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Franco Colapinto en Canadá volvió a mostrar una de sus mayores virtudes: correr mejor que nadie cuando el fin de semana viene torcido. Después de un viernes muy complicado por la falla en la batería de su Alpine y de largar 13°, el argentino protagonizó una tremenda remontada en el sprint, ganó cuatro posiciones, terminó noveno y quedó a las puertas de la zona de puntos en Montreal.
Franco Colapinto en Canadá: una remontada que confirmó su gran capacidad para correr
Franco Colapinto volvió a sacar a relucir una de las condiciones que más lo distinguen en la Fórmula 1: su talento para competir los sábados y domingos, incluso cuando el contexto no lo ayuda. En el sprint del Gran Premio de Canadá, el piloto argentino de Alpine construyó una actuación muy sólida, avanzó desde el 13° puesto de largada hasta el 9° lugar final y quedó a un paso de meterse en la zona de puntos. No alcanzó para sumar, pero sí para dejar una señal muy fuerte.
La remontada tuvo todavía más valor por todo lo que había sucedido antes. Colapinto llegó a la carrera corta prácticamente sin entrenamiento real, ya que el viernes apenas había podido girar tres minutos por una falla en la batería del motor eléctrico de su unidad de potencia Mercedes-Benz. Eso condicionó toda su preparación en Montreal: sin referencias, sin sensaciones completas y con apenas unas pocas vueltas encima, había logrado rescatar la clasificación sprint para meterse en la SQ2 y largar 13°. En la carrera, terminó transformando ese rescate en algo mucho más grande.
Una largada brillante para empezar la remontada
El sprint de Canadá mostró desde el arranque a un Colapinto agresivo y decidido. Apenas se apagaron las luces, el argentino hizo una largada excelente y aprovechó enseguida un detalle clave: Gabriel Bortoleto se quedó casi parado al momento de acelerar y Franco lo superó con claridad. Esa primera maniobra le abrió la puerta a una carrera ofensiva, donde el argentino se sintió cómodo para atacar desde el inicio.
Pero lo mejor recién estaba por venir. En la primera vuelta protagonizó una lucha durísima con Nico Hülkenberg. Colapinto fue a fondo, se tiró sin dudar y hasta llegó a bajar las dos ruedas derechas al pasto ante la defensa extrema del piloto alemán, que prácticamente lo dejó sin pista. No se achicó, no levantó y terminó saliendo favorecido de ese duelo. En solo una vuelta ya había ganado dos posiciones y mostraba con claridad cuál sería su planteo para el resto del sprint.
Ritmo, ataque y confianza con un auto casi desconocido
Uno de los aspectos más llamativos de la actuación del argentino fue el ritmo que encontró con su Alpine. Hasta ese momento, ni siquiera él sabía realmente con qué herramienta contaba para la carrera corta. Vale recordar que no había podido completar la única tanda de entrenamientos por el problema en la batería, y que en la qualy sprint había tenido que descubrir el circuito y el comportamiento del auto directamente en plena sesión oficial. En el sprint, además, debía girar con neumáticos medios que ya tenían uso acumulado de la clasificación del viernes.
En ese marco, lo de Colapinto fue todavía más meritorio. No solo consiguió sostener un ritmo competitivo, sino que además lo hizo con inteligencia y consistencia. Fue entendiendo el comportamiento del A526 mientras corría, construyó confianza vuelta a vuelta y terminó exprimiendo el coche al máximo, en un circuito técnico y exigente como Montreal. Esa adaptación en tiempo real volvió a subrayar una de sus grandes fortalezas como piloto.
Cómo llegó del 13° al 9° puesto
La remontada del argentino no se explicó por una sola maniobra, sino por una suma de decisiones bien ejecutadas y un ritmo sostenido durante toda la carrera. Después de las dos primeras ganancias en la salida, Colapinto siguió empujando y encontró otra posición gracias al problema de Isack Hadjar, que terminó obligando al piloto de Racing Bulls a pasar por boxes. A partir de ahí, su siguiente objetivo fue Carlos Sainz, que con Williams parecía tener un auto competitivo, pero no pudo contener el avance del Alpine.
Los números marcan con claridad el rendimiento de Franco: giraba entre tres décimas y medio segundo más rápido por vuelta que el español. Esa diferencia terminó inclinando la balanza y Colapinto concretó el sobrepaso para meterse noveno. Allí se acabó su escalada. El siguiente rival, Arvid Lindblad, ya estaba a unos 3s5 de distancia, y no quedaron vueltas suficientes para ir a buscarlo. Sin embargo, el dato importante fue que el A526 también se mostró superior en ritmo respecto al Racing Bulls en carrera.
Colapinto rozó los puntos, pero dejó una señal muy positiva
Aunque el noveno puesto no le permitió sumar, el sprint canadiense dejó mucho más que una simple posición final. Colapinto estuvo realmente cerca del último punto disponible y, sobre todo, confirmó que Alpine tenía un auto mucho más competitivo en ritmo de carrera que lo que había insinuado en clasificación. Después de un viernes donde el equipo parecía haber retrocedido respecto de Williams, Audi y Racing Bulls, la carrera corta cambió parte de esa imagen.
