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Lanús se consagró campeón de La Liga Argentina 2025/26 tras derrotar a San Isidro por 67-52 en el cuarto juego de la final, cerrar la serie 3-1 y sellar su regreso a la Liga Nacional después de una década. Junior Merchant fue elegido MVP de las Finales.
Lanús campeón de La Liga Argentina. El Granate escribió una de las páginas más importantes de su historia reciente al derrotar a San Isidro de San Francisco por 67 a 52 en el cuarto juego de la final, cerrar la serie 3-1 y concretar el regreso a La Liga Nacional de Básquetbol después de diez años de ausencia.
La noche en el Microestadio Antonio Rotili tuvo todos los condimentos de una final: nervios, tensión, defensas durísimas, un estadio colmado, momentos de incertidumbre y un último cuarto cargado de emoción. Lanús no tuvo el inicio soñado, sufrió durante buena parte del primer tiempo, pero encontró respuestas en los momentos decisivos y terminó coronando una temporada inolvidable.
El equipo dirigido por Juan Manuel Anglese volvió a demostrar una de sus grandes virtudes: competir bajo presión. Cuando el partido se volvió áspero, cuando el tiro no entraba y cuando San Isidro amenazaba con estirar la serie, el Granate sostuvo su estructura defensiva, encontró puntos clave en Lucio Reinaudi, se apoyó en el carácter de Joaquín Nóblega, en la entrega de Martín Franchino y en la jerarquía de un plantel largo, maduro y preparado para una noche histórica.
Además, la consagración tuvo un nombre propio en la serie: Edgar “Junior” Merchant, elegido MVP de las Finales. El alero de 23 años fue determinante durante todo el cruce por el ascenso, con actuaciones decisivas en el primer y tercer juego, y terminó como uno de los grandes artífices del regreso de Lanús a la elite del básquet argentino.
Lanús volvió a la Liga Nacional después de 10 años
El título de Lanús no representa únicamente una vuelta olímpica. Es el final de un camino largo, cargado de reconstrucción deportiva, identidad colectiva y conexión con su gente. El Granate dejó atrás una década fuera de la máxima categoría y concretó el objetivo más esperado: volver a La Liga Nacional, competencia de la que se había despedido en 2016.
Ese dato le da una dimensión mucho mayor al campeonato. No fue solo una final ganada. Fue el regreso a un lugar de pertenencia para una institución con historia, público, estructura y ambición. Lanús volvió a instalarse en el primer plano del básquet argentino y lo hizo con una campaña que combinó talento, carácter, defensa, oficio y una enorme fortaleza emocional.
En el Antonio Rotili, con miles de hinchas acompañando, el equipo encontró el contexto perfecto para cerrar la historia. El estadio fue una caldera y empujó en los momentos más complejos, especialmente cuando San Isidro dominó algunos tramos del juego y obligó al local a jugar contra sus propios nervios.
El partido: Lanús sufrió, reaccionó y terminó celebrando
El cuarto juego no fue cómodo para Lanús. A diferencia del tercer partido, donde el Granate había aplastado a San Isidro por 88-61 con una actuación descomunal de Junior Merchant, esta vez el desarrollo fue mucho más trabado.
San Isidro empezó mejor. El equipo de Sebastián Porta salió con otra postura respecto al juego anterior, más compacto atrás, más agresivo en la pintura y con mayor claridad para atacar los primeros minutos. Lanús, en cambio, entró cargado de ansiedad. El peso de estar a una victoria del título se sintió en sus primeras posesiones.
El Granate tuvo muchas dificultades para anotar en el primer cuarto. Apenas convirtió 2 de sus primeros 16 lanzamientos de campo y tardó seis minutos en volver a sumar después del triple inicial de Lucio Reinaudi. San Isidro aprovechó ese tramo con C. Hooper lastimando cerca del aro y Manuel Lambrisca tomando responsabilidades ofensivas.
La visita llegó a ponerse 12-3 a falta de 1:35 para el cierre del primer cuarto, pero Lanús logró reducir daños. Sin jugar bien y sin fluidez, el equipo de Anglese terminó el primer parcial apenas abajo 12-9. Ese cierre fue clave: el Granate había jugado incómodo, pero seguía plenamente en partido.
