Central Norte sufrió una dolorosa derrota en Isidro Casanova al caer 1-0 ante Almirante Brown por la fecha 10 de la Primera Nacional. Cuando el empate parecía sellado, Javier Martínez apareció sobre el cierre del partido y dejó al equipo salteño con las manos vacías en un duelo clave por la zona baja.
Central Norte volvió a quedarse con un sabor amargo en la Primera Nacional 2026. El equipo dirigido por Adrián Bastía perdió 1-0 ante Almirante Brown en el estadio Fragata Presidente Sarmiento, por la fecha 10 de la Zona A, en un partido cerrado, tenso y con muy poco margen de error. Cuando parecía que el empate estaba consumado, Javier Martínez apareció en el tramo final y marcó el único gol de la tarde para darle aire al conjunto de Isidro Casanova y dejar al Cuervo otra vez golpeado.
La derrota duele por varios motivos. En primer lugar, porque Central Norte enfrentaba a un rival directo en la parte baja de la tabla y tenía una oportunidad concreta de sumar fuera de casa en un contexto de mucha necesidad. En segundo término, porque el equipo salteño logró sostenerse durante gran parte del encuentro, pero volvió a quedarse sin premio en un cierre adverso. Y por último, porque el resultado profundiza una campaña que todavía no encuentra regularidad ni respuestas firmes en momentos decisivos.
Un partido parejo que se resolvió en un detalle
El desarrollo del partido tuvo la lógica de dos equipos urgidos, condicionados por el contexto y conscientes de que cada error podía costar carísimo. No fue un encuentro de vuelo alto ni de demasiadas situaciones claras. Más bien, se trató de un duelo trabado, muy disputado y con escasas diferencias futbolísticas. Central Norte logró resistir durante buena parte del juego y parecía encaminado a rescatar al menos un punto de su visita a Isidro Casanova. Sin embargo, esa resistencia no alcanzó.
El momento decisivo llegó a los 39 minutos del segundo tiempo. Javier Martínez tomó la pelota, construyó la jugada y sacó un remate que terminó en el fondo de la red para decretar el 1-0 definitivo a favor de Almirante Brown. Fue un golpe tardío, inesperado por el contexto del partido, pero letal para un Central Norte que no consiguió reaccionar a tiempo y terminó volviendo a Salta con las manos vacías.
Ese tanto definió un encuentro que hasta entonces parecía moverse en la cornisa del empate. La sensación más fuerte que deja la derrota del Cuervo es justamente esa: en un cruce parejo y con poco brillo, un detalle inclinó toda la historia. Y otra vez, Central quedó del lado de la frustración.
Central Norte volvió a mostrar sus problemas de fondo
La caída ante Almirante Brown no es un hecho aislado. Más bien se inscribe en una secuencia que viene repitiéndose en el recorrido reciente del equipo de Adrián Bastía. El conjunto azabache compite, pelea, intenta sostenerse, pero le cuesta transformar esos esfuerzos en resultados. Ya venía de dejar escapar dos puntos muy importantes como local ante Mitre de Santiago del Estero, en un 1-1 que se le escurrió sobre el final, y ahora volvió a sufrir otro desenlace negativo en un cierre de partido.
Allí aparece uno de los grandes déficits de este Central Norte 2026: la imposibilidad de cerrar bien los partidos y de sostener resultados o igualdades que parecen al alcance de la mano. Frente a Mitre, el equipo ganaba y terminó empatando por un gol en contra de Elías Calderón. Ante Almirante Brown, el empate parecía firmado y terminó cayendo por la aparición de Javier Martínez. En ambos casos, la sensación fue similar: un equipo que no logró administrar el tramo final y lo pagó muy caro.
El golpe anímico para el equipo de Bastía
La derrota también representa un impacto anímico fuerte para Central Norte. El equipo llegaba a este compromiso con la necesidad de reencontrarse con la victoria y de empezar a acomodarse en una tabla muy apretada. Tenía enfrente a un rival que atravesaba su propia crisis, que acumulaba una larga racha sin ganar y que además estrenaba entrenador. Era, en ese marco, una oportunidad de oro para sumar, presionar a un rival directo y recuperar confianza. Pero ocurrió lo contrario: Almirante Brown aprovechó el empuje del debut de Andrés Montenegro y Central volvió a quedar en deuda.
Para Bastía, el resultado también supone un nuevo foco de presión. Su equipo todavía no logra consolidar una identidad clara ni una regularidad competitiva. Ha tenido pasajes positivos, como el triunfo en el clásico salteño ante Gimnasia y Tiro o la victoria frente a All Boys, pero sigue sin encontrar estabilidad. La campaña avanza y el margen para seguir dejando puntos se reduce.
Almirante Brown encontró alivio y Central Norte se quedó sin nada
Del otro lado, Almirante Brown vivió una jornada de desahogo. El Mirasol cortó una racha de seis partidos sin triunfos en el debut de Andrés Montenegro como entrenador, salió de los puestos de descenso y dio un salto importante en la tabla gracias a la gran paridad que reina en la Zona A. Esa lectura agranda todavía más la dimensión de la derrota para Central Norte: no solo perdió un partido, sino que además revitalizó a un rival directo en un momento delicado.
El equipo salteño no pudo capitalizar el contexto adverso del rival y terminó siendo testigo del renacimiento futbolístico de una Fragata que llegaba llena de dudas. Eso es lo que vuelve tan doloroso el resultado: Central no cayó ante un rival lanzado o dominante, sino ante uno que venía mal y encontró un alivio justo frente al Cuervo.
Qué dejó el partido para Central Norte
Desde lo futbolístico, la derrota en Isidro Casanova deja varias señales de alerta. Central Norte volvió a mostrar limitaciones para generar peligro en un partido cerrado. El equipo pudo competir desde el orden y la resistencia, pero no logró imponer condiciones ni lastimar con claridad. En una categoría tan pareja como la Primera Nacional, eso suele pagarse caro: cuando no hacés diferencia en tus momentos, cualquier detalle en contra puede derrumbar todo el trabajo previo.
También queda en evidencia que al Azabache le sigue costando demasiado jugar de visitante. Esa dificultad para hacerse fuerte fuera de Salta condiciona su recorrido y le impide despegarse de la zona media-baja. Si el equipo quiere aspirar a algo más que pelear por sostenerse, necesita sumar con mayor frecuencia lejos de casa y dejar de depender casi exclusivamente de lo que pueda producir como local.
La derrota ante Almirante Brown agrava la irregularidad
A esta altura del campeonato, la palabra que mejor define el presente de Central Norte es irregularidad. El equipo no consigue encadenar resultados positivos, alterna buenas y malas sensaciones, y no logra transformar las mejoras parciales en una tendencia firme. La caída ante Almirante Brown vuelve a marcar esa inestabilidad: después del empate frustrante ante Mitre, el Cuervo necesitaba una reacción; en cambio, recibió otro golpe.
Y cuando un equipo entra en esa dinámica, cada fecha empieza a pesar más. No solo por la tabla, sino por el desgaste emocional que implica competir siempre al borde de la urgencia. Central Norte todavía tiene tiempo para corregir y levantar, pero necesita hacerlo pronto. El torneo no espera y la Zona A muestra una paridad que castiga con dureza a quienes no logran sostener una línea.
Javier Martínez, el verdugo de una tarde amarga
En un partido sin demasiados nombres propios destacados, Javier Martínez terminó quedándose con toda la escena. Su gol a los 39 minutos del segundo tiempo cambió el ánimo del estadio, desató el festejo del pueblo aurinegro y dejó a Central Norte con una derrota muy difícil de digerir. Fue el futbolista que resolvió lo que nadie había podido romper hasta ese momento.
Para el Cuervo, su aparición se transformó en la imagen de una tarde frustrante: resistencia, esfuerzo, expectativa de sumar y, de repente, caída sobre el final. Esa secuencia resume bastante bien lo que vivió el equipo de Bastía en Isidro Casanova.
Central Norte perdió una oportunidad importante
Más allá del resultado puntual, la lectura de fondo es clara: Central Norte dejó pasar una chance importante. Enfrentaba a un rival que también llegaba golpeado, en una cancha difícil, sí, pero en un contexto accesible para al menos rescatar algo. El 1-0 final lo devuelve a Salta sin puntos y con más preguntas que respuestas.
El desafío ahora será levantarse rápido, corregir errores y evitar que esta derrota haga más profundo el bajón. La temporada es larga, pero la paciencia en la Primera Nacional suele ser corta. Central necesita recuperar confianza, puntos y, sobre todo, una sensación de solidez que hoy todavía no consigue construir.

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