempo y puso en aprietos al Xeneize. Boca sufrió unos minutos, pero después volvió a ordenarse.
5. Rotación con resultado
Úbeda apostó por un equipo alternativo por la seguidilla de partidos y Boca respondió. Ganar con variantes fortalece al plantel de cara a playoffs y Copa Libertadores.
Lo que significa el triunfo para Boca
La victoria le permite a Boca llegar a los playoffs con el ánimo alto y con una ubicación de privilegio en la Zona A. El equipo ya había asegurado la clasificación, pero ganar en Santiago del Estero le dio la posibilidad de cerrar la fase regular en la cima.
También fue una respuesta necesaria después de la derrota ante Cruzeiro por la Copa Libertadores. Boca necesitaba cambiar rápido el chip y lo hizo con personalidad. El triunfo no borra las exigencias internacionales, pero sí fortalece al grupo antes de una semana clave.
El equipo de Úbeda mostró profundidad, variantes ofensivas y carácter para sostener una ventaja en condición de visitante. En un torneo que ahora entra en etapa de eliminación directa, esos detalles pueden marcar diferencias.
Lo que dejó la derrota para Central Córdoba
Central Córdoba volvió a mostrar algunas señales positivas, pero no le alcanzó. El equipo de Lucas Pusineri encontró el descuento con una jugada preparada muy bien trabajada y tuvo un tramo de empuje en el segundo tiempo. Sin embargo, pagó caro los dos golpes sufridos antes del descanso.
El Ferroviario cerró una fase regular irregular, lejos de la pelea por los playoffs y con la necesidad de sumar puntos en la tabla anual. La derrota ante Boca refuerza la idea de un semestre complicado, en el que el equipo nunca logró sostener una línea de regularidad.
Michael Santos volvió a aparecer como referencia ofensiva, mientras que Alan Aguerre fue importante para evitar una diferencia mayor. Aun así, Central Córdoba necesita reconstruirse y mejorar de cara al próximo tramo de la temporada.
Futbol
Lanús empató con Deportivo Riestra y dejó pasar la chance de asegurar la localía en los playoffs
Published
11 horas agoon
mayo 2, 2026
Lanús cerró la fase regular del Torneo Apertura 2026 con un empate 0-0 ante Deportivo Riestra en La Fortaleza. El equipo de Mauricio Pellegrino ya estaba clasificado a los playoffs, pero no pudo meterse entre los cuatro mejores de la Zona A y dejó pasar la posibilidad de jugar como local en los octavos de final.
Lanús tenía todo dado para cerrar la fase regular del Torneo Apertura 2026 con una sonrisa más amplia. Ya clasificado a los playoffs, con una semana positiva en lo deportivo y con la posibilidad concreta de escalar posiciones en la Zona A, el Granate recibió a Deportivo Riestra en La Fortaleza con un objetivo claro: ganar para terminar mejor parado y acercarse a la chance de jugar como local en los octavos de final.
Sin embargo, el equipo de Mauricio Pellegrino no pudo romper el cero. El empate 0-0 ante Riestra dejó una sensación agridulce en el Sur: Lanús cumplió con el primer gran objetivo de meterse en la próxima instancia, pero desperdició una oportunidad importante para quedar entre los cuatro primeros de su zona. Con la igualdad, el Granate finalizó con 24 puntos, quedó quinto y, por el momento, quedó proyectado para enfrentar a Rosario Central, cuarto de la Zona B, en la siguiente ronda.
El partido fue el cierre de la etapa regular para Lanús, que llegaba con la tranquilidad de la clasificación asegurada, pero también con el desafío de sostener su buena dinámica. El contexto explicaba buena parte de la decisión futbolística: el Granate venía de jugar Copa Libertadores, había vencido 1-0 a Liga de Quito y tenía por delante otra semana internacional. Por eso, Pellegrino apostó por una formación con mezcla de habituales titulares y futbolistas alternativos.
