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La selección de República Checa regresa a una Copa del Mundo después de dos décadas y debutará en el Mundial 2026, ante Corea del Sur en Guadalajara. Con Patrik Schick como gran referencia ofensiva, Tomás Soucek como líder del mediocampo y Miroslav Koubek al mando, el equipo europeo buscará transformar su oficio, juego aéreo y fortaleza mental en una clasificación histórica dentro del Grupo A.
República Checa vuelve al Mundial 2026 con Schick como bandera y el desafío de romper 20 años de ausencia
La selección de República Checa, también conocida internacionalmente como Chequia, llega al Mundial 2026 con una mezcla de ilusión, cautela y enorme sentido de oportunidad. Después de veinte años sin disputar una Copa del Mundo, el equipo europeo vuelve al máximo escenario del fútbol con una generación que no parece destinada a ser candidata, pero sí a competir con dureza, orden táctico y una identidad muy marcada.
El debut será ante Corea del Sur, en el Estadio Akron de Guadalajara, un partido que puede marcar el rumbo de ambos en el Grupo A, donde también aparecen México y Sudáfrica. Para los checos, el encuentro inicial tiene un valor enorme: una victoria los dejaría muy bien posicionados en la pelea por avanzar de ronda; una derrota, en cambio, los obligaría a jugar con urgencias desde la segunda fecha.
El equipo dirigido por Miroslav Koubek llega con un perfil reconocible. Es una selección física, intensa, fuerte en el juego aéreo, peligrosa en pelota parada y acostumbrada a sufrir. No clasificó con comodidad: tuvo que atravesar una campaña irregular y luego superar repechajes muy disputados, incluso con definiciones por penales. Esa dificultad, lejos de debilitarla, parece haber reforzado su carácter competitivo.
República Checa ante Corea del Sur: día, hora, estadio y TV
El debut mundialista de República Checa será frente a Corea del Sur, uno de los rivales directos en la pelea por la clasificación.
Datos del partido
Partido: Corea del Sur vs República Checa
Competencia: Mundial 2026
Grupo: Grupo A
Fecha: 10/06/2026
Estadio: Akron, Guadalajara
Árbitro: Amin Mohamed, de Egipto
TV: TyC Sports, DSports, 109 Flow y Paramount+
La cita será una de las primeras grandes pruebas del torneo. Corea del Sur llega con figuras de peso internacional como Son Heung-min, Kim Min-jae y Lee Kang-in, mientras que República Checa intentará imponer su fortaleza física, su disciplina táctica y la capacidad goleadora de Patrik Schick.
Probable formación de República Checa ante Corea del Sur
De acuerdo con la información previa del partido, Miroslav Koubek apostaría por una estructura sólida, con presencia física en defensa, equilibrio en el mediocampo y Schick como referencia ofensiva.
República Checa: probable once inicial
Matej Kovar; Stepan Chaloupek, Robin Hranac, Ladislav Krejci, Vladimir Coufal; Vladimir Darida, Tomas Soucek, Jaroslav Zeleny, Adam Hlozek, Pavel Sulc; Patrik Schick.
Director técnico: Miroslav Koubek.
La formación muestra una intención clara: protegerse bien, ganar duelos, poblar el mediocampo y buscar que Schick tenga situaciones cerca del área. Con Soucek como eje de equilibrio y liderazgo, Chequia intentará sostener el partido desde el orden y atacar con verticalidad cuando Corea deje espacios.
Miroslav Koubek, el técnico que le devolvió estabilidad a Chequia
Miroslav Koubek llega al Mundial 2026 con un desafío enorme: conducir a República Checa en su regreso a la máxima competencia internacional después de dos décadas. Su trabajo no se explica desde el brillo individual ni desde una propuesta vistosa, sino desde el orden, la fortaleza anímica y la capacidad de competir en escenarios incómodos.
Bajo su conducción, Chequia ganó estabilidad después de una clasificación irregular. El equipo sufrió golpes importantes, como la dura derrota ante Croacia y el tropiezo frente a Islas Feroe, pero encontró respuestas en los momentos decisivos. En los repechajes, mostró personalidad para sobrevivir a partidos cerrados, empatar sobre el final y imponerse en tandas de penales.
Koubek prioriza el compromiso con el sistema por encima de los nombres propios. Esa idea se notó en la convocatoria, donde algunas ausencias generaron debate, pero también quedó claro que el entrenador buscó jugadores adaptados a un plan: intensidad, fortaleza física, disciplina, balón parado y carácter competitivo.