En especial, el argentino mostró que el A526 tenía con qué pelear. Según el análisis del propio texto, su ritmo fue claramente superior al de Williams y Racing Bulls, dos de los rivales directos en Montreal por esa pelea para ser el mejor del resto detrás de los cuatro grandes equipos. Y todo eso lo consiguió con un puñado mínimo de vueltas previas, algo que refuerza aún más el valor de la actuación.
Las declaraciones de Colapinto tras el sprint
Una vez terminada la competencia, Franco dejó en claro que se quedó con sensaciones encontradas. Por un lado, valoró mucho lo hecho en pista; por el otro, reconoció cierta bronca por haber quedado tan cerca del punto. “Casi sumo un punto y me da un poco de bronca, pero fue una buena carrera”, resumió el argentino. La frase retrata muy bien el sabor del sprint: satisfacción por la remontada, aunque con el fastidio lógico de saber que el premio estuvo al alcance.
En sus declaraciones también destacó el ritmo del auto y la dificultad de la tarea. Subrayó que terminar noveno largando 13° en una pista complicada como Montreal era algo positivo, y además remarcó un detalle importante: mientras él salió con neumáticos medios usados del día anterior, varios de sus rivales directos largaron con gomas nuevas. Aun así, logró ir hacia adelante. Su conclusión fue optimista: “Tenemos buen ritmo. Dimos un pasito adelante, estamos bien”.
De un viernes hipotecado a un sábado esperanzador
La historia del fin de semana cambió bastante entre un día y otro. El viernes había dejado un panorama oscuro: casi sin vueltas, una falla técnica en el Alpine, una clasificación sprint salvada con mucho mérito y varias dudas sobre el verdadero potencial del auto en Montreal. El sábado, en cambio, le dio a Colapinto y a Alpine un panorama mucho más alentador.
Porque más allá del resultado puntual, el sprint mostró algo clave: el coche tenía ritmo. Y si el A526 es capaz de sostener ese nivel en la carrera principal del domingo, el argentino tendrá una posibilidad concreta de avanzar y meterse en la pelea por puntos. El noveno puesto del sprint, entonces, no solo funcionó como una buena actuación aislada, sino también como una referencia importante para lo que puede venir después.
Lo que deja esta remontada para Alpine y para Colapinto
La actuación de Colapinto también vuelve a reforzar un patrón que ya se había visto otras veces en la temporada: cuando las carreras se ponen en marcha, el argentino suele crecer. Ya había mostrado esta característica en China, también en Miami y ahora la repitió en Canadá. Puede costarle más a una vuelta o en fines de semana donde arranca muy condicionado, pero en carrera su lectura, su agresividad y su gestión suelen darle un valor extra.
Para Alpine, la gran noticia es esa recuperación de sensaciones. Después de haber parecido un paso por detrás el viernes, el equipo encontró en el sprint una base mucho más prometedora. El auto fue capaz de atacar, de sostener un ritmo competitivo y de dejar a Colapinto a un suspiro de la zona de puntos. En una temporada tan cambiante, esa reacción también es importante desde lo anímico.
Una remontada que alimenta la ilusión para la carrera principal
El sprint no entregó puntos, pero sí información valiosa. Colapinto comprobó que puede ir para adelante en Montreal, que el auto responde mejor en tanda larga y que sus rivales directos no son inalcanzables. Eso modifica bastante la perspectiva para la carrera del domingo, donde el argentino ya no partirá con una sensación de incertidumbre total, sino con la certeza de que tiene una base para pelear.
Además, la carrera larga siempre ofrece más oportunidades estratégicas y más tiempo para que el ritmo aparezca. Si Franco logra repetir una largada fuerte y Alpine sostiene la competitividad mostrada en el sprint, el paso siguiente puede ser meterse de lleno en la pelea por unidades. Ese será ahora el gran objetivo del fin de semana.
Conclusión: Colapinto volvió a demostrar que en carrera crece
Franco Colapinto firmó una tremenda remontada en el sprint del Gran Premio de Canadá y terminó noveno después de largar 13°. No alcanzó para los puntos, pero sí para confirmar que su mayor fortaleza sigue apareciendo cuando el semáforo se apaga y la carrera obliga a tomar decisiones, defender, atacar y administrar el ritmo. En Montreal hizo todo eso muy bien.
Después de un viernes casi perdido por la falla en la batería, el argentino respondió con una clasificación salvada y una carrera corta en la que fue protagonista. Quedó a las puertas del top 8, mostró mejor ritmo que varios rivales directos y dejó a Alpine con una sensación mucho más positiva que la del arranque del fin de semana. Canadá, por ahora, ya le dejó una certeza: Colapinto sigue creciendo cuando más lo necesita.

Deportivo Victoria Curuzú Cuatiá