La apuesta tenía lógica desde la administración de cargas, pero no alcanzó para generar el volumen ofensivo necesario. Lanús tuvo la pelota durante varios tramos, intentó asumir el protagonismo y buscó llevar el partido al campo rival, pero le faltó claridad en los metros finales. Riestra, fiel a su libreto, se cerró bien, defendió con orden y volvió a demostrar por qué sus partidos suelen tener marcadores muy ajustados.
El 0-0 no fue casualidad. En la previa ya aparecía un dato contundente: los 15 partidos de Deportivo Riestra en el Apertura habían terminado con menos de 2.5 goles. Además, solo uno de sus 15 compromisos oficiales anteriores como visitante había registrado más de 2.5 tantos. Es decir, el Malevo volvió a llevar el juego a su terreno favorito: ritmo bajo, pocas concesiones, mucho orden defensivo y un trámite cerrado.
Lanús, por su parte, también venía mostrando una notable mejora defensiva. Antes del duelo, el Granate acumulaba seis partidos oficiales sin recibir goles como local y había dejado su arco en cero en seis de sus ocho presentaciones más recientes por liga. Esa solidez volvió a aparecer, pero esta vez no estuvo acompañada por la eficacia ofensiva necesaria para ganar.
El empate dejó una lectura doble. Desde lo positivo, Lanús volvió a sostener su arco en cero y confirmó que llega a los playoffs con una estructura defensiva mucho más confiable que en el inicio del campeonato. Desde lo negativo, el equipo volvió a sufrir para convertir y dejó escapar dos puntos que podían haber cambiado su ubicación final en la tabla.
La chance era concreta: una victoria le permitía a Lanús escalar y quedar mejor posicionado de cara al mata-mata. Pero el equipo no logró ser dañino. La mezcla entre titulares y suplentes no terminó de darle profundidad, cambio de ritmo ni precisión en los últimos metros. El Granate manejó la necesidad de ganar, pero no encontró los caminos para quebrar a un Riestra que se sintió cómodo defendiendo el empate.
Para Deportivo Riestra, el punto tuvo otro sabor. El Malevo ya estaba eliminado del Torneo Apertura y cerró la fase regular como el peor equipo de la Zona A, con apenas 11 unidades. Su campaña local fue muy pobre, marcada por la falta de gol y por una larga espera hasta conseguir su primer triunfo del campeonato. Aun así, el cierre dejó algunas señales de recuperación, especialmente desde la llegada de Guillermo Duró y por el impulso que significaron sus victorias recientes.
Riestra venía de cortar una racha durísima en el Apertura con el triunfo 2-0 ante Independiente, resultado que representó su primera victoria en el certamen y su primer festejo por liga después de casi 200 días. Luego, a mitad de semana, consiguió un logro histórico en la Copa Sudamericana al vencer 2-1 a Montevideo City Torque, con un doblete de Juan Randazzo. Ese envión anímico se notó en la actitud: el Malevo no fue a La Fortaleza a regalar nada.
El equipo de Duró no pudo corregir del todo su problema más grande del semestre: el gol. Riestra llegó a esta última jornada con apenas cinco tantos convertidos en la Zona A, la cifra más baja de su grupo. Además, todavía no había logrado marcar como visitante en 2026. Frente a Lanús, volvió a quedarse en cero, pero al menos sostuvo el orden y sumó en una cancha complicada.
Para Lanús, el empate también debe leerse dentro de una agenda cargada. El Granate compite en dos frentes y la Copa Libertadores ocupa un lugar central. La victoria ante Liga de Quito por 1-0, con gol de Agustín Cardozo, le permitió acomodarse en el Grupo G y llegar con confianza a la continuidad internacional. Esa exigencia, sin embargo, también obliga a regular energías en el torneo local.
La pregunta que deja el empate es clara: ¿cuánto puede pesar haber perdido la localía en octavos? En un torneo corto y de eliminación directa, jugar en casa puede ser una ventaja significativa. Lanús tenía la oportunidad de acercarse a esa condición, pero no la aprovechó. Ahora deberá prepararse para un cruce más exigente, probablemente fuera de La Fortaleza, con el desafío de sostener la solidez defensiva y recuperar contundencia.