Cómo llega República Checa al Mundial 2026
República Checa llega al Mundial 2026 en el puesto 41 del ranking FIFA y con el orgullo de haber recuperado un lugar que se le venía negando desde 2006. Su camino no fue sencillo. En la clasificación europea terminó segunda del Grupo L, por detrás de Croacia, con un balance de cinco victorias, un empate y dos derrotas.
El golpe más fuerte fue la caída 5-1 ante Croacia, resultado que condicionó sus aspiraciones de ganar el grupo. También sufrió una derrota inesperada ante Islas Feroe, uno de esos partidos que suelen dejar marcas profundas en cualquier proceso. Sin embargo, la selección checa logró sostenerse, clasificó al repechaje y allí mostró una virtud esencial para los torneos grandes: resiliencia.
En la repesca igualó 2-2 ante República de Irlanda gracias a un gol tardío de Ladislav Krejci y luego ganó por penales. Después, frente a Dinamarca, volvió a remontar dos goles, empató 2-2 y otra vez se impuso desde los doce pasos. Esa doble supervivencia competitiva explica mucho del presente checo: es un equipo que quizá no domine los partidos, pero difícilmente se entregue.
El regreso después de veinte años
El dato histórico pesa. República Checa no jugaba un Mundial desde Alemania 2006, cuando quedó eliminada en fase de grupos. Antes de eso, como nación independiente, no había tenido continuidad mundialista desde la separación de Checoslovaquia.
El pasado grande, sin embargo, sigue presente. Checoslovaquia fue subcampeona del mundo en 1934 y 1962, además de campeona de Europa en 1976 con el recordado penal de Antonín Panenka. Desde la división del país en los años 90, República Checa consiguió buenos momentos, como el subcampeonato europeo de 1996, pero la clasificación a Mundiales se volvió una barrera demasiado difícil.
Por eso, el Mundial 2026 representa algo más que una participación. Para Chequia es una oportunidad de reconstruir presencia internacional, recuperar orgullo futbolero y demostrar que todavía puede competir frente a selecciones de distintos estilos.
Patrik Schick, la gran bandera checa
Patrik Schick es la figura más importante de República Checa. Delantero del Bayer Leverkusen, llega al Mundial como una de las principales amenazas ofensivas del Grupo A. Su estatura, 1,91 metros, lo convierte en una referencia natural dentro del área, pero su juego no se limita al cabezazo ni al choque físico.
Schick evolucionó con los años. Aprendió a jugar de espaldas, a asociarse, a adaptarse a sistemas de presión alta y posesión, y a ser útil incluso cuando no finaliza la jugada. En Leverkusen incorporó herramientas que lo hicieron más completo: movilidad, lectura de espacios, paciencia y capacidad para integrarse al circuito ofensivo.
Su carrera tiene una historia de ambición temprana. De niño, según el perfil incluido en el archivo, no festejaba los goles: simplemente tomaba la pelota, la llevaba al círculo central y pedía seguir jugando. Esa obsesión goleadora lo acompañó desde sus primeros pasos hasta su consolidación en Europa.
Jugó en Sparta Praga, Sampdoria, Roma, Leipzig y Bayer Leverkusen. En Alemania encontró su mejor versión y en abril de 2026 alcanzó los 100 goles con el club en todas las competencias. Para el seleccionado, su valor es todavía mayor: es el jugador que puede transformar un partido cerrado en victoria.
Schick y el legado de los grandes delanteros checos
La figura de Schick conecta con una tradición de delanteros checos altos, fuertes y técnicamente más ricos de lo que suele sugerir el prejuicio sobre los atacantes de gran porte. La historia ofrece nombres importantes.
Tomáš Skuhravý brilló en el Mundial 1990 con Checoslovaquia y marcó cinco goles. Milan Baros fue una de las caras ofensivas de la generación de 2006 y llegó a ganar la Champions League con Liverpool. Jan Koller, con más de dos metros de altura, fue una referencia de potencia y juego aéreo.
Schick aparece como una versión moderna de ese linaje: alto, dominante en el área, pero también capaz de jugar con criterio, atacar espacios y participar fuera de la zona de definición. Su recuerdo más impactante para muchos fue aquel gol desde mitad de cancha ante Escocia en la Eurocopa 2021, tanto que lo llevó a ser nominado al Premio Puskas.
Tomas Soucek, el motor y líder del mediocampo
Si Schick es la bandera ofensiva, Tomas Soucek es el corazón competitivo de República Checa. Mediocampista del West Ham, capitán y líder dentro del campo, representa muchas de las virtudes de esta selección: recorrido, sacrificio, juego aéreo, disciplina táctica y liderazgo silencioso.
Soucek mide 1,93 metros y es una amenaza constante en las áreas. No solo defiende y equilibra: también llega al gol, ataca los centros y aparece en momentos clave. En la última campaña de Premier League disputó 38 partidos y marcó cinco goles, un registro importante para un volante de sus características.
Su historia personal también aporta profundidad al personaje. Se crió en una familia deportista, con una madre corredora de medias maratones y maratones, de quien él mismo reconoce haber heredado la resistencia. Además, en su autobiografía contó que atravesó años muy difíciles con insomnio y depresión, una etapa que logró superar con ayuda médica. Su festejo del “helicóptero” nació como símbolo de esa lucha interior y de la sensación de volver a elevarse.
Pavel Sulc, creatividad y llegada desde la segunda línea
Pavel Sulc es otro de los nombres a seguir en Chequia. Mediocampista ofensivo del Lyon, llega al Mundial como uno de los futbolistas checos con mayor crecimiento reciente. Fue elegido mejor jugador checo de 2025 y dio el salto al fútbol francés desde Viktoria Plzen.
Sulc aporta movilidad, creatividad, llegada y versatilidad. Puede moverse entre líneas, asociarse con Schick y atacar espacios desde segunda línea. En un equipo que muchas veces se apoya más en la estructura que en la improvisación, su talento puede ser clave para romper partidos cerrados.
Su adaptación al Lyon fue positiva y sorprendió incluso al propio jugador por el cariño recibido de los hinchas. En el Mundial tendrá una vidriera enorme: si logra sostener su nivel, puede ser uno de los nombres checos con mayor proyección internacional.
Ladislav Krejci, liderazgo defensivo y carácter
Ladislav Krejci es uno de los pilares defensivos del equipo. Fuerte en el juego aéreo, con buen manejo de pelota y personalidad, se convirtió en una pieza clave para Miroslav Koubek. Su presente lo ubica como segundo capitán y una voz importante dentro del plantel.
En los repechajes fue decisivo: marcó ante República de Irlanda y Dinamarca, mostrando que su influencia no se limita al área propia. Su capacidad para imponerse en pelotas detenidas es una de las armas que Chequia intentará explotar en el Mundial.
Krejci tuvo un crecimiento acelerado en los últimos años. Ganó títulos con Sparta Praga, fue fichaje récord del Girona y luego compitió en Inglaterra. Su carácter se resume en una frase que guía su carrera: si siente que debe cambiar algo, no duda, porque nadie más lo hará por él.
Matej Kovar, el arquero que llega marcado por los penales
Matej Kovar aparece como favorito para defender el arco checo. Su historia reciente está directamente asociada a la clasificación mundialista: fue clave en las tandas de penales de los repechajes, después de haber atajado solo un penal en el fútbol doméstico antes de esa serie decisiva.
Calmo, flemático y de bajo perfil, Kovar dejó de adolescente una pequeña ciudad checa para sumarse al Manchester United. Luego ganó títulos de liga en tres países: Chequia, Alemania y Países Bajos. Esa trayectoria le dio madurez y experiencia internacional.
Aunque todavía puede existir debate sobre la titularidad, su rendimiento en los momentos críticos lo coloca como una opción fuerte. En un Mundial, donde los detalles pesan, tener un arquero confiable en escenarios de máxima tensión puede ser determinante.
El uno por uno de la probable formación checa
Matej Kovar
Arquero de gran serenidad, protagonista de los repechajes por su actuación en penales. Es un guardameta de perfil tranquilo, con experiencia formativa internacional y capacidad para crecer en partidos de alta presión.
Stepan Chaloupek
Defensor joven, disciplinado y confiable. Se destacó en la liga checa con Slavia Praga y llega como una de las revelaciones defensivas. Su estilo es fuerte, directo y muy competitivo en los duelos individuales.
Robin Hranac
Central del Hoffenheim, de perfil reservado pero muy resistente al contacto. Es más cómodo en una línea de tres, aunque puede adaptarse. Su capacidad para anticipar y soportar duelos físicos lo vuelve importante ante delanteros móviles.
Ladislav Krejci
Uno de los líderes defensivos. Fuerte por arriba, con carácter y buen pie para salir desde atrás. Además, es una amenaza ofensiva en pelota parada, aspecto central en el plan checo.
Vladimir Coufal
Lateral experimentado, de gran recorrido y determinación. Después de años en la Premier League y una etapa de reconstrucción en Hoffenheim, llega con oficio, intensidad y mentalidad competitiva.
Vladimir Darida
Mediocampista veterano y de enorme recorrido internacional. Volvió a la selección para ayudar en el repechaje y aporta experiencia, lectura de juego y equilibrio emocional en un grupo con mezcla de generaciones.
Tomas Soucek
Capitán, líder y motor del equipo. Su despliegue físico, juego aéreo y capacidad para llegar al área rival lo convierten en una pieza imprescindible. Es el jugador que ordena, empuja y representa el espíritu checo.
Jaroslav Zeleny
Defensor o carrilero de mucha experiencia en el fútbol checo. Su recorrido, oficio y conocimiento táctico lo convierten en una pieza útil para cerrar espacios y sostener el equilibrio por banda.
Adam Hlozek
Delantero versátil del Hoffenheim. Puede jugar por afuera o por el centro, tiene potencia, técnica y capacidad para desequilibrar. Su paso por Leverkusen y Hoffenheim le dio roce en la Bundesliga.
Pavel Sulc
Mediocampista ofensivo del Lyon. Aporta creatividad, movilidad y llegada. Es uno de los jugadores con mejor actualidad y una posible llave para que Chequia no dependa únicamente del juego directo.
Patrik Schick
El goleador y principal referencia ofensiva. Delantero completo, fuerte en el área, dominante por arriba y cada vez más participativo en el juego colectivo. Si Chequia avanza, buena parte de sus chances pasarán por sus goles.
Otros nombres importantes del plantel
República Checa también cuenta con alternativas que pueden ser decisivas durante el torneo. Jindrich Stanek, arquero del Slavia Praga, es una opción de experiencia y buen rendimiento doméstico. Lukas Hornicek, del Braga, representa el futuro del arco checo.
En defensa aparecen nombres como Tomas Holes, David Jurasek, Martin Vitik y David Zima. Holes aporta liderazgo silencioso y fuerza física; Jurasek suma proyección, zurda potente y centros; Vitik llega desde Bologna como uno de los defensores jóvenes más prometedores; y Zima ofrece experiencia en Slavia y pasado italiano.
En el mediocampo, Lukas Provod, Lukas Sadilek, Michal Sadilek, Pavel Bucha y Tomas Ladra amplían el abanico. Provod puede jugar por banda o en zonas interiores; los hermanos Sadilek suman intensidad y recorrido; Bucha llega desde la MLS como un motor de ida y vuelta; y Ladra aporta experiencia en el fútbol checo.
En ataque, Tomas Chory, Mojmir Chytil, Denis Visinsky y Tomas Cvancara ofrecen variantes. Chory y Chytil agregan potencia física y juego de espaldas; Visinsky representa juventud, velocidad y técnica; Cvancara llega con necesidad de reivindicación tras una etapa compleja con lesiones y una polémica por declaraciones sobre la selección.
Puntos fuertes de República Checa
El principal punto fuerte de Chequia es su estructura competitiva. No necesita dominar la posesión para sentirse cómoda. Puede esperar, defender con orden y atacar cuando encuentra espacios. Esa postura la hace peligrosa ante rivales que asumen la iniciativa.
Juego aéreo
Con jugadores como Schick, Soucek, Krejci, Hranac y Chory, República Checa tiene una capacidad aérea superior a la media. En tiros libres, córners y centros laterales puede encontrar una vía directa hacia el gol.
Pelota parada
La pelota parada es una de sus armas más importantes. En partidos cerrados, donde los márgenes son mínimos, un cabezazo o una segunda jugada pueden cambiar el resultado.
Fortaleza física
El equipo tiene jugadores altos, fuertes y de gran recorrido. Esa condición le permite sostener duelos, presionar en momentos específicos y resistir partidos largos.
Mentalidad competitiva
Los repechajes dejaron una marca positiva. Remontar dos veces, sobrevivir a contextos límite y ganar por penales construyó confianza. Chequia llega curtida, acostumbrada a sufrir y con la sensación de que puede competir hasta el final.
Debilidades y dudas de Chequia
La principal incógnita está en su capacidad para manejar rivales técnicamente superiores. Corea del Sur tiene velocidad, movilidad y futbolistas capaces de romper líneas en conducción. México puede imponer ritmo y presión en un ambiente favorable. Sudáfrica, por su parte, puede incomodar con velocidad y calidad técnica.
Chequia también puede sufrir si queda obligada a proponer durante muchos minutos. No es una selección construida para dominar desde la posesión prolongada, sino para competir desde el orden, la intensidad y la eficacia. Si se encuentra en desventaja temprano, deberá mostrar más creatividad de la habitual.
Otra duda es el desgaste. El torneo se disputa en sedes exigentes, con viajes y condiciones climáticas diversas. En el caso del debut en Guadalajara y luego el cierre ante México en Ciudad de México, la adaptación física puede ser importante.
El Grupo A: México, Sudáfrica, Corea del Sur y República Checa
El Grupo A no parece sencillo para nadie. México tendrá la presión de ser anfitrión y cerrar la fase ante Chequia en Ciudad de México. Corea del Sur llega con figuras internacionales y una estructura competitiva consolidada. Sudáfrica puede ser un rival incómodo por dinámica, velocidad y menor presión externa.
Para República Checa, el debut ante Corea del Sur es crucial. Si suma de a tres, podrá afrontar el partido contra Sudáfrica con mayor margen y llegar al duelo ante México en buena posición. Si empata, seguirá con chances intactas. Si pierde, el margen de error se reducirá al mínimo.
Calendario de República Checa en el Mundial 2026
Corea del Sur vs República Checa
12 de junio, 04:00 CET
Estadio de Guadalajara
República Checa vs Sudáfrica
18 de junio, 21:00 CET
Estadio de Atlanta
República Checa vs México
25 de junio, 03:00 CET
Estadio Ciudad de México
Estadísticas y datos relevantes
- República Checa llega al Mundial 2026 en el puesto 41 del ranking FIFA.
- Vuelve a disputar una Copa del Mundo por primera vez desde 2006.
- Como Checoslovaquia, el país fue dos veces subcampeón mundial: 1934 y 1962.
- En la clasificación europea terminó segunda del Grupo L, detrás de Croacia.
- Su balance en la fase clasificatoria fue de cinco victorias, un empate y dos derrotas.
- En los repechajes eliminó a República de Irlanda y Dinamarca por penales.
- Patrik Schick alcanzó los 100 goles con Bayer Leverkusen en todas las competencias.
- Tomas Soucek fue nombrado Futbolista Checo del Año por cuarta vez.
- Chequia tiene como principales fortalezas el juego aéreo, la pelota parada, la intensidad física y el orden defensivo.
- El debut ante Corea del Sur será en el Estadio Akron de Guadalajara.
Análisis: qué debe hacer Chequia para superar la fase de grupos
República Checa necesita ser fiel a su identidad. No parece conveniente que intente transformarse en un equipo de posesión larga o dominio territorial permanente. Su mejor versión aparece cuando se mantiene compacta, reduce espacios, gana duelos y castiga en transiciones o pelota detenida.
Ante Corea del Sur, la clave estará en controlar a Son Heung-min y Lee Kang-in, dos jugadores capaces de romper cualquier plan si reciben con tiempo y espacio. Para eso, Soucek y Darida deberán proteger la zona central, mientras los laterales tendrán que estar atentos a las diagonales y cambios de ritmo.
En ataque, Schick será el faro. Pero Chequia no puede depender únicamente de él. Necesita que Hlozek y Sulc le acerquen juego, que los volantes lleguen al área y que los defensores pesen en cada balón parado. Si logra convertir el partido en una batalla física y táctica, sus chances crecerán.
Cierre periodístico: una selección sin brillo excesivo, pero con argumentos reales
República Checa no llega al Mundial 2026 como candidata al título ni como una selección destinada a ocupar portadas globales. Llega, más bien, como un equipo de oficio, golpeado por años de ausencia mundialista, pero reforzado por la experiencia de haber sobrevivido a una clasificación difícil.
Ese recorrido puede ser una ventaja. Chequia ya sabe sufrir. Ya sabe jugar con presión. Ya sabe que un partido se puede recuperar incluso cuando parece perdido. Y también sabe que tiene futbolistas capaces de marcar diferencias en áreas muy concretas: Schick en la definición, Soucek en el liderazgo y el juego aéreo, Krejci en la defensa y la pelota parada, Sulc en la creatividad.
El debut ante Corea del Sur será mucho más que el primer partido. Será una prueba de carácter para medir si esta generación está preparada para devolverle al fútbol checo parte del prestigio perdido. En un grupo equilibrado, donde ningún rival parece invencible, Chequia tiene una oportunidad real: competir desde su identidad y convertir el regreso mundialista en algo más que una aparición simbólica.


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