Salta Basket se juega mucho más que un partido esta noche en el Estadio Delmi. Desde las 21.30, Los Infernales recibirán a San Isidro en el tercer punto de la serie de octavos de final de la Liga Argentina, obligados a ganar para continuar con vida en los playoffs y sostener la ilusión frente a su gente.
Salta Basket va por otra épica en el Delmi ante San Isidro y no tiene margen de error
El momento de la verdad llegó para Salta Basket. Esta noche, desde las 21.30, el equipo dirigido por Ricardo De Cecco enfrentará a San Isidro en el Estadio Delmi, en el tercer juego de la serie de octavos de final de la Liga Argentina, con una sola obligación: ganar para seguir con vida. Los Infernales están abajo 0-2 en la llave y necesitan torcer la historia ante uno de los rivales más duros de la temporada para extender la definición al menos a un cuarto encuentro.
La serie, al mejor de cinco, comenzó en Córdoba con dos triunfos para el elenco de San Francisco, primero por 86-66 y luego por 80-75, resultados que dejaron al conjunto rojiblanco a un paso de los cuartos de final. Sin embargo, el segundo juego también mostró que Salta Basket está en condiciones de competir de igual a igual, incluso en un contexto adverso y sin una de sus principales piezas. Esa reacción final en San Francisco es el argumento al que se aferran hoy los salteños para creer en una noche grande en casa.
El Delmi volverá a vestirse de playoff, con el clima de las grandes jornadas, con la presión lógica de una serie al límite y con el peso de saber que no hay mañana si el resultado no acompaña. Enfrente estará un equipo experimentado, finalista de la edición pasada de la Liga Argentina y segundo en la fase regular de la Conferencia Norte. Del otro lado, Salta buscará transformar la necesidad en energía competitiva y apoyarse en su gente para intentar otra remontada inolvidable.
Un Salta Basket herido, pero todavía de pie
Los Infernales llegan a este tercer punto en una situación comprometida, aunque no derrotados desde lo anímico. La serie comenzó cuesta arriba en San Francisco y el 0-2 obliga a un cambio de rumbo inmediato, pero el equipo salteño mostró señales de vida en el segundo duelo, cuando logró ajustar defensivamente, elevar la intensidad y hasta dar vuelta el marcador en el último cuarto antes de que San Isidro reaccionara con un triple clave de Jerónimo Suñé y dos penetraciones decisivas de Manuel Lambrisca.
Ese cierre dejó dos lecturas. Por un lado, que San Isidro es un equipo con jerarquía, oficio y recursos para resolver situaciones límite. Por el otro, que Salta Basket, aun sin su plantel completo, puede poner en aprietos a uno de los candidatos. Esa es la base emocional con la que esta noche saldrá al rectángulo en el Delmi.
La principal dificultad para los salteños pasa por la baja de Tomás Botta, uno de los líderes del plantel, quien sufrió una lesión en el quinto juego de la serie anterior ante Estudiantes de Tucumán. La imposibilidad reglamentaria de incorporar un reemplazo dejó a Salta sin uno de sus conductores más importantes en el momento más exigente del campeonato. La ausencia pesa desde lo basquetbolístico y también desde lo anímico, porque se trata de un jugador decisivo en la estructura del equipo de De Cecco.
Aun así, el conjunto salteño logró sobreponerse parcialmente a ese golpe. En la serie frente a Estudiantes ya había demostrado carácter, temple y capacidad de resiliencia. Y ahora, con la temporada en riesgo, buscará apelar otra vez a esas mismas virtudes.
La épica reciente como combustible
No hace falta ir muy atrás para encontrar razones que expliquen por qué en Salta todavía creen. Apenas días antes del arranque de esta serie, Los Infernales protagonizaron una clasificación inolvidable frente a Estudiantes de Tucumán, al imponerse por 75-74 en tiempo suplementario en el quinto y decisivo juego de la reclasificación. Fue una noche de enorme desgaste físico y emocional, en la que el equipo logró reaccionar, empatar en 71 y terminar festejando junto a su gente en el Delmi.
En ese partido apareció con fuerza el carácter de varios nombres propios. Bruno Abratte, por ejemplo, se hizo cargo de la conducción tras la salida de Botta y fue una de las figuras del equipo. También sobresalieron Martín Gómez y Nicolás Álvarez, fundamentales en la remontada ante la Cebra tucumana. Esa memoria reciente alimenta la esperanza del pueblo infernal: este plantel ya sabe lo que es jugar con el cuchillo entre los dientes y responder en escenarios de máxima presión.
De hecho, el propio Abratte había dejado una frase que hoy cobra especial valor: “Podemos dar batalla a cualquier equipo”. El base cordobés, que asumió mayor protagonismo desde la lesión de Botta, también remarcó que para competir contra rivales de jerarquía hay que ir paso a paso, estar concentrados y sostener el propio juego. En una noche como la de hoy, esa consigna aparece como una hoja de ruta perfecta.