El antecedente inmediato también marca una tendencia: Lanús viene siendo competitivo, pero en varios partidos cerrados le cuesta liquidar. Ante Central Córdoba había empatado 0-0 y Carlos Izquierdoz había errado un penal sobre el final. Contra Riestra, otra vez el marcador terminó en blanco. La defensa responde, pero el ataque necesita mayor resolución para la etapa decisiva.
En el balance general, el Granate terminó la fase regular con una campaña que le alcanzó para meterse en playoffs, pero no para asegurar una posición de privilegio. Fue quinto con 24 puntos, quedó expectante por el rival definitivo y deberá cambiar rápidamente el chip: ya no habrá margen para empates sin goles ni para partidos donde el dominio no se transforme en ventaja.
Riestra, en cambio, cerró un Apertura decepcionante en la tabla, pero con una leve recuperación en el final. El Malevo fue último, no se clasificó a los playoffs y deberá enfocarse en la Copa Sudamericana como gran objetivo del semestre. Su punto en La Fortaleza no cambia el balance general, pero al menos confirma una mejora en el orden competitivo.
Lanús empató con Deportivo Riestra y dejó pasar una chance grande. No perdió, volvió a cerrar su arco y llega vivo a la etapa decisiva. Pero el sabor final fue de oportunidad desperdiciada: el Granate tenía la posibilidad de terminar mejor ubicado, asegurar una ventaja deportiva importante y entrar al mata-mata con otro impulso. Ahora deberá demostrar en los playoffs que el empate fue solo un tropiezo menor en el camino.
Análisis táctico del empate
El partido mostró dos planes muy distintos. Lanús intentó jugar desde la iniciativa, con mayor responsabilidad en campo rival y con la obligación de buscar el triunfo. Deportivo Riestra, en cambio, apostó a un bloque compacto, a reducir espacios y a sostener un partido de baja producción ofensiva.
El Granate tuvo el problema habitual de los equipos que enfrentan defensas cerradas: necesitó paciencia, amplitud y precisión, pero no siempre encontró la velocidad necesaria para desordenar al rival. La rotación también pudo haber influido, porque la presencia de una formación mixta redujo automatismos y sociedades ofensivas.
Riestra hizo lo que mejor sabe hacer: competir desde el orden. No necesitó dominar para sentirse cómodo. Su objetivo fue cortar circuitos, evitar que Lanús atacara con comodidad y llevar el partido a un escenario de pocos goles. En ese aspecto, el Malevo cumplió.
El dato más importante para Lanús está en su arco: otra vez terminó sin recibir goles. Pero el desafío de cara a los playoffs será otro: transformar esa solidez defensiva en una plataforma para ganar, no solo para no perder.
Lo que dejó el empate para Lanús
Lanús cerró la fase regular con clasificación asegurada, pero sin el premio de la localía. El equipo de Pellegrino llega a los playoffs con argumentos defensivos, con experiencia y con nombres importantes, aunque deberá elevar su producción ofensiva.
Puntos positivos:
- Mantuvo nuevamente el arco en cero.
- Sostuvo una campaña que le permitió clasificarse.
- Llega con competencia internacional y rodaje fuerte.
- Tiene variantes en el plantel para administrar cargas.
Puntos a corregir:
- Le faltó profundidad ante un rival cerrado.
- No pudo aprovechar una chance clave en casa.
- Volvió a empatar 0-0 en un partido importante.
- Dejó escapar la posibilidad de jugar como local en octavos.
Lo que dejó el empate para Deportivo Riestra
Para Riestra, el empate no modifica su eliminación, pero sí sostiene una pequeña mejora final. El Malevo tuvo un torneo muy flojo en la Zona A, con apenas 11 puntos y una preocupante falta de gol. Sin embargo, tras vencer a Independiente y conseguir su primer triunfo internacional ante Montevideo City Torque, el equipo mostró señales de recuperación.
El punto ante Lanús confirma que Riestra puede competir desde el orden defensivo, aunque su gran deuda sigue siendo la capacidad ofensiva. Si no logra mejorar la producción de goles, le costará mucho sostener aspiraciones en la Copa Sudamericana y en el próximo tramo de la temporada.
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