San Isidro golpeó primero y obligó a Lanús a responder
El segundo cuarto comenzó con la misma tendencia. San Isidro sostuvo su buen momento y llegó a escaparse 18-12 cuando quedaban 7:45 en el reloj. En ese tramo, el Santo parecía tener el partido en el escenario que más le convenía: bajo goleo, ataques estacionados, mucha fricción y Lanús obligado a convivir con la presión de su gente.
Pero allí apareció una de las grandes marcas del campeón: la reacción. Lanús salió del asedio con un parcial demoledor de 14-0. La defensa empezó a robar en primera línea, llegaron los contraataques y aparecieron los triples. El Granate convirtió 4 de 10 desde el perímetro en el segundo cuarto y cambió por completo el clima del partido.
Robert Whitfield fue fundamental en ese pasaje. El extranjero aportó puntos que el equipo necesitaba con urgencia y ayudó a revertir el marcador. Lanús pasó al frente 26-18 a falta de 5:11 y el Rotili volvió a encenderse.
Sin embargo, San Isidro no se quebró. Con paciencia, el equipo cordobés volvió a encontrar respuestas. El regreso de Jerónimo Suñé le dio oxígeno ofensivo y el Santo metió un parcial de 14-3 para irse al descanso largo arriba 32-29. La final seguía abierta.
Un tercer cuarto de máxima tensión
El tercer cuarto fue una batalla emocional. Ninguno de los dos equipos pudo imponer un dominio claro. Las defensas marcaron el ritmo, los ataques fueron forzados y cada posesión empezó a tener valor de campeonato.
San Isidro llegó a estar arriba 44-39 a falta de 4:15, con Lambrisca como una de sus principales referencias. El Santo parecía encontrar una pequeña ventaja en un partido de bajo goleo, pero Lanús volvió a cerrar mejor el parcial.
El Granate ajustó atrás, ganó contactos, cargó el rebote y empezó a recuperar confianza. Sin brillar, logró cambiar el cierre del cuarto y terminó arriba 45-44, una ventaja mínima pero emocionalmente enorme.
Ese cierre marcó un quiebre psicológico. Lanús había atravesado el momento de mayor incomodidad, había resistido el empuje de San Isidro y entraba al último cuarto con ventaja. Todavía faltaban diez minutos, pero el campeón empezaba a oler la gloria.
Lucio Reinaudi apareció cuando la pelota más pesaba
El último cuarto fue el momento decisivo de la noche. Allí emergió Lucio Reinaudi, quien tomó responsabilidades cuando el partido pedía carácter y decisión. El base anotó 8 puntos en el período final, justamente cuando la pelota pesaba más que nunca.
Lanús tomó una ventaja de 52-46 a los cinco minutos del último cuarto. San Isidro empezó a mostrar signos de cansancio y perdió claridad ofensiva. Cada posesión del Santo se volvió cuesta arriba, mientras que el Granate encontró una energía diferente, empujado por su defensa y por el clima de su gente.
Poco después, Lanús estiró la diferencia a 58-48 con 4:20 por jugar. Ese fue el punto de quiebre definitivo. San Isidro ya no pudo volver al partido. El Granate sostuvo la ventaja con personalidad, defendió cada ataque como una final en sí misma y caminó los últimos minutos hacia una celebración inolvidable.
El 67-52 final desató la fiesta. Abrazos, lágrimas, cantos y una vuelta olímpica esperada durante una década. Lanús volvió a La Liga Nacional.
Junior Merchant, MVP de las Finales
La coronación de Lanús también tuvo un premio individual de enorme valor: Junior Merchant fue elegido MVP de las Finales. El alero de 23 años fue el jugador más determinante de la serie ante San Isidro y dejó actuaciones que quedarán en la memoria de esta campaña.
Merchant promedió 15,2 puntos por partido en la final y fue el máximo anotador de Lanús en tres de los cuatro juegos. Su impacto fue decisivo en los momentos más importantes de la serie.
En el Juego 1, fue el autor de la canasta ganadora en San Francisco, en un cierre dramático que le permitió a Lanús robar el factor cancha con un triunfo por 63-62. En el Juego 3, firmó su mejor actuación de la temporada: 30 puntos, con 26 en la primera mitad, para que el Granate aplastara a San Isidro 88-61 y quedara match point.
En el cuarto partido, San Isidro ajustó sobre él, lo defendió con mayor atención y le redujo el volumen anotador. Aun así, Merchant aportó 6 puntos, 8 rebotes, 1 asistencia, 3 recuperos y 11 de valoración, siendo importante desde otros aspectos del juego.
Su serie fue completa. Anotó, defendió, reboteó, decidió partidos y aceptó el rol que la final le pidió en cada noche. Por eso, su elección como MVP fue una síntesis justa de su influencia en el campeonato.
El valor de un equipo que no dependió de una sola figura
Aunque Merchant fue el MVP, Lanús fue campeón por su fortaleza colectiva. El equipo de Anglese no dependió de una sola mano. En el partido decisivo, los máximos anotadores fueron Lucio Reinaudi y Martín Franchino, ambos con 13 puntos, acompañados por Joaquín Nóblega, Robert Whitfield y Mike Henry, todos con aportes determinantes.
Franchino jugó los 40 minutos y completó una planilla de enorme valor: 13 puntos, 10 rebotes, 3 recuperos, 2 tapas y 12 de valoración. Fue una presencia constante, un jugador de intangibles, de esos que sostienen al equipo incluso cuando no todo pasa por el goleo.
Nóblega también jugó los 40 minutos y terminó con 11 puntos, 6 rebotes, 3 asistencias y 5 recuperos, además de ser el jugador más valorado de Lanús con 19 de valoración. Su trabajo defensivo y su energía fueron fundamentales para quebrar la resistencia de San Isidro.
Reinaudi aportó 13 puntos y 7 rebotes, además de sus 8 puntos en el último cuarto. Whitfield sumó 11 puntos y 3 asistencias, con tiros importantes en el segundo cuarto. Henry completó otra tarea sólida con 11 puntos, 3 asistencias, 2 recuperos y 1 tapa.
Lanús fue campeón porque tuvo respuestas desde todos los sectores. Esa fue su identidad durante los playoffs y también la clave de la final.
San Isidro compitió, pero se quedó sin resto en el cierre
San Isidro fue un rival durísimo. El equipo de San Francisco llegó a su segunda final consecutiva y volvió a demostrar que es una de las estructuras más competitivas de La Liga Argentina. En esta serie, logró igualar 1-1 con una enorme victoria en el segundo juego y en el cuarto partido complicó seriamente a Lanús durante tres cuartos.
En el juego decisivo, C. Hooper fue el máximo anotador del Santo con 17 puntos, además de 3 rebotes, 3 asistencias, 1 recupero y 20 de valoración. Fue el jugador más productivo de la visita y una referencia constante en la pintura.
Manuel Lambrisca también tuvo un gran aporte con 14 puntos, 6 rebotes, 1 asistencia y 17 de valoración. Luciano Ortiz sumó 10 puntos y 7 rebotes, mientras que Nahuel Buchaillot colaboró con 8 rebotes y 4 asistencias, aunque tuvo una noche muy difícil en el tiro.
El problema de San Isidro estuvo en la falta de gol del último cuarto y en la baja efectividad desde el perímetro. El equipo cordobés terminó con apenas 4/17 en triples, un 23%, y no encontró respuestas suficientes cuando Lanús aceleró en el tramo final.
Estadísticas del partido: Lanús 67 – San Isidro 52
Estadísticas generales
| Equipo | Puntos | Dobles | Triples | Libres | Rebotes | Asistencias | Recuperos | Pérdidas | Tapas | Faltas | Valoración |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Lanús | 67 | 11/31, 35% | 11/32, 34% | 12/15, 80% | 37 | 10 | 11 | 8 | 1 | 17 | 71 |
| San Isidro | 52 | 14/30, 46% | 4/17, 23% | 12/18, 66% | 30 | 13 | 6 | 17 | 3 | 17 | 50 |
Principales figuras
| Jugador | Equipo | Puntos | Rebotes | Asistencias | Recuperos | Tapas | Valoración | +/- |
| Joaquín Nóblega | Lanús | 11 | 6 | 3 | 5 | 0 | 19 | +15 |
| Martín Franchino | Lanús | 13 | 10 | 0 | 3 | 2 | 12 | +15 |
| Lucio Reinaudi | Lanús | 13 | 7 | 0 | 0 | 0 | 10 | +6 |
| Robert Whitfield | Lanús | 11 | 1 | 3 | 0 | 1 | 8 | +25 |
| Mike Henry | Lanús | 11 | 1 | 3 | 2 | 1 | 8 | +11 |
| Junior Merchant | Lanús | 6 | 8 | 1 | 3 | 0 | 11 | +4 |
| C. Hooper | San Isidro | 17 | 3 | 3 | 1 | 0 | 20 | -15 |
| Manuel Lambrisca | San Isidro | 14 | 6 | 1 | 3 | 0 | 17 | -16 |
| Luciano Ortiz | San Isidro | 10 | 7 | 2 | 1 | 0 | 13 | -5 |
| Nahuel Buchaillot | San Isidro | 3 | 8 | 4 | 5 | 1 | 3 | -7 |
| Jerónimo Suñé | San Isidro | 6 | 0 | 3 | 0 | 0 | 8 | -2 |
Datos clave del cuarto juego
| Dato | Detalle |
| Resultado final | Lanús 67 – San Isidro 52 |
| Serie final | Lanús ganó 3-1 |
| Campeón | Lanús |
| Ascenso | Lanús volvió a La Liga Nacional |
| MVP de las Finales | Junior Merchant |
| Sede | Microestadio Antonio Rotili |
| Diferencia final | +15 para Lanús |
| Máximo anotador de Lanús | Lucio Reinaudi y Martín Franchino, 13 puntos |
| Máximo anotador del partido | C. Hooper, 17 puntos |
| Clave estadística | San Isidro perdió 17 pelotas |
| Dato emocional | Lanús regresó a la elite tras 10 años |
Cómo fue la serie final entre Lanús y San Isidro
La final tuvo cuatro capítulos muy diferentes y mostró la capacidad de Lanús para ganar de distintas maneras. Primero, con un cierre dramático. Después, soportando una derrota dura. Luego, con una paliza ofensiva. Y finalmente, con una victoria defensiva y emocional.
| Juego | Resultado | Sede | Serie |
| Juego 1 | San Isidro 62 – Lanús 63 | San Francisco | Lanús 1-0 |
| Juego 2 | San Isidro 90 – Lanús 72 | San Francisco | Serie 1-1 |
| Juego 3 | Lanús 88 – San Isidro 61 | Antonio Rotili | Lanús 2-1 |
| Juego 4 | Lanús 67 – San Isidro 52 | Antonio Rotili | Lanús campeón 3-1 |
El primer juego fue decisivo para la historia. Lanús ganó por un punto como visitante y se robó el factor cancha. San Isidro reaccionó con fuerza en el segundo, pero el Granate volvió al Rotili con la serie empatada y aprovechó al máximo su localía. Ganó el tercero con autoridad y cerró el cuarto con una defensa de campeón.
El camino de Lanús hasta el título
Lanús llegó a la final después de una campaña de playoffs muy sólida. En cuartos de final, eliminó a Villa San Martín con una barrida 3-0, mostrando intensidad defensiva, rotación larga y una identidad clara.
En semifinales, superó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 3-1 en una serie durísima. Ganó los dos primeros partidos en el Antonio Rotili, sufrió una derrota en La Plata, pero reaccionó en el cuarto juego como visitante para cerrar la llave y avanzar a la final.
Ese recorrido fue clave para entender al campeón. Lanús atravesó momentos de tensión, partidos cerrados, golpes anímicos y escenarios adversos. En todos encontró respuestas. Por eso, cuando llegó la final ante San Isidro, el equipo ya tenía una estructura emocional preparada para competir por el ascenso.
Análisis del título: por qué Lanús fue campeón
Lanús fue campeón porque construyó una identidad clara. Su base estuvo en la defensa, pero no fue un equipo limitado a defender. También tuvo variantes ofensivas, jugadores capaces de resolver en distintos contextos y una rotación con roles bien definidos.
El equipo de Anglese supo adaptarse. En el primer juego de la final, ganó un partido de bajo goleo. En el tercero, dominó con una explosión ofensiva. En el cuarto, cerró desde la defensa y la templanza. Esa capacidad de cambiar registros es una virtud de los equipos campeones.
También fue clave el equilibrio entre extranjeros y nacionales. Merchant fue la figura de la serie, Henry y Whitfield aportaron en momentos importantes, pero Franchino, Nóblega y Reinaudi fueron igual de determinantes. No hubo un solo camino al título: Lanús tuvo muchos.
El otro factor fue la localía. El Rotili se convirtió en una fortaleza emocional. La conexión entre el equipo y la hinchada fue una marca de la campaña. En la noche de la consagración, ese vínculo explotó en una celebración que quedará en la historia del club.
Junior Merchant y una consagración que puede marcar su carrera
El MVP de Junior Merchant también tiene proyección. Con apenas 23 años, llegó a Lanús después de perder la categoría con Zárate Basket, bajó un escalón competitivo y encontró en el Granate el escenario ideal para relanzar su camino.
⭐️ ¡Junior Merchant fue elegido el MVP de las #FinalesLaLigaArgentina!
— La Liga Argentina (@LigaARGbasquet) June 4, 2026
📈 Sus números:
➡️ 15,2 puntos
➡️ 5,8 rebotes
➡️1,2 recuperos
➡️17,5 valoración pic.twitter.com/IXjsm6in0p
Su final fue una demostración de carácter. No solo por los puntos, sino por la capacidad de aparecer en momentos decisivos. Hizo la canasta ganadora del Juego 1, destruyó el Juego 3 con 30 puntos y aceptó otro rol en el partido decisivo, cuando la defensa de San Isidro lo obligó a jugar más sin pelota y a aportar desde el rebote y la defensa.
Merchant terminó como MVP porque entendió la serie. Fue protagonista cuando Lanús lo necesitó como anotador y fue parte del funcionamiento cuando el equipo necesitó otras cosas. Esa madurez competitiva lo convierte en uno de los grandes nombres propios de esta final.
Qué significa el ascenso para Lanús
El ascenso coloca a Lanús nuevamente en el mapa mayor del básquet argentino. Volver a La Liga Nacional implica otro nivel de competencia, exigencia deportiva, presupuesto, planificación y visibilidad.
El desafío ahora será sostener el proyecto. El Granate deberá tomar decisiones importantes de cara a la próxima temporada: continuidad de piezas clave, armado del plantel, adaptación a la máxima categoría y fortalecimiento institucional para competir contra los mejores equipos del país.
Pero el primer paso ya está dado. Lanús ganó en la cancha el derecho de volver. Y lo hizo con un título que legitima todo el proceso.
Cierre periodístico: una noche para la historia granate
Lanús campeón de La Liga Argentina. La frase resume una noche, pero también una década de espera. El Granate volvió a la Liga Nacional con una final intensa, con una serie trabajada y con un equipo que supo sufrir, adaptarse y golpear en los momentos exactos.
El 67-52 ante San Isidro no fue el partido más brillante del campeón en ataque, pero sí fue una muestra de madurez. Lanús ganó cuando los nervios pesaban, cuando el rival lo incomodó y cuando el contexto podía jugarle en contra. Ganó porque defendió, porque encontró líderes en el cierre y porque tuvo un grupo preparado para abrazar la presión.
Junior Merchant fue el MVP, pero el título fue de todos: de Reinaudi, Franchino, Nóblega, Henry, Whitfield, Anglese, el plantel completo y una hinchada que convirtió al Rotili en una fiesta. Lanús volvió a la elite. Y lo hizo como campeón.


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