El rival: un San Isidro de jerarquía y experiencia
San Isidro llega a Salta en una posición ideal. El equipo cordobés ganó los dos partidos en casa y tiene el primer match point de la serie. Además, lo hace respaldado por una campaña sólida: terminó empatado en la primera posición de su zona con récord de 23 victorias y 9 derrotas, aunque quedó segundo por desempate con Amancay. Ese recorrido confirma que no se trata de un rival cualquiera, sino de uno de los planteles más consistentes de toda la temporada.
El equipo dirigido por Sebastián Porta mostró en los primeros dos juegos exactamente lo que lo llevó a los primeros planos: intensidad defensiva, rotación larga, respuestas en momentos clave y varios jugadores capaces de asumir responsabilidades. En el primer duelo dominó con claridad y en el segundo supo soportar la remontada rival para quedarse con una victoria tan trabajada como valiosa.
Además, San Isidro carga con otro antecedente fuerte: fue finalista de la edición pasada de la Liga Argentina, un dato que le añade peso específico a esta serie. Sabe jugar estas instancias, entiende la lógica de los playoffs y tiene una estructura preparada para soportar la presión. Por eso Salta necesitará una actuación de alto nivel en ambos costados de la cancha si pretende estirar la llave.
El antecedente en el Delmi que ilusiona
Más allá del 0-2 en la serie, Salta Basket tiene un dato concreto al que aferrarse: ya le ganó a San Isidro en el Delmi durante la fase regular. Fue el 15 de marzo, cuando Los Infernales superaron al entonces líder de la Conferencia Norte por 73-62, cortando una racha negativa y firmando una de sus mejores actuaciones de la temporada ante su gente.
Aquella noche, el equipo salteño mostró personalidad, defensa dura y un gran primer tiempo, con Martín Gómez encendido en ofensiva y un trabajo colectivo muy sólido. También hubo buenas respuestas de Chance Hunter, Tomás Botta, Nicolás Álvarez, Facundo Binda, Linares, Abdala, Buckner y Abratte, en una actuación que demostró que el Delmi puede ser un factor decisivo cuando el equipo conecta con su público y logra sostener intensidad.
Ese triunfo no define nada por sí solo, pero sí aporta un elemento de confianza. Salta ya sabe que puede incomodar a San Isidro en su casa. El desafío ahora será repetir esa versión en el momento de mayor exigencia del campeonato.
El apoyo del público, un factor clave
Si algo viene acompañando a Salta Basket a lo largo de esta campaña es el respaldo de su gente. El Delmi fue escenario de noches intensas, partidos apretados y definiciones emocionantes, y esta noche volverá a jugar su propio partido desde las tribunas. En la previa del juego, se remarcó que el equipo necesitará el acompañamiento del público para intentar una nueva hazaña en casa.
No es una frase hecha. En esta clase de series, donde la cabeza pesa tanto como las piernas, el entorno influye. Y Salta Basket ya experimentó lo que significa tener al Delmi empujando en un contexto límite. Pasó frente a Estudiantes y ahora intentará que vuelva a pasar ante San Isidro.
Las boleterías del estadio abrirán desde las 19.30, y las entradas generales tendrán un valor de 10 mil pesos, mientras que los menores de diez años ingresarán gratis. El encuentro podrá verse solamente a través de Básquet Pass. Los árbitros serán Alejandro Sanabone y Nicolás Danna, con Román Guantay como comisionado técnico.
Los jugadores disponibles para esta noche
Para este partido decisivo, Salta Basket contará con: Chance Hunter, Bruno Abratte, Martín Gómez, Facundo Binda, Cristian Linares, Nicolás Álvarez, Máximo Genitti, Tyrus Buckner y Sahir Abdala. Del lado visitante, San Isidro se presentará con: Máximo Lizárraga, Jerónimo Suñé, Simón Chemez, Nahuel Buchaillot, Manuel Lambrisca, Marcos Saglietti, Luciano Ortiz, Lautaro Mare, Jaleel Hooper, Emilio Boye, Jeremías Diotto y Julián Eydallin.
El dato de la nómina local vuelve a poner en foco la ausencia de Botta, una baja que reduce la rotación y obliga a un mayor esfuerzo del resto. En ese contexto, la tarea de Abratte en la base, la producción anotadora de Gómez, el peso de Hunter cerca del aro y la batalla interior de Álvarez serán determinantes para sostener la ilusión.
El partido que puede marcar la temporada
Salta Basket sabe que no puede especular. No hay margen para guardar nada, no hay red de contención y no hay mañana sin victoria. El Delmi será escenario de una noche pesada, intensa, cargada de emoción y necesidad. Los Infernales deberán jugar con el corazón, sí, pero también con orden, concentración y convicción para no repetir los baches que le costaron caro en Córdoba.
Del otro lado habrá un rival fuerte, completo, curtido y convencido. Pero en Salta todavía creen. Porque este equipo ya supo levantarse. Porque ya protagonizó noches de película. Y porque cuando el Delmi empuja, los sueños parecen un poco menos imposibles.
Esta noche, Salta Basket va por otra